-Nota de Autora:
Hola lectores! Este capítulo es como una pequeña introducción para que puedan imaginarse en qué contexto se va a relatar la historia.
Va a ser una historia de aventuras, investigaciones, y romance.
Es mi primer fic así que espero que les guste.
Love you! X
Queen in Black-
30 de agosto de 2021
Me pareció una buena idea, estos últimos días antes de comenzar las clases, hacer un breve y necesario recuento con unos pocos detalles de mis días en los cuatro anteriores años que pase en Hogwarts.
Intentaré hacerlo lo más breve posible porque escribir todo lo que paso debe de llevarme mucho tiempo y no quiero fatigarme antes de las clases.
El 2017 comencé mi primer año en Hogwarts y fui sorteado en Gryffindor. Cuando el sombrero seleccionador nombro mi casa sentí que podría gritar del alivio. Estaba tan atemorizado en ese momento de terminar en otras casas que no podía pensar en otra cosa.
Soy bastante introvertido y no hice muchos amigos, a pesar de la expectativa que todo el mundo parecía tener sobre mí. El simple hecho de que la gente se me acercase por mi padre me molestaba y por eso mi mejor amiga era mi prima Rose, hija de mi tío Ron y mi tía Hermione. Ella fue seleccionada en Ravenclaw por lo que solo podíamos vernos durante el día, pero para no pasar las noches solo en la sala común de Gryffindor y sobrevivir al colegio 7 años me hice de algunos amigos en mi casa.
Todo trascurrió sin el menor incidente en mi primer año y fue muy lindo aunque bastante aburrido ahora que puedo comprarlo con otros. En segundo año las cosas parecían querer ser iguales aunque tuve que soportar millones de intentos que tuvieron mis compañeros para reclutarme al equipo de Quiddicth, al cual finalmente entré por insistencia. No quería hacerme de rogar ni mucho menos, simplemente no quería estar todo el tiempo bajo la sombra de mi padre, pero parecía que no había ojos (excepto los de mi prima Rose) que no lo vieran a él cuando me miraban a mí. O al menos eso creía.
Casi a mediados de segundo año, la profesora de pociones tuvo la idea de dejar al azar a los estudiantes que formarían grupos para completar un trabajo bastante complicado. Esa clase ese año la teníamos con Slytherin y para mi suerte y fortuna el nombre de Scorpius Malfoy salió junto con el mío.
Digo suerte y fortuna porque probablemente sin ese trabajo Scorpius y yo jamás nos habríamos interesado el uno en el otro. Pero en ese momento la idea no nos pareció muy agradable. El trabajo lo hicimos en la biblioteca a la vista de todo Hogwarts y de mi hermano mayor James que nunca se alejaba demasiado cuando yo estaba cerca de Scorpius. Nunca supe muy bien por qué lo hacía, no creo que pudiese pensar que Scorpius con 12 años en ese entonces, me llevaría al lado oscuro o algo así, pero en fin, gracias a ese trabajo mi curiosidad por él nació.
Yo sólo conocía las historias que los abuelos siempre contaban sobre los Malfoy y era horripilantes. Pero lo que vi en ese niño no encajaba con nada de lo que alguna vez me advirtieron. Era serio, centrado, elegante, tenía el cabello de un rubio casi blanco y sus ojos nunca parecían expresar nada. Pero lo que más me gustaba de él era la forma en la que me miraba y me trataba, yo frente a él no era el hijo del niño que vivió, no era el heredero del héroe del mundo mágico, yo frente a él era Albus, sólo Albus, y esa era una de las cualidades más grandes que podía yo encontrar en alguien.
Desde ese momento decidí que sería su amigo y me ganaría su confianza me cueste lo que me cueste. Y solo digamos que de verdad me contó, Scorpius me rehuía como quien ve venir a la muerte, mucho después me confesó que él pensaba que yo tramaba algún plan para meterlo en problemas, digamos que puede ser muy paranoico cuando quiere.
Mi prima Rose estaba al tanto de la que yo quería lograr, y aunque no lo aprobaba ciento por ciento, me advirtió que me cuide de decírselo a alguien de nuestra familia, en especial de James, puesto que pensarían que me estoy equivocando al querer acercare a quien supuestamente era mi enemigo, y me obligarían a alejarme.
Como James había "tomado prestado" el mapa del merodeador del escritorio de papá nos turnábamos por semanas o días para ocuparlo, entre nosotros y nuestra hermana menor Lili. Así que solo cuando tenía el mapa en mis manos podía intentar hablar con Scorpius con la certeza que nadie estaba espiando o siquiera prestando atención.
Casi a finales del segundo año encontré a Scorpius (más bien lo seguí con el mapa, aunque jamás lo admitiría) en la torre del reloj de Hogwarts. Cuando llegué ahí él estaba solo y pintando delicadamente el paisaje frente a él. Su obra, aunque muy bien pintada, aún necesitaba perfeccionarse. Pero lo que más me llamaba la atención es que aquel día, recuerdo bien, el sol teñía todo de color dorado, pero la pintura de mi amigo era de diferentes tonos de gris, aunque no carecía de belleza, y se lo dije.
Le molestó un poco que lo interrumpiera pero su expresión se suavizo después del alago y desde entonces hablábamos como buenos compañeros, aunque siempre en habitaciones separadas del resto de la gente.
Llegó tercer año y conforme iba conociendo a Scorpius se me hacía más y más difícil mantener nuestra amistad en secreto. Esto no solo se trataba de juntarnos a hablar en habitaciones aisladas, sino que tenía que fingir completa indiferencia hacia el frente al resto de mis compañeros y no podía defenderlo de acusaciones injustas aun cuando las decían frente a mí, porque dejaría expuesta nuestra relación. Pero ambos habíamos quedado que aquello era lo mejor y no iba a faltar a la palabra que le di, incluso aunque a veces quisiese gritar.
Supongo que seguir extendiendo mi relato hacia el pasado seria decir detalles sin sentido y se está haciendo tarde. Todo lo que tengo que decir se puede resumir en estas palabras: Scorpius me ha cambiado la vida de una forma inigualable y ya han pasado varios meses desde que nos vimos la última vez en la estación del expreso de Hogwarts. Y no puedo extrañarlo más.
Tal vez sea imposible decirle esto a alguien más, puesto que me da vergüenza admitirlo incluso ante Rose a pesar de que ella sabe sobre nuestra amistad, siempre siento que puede ver más allá de lo que digo, y hay cosas que quiero guardar para mí. Como la bufanda color plata que me dio Scorpius en invierno.
Fue una tarde antes de las vacaciones de navidad de cuarto año, subimos a la torre para hablar un rato. No me esperaba que hiciese tanto frío y aunque estaba abrigado mi cuello quedaba al descubierto. Scorpius solo rio sacándose la bufanda y enrollándola en mí, tenía su dulce perfume, y lo conservó por un tiempo. Cuando quise devolvérsela me dijo que me la quedara y así lo hice, aunque siempre intentando esconderla para que nadie la vea. No sé qué excusa debería inventar para explicar a mis padres que tengo una costosa bufanda del color de Slytherin.
Albus. x
