Descargo de Responsabilidad: Ranma ½ no me pertenece.
SALVAJE
Capitulo 1
Salió presurosa de ese pequeño lugar. Estaba feliz y triste, tamaña ambigüedad, pronto se casaría con el hombre que sería el compañero para toda la vida. Y tenía que encontrarse con sus amigas, "mis amigas" pensó.
Durante la prueba del vestido no podía dejar de pensar que algo no andaba bien, no es que fuese quisquillosa con su vestido ¡No! ¡Era condenadamente hermoso! Debería estar prohibido tanto lujo, era tan lindo que deseaba llorar y sacar cada una de esas piedritas brillantes y dárselas a los niños que veía cada jueves en los albergues que visitaba, probablemente lo haría cuando los visitará por última vez.
Sí, la última vez…
Que podría ver sus hermosos ojitos brillantes cuando les daba los chocolates que les llevaba o hacía algún regalito. Escuchar sus risas o contestar sus preguntas, contarles sus travesuras y pintarles un mundo mejor, que los hiciera aspirar a ser lo que sus padres no pudieron. Enseñarles el arte e inculcarle los valores de su disciplina.
Quería llorar de nuevo.
Su corazón dolió, su garganta se cerró y sintió como lentamente las lágrimas llenaron sus ojos, no podía creer que su Padre le hubiese ordenado nada menos que ¡Casarse!
Simplemente ¡No era justo! No podría continuar su entrenamiento, no podría jamás ser una artista marcial, no podría visitar nuevamente a sus niños.
Solo sería la señora Kuno, en cinco días a partir de hoy.
¡Cinco días infernales a partir de hoy!
Hace no menos de media hora había descubierto que no era feliz. La había golpeado como mil agujas mientras la Señora Itanake se marchaba de esa salita:
"Vuelve cuando seas feliz"
¿Cuándo sea feliz…? ¿No soy feliz…?
¿No soy feliz? ¿No soy feliz? Se repitió una y otra vez por minutos hasta que finalmente la realidad golpeó como una supernova.
¡No era feliz! ¡Y ni cuenta se había dado! Esa relación arreglada llena de cinismo la estaba matando, no quería ni levantarse por las mañanas, pero tampoco podía dormir por las noches.
La chica de ensueño la miraba con tristeza desde el otro lado del lago y parecía decirle adiós. Que ya estaba todo perdido.
¡Estaba aterrorizada y ya no podía hacer nada! ¡NADA! Quería gritar y golpear algo, algo duro y muy feo, como la cabeza de Tatewaki Kuno.
¡Mierda! Tenía que componerse, casi llegaba con sus amigas y debía fingir que estaba bien, que Tatewaki era el hombre más maravilloso de la tierra y que se sentía completamente afortunada de haberlo conocido.
"Sí todo fuese más sencillo podría enamorarme de él" pensó.
Se mareó y casi cayó de boca al suelo. Nuevamente un nudo se alojaba en la boca del estómago. "Hasta mi cuerpo sabe que aquello es imposible". Y un amago de sonrisa quiso cruzarse por su rostro.
1, 2,3…Respira, hondo…más hondo, sabía que tenía que respirar hasta el estómago para oxigenarse y calmarse, pero la angustia le ganaba. No era para menos, se había dado cuenta que no soportaba a su futuro marido, que no quería casarse y que no era feliz. Como podía ser tan tonta y no haberse dado cuenta antes.
¡Y yo que creía que era tan feliz!
Afuera el cielo azul, parecía hablarle. ¡Era un día tan lindo! ¡Que cielo más bonito! Se detuvo a admirarlo un momento.
-¡Akane!- Gritó Sayuri desde el extremo izquierdo de una sala llena de adornos de novia, levantando las manos para indicarles donde estaban, como siempre feliz de verla, junto a ella Yuka, las tres eran inseparables desde la primaria.
Sabían todos sus secretos y durante meses habían estado conspirando para atrasar la boda, descubrieron que las sedas provenientes de Oriente eran hechas de quién sabe qué gusano raro y eran lo más exquisito y exclusivo en la confección de vestidos de novia. Habían obligado a Akane que se lo pidiera a Kuno, el muy estrafalario millonario no había podido negarse con un:
-¡Oh mi hermosa flor de invierno, mereces más que una tela mancillada por un gusano enclenque que no sabe distinguir quien usará semejantes hilos, ni muchos menos tendrá la posibilidad de conocer a la criatura más hermosa que ha pisado la tierra!
Y con ello, habían atrasado el matrimonio en más de ¡seis meses!
Sonrió recordando y pensando que aquellas travesuras solo podría hacerlas con ellas. Y las miró con cariño, olvidando que estaba vestida de novia.
-¡Es tan hermoso! ¡Wuaaaaauu!- Gritaron emocionados por lo hermosa que lucía su amiga.
-¡Siempre supe que esos gusanos eran maravillosos!- Exclamó orgullosamente Sayuri. Mientras le guiñaba un ojo y las tres rieron de su pequeña travesura.
-Sí, que de algo valiera el atraso con el matrimonio- Dijo desdoblando las piernas cruzadas su cuñada Kodachi sentada en la otra esquina de sala, las miraba con sospecha. Estaba vestida de negro, mientras acicalaba una pequeña rosa, también negra, en su pelo. Que otro mejor color podría ir con su alma. Junto a ella la China, Xian Pu, que no se le despegaba ni a sol ni a sombra y que últimamente solía perseguirla por todas partes.
Sí las miradas matarán hubiera pensado que Xian Pu la miraba con odio y en este mismo momento estaba muerta y crucificada, pero rápidamente la había sustituido por una sonrisa, que jamás llegó a sus ojos. Fue un pequeño flash y de repente como si jamás hubiese estado ahí.
-¡Akane verse muy bella! ¡Tatewaki ser afortunado!- Mientras sonreía y se levantaba para inspeccionarla de cerca, ese gran diamante que descansaba en el centro del escote en corazón la llamaba, era tan bello aquel vestido, que esa tonta japonesita no se lo merecía, no era ni la mitad de mujer que era ella.
Dio un respingo. ¡Quería gritar! Estás mujeres las sacaban de sus casillas.
-¡Tranquila Akane!- Le susurró Yuka. Y trato nuevamente con la respiración. Es que no esperaba que estuvieran presentes en la última prueba de su vestido de novia ¡Lo había olvidado por completo! El Rayo Azul, como últimamente insistía que le llamaran, había suplicado que su hermana la acompañará en "el día más importante de la vida de una mujer".
Ignorando su presencia se dirigió a sus amigas:
-¡Muchas gracias por venir chicas! Les agradezco su visita ¡Estoy tan feliz… que estén aquí!- Decía mientras daba una vuelta con su vestido y tomaba de las manos a sus amigas. Genuinamente estaba feliz de verlas, feliz de que la acompañaran en este momento. Así que no estaba mintiendo. Sus hermanas no habían podido asistir y habían llamado temprano para avisarle. Al menos se sentía reconfortada que no estuvieran acá y tener que fingir… del todo.
-¡Akane, Akane estás tan linda, serás las novia más linda de Japón!- Decía Yuka mientras la miraba con lágrimas en los ojos. Es que esta chica no tenía idea de lo hermosa que lucía, y sabía que no solo era por fuera sino que por dentro, esta mujer, su amiga y su hermana de la vida, era la persona más maravillosa que había tenido el gusto de conocer. No había dudado ni un segundo en encontrar las mil y una formas de impedir semejante suicidio. ¡Maldita sea esta nación que no nos deja ser libres aún y mil malditos mis antepasados! pensaba.
- ¡Deber sacar foto, debemos!- Dijo de repente Xian Pu, quizás un par de tonos más arriba de lo normal. Es que la muestra de afecto le había asqueado.
-¡Sí!- Gritaron emocionadas las amigas. Si algo habían descubierto es que había que retratar todo, así cuando estuvieran viejitas recordarían estos momentos de travesuras.
-¡Tomar foto! Tomar, ¡Yo posar junto a ustedes también!- Decía mientras entregaba su celular a Sayuri para que sacará la foto y aprovechaba de arreglarse el escote.
Sayuri con cara de pocos amigos la miró entrecerrando sus ojos y tomando el celular, para alargar el brazo y tomarse la tan famosa selfie, al menos no serían solo las tres en la foto, porque siempre debían pedirle a alguien más que saliera con ellas, para no ser la próxima víctima de la ira de los dioses por quedarse una de ellas en el medio.
-¡Muy bien ya está!- dijo sonriendo Sayuri después de posar. Satisfecha con la toma.
-¡Quiero verla! ¡Déjame ver el vestido! No he podido verme al espejo- Comentó estupefacta y sonrojándose levemente. Y era cierto, para su desconcierto había estado una hora con la Señora Itanake probándose el vestido y jamás se miró al espejo.
-¡Dioses! ¡Me veo horrible! ¡Hagamos otra! ¡Borraré esta! Mmm… ¿Dónde está borrar? … ¡Aquí! Bien. Ahora sí. Otra...-Decía mientras borraba la foto y ante sus ojos aparecía la última foto tomada con el celular. Lo último que pensó ver.
Rápidamente el aparato cayó de sus manos al suelo.
-¿¡Qué hacer!? ¡Chica estúpida ser!-Tomando velozmente el aparato del suelo, lo levanto casi en cámara lenta,luego de ver su contenido aun encendido en la patalla y maldijo en chino.
-¡Akane! ¡No ser lo que tú pensar!- Dijo descompuesta.
-Tú…
Amo a Ranma y Akane juntos, así que pronto aparecerá:D.
Soy la Reina del Drama, así que tranquilos.
Muchas gracias a todos lo que han pasado y me han dejado algún comentario, se agradece :).
