CAP 2
Una misión bastó para hacerme saber, que el mundo allá afuera era un lugar horriblemente solitario
No estaba seguro de cuanto habían caminado, pero era lo de menos. Podían haber pasado horas, días o semanas y ni siquiera lo hubiera notado; simplemente, algo tan importante como lo era el tiempo para él como soldado, se había convertido en algo sin importancia.
Por primera vez, estaba disfrutando de caminar acompañado y todo era gracias a ese extraño frailecillo que de pronto había volteado su mundo y todo lo que él creía de este, de cabeza; desdeManfredi no había conocido a otra criatura que le hiciese sentirse cómodo así tal cual y que además le brindase la suficiente seguridad como para abrirse.
De eso se trataba? De ese tipo de criaturas con las que puedes ser y no preocuparte de lo que pensarán?
Cuando habían salido del refugio del frailecillo, estaba enormemente preocupado por la misión que se les venía encima; no estaba seguro de porque era tan importante el hecho de que fuese novato o no, si necesitaban toda la ayuda posible, que mas daba? Y así se lo expreso a su compañero, apenas unos metros de haber salido rumbo a lo que tenían que hacer.
-Hans…- Skipper había estado muy callado y serio desde que escuchase que Hans no quería llevarlo a esa misión con él, por temor a que la echase a perder o le sucediese algo; eso realmente le había pegado duro- no confías en mi verdad?
El frailecillo levantó una ceja, deteniéndose para observar mejor al joven pingüino que caminaba detrás suyo con una expresión de incomodidad; lo observó confundido unos momentos, tratando de entender a que se refería el pingüino, hasta que de repente, le cayó encima como una cubetada.
-Oh… -Hans parpadeó unos segundos, antes de toser- oye mira… no lo dije del modo en que tu crees…
-Esta bien, solo quiero entender para mejorar- se encogió de hombros el pingüino- no lo sé…
-Eres mas inseguro de lo que aparentas, verdad?- el frailecillo sonrió divertido y negó con la cabeza, antes de soltar un bufido- mira, te digo de nuevo, lo que he dicho es porque no quiero que te suceda nada malo…
-Pero porque piensas que me va a suceder algo!?- replicó Skipper apretando las aletas- creo que si no fuera un soldado que valiese…
-No se trata de eso!- exclamó de regreso Hans, antes de respirar profundo y acercarse al otro, para ponerle las aletas en los hombros- Skipper, este tipo de misiones requieren de experiencia y tu eres nuevo en ello… no quiero perderte en la primera misión…
El pingüino le miró enormemente confundido; a que se refería con que no quería perderlo? Se removió un poco, antes de ver a otro lado, tratando de no entender lo que creía estar entendiendo; Hans soltó una risotada, antes de verle picaro.
-No te apenes conmigo, de verdad que no quiero perderte, mientras mas tiempo te tenga a mi lado, mejor- terminó en un tonito maldoso que hizo brillar como luz roja a la otra ave, que abrió enormemente los ojos- mira, te dejaré demostrarme que te la sabes todas si prometes que te quedarás un rato mas cuando acabemos la misión… trato hecho?- el frailecillo le tendió la aleta al otro, que tragó un poco y le miró con desconfianza- vamos Skipper… me tienes miedo?
Ese tonito hizo que un enorme escalofrío recorriera al pingüino, sobre todo porque la voz del otro se había oscurecido y sus ojos dorados habían brillado con mas fuerza; tragó un poco y avanzó por un lado del otro, que continuaba mirándole de una manera muy extraña.
Se frotó las aletas con nerviosismo.
-Bien… trato- dijo Skipper girándose y estrechando su aleta con la del otro; era un soldado hecho y derecho, le demostraría que podía con lo que fuese.
Lo siguiente no se lo esperó nunca y fue que Hans lo estiró hacia sí y quedaron juntos sus rostros; el corazón de Skipper latió rápidamente y con fuerza, al pensar en mil ideas de lo que podía suceder en ese momento.
-Muy bien novato… demuéstrame de lo que estás hecho- dijo el frailecillo, sonriéndole antes de soltar con lentitud su ala y avanzar, adelantándose a Skipper, dejándolo con sus pensamientos
Este se quedó unos segundos en su lugar, meditando en lo que acababa de pasar, antes de comenzar a correr detrás del otro para alcanzarlo; a cierta distancia, Hans se detuvo aun sonriendo, aguardando a que el chico lo alcanzase.
-Espera!- exclamaba Skipper con una aleta hacia delante; cuando al fin llegó con el otro, se inclinó un poco respirando profundo- está muy lejos a donde vamos?
-Una escollera, a un dia de camino- dijo el ave mirándole- quieres que descansemos un momento?
-En absoluto, hay que darnos prisa- respondió Skipper apretando el paso
Pasaron algunas horas caminando en silencio, mientras Hans iba por detrás del pingüino, observándole todo el rato; realmente era algo único, ya había visto muchas otras aves pero nunca una que se le antojase tan atractivo; era evidente que todavía no conocía el mundo que lo rodeaba y que detrás de esa mascarada de rudeza que presentaba, era bastante frágil.
Que podría hacer con eso?
En cierta forma, agradecía su tiempo de experiencia en los grupos militares porque sabía manipular ese tipo de situaciones a su conveniencia.
Y ya tenía muy clara una idea de lo que quería con ese pingüino.
Aunque, tal vez… podría conseguir una última cosa, que lo libraría de un buen problema en que estaba metido; si, porque no? Matar dos pájaros de un tiro, no le haría ningún daño.
-Skipper…- dijo de pronto el frailecillo, deteniéndose
-Si, que sucede?- Skipper miró sobre su hombro, extrañado ante la repentina parada del otro; este se rascó un brazo antes de sentarse en una piedra cercana
-Tengo poco de que regresé de una misión y me temo que mis patas no están del todo curadas… quede atrapado en unas redes sabes?- explicó suspirando y mirando hacia el cielo que brillaba claro y luminoso sobre sus cabezas; el otro comenzó a acercarse y Hans sonrió para si mismo- te molestaría que descansáramos un momento, por favor?
Skipper parpadeó confundido ante aquello. No se suponía que él era quien debería de cansarse al ser sus primeras misiones?; realmente había algo misterioso en aquello pero decidió no pensar más, no estaba enterado de que el frailecillo hubiera estado en otra misión antes que esa y si había resultado herido, era natural que no pudiese llevar el paso como siempre.
-Por supuesto- dijo el pingüino acercándose preocupado y se inclinó un poco enfrente de este- necesitas algo, te puedo traer algo que te ayude a sentirte mejor?
Los ojos azules del novato mostraban autentica preocupación y el frailecillo no pudo menos que felicitarse por lo bien que estaban resultando las cosas; soltó un quejido suave y negó con la cabeza.
-No, no te preocupes, estoy bien- dijo el frailecillo aunque sus ojos mostraban una cosa diferente; Skipper hizo una mueca y se enderezó, mirando alrededor
-Veré si encuentro algo que disminuya el dolor- dijo con preocupación, haciendo amago de irse; pero una aleta lo sostuvo de la propia, deteniéndole la intención
-No… por favor, quedate conmigo- pidió la otra ave, poniendo nervioso de nuevo al pingüino- solo necesito descansar y… la verdad no me sentiría cómodo estando solo; cualquier enemigo podría aparecer de repente y atacar y confío en que puedas protegernos a ambos- dijo mirándole con intensidad, sabiendo lo que aquellas palabras harían en el otro
Este tragó un poco, nervioso y contento… estaba confiando su vida en él! En que podría cuidarlo como lo necesitaba! No podía negar que se había emocionado ante aquello y sin mas, se paró firme con la aleta en la frente.
-No te decepcionaré Hans… señor…- dijo asintiendo una vez a lo que el aludido rió divertido
-No creo que lo hagas- movió la cabeza afirmativamente antes de cerrar los ojos- solo… necesito descansar… un momento
Skipper se sorprendió al ver que el otro acababa de quedarse dormido sentado; aquello era todavía mas grande, porque para que un soldado se quedase dormido al lado de otro, era porque confiaba su vida a que su compañero podría proteger la vida de ambos.
Se removió nervioso en su sitio, antes de comenzar a dar vueltas alrededor del frailecillo; se estaba tomando muy en serio aquello y estaba seguro de que para cuando volviese con Manfredi, este estaría orgulloso de él. Como ansiaba regresar a la colonia y contarles aquella aventura que estaba viviendo en aquel lugar tan lejano…
Dinamarca.
Jamás la olvidaría.
Y no sabía que tan cierta sería esa afirmación.
Sobre todo porque el frailecillo, muy discretamente abrió un ojo y formó una sonrisa malvada en su rostro, observando los andares ligeros de su compañero; era tan inocente! Tan novato, tan ingenuo todavía. Hasta "casi" se sentía mal por lo que estaba por hacer, pero no del todo, porque sabía que era algo que disfrutaría enormemente.
Ya casi de noche, Skipper continuaba haciendo lo suyo, pero el cansancio estaba haciendo mella en el de nuevo; agitó la cabeza y continuó haciendo lo suyo, pero las patas las sentía cada vez maspesadas. Al fin, el frailecillo se estiró y bostezó, tallándose los ojos y viendo a su compañero, que continuaba de guardia. Vio durante unos momentos al cielo que ahora presentaba un color azul oscuro y negó con la cabeza.
-Lo siento mucho, nos he retrasado- se disculpó rascándose la nuca- no me di cuenta que tan cansado estaba la verdad- hizo una mueca de pena y disgusto, antes de que el otro se acercase
-No pasa nada Hans- dijo el pingüino regalándole una sonrisa suave- has estado cumpliendo tu deber en las misiones sin parar, así que yo creo que es justo que tengas un descanso
El frailecillo le miró con cariño, a lo que el otro de nuevo se ruborizó un poco pero esta vez sin esforzarse en ocultarlo; el otro rio divertido ante aquello y palmeó a su lado, invitando a Skipper a sentarse con él un momento.
-Vaya… de verdad te agradezco lo que has hecho- dijo Hans mirando al otro, que se había sentado a su lado, recargándose en sus rodillas- generalmente no podría fiarme de que nadie protegiese mi vida de esta forma, pero tu lo hiciste… en verdad eres algo serio novato- asintió apreciativamente, haciendo sonreir un poco mas al otro
-De ninguna manera, yo solamente hacía lo que un verdadero compañero debe hacer- dijo Skipper mirando hacia delante- es parte del código pingüino…
-El código pingüino…- Hans rio entre el pico- a veces las reglas se hicieron para romperse, sin ofender, ese código puede dar mas dolores de cabeza que nada pero en otras ocasiones, sirve de mucho- se recargó un poco hacia atrás, mirando el cielo- es una bonita noche…
-Si que lo es- afirmó el otro, recargándose hacia atrás también
El frailecillo sacó unos cuantos charales de la nada (o al menos, eso le pareció al pingüino) y se comió uno antes de verlo
-Lo siento, tu también debes de estar hambriento- dijo el ave antes de ofrecerle uno- me permites invitarte la cena?
-No quiero ser ninguna…- comenzó el pingüino indeciso a lo que el otro negó con la cabeza
-Un buen soldado debe de alimentarse bien para estar listo y alerta cuando se le necesite- recitó Hans antes de colocarle un par de pescados en la aleta- anda… te harán falta
Skipper miró los pececillos con desconfianza, antes de negar con la cabeza para si mismo; el frailecillo había confiado su vida en este, no podía tratarlo de aquella manera cuando le había brindado un honor tan grande.
Realmente, aquella cena lo había ayudado un poco, el hambre lo había fastidiado toda la tarde y su estómago agradeció enormemente el alimento recibido.
-Skipper… dejando aparte la misión, debo decir que he disfrutado mucho el tiempo contigo- dijo Hans sin dejar de ver el cielo estrellado
-Yo también Hans… te agradezco de hecho, bastante el que me permitas ayudarte con esta misión- dijo el pingüino, sonriéndole a la nada, mirando como en lo profundo del azul de la bóveda celeste, comenzaban a aparecer una a una las estrellas
-Como no hacerlo, me has demostrado de lo que eres capaz y lo especial que eres- el frailecillo le miró de reojo a lo que el pingüino se encogió de hombros- de verdad, me hubiera gustado conocerte antes Skipper… quizás en otras circunstancias…
-Todo se puede, a lo mejor nos volveremos a ver de otra manera- dijo el pingüino
Skipper tembló un poco y sacudió la cabeza; estaba mas cansado de lo que creía porque los ojos del otro comenzaron a brillar de un modo que en cierta forma lo asustó; y no solo eso, la neblina que lo había estado aquejando mentalmente aquella mañana, estaba apareciendo de nuevo, fastidiándolo.
Porque tenía que elegir un momento como aquel para sentirse agotado?
Lo siguiente que sucedió lo impresionó demasiado: Hans se había inclinado hacia éste y había tomado su rostro, dirigiéndolo hacia él.
-De verdad yo creo que eres especial- susurró
Y sin decir otra cosa, le besó despacio; de principio, Skipper se había asustado muchísimo por aquello. Porque estaba pasando eso, no estaba bien, el quería mucho a Manfredi y por lo que entendía, Manfredi también lo quería; aunque tal vez solo lo estuviese imaginando pero de todas formas, aquello no estaba bien!.
Pero porque no podía retirarse? Porque la niebla hacia mas pesados sus sentidos, impidiéndole negarse ante los besos que el otro le daba y no se detenía y que para colmo, comenzaban a agradarle?, era porque lo hacía sentirse especial para alguien en cierta manera?
O era el trato que le prodigaba el frailecillo, lo que le provocaba que ÉL no desease retirarse ante aquello; llegó un momento en que sin saber porque, cerró los ojos y comenzó a devolver el gesto de la misma manera en que el otro se estaba mostrando.
En todo caso, aquella maldita niebla no le permitía pensar claramente.
Apenas y soltó un quejido de sorpresa al sentir la lengua del otro introducirse en su boca; aquello ya era invasión del espacio personal en focos rojos de emergencia pero de igual manera, no había nada que hacer, su cuerpo no le respondía como deseaba.
Al fin, Hans le dejó sonrojado y mirándole con algo de temor y confusión por lo que había pasado; el frailecillo sonrió un poco mas antes de recostarlo.
-Estás muy cansado mi querido Skipper- dijo el de pico multicolor acariciando un poco su cabeza- duerme novato, que mañana tendremos un día bastante pesado
El pingüinos e le quedó mirando un largo rato, hasta que Hans se puso de pie, tomando su posición como guardia y comenzó a caminar en círculos, vigilando; aún sin saber exactamente que había pasado, Skipper se rindió ante el agotamiento y cayó dormido en el suelo, tal cual Hans lo había dejado.
