CAP 2

"Orgullo"

-Parece que el niño se ha metido en problemas de nuevo- el Sheriff rio divertido mientras se acercaba a los otros dos coches que se habian parado como siempre en la esquina del semáforo, observando los tres el camino por el que habían desaparecido el viejo Doc y su ahora aprendiz

-Los chicos de hoy no conocen de respeto y obediencia a la autoridad- dijo con un tono golpeado el Sargento cerrando los ojos y levantando el rostro con orgullo

Fillmore a su lado, levanto los ojos hacia un lado y negó con la cabeza

-Lo que necesitan los chicos es poder probar sus fuerzas y no dejarse contener por sus propias limitaciones o las de los demas- respondió la combi con un tono calmo y sereno a lo que el militar tembló con irritacion

-Ese es tu problema Fillmore, piensas que las reglas estan para romperse y ese tipo de pensamiento puede causar el caos... es como quitarle las señalizaciones a las calles, todos correrian como adolescentes hormonales y comenzarian las revueltas- resopló el Jeep frunciendo el cejo a lo que el coche de color menta solto una risilla- que tiene es de gracioso?

-Estas demasiado limitado por los reglamentos y todo eso- respondió el hippie divertido- vamos hermano, trata de respirar la libertad y deshazte de esas cargas…

-Lo unico que respiro cada mañana es el humo que provocas con esa cosas que haces en tu laboratorio de gasolina como sea que la llames- gruñó el militar antes de verle con sospecha- no estarás haciendo otras cosas ahí adentro, verdad Fillmore? Muchos de los rebeldes como tu mezclaban sus propias cosas raras en sus cocinas

-Que estás insinuando?- replicó el Volswagen frunciendo el ceño para girarse y enfrentar al otro que se inclinó hacia delante

-Lo que entendiste soldado, ahora, abre esas puertas y dejame ver lo que tienes adentro!

-Libertad al poder! Abajo la opresión!- exclamó Fillmore enfrentando al Sargento mientras el Sheriff los observaba con expresión aburrida

-Por los santos pistones de mi madre- suspiró el oficial observando una nueva discusión entre aquellos dos antes de girarse para dirigirse hacia el restaurante de bebidas de Flo

Al menos en aquel lugar estaría mas tranquilo.

-Otra vez estan peleando?- la mujer de tonalidad verde le llevó una bebida al oficial con una sonrisa divertida mientras el otro removía un poco su parrilla

-Como cada mañana, me sorprende que esta vez hayan continuado… cada vez alargan n poco mas sus discusiones- el coche de policia se encogió de hombros antes de darle un trago a lo que lehabia llevado Flo

-Jeje, el Doc y Rayo podrían comenzar a competir con ellos- dijo la mujer a lo que el viejo policia soltó un bufido

-Solo faltaría… este pueblo lo ultimo que necesita es mas vida o mas atención de la que ya recibe con el niño- rezongó el oficial antes de voltear hacia un lado ante un chirrido estruendoso: un coche evidentemente modificado y de colores extravagantes habia dado una vuelta prohibida ocasionando que una moto que iba a exceso de velocidad tratara de esquivarlo, ocasionandole un enorme rayon

Y por lo que podía ver, estaban a punto de romperse todas las llantas

-Eh! Ustedes dos!- exclamó el Sheriff haciendo sonar su sirena mientras se dirigía a los dos contendientes de los cuales, ahora la moto se habia subido al otro coche para hacerle mas rayaduras

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McQueen seguía en silencio al viejo corredor que iba un poco mas por delante de él, sin haberle dirigido la palabra desde que salieran del pueblo; ambos iban despacio, todo lo contrario a lo que normalmente se movían. El coche de ojos azules mas de una vez hizo un movimiento como si estuviese tomando valor para hablar pero inmediatamente desechaba la idea, recordando lo seco que podía ser el Doc cuando algo lo incordiaba.

Pero el numero 95 no era precisamente el rey de la paciencia. Y mientras mas avanzaban acercandose al circuito de tierra que normalmente recorría durante sus entrenamientos diarios, mas comenzaba a desesperarle el silencio del otro coche.

-Muy bien!- estalló el coche rojo mientras el mas grande delante suyo tan solo abria un milimetro mas los ojos a sabiendas de que el chico no iba a aguantar mucho sin comenzar a quejarse- se puede saber que tiene de malo que trate de hacer las cosas por mi cuenta? No avanzo nada dando vueltas una y otra vez de la misma manera, estoy cansado de lo mismo!

-No espero que lo entiendas novato, aun eres muy joven para saber todo lo que implican las carreras en si- respondió Doc Hudson sin voltear a ver al otro y continuando avanzando en la misma dirección

Rayo rechinó las ruedas traseras y corrió hasta quedar frente al mas grande, girandose y viéndole a los ojos

-Estoy harto de que me trates como un novato, soy un corredor!- exclamó McQueen con fiereza y entornando los ojos- sere todo lo nuevo que quieras pero estuve a punto de ser el primer novato en la historia en ganar la Copa Piston!

-Si te trato como un novato es porque eso eres niño… UN NOVATO- la voz del coche mas experimentado no habia subido y continuaba siendo calma pero puntualizaba cada palabra de tal forma que el mas joven sabía que lo estaba cabreando- y te recuerdo que fue eso lo que impidió justamente que te coronaras con una victoria que hubiera sido tuya si no hubieras cometido un error que obviamente, no haría ningun corredor veterano… fue esa falta de conocimiento y experiencia la que te perjudicó y aunque admito que has mejorado desde entonces, aún te faltan muchos kilómetros para estar a la altura de corredores que ya llevan tiempo en esto, como tu compañero Chick Hicks

Rayo soltó un chirrido mientras se encogía al escuchar decir al otro que su rival en las carreras tenía mas experiencia que él; comenzaba a calentarsele el motor de nuevo y lo malo de cuando eso ocurría, era que no pensaba con claridad.

-Yo soy mejor que Chick- soltó el joven con la furia brillando en sus ojos azules- y podría hacer mas cosas pero tu no me dejas hacerlo!

-Bien!- aunque Hudson Hornet era paciente a su manera de ser nunca iba a entender a aquel coche impulsivo que a pesar de haber visto en él mismo lo que podía ocurrir por un descuido en el mundo de las carreras; habia algo mas en el fondo y lo sabía perfectamente pero no quería admitirlo, no quería aceptar el hecho de que en cierta forma veía en el joven McQueen lo que había provocado que al final de cuentas, el propio Hornet hubiese terminado en aquel estado- si de verdad quieres probarme que estoy equivocado y tu en lo correcto, adelante

El viejo coche de carreras se adelantó al rojo que le siguió haciendo resonar su motor a forma de darle a entender que en verdad estaba enojado; el auto con el numero 51 suspiró profundamente negando con la cabeza y en cierta forma, casi tan molesto como el otro aunque se había prometido no molestarse mas de lo que debía, después de todo, se trataba de un chiquillo que poco o nada podía saber de la vida.

Si corría con suerte, tal vez nunca tuviera que enterarse de lo tragico que podía ser el destino para los corredores que metían mal la llanta.

Al fin llegaron a la enorme curva inclinada que terminaba en una larga meseta en la cima; Rayo McQueen la observó con decisión, normalmente cuando corría a través de esta en sus entrenamientos con el viejo Doc simplemente este le mostraba como tomar algo tan empinado y con tierra de forma segura de tal manera que no terminara deslizandose sin control; pero un día, el coche rojo le preguntó al Doc si era posible llegar a la cima y que había visto a algunas motocicletas hacer algo como aquello en sus exhibiciones.

Incluso alguno presumían de subir sin ningún esfuerzo lugares parecidos.

En su momento, el Doc había sonreido de forma misteriosa para luego, acelerar y comenzar a subir aquella curva rapidamente hasta llegar a la cima de la meseta; el chico de ojos azules había abierto grandes estos con el corazón acelerado: definitivamente tenía mucho que aprender de su mentor todavía.

-Como hiciste eso!?- preguntó el rojo sin poder creerselo del todo

-Jeje, aprenderás el truco en dos o tres años mas!- había respondido el mayor

Obviamente no iba a esperar dos o tres años para aprender aquel truco. Apenas habia podido cada noche lo intentaba una y otra vez, cuando el Doc no podía verlo o seguirlo; desgraciadamente, lo había atrapado mas de una vez y le había reñido por intentarlo, que no se lo había mostrado para que estuviera haciendo tonterías, que debía de entrenar lo que ya le había enseñado hasta perfeccionarlo. Pero estaba aburrido de eso!

Necesitaba retos, necesitaba cosas nuevas!

Se acomodó para tratar de hacerlo, teniendo en mente todo lo que había hecho en secreto para llegar de poco en poco mucho mas alto; tenía que demostrarle a ese viejo coche que si se lo proponía, podía conseguirlo y que ya no era ese novato que conociera antes. Cerro los ojos y repitió su mantra, ese que decía cada que iba a comenzar una carrera y hacia que se esforzase aún mas; rugió una vez el motor, sabiendo que el otro lo observaba.

-Checa como lo voy a lograr!- le soltó antes de hacer rechinar sus llantas y salir despedido rumbo a la enorme curva bajo la atenta mirada del otro

Este resopló cansinamente, por la dirección que estaba tomando el chiquillo no iba a llegar ni a la mitad sin resbalarse de costado; iba a ser gracioso cuando aquello ocurriera, probablementegiraria sobre sus ruedas y se marearía por la velocidad que tomaría y acabaría cubierto de polvo del desierto. Si, iba a ser muy divertido.

Para su sorpresa, el chico había manejado bien la velocidad, dandose un golpe de aceleración cuando comenzaba a llegar cerca de la mitad, superando sus expectativas; no estaba mal, al parecer después de tanta practica si había aprendido algo y quizas al final de cuentas llegase a la cima. Entonces, el lado maduro del auto de carreras le golpeó el rostro con fuerza, haciéndole darse cuenta de lo que había hecho: en su molestia por que el chico no escuchase sus consejos le había puesto en peligro, el chico no sabría que hacer cuando se viese cerca de la cima, en n muro de tierra casi completamente empinado.

Aquello iba a acabar horriblemente mal.

Aceleró a fondo apretando los dientes mientras se dirigía directamente a por donde calculaba el chico iba a terminar estrellandose después de dar varias vueltas por sobre su techo; se maldijo una y mil veces por haber sido tan estupido, si no lograba llegar a tiempo y el chico se mataba o se hacia algun daño iba ser completamente su culpa y no podría vivir con ello.

Con esas cosas solamente demostraba que el mismo continuaba siendo tan imbecil e ingenuo como lo fuese en aquel accidente en las carreras.

Su propia imagen de joven le vino a la mente: arrogante y seguro de si mismo, no se había detenido al momento de insultar a Joan Ferret, uno de los veteranos mas conocidos en el mundo del automovilismo, famoso por sus continuas victorias y al mismo tiempo por su poca paciencia y la poca etica al momento de quitar del camino a sus rivales.

Su altaneria le había costado terminar con su carrera para siempre.

Y ahora se daba cuenta que no había perdido mucho de su estupidez de entonces. Un poco mas arriba, McQueen se sentía feliz y orgulloso de haberle podido demostrar al viejo Hudson que podía hacer mucho mas de lo que el otro pensaba; que se comiera su polvo, estaba demasiado feliz y extasiado porque incluso, había llegado muchísimo mas arriba de lo que había logrado hasta entonces. Y en ese momento lo sintió. Su cuerpo se ladeó al llegar a la tierra empinada ceca de la cima y no pudo evitar sentir el miedo recoriéndole la carrocería mientras la gravedad tiraba de él por un lado.

En su temor, trato de enderezarse, haciendo girar mas rápido las ruedas laterales provocando con esto que la tierra del muro comenzace a desprenderse y al final, emitiendo un grito leve no pudo mas y giró para su horror sobre su espalda; pudo sentir el primer golpe sobre su capó y como este se doblaba por la presencia de unas cuantas rocas duras. Aquello iba a dejar unos horribles raspones pero seguramente sería mucho peor mientras mas diese vueltas hasta el fondo de aquella curva.

Apenas estaba por dar el segundo giro, con los ojos apretados y cerrados cuando sintió un golpe duro contra su costado y pudo percibir el rechinido de unas llantas contra el suelo, evitando que siguiese cayendo a toda velocidad; se había doblado la puerta izquierda pero al menos, ya no seguía botando de lado.

-Doc?- dijo en voz baja mientras abría un ojo y observaba la fiera mirada del otro mientras aceleraba para que fueran deslizandose de poco en poco por el costado de aquel levantamientodesertico; con lentitud, fue bajando la velocidad hasta que ambos quedaron sobre tierra firme. Rayo suspiró con alivio mientras sentía como su cuerpo continuaba temblando ante lo que acababa de ocurrir.

Era tan estupido! Como era posible que todavía siguiese siendo tan idiota como para hacer ese tipo de cosas? Cerró los ojos con vergüenza, se merecía todo lo que fuera a llamarlo el otro coche; peor aún, por sus tonterías probablemente había lastimado al otro también.

Doc Hudson respiró aliviado al ver que ya estaban en un lugar seguro pero aún no podía relajarse; retrocedió con suavidad, observando la fea abolladura que el chico presentaba en su techo y en su lateral, asi como las marcas de falta de pintura debido a estos; su corazón se encogió al ver que probablemente, aquel chico realmente se hubiese lastimado. No era su culpa, era muy joven e impulsivo, como cualquier corredor en el medio; podía negarle ser como tantos otros, solo por sus propios temores?

-Niño…- llamó el viejo con suavidad, rogando por recibir una respuesta o un movimiento aunque fuera- estás bien?

Espero algunos segundos conteniendo el aliento; entonces, el chico con el numero 95 ahora retorcido y despintado, abrió apenas los ojos y asintió con la vergüenza plasmada en todo su rostro. DocHudson se permitió respirar con alivio y tuvo que contenerse por no acercarse de mas, feliz por ver que no estaba herido de gravedad. Compuso una expresión suave al darse cuenta de que el auto de carreras estaba evitandole la mirada, tanto avergonzado como herido en su orgullo de corredor.

Al fin, se permitió acercarse lo suficiente para empujarle un poco, haciendo abrir los ojos azules con sorpresa al otro.

-Vamos… una visita donde Ramon y estarás como nuevo… mañana entrenaremos como siempre y si lo haces bien, te enseñaré el truco para llegar a la cima y no morir en el intento- afirmó

El chico de rojo parpadeó sorprendido y observó al viejo a su lado que le sonreía con suavidad; tragó secó al sentir su mirada recorriéndole en busca de alguna herida que no hubiese captado y pudo sentir como parecía detenerse el tiempo cuando le dirigía aquella sonrisa casi imperceptible para tranquilizarlo. No estaba enojado con él ni lo odiaba por hacer aquello, incluso, esta vez le ofrecía instruirlo.

-Porque…?- comenzó a preguntar McQueen cuando el anciano pareció mas relajado al escuchar su voz y sonrió un poco mas ampliamente

-Si te matas tendré que darle un informe extenso al Sheriff y sería demasiado papeleo arreglar todo para que no aparezca como que yo te asesine… es un trabajo muy aburrido el cuál prefiero saltarme- afirmó el auto azul antes de soltar una carcajada mientras Rayo sonreía también con diversión

-Porque pensarías que volvería a intentar esto?- preguntó el rojo aun sin levantarse

El antiguo Hornet sonrió un poco mas.

-Niegas que lo harias novato?

McQueen rió con suavidad, sabiendo que el otro conocía ya bastante bien su personalidad como para saber que apenas se sintiese mejor, seguiría tratando de conseguir aquello; frunció el cejo y se enderezo sobre sus ruedas antes de emitir un quejido y sentir como se le cortaba la respiración; al parecer se habia quebrado algo mas por dentro y no solo era una simple abolladura en su costado.

Se dejó caer en el suelo, tratando de recobrar el aire mientras el mas grande avanzaba hasta este y le daba un suave empujón

-Tranquilo niño, iremos despacio- le susurró con calma al chico, sintiendo como un escalofrio lo recorría y relacionandolo con el dolor que probablemente estuviese pasando; poco se imaginaba que en realidad, el otro no esperaba sentirlo tan cerca y que le habia sorprendido percibir su voz en su oido

Gracias a todos los pistones a que su color era rojo porque no podía ver como se le calentaba el cofre.

Al fin, en medio de algunos quejidos por parte del mas joven, ambos comenzaron la marcha en direccion de Radiator Springs para atender las heridas de aquel accidente.

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En alguna otra parte del país, un auto antiguo observaba el paisaje que se extendía por delante suyo; eran unas hermosas extensiones de jardin fácilmente vistas desde su ubicación y a traves del enorme y largo ventanas que cubria el enorme piso de forma circular. Aquel auto se había ganado a pulso y a golpes su lugar en la historia del automovilismo, ganando tantas carreras como pudo y a como se lo permitieron por su modelo.

Por un instante, se había sabido el auto mas famoso en toda la historia siendo recordado con admiración y respeto por quienes le veían al pasar.

Pero entonces.

Los ojos dorados de aquel coche se entrecerraron.

Aquel tonto había vuelto a aparecer. Había pensado que lo había aniquilado en aquella carrera, hacía tantos años atrás dejandolo fuera de la vida en las pistas para siempre; pero ese mocoso, ese maldito mocoso había reaparecido en toda su gloria, que aunque si bien ya no corría, volvía a estar en boca de todos, sintiendo como la envidía le recorría los engranajes cada que alguien murmuraba su nombre en voz baja o le hacían mención en las carreras subsecuentes como un dato interesante.

Apretó las llantas delanteras contra el suelo hasta que se hizo daño.

Todo había sido culpa del otro crio, ese nuevo que se había introducido en las carreras, sacando a la antigua rata del agujero donde se había escondido, como perro con el rabo entre las patas.

Bien… eso solo significaba una cosa: que tenía que encontrar la manera de volver a ese chiquillo al agujero y de paso, deshacerse del crio que lo había vuelto a poner en escena.

Ambos se iban a arrepentir y él se iba asegurar de ello.