Hello, les traigo un nuevo capitulo, no estoy muy convencida con lo que he escrito pero espero les guste. Muchisimas gracias por sus reviews, realmente me animan a seguir, y gracias tambien por tomarse el tiempo de leer. Un beso a todos, y como siempre mi inbox esta abierto para lo que sea. Actualizare lo mas pronto posible, muchas gracias.


Las horas parecían pasar lentas, era la quinta vez que miraba el reloj del living, habían pasado cinco minutos de las 5.30 de la tarde. Decidió que era mejor mantenerse ocupada y esperar a que la hora de ir a casa de Jane llegase sola. Se dirigió a su cuarto para elegir su outfit de esta noche, no sabia porque se encontraba tan nerviosa al respecto, al fin y al cabo era una cena como cualquier otra, como todas las miles de veces que había cenado con la familia Rizzoli, su segunda familia. Pero Maura sabia que esta noche era distinta, tenía algo que hablar con Jane aunque no se lo había comunicado, no sabia como podía llegar a reaccionar la morena pero ya no quería esperar más.
Luego de elegir unos jeans negros y una camisa color salmón se dirigió a la ducha, necesitaba despejarse y tratar de relajarse un poco antes de que los nervios la comieran viva. Luego de un buen rato, la rubia se encontraba lista para partir a casa de Jane aunque todavía quedaba media hora, decidió mandarle un mensaje a la morena, si seguía un minuto mas dando vueltas en su habitación iba a volverse loca.

"¿Te parece bien si voy ahora? Puedo ayudarte con lo que haga falta, si quieres."

"Seguro Maur ¡ven! Aquí te espero."

Maura decidió no ser tan obvia, agarró su bolso y se dirigió lo más lento posible hacia casa de Jane, aunque sus piernas parecían no obedecerla. Una vez allí toco la puerta, las manos le sudaban y lo único que podía hacer era maldecirse mentalmente por tener tan poco autocontrol.

– ¡Maur! Llegas justo a tiempo, pasa –dijo una muy alterada Jane.

– ¿Todo bien? –preguntó Maura, al ver a su amiga.

– No, mi madre me altera y cuando me mandaste ese mensaje no me pude sentir mas agradecida, ven vamos a mi habitación hasta que la cene este lista. –dijo Jane mientras tomaba de la mano a Maura y subían las escaleras hasta su habitación, casi corriendo.

Una vez allí, la morena coloco el bolso de Maura sobre su escritorio, puso algo de música, como siempre solía hacer cada vez que estaba con la rubia y se recostaron en la cama de Jane, una al lado de la otra. Maura estaba inquieta y la morena lo notaba, así que decido preguntar.

–Maur, ¿te encuentras bien? Te encuentro algo distraída. –dijo mientras miraba a la rubia y sus rizos dorados sobre la almohada de Jane con su caracterizco olor a cítricos que la volvían loca.

–De hecho, hay algo que necesito contarte –dijo Maura mientras se acomodaba para estaba vez sentarse en posición de indio sobre la cama.

–Soy toda oídos. –dijo la morena, imitando la posición de su amiga.

–Veras, he estado hablando con mi padre, el se encuentra viviendo en Europa y… –la rubia se detuvo al escuchar el ruido de la puerta de la habitación de Jane abriéndose, era Ángela. La morena no pudo evitar suspirar de frustración y mirar a su madre.

— ¿Cuántas veces tengo que decirte que toques antes de entrar, Ma? —dijo Jane mientras le lanzaba una mirada asesina a su madre, realmente le molestaba que fuera tan impudente y mas ahora que Maura estaba apunto de contarle algo que al parecer era importante.
— Lo lamento Janie, pero hace cinco minutos que estoy llamándote y no respondías. La cena esta lista. —dijo su madre, notando por primera vez la presencia de Maura. —Maura, querida. ¿Cuándo llegaste? No te oí entrar.

—Hola Sra Rizzoli, hace un rato pero Jane me trajo directo a su habitación. —contesto mientras miraba de reojo a su amiga.

—Ya veo, y por favor, dime Ángela. Estamos entre familia, no veo porque hay que ser tan formales. —dijo mientras la mujer de mayor edad le dedicaba una calida sonrisa.

Esta era una de las razones por las cual Maura amaba pasar tiempo en la casa de los Rizzoli, desde el primer día la hicieron sentir cómoda, como en casa. Esto era algo que ella no sentía en su propio hogar, su madre vivía trabajando y no podía pasar mucho tiempo a su lado y la mayor parte de su infancia la pasó con niñeras, su padre viajaba prácticamente siempre, nunca había sentido el amor ni la calidez de una familia, y aunque ella no era una Rizzoli de sangre, aquí la hacían sentir como una mas en la familia.

—Bueno Ma, en un minuto bajamos. —dijo Jane empujando a su madre para que saliera de su habitación, provocando que la mujer mayor le gritara algo que ninguna de las dos chicas escucharon por las risas que habían provocado la acción de Jane.

—Maur ¿qué era lo que me estabas diciendo? —dijo Jane, mientras se secaba las lagrimas que había provocado tanta risa.

— ¿Sabes que? Mejor bajemos antes de que tu madre suba de nuevo, la conversación que estábamos teniendo puede esperar, no es tan importante. —mintió, pero pensó que mientras mas esperaba menos dolor le iba a causar la reacción que pudiera llegar a tener la morena.

— ¿Segura? Mira, mi madre puede esperar, no quiero que te sientas mal toda la cena porque no has podido hablar conmigo. —dijo una preocupada Jane.

—Tranquila Jane, anda vamos a cenar. Estoy hambrienta. —dijo Maura haciendo que su amiga soltara una carcajada.

La cena transcurrió tranquila, los hermanos Rizzoli se la pasaron haciendo bromas y de vez en cuando se escuchaba un grito de Ángela pidiendo y perdiendo la calma, la comida estaba deliciosa, el clima era agradable. Maura no podía sentirse mas bendecida de tener a estas personas en su vida, por cual no dejaba de sonreír haciendo que olvidara la conversación que tenia pendiente con Jane. Bueno, lo había logrado hasta que Ángela saco un tema a la luz que hizo que Maura se pusiera un poco incomoda.

—Mis niñas, no puedo creer que estén a una semana de graduarse. Estoy tan orgullosa de ustedes. —dijo Ángela, con un poco de melancolía y lagrimas amenazando con salir de sus ojos.

—Anda Ma, no llores. —dijo Jane, algo avergonzada por el comportamiento de su madre.

—Lo lamento, pero es la realidad. Estoy tan orgullosa de ti, Janie y de ti también Maura, eres como una hija más para mí ¿lo sabes? —dijo Ángela mientras le regalaba una de sus mas tiernas sonrisas a Maura.

—Gracias Ángela, tu también eres como una madre para mi. —dijo la rubia, con los ojos llenos de lagrimas que estaban por salir. Realmente agradecía por tener a una mujer como ella en su vida, y realmente la sentía como una madre.

—Dime Maura ¿ya sabes que harás después de la graduación? ¿Irás a la universidad, no? —preguntó la mujer mayor, con una mirada curiosa en su rostro.

Oh, rayos. Pensó la rubia, ese era el tema que quería hablar con Jane, pero ahora que su madre lo había sacado a la luz no había vuelta atrás. Pudo notar como todas las miradas estaban sobre ella, a espera de una respuesta y sobre todo la mirada de Jane, que era la que mas le preocupaba. Aquí vamos, Dios me ayude. Pensó, cruzando los dedos debajo de la mesa.

—Bueno, en realidad si. Mi padre se encuentra en Europa y me ha contado sobre una universidad sumamente importante, a la que la mayoría de mi familia ha asistido. Y creo que es una buena oportunidad que pienso aprovechar. —dijo, esta vez observando como Jane la miraba con los ojos abiertos como platos, de verdad la morena no se la venia venir.

— ¡Eso suena excelente! —dijo la madre de los Rizzoli, totalmente asombrada.

—Si Maura, ¡suena genial! —dijo con sarcasmo la morena, agitando los brazos y llamando la atención de todos los presentes. Pero sobre todo la de Maura, que había notado la expresión usada por su amiga, la conocía demasiado y sabia que estaba molesta.
Noto como Jane se disculpaba y se retiraba casi corriendo a su habitación, Maura imito su acción y la siguió, tenia que aclarar las cosas con Jane.

—Jane, abre la puerta. Hablemos. —dijo Maura, se arrepentía de no haberle contado todo a su amiga antes de la cena, tal vez se hubiera ahorrado todo esto.

—No Maur, vete. No estoy de humor. —dijo al otro lado la morena, totalmente molesta.

—No me iré hasta que abras esa puerta, vamos. ¿Podemos hablar? ¿Por favor? —pregunto desesperadamente.

Al escuchar el tono que Maura había usado, Jane no pudo resistirse y abrió la puerta, dejando que la rubia pase y volviendo a su cama. Maura se quedo apoyada en la puerta, ya cerrada, observando como Jane estaba con la mirada perdida en el techo de su habitación, esperando que dijera algo pero sabía muy bien que ella tendría que iniciar la tan esperada conversación.

—Mira, quería decírtelo, tenía todas las intenciones de hacerlo antes de la cena pero tu madre interrumpió y luego, solo me acobarde y no pude hacerlo. Se que estuve mal, perdóname Jane. —dijo una muy arrepentida Maura Isles.

La respuesta de la morena se hizo esperar unos segundos hasta que esta se puso en posición de indio en la cama, mirando fijamente a la rubia que estaba con la mirada fija en el piso, todavía con la espalda apoyada en la puerta. Jane suspiró y decidió hablar.

—No me molesta el hecho de que no me lo hayas contado, Maura. Me molesta el hecho de que tengas que irte al otro lado del mundo, de que me dejes aquí. ¿Cómo sobreviviré sin ti? ¿Sin mi mejor amiga? He visto amistades romperse debido a la distancia, no quiero que pase eso con nosotras, no quiero. —dijo Jane con la voz quebrada, lagrimas amenazando con salir.

Maura levanto la mirada, esta vez sus lagrimas empaparon sus mejillas, conmoviendo a Jane, tanto que esta se levanto rápidamente para abrazar a su amiga, odiaba verla sufrir, odiaba verla llorar. Se quedaron unos minutos mas en esa posición, Maura abrazaba a la cintura de la morena, mientras que Jane la rodeaba por los brazos, dándole suaves besos en la cabeza.

Luego de que las lágrimas de ambas cesaran, se miraron a los ojos sin decir ni una palabra, sus ojos lo decían todo.

Jane rompió la distancia, tomando de las manos a Maura y sentándola en su cama, ella se coloco a su lado y tomo una de las manos de la rubia entre las de ellas, entrelazando sus dedos, rompiendo el silencio.

—Perdóname por haber reaccionado así, no era mi intención hacerte llorar pero eres mi mejor amiga Maura, la única que he tenido, tengo miedo de perderte. —dijo Jane mientras jugaba con los dedos de la rubia.
Maura cerro los ojos y respiro profundamente, los abrió para fijar su vista en la mano que estaba entrelazada con la de Jane.
—No me perderás, todo estará bien. Estaremos bien, nos mantendremos en contacto, es una promesa. —dijo finalmente conectando su mirada con la de la morena y regalándole una de sus mas sinceras sonrisas a su amiga.

—Es una promesa. —dijo la morena, sonriendo aun mas, hizo una pausa. —Puedo preguntar, ¿Por qué Europa? Boston tiene una muy buena universidad.
—Es un tema de familia, mi abuelo fue a esa universidad, mis padres también, de hecho allí se conocieron, es algo de generación en generación. Y ahora, es mi turno. —contesto Maura con media sonrisa en su rostro.
—Entiendo —dijo Jane suspirando y colocándose de su lado de la cama, acostándose e invitando a su amiga a hacer lo mismo, a lo que Maura le hizo caso.
Otra vez el silencio se apoderó de ellas, cada una estaba en su mundo, con miles de preguntas por hacerse y que no se atrevían a decir. Jane sacudió la cabeza, tratando de que sus pensamientos no se apoderaran de ella.

— ¿Y que estudiaras? —dijo la morena, tomando por sorpresa a la rubia que estaba totalmente perdida en su mente.
—Pues, quiero ser Medico Forense. Estoy fascinada con ser una muy importante forense algún día. —contesto Maura, con entusiasmo en su voz.

—Guau, eso es… Asqueroso. —contesto Jane mientras reía hasta que recibió un golpe en el hombro de parte de su amiga. — ¡Auch! Esta bien, me lo merezco. —dijo todavía riendo, un poco.
—Al fin y al cabo, me tiene que gustar a mí, no a ti. —dijo con orgullo la rubia.
Touché. Se que serás una grandiosa medico forense, no conozco a nadie tan inteligente como tu. —contesto la morena, la verdad es que su amiga la sorprendía cada vez mas.

—Gracias Jane — dijo regalándole una sonrisa. — ¿Y tú? ¿Ya has pensado que es lo que harás? —pregunto Maura, con cierta intriga.
—Aunque no lo creas, lo he hecho. Es algo que me viene rondando en la cabeza hace tiempo pero que no estaba segura hasta hoy. ¿Recuerdas cuando visitamos la estación de policías con el grupo de la escuela? —contestó Jane, con cierto brillo en los ojos.
—Mmm, si lo recuerdo. ¿Qué hay con eso? No entiendo. —contesto Maura, algo confundida.
—Pues, que pensando en ese día fue cuando caí en cuenta de que es lo quiero hacer con mi vida, quiero ser detective de homicidios, ayudar a la gente, hacer valer la justicia. Seria grandioso y es algo que realmente amaría hacer. —dijo Jane, esta vez era Maura la que se sorprendía.

— ¿En serio? Eso suena excelente, Jane. Serás una gran detective, de eso estoy segura. —dijo Maura, orgullosa de su amiga.
—Gracias Maur, solo tengo que inscribirme en la academia. Estoy emocionada. —dijo Jane, y realmente lo estaba. Hasta que algo que cruzo por su mente borrando fugazmente la sonrisa que alumbraba su rostro, cosa que Maura noto.
— ¿Qué sucede? —dijo la rubia en un tono preocupado.
—Me acabo de dar cuenta de que este será nuestro último verano juntas, diablos Maura, vas a hacerme mucha falta. Te extrañaré demasiado. —dijo mirando con tristeza a su amiga.

Maura se puso de costado para mirar a esos ojos marrones que tanto amaba, acaricio la cara de Jane y esta cerro los ojos al roce de los delicados dedos de la rubia ¿Cómo iba a sobrevivir sin ella? Era la única que lograba mantenerla en su eje, calmarla. Hacia que un mal día se convierta en un buen día en solo cuestión de segundos. Iba a echarla de menos, y mucho.

—Disfrutaremos del tiempo que nos queda, que es un mes exactamente. Además, no te pongas triste, volveré. Es una promesa ¿recuerdas? —dijo Maura, aun con la mano en el rostro de Jane.
—Es una promesa. —volvió a repetir la morena y abrazo a su amiga durante unos minutos, aun acostadas Maura se puso de espaldas a Jane y esta coloco su brazo en su cintura sin dejar espacio entre ellas, aspirando el aroma del cabello de la rubia, ambas estaban demasiado cómodas en esa posición como para separarse, ninguna iba a comentar nada al respecto, ni decir que eso no era nada típico en una relación de mejores amigas ¿a quien le importaba? así que decidieron dormir, habían sido demasiadas emociones por un día.