No es que tenga mucho que decir aquí, pero hago acto de presencia como narradora, ajem ¿alguien pensó que el prólogo era el principio? Mal, muy mal. Volved, volved al final y prestad atención a lo que dice Ven, ¡ahora estamos en el principio! Si, ya, me encantan estos juegos. No entretengo más, no pasa mucho... pero hay que empezar de alguna forma. Gracias por leer, gracias por la review (ejem, ejem!)
Aún permanecía en su recuerdo la sensación reciente de ser tan pequeño como un ratón, había sido divertido pero no era algo que quisiera repetir al menos en un tiempo. Estiraba sus músculos cuanto le permitía la armadura mientras viajaba sobre su keyblade convertida en deslizador. Debía darse prisa, se había entretenido demasiado en el último mundo y necesitaba encontrar a Terra para asegurarse de que la oscura predicción que le había dicho aquel extraño chico enmascarado no era cierta. Si al menos pudiera preguntarle a qué se refería, pero se había marchado sin darle tiempo a... ¿qué era eso?
La luz brillaba no muy lejos de su camino y Ventus observó confuso el resplandor, convencido de que momentos antes aquello no estaba allí. Era como si ese mundo hubiese aparecido de la nada entre las estrellas y ahora le llamara para que se adentrara en él. No sabia la razón pero debía ir allí. Es una buena idea, se dijo a si mismo, lo mejor cuando se está buscando a alguien es fiarte de tu instinto. Con una gran sonrisa bajo su casco dirigió su camino hacia el nuevo y extraño mundo tan rápido como le permitía su deslizador.
Aterrizó en la playa de una pequeña isla rodeada de agua cristalina que se perdía en el horizonte. De hecho, no se veía nada más salvo el agua que reflejaba el cielo anaranjado debido a la puesta de sol. Incluso la propia isla parecía estar desierta. Ventus giró sobre si mismo varias veces, buscando algún signo de vida, alguien que lo recibiera como siempre ocurría, o tal vez a su ansiado amigo. Pero nada. Ni el más mínimo rastro. Con un exagerado suspiro desilusionado se dejó caer sobre la arena. Al menos el lugar era hermoso, no había sido una completa perdida de tiempo. Ni siquiera parecía haber sido infectado por esos desagradables nescientes, era casi como si ningún mal pudiera tocar ese paraíso. Por un momento olvidó su búsqueda, cerró los ojos y se recostó sobre la arena, dejando que el sonido de las olas le embriagara por completo. Si, no estaba nada mal. Cuando todo terminara debía recordar traer a Terra y Aqua con él a este lugar, cuando estuvieran de nuevo juntos y todo volviera a la normalidad...
Comenzaba a perder la consciencia cuando a lo lejos escuchó un chapoteo de agua que rompía el suave continuo rumor de olas. Luchó por abrir los ojos y ante su sorpresa vio como el cielo se había apagado por completo, la noche había cubierto todo con oscuridad y estrellas sobre él sin que se diera cuenta. Por un segundo, sus ojos quedaron fijos en la visión de aquel cielo y el rumor de las olas le provocó un pinchazo doloroso en el pecho, en su mente surgía el recuerdo de algo, pero no sabía que... como tampoco sabía si quería recordarlo. El ruido sonó de nuevo sacándolo de sus pensamientos, ahora había podido distinguirlo con claridad, eran pasos en el agua. Con entusiasmo se levantó del suelo de un salto y sacudió su pelo rubio para librarse de la arena, pero cuando iba a correr hacia donde escuchó los pasos se detuvo. Existía la posibilidad de que fuera alguien poco amistoso, o incluso un enemigo. Lo más sensato sería rodear la orilla y observar primero desde los árboles que se alzaban cercanos a esta. Orgulloso de su estrategia y pasando por alto que su primera reacción había sido correr sin pensar hacia lo que fuese, dirigió sus pasos con cautela sobre la arena hasta que las sombras de los árboles lo ocultaban por completo.
Solo tuvo que avanzar un poco hasta llegar a una pequeña cala que permanecía oculta del resto de la playa, el mar se adentraba en la isla formando una media luna perfecta de arena, y en el centro de esta Ventus encontró lo que estaba buscando. La luna iluminaba su piel pálida con un suave resplandor blanquecino, provocando que su pelo negro resultara perturbadoramente oscuro sobre su nuca. Ven quedó completamente fascinado mientras recorría con los ojos muy abiertos la linea de la espalda del muchacho, no podía tener muchos más años que él pero su cuerpo había perdido la delgadez de la adolescencia y comenzaba a tener una forma definida y magnífica. Apenas se dio cuenta de lo que estaba haciendo, enrojeció violentamente y apartó los ojos del extraño, agradecido de que nadie estuviera viéndolo actuar como un acosador pervertido.
Lo cierto era que no parecía un enemigo, o no quería que lo fuera para ser más exactos. Allí sentado, con la piel aún húmeda y la mirada perdida en el horizonte provocaba más melancolía que miedo. Ventus solo podía pensar en porque le parecía tan triste si ni siquiera había podido verle el rostro. Todo su cuerpo dolía con la necesidad irracional de abrazar al extraño, consolarlo en cualquiera que fuera su sufrimiento. Bueno, lo mejor sería empezar por acercarse. Con paso despreocupado caminó hacia la orilla mientras observaba su silueta, pero cuando estaba a unos pasos de distancia notó como todo su cuerpo se tensó y detuvo sus pasos sin acercarse más.
"Em... ¿hola?" era obvio que ya había notado su presencia, pero no se movió "Mi... mi nombre es Ventus, pero puedes..."
La sonrisa quedó congelada en sus labios y las palabras se le atragantaron en la garganta. El muchacho se había girado hacia él y lo observaba con una expresión entre confundido y molesto, como si Ven hubiera aparecido volando en un unicornio y al aterrizar le hubiera dado una coz.
"...llamarme Ven." En apenas un susurro terminó su frase, intimidado por unos brillantes ojos color ámbar, que por alguna razón le observaban con algo parecido al desprecio. No entendía que le había podido hacer a aquel chico para merecerse esa mirada, cabizbajo apartó los ojos y se mordió el labio. Aún notaba en su cuerpo la necesidad de abrazarlo.
El extraño observó confuso al tembloroso chico rubio, hasta que una chispa de comprensión brilló en sus ojos. Una sonrisa malévola se dibujó en sus labios pasando desapercibida para el recién llegado, que continuaba mirando incómodo a sus pies.
"Yo, esto, no era mi intención molestarte. Lo siento" una risa ahogada hizo que volviera a mirar al desconocido y comprobó que su expresión había cambiado por completo. Sonrió de nuevo aliviado por el cambio.
"Hola, Ven" Ventus intentó convencerse a si mismo de que el escalofrío que le habían provocado esas dos palabras era debido a la amenazadora voz grave que poseía el muchacho. O a los amenazadores ojos dorados que brillaban con luz propia. O a la amenazadora sonrisa torcida con aire de psicópata. Habría funcionado si no fuera porque en su mente nada de esto le resultaba amenazador, más bien... irresistible.
No estaba seguro de qué decir a continuación y el chico de pelo negro lo miraba expectante poniéndolo aún más nervioso, ¿por qué demonios seguía queriendo abrazarlo? "Yo estaba... estaba... ¡oh! ¡Yo estaba buscando a un amigo mio! ¿has visto a alguien por aquí?" concluyó, contento de haber encontrado un tema de conversación.
"No"
"Am... es, ya sabes, pelo castaño, muy alto y siempre tiene una cara muy seria" intentaba poner la misma expresión que Terra, pero solo consiguió fruncir de forma ridícula las cejas y hacer un mohín con la boca que casi provocó que el otro soltara una carcajada. Casi.
"Ya... pero sigo sin haber visto a nadie" Iba a ser una conversación difícil. Ventus dejó escapar un suspiro y se derrumbó sobre el suelo a espaldas del muchacho, por alguna razón acercarse no le había parecido una buena idea.
Cruzó sus brazos detrás de la cabeza y tendió su cuerpo de nuevo en la arena, cambiando la visión del chico por las estrellas. Era probable que estuviera sufriendo alucinaciones, pero tenía la sensación de que ya conocía a esa persona, incluso su voz le resultaba familiar.
"Y, ¿qué estás haciendo aquí exactamente, Ven?" Ventus controló el impulso de gritar cuando escuchó la voz más cerca de lo que esperaba. El muchacho se había colocado de forma siniestramente silenciosa justo a su lado y lo miraba fijamente con la cabeza apoyada en su hombro.
"Bueno, estoy buscando a mi amigo Terra. Debo encontrarlo antes de que sea tarde" intentó mirarle a los ojos mientras contestaba, pero desde tan cerca el brillo ámbar le ponía nervioso, así que continuó contemplando el cielo.
"Pero que chico más obediente"
"¿Cómo?"
"No" esbozó una ligera sonrisa de suficiencia "Nada importante"
Sin previo aviso las estrellas se apagaron para Ventus, cambiándose por dos iris dorados igual de brillantes. Un gemido de sorpresa se escabulló de sus labios y miró inquieto a las dos manos que le sujetaban las muñecas impidiéndole sacarlas de detrás de su cabeza.
"No has entendido bien mi pregunta" el rumor de las olas dificultaba el poder escuchar las palabras musitadas a escasos centímetros de su rostro "Tu amigo no está aquí, no hay nadie en toda la maldita isla, así que ¿qué haces aún aquí, Ven?"
"Tú... tú estás aquí..." escuchó sus propias palabras como si fueran ajenas. Su mirada había quedado atrapada y lo único que podía sentir eran las frías manos sobre su piel, que tensaron su agarre al escucharle.
Una risa perturbada resonó por toda la playa y el chico dejó caer su cabeza sobre el pecho de Ventus mientras su cuerpo temblaba por las carcajadas.
"¿Yo? ¿Te parece que yo soy una buena compañía, eh Ven?" pronunció su nombre con desdén, los dedos apretaron aún más sus muñecas mientras volvía a elevar su rostro para mirar unos ojos zafiro abiertos por el asombro.
"Si" el muchacho de pelo negro se incorporó confundido por la respuesta "Puede... puede que te parezca raro, pero no puedo evitar tener la sensación de que es aquí donde debo estar... contigo"
Ventus se levantó también y acarició sus muñecas, podía notar aún donde lo habían agarrado esos fríos dedos, su propia piel le quemaba por el contraste. El otro chico miraba al suelo con los ojos desorbitados en una expresión aterrorizada, no entendía que tan horribles podían haber sido las palabras que le había dicho a...
"No me has dicho tu nombre" una tentativa de sonrisa apareció en sus labios, en intento de calmar al extraño, pero cuando el muchacho le miró parecía más bien que le hubiese dado un latigazo. Ventus lo observó con sincera preocupación, algo a lo que él no estaba acostumbrado, algo que le recordaba a una sensación dada por perdida tiempo atrás. Algo a lo que casi podía rendirse. Casi.
"Vanitas. Mi nombre es Vanitas" declaró mientras desviaba la mirada hacia el horizonte, en un intento por evadir la sonrisa que su respuesta había provocado en el rostro del chico rubio.
