Amor sin palabras

-Rebeca, ¿Crees en el amor a primera vista?

Nadia le conto todo a la italiana pelirroja. Electra era una mujer práctica, seria y severa. ¡De seguro estaría escandalizada y horrorizada! La estaría criticando y regañando en esos momentos. Ella no era para nada romántica y era una maniática en tener todo bajo control. Pero Rebeca la escuchaba con interés y evidente simpatía.

-Nadia, ¿y Jean?- le pregunto Rebeca de golpe, pero con tacto y delicadeza.

-¡Jean es solo un amigo!-Replico Nadia a la defensiva, vivamente- él es… ¡como mi hermano!, ¡solo un amigo!- continuo como si se disculpara

-¡Bueno! Si lo vas a tener en la zona de amistad, ¡sé clara y sincera con él y contigo misma!... Al chico del tren puede que no lo vuelvas a ver, ¡pero Jean siempre ha estado allí para ayudarte y apoyarte!

Rebeca se llevo a Nadia a su camerino. ¡Tenía toda una farmacia y un conocimiento enciclopédico sobre anticonceptivos! Le dio una charla completa y clara sobre como prevenir embarazos no deseados. La miro de arriba abajo al finalizar y de entre sus cosas saco una pastilla

-Para tu edad y tamaño, ¡lo mejor es esta pastilla!... ¡solo por precaución!- le dijo guiñándole un ojo

Ya en plan de confidencias Rebeca le conto como había sido su primera vez y muchas de sus aventuras amorosas. ¡Nadia no lo podía creer! ¡Rebeca había hecho de todo! (¡y le habían hecho de todo!) Si Nadia creía que era una locura abrirle las piernas a un desconocido que solo había visto un par de veces ¡Rebeca entraba en la insania y la demencia!... y ya lo había hecho varias veces y no con uno solo… ¿Seria verdad lo que estaba contando o lo estaría inventando?

-¡Yo solo he sido una chica ingenua que solo ha buscado encontrar el amor!- Le explicaba a Nadia con falsa modestia y mucho melodrama la italiana- ¡solo he sido una hoja al viento victima de mi frágil e inconstante corazón! ¡De mis ansias de amar y ser amada!... como te decía estaba en ese callejón de ese puerto con ese marinero borracho sodomizándome, ¡metiéndome su gorda y gruesa verga en mi culo como un bruto salvaje mientras yo estaba en cuatro patas como una perra callejera!, ¡Estaba por completo desnuda!... Sus amigotes esperaban su turno con impaciencia… uno de ellos estaba cansado de esperar y saco un autentico Moby Dick de sus pantalones… "¡Vamos guapa! ¡Abre la boquita!"… a los otros dos les tuve que hacer una paja a cada uno con una mano mientras engullía y regurgitaba a Moby Dick…

-¡¿Y el otro?!

-¡Estaba de carabina! Lamiéndose los labios… mal encarado miraba fuera del callejón y luego disfrutaba del espectáculo de los cerdos follándome y fornicándome en grupo… cuando sus secuaces estuvieron saciados yo estaba bañada de maloliente licor barato, saliva y semen, ¡me habían revolcado de lo lindo en ese sucio y oscuro callejón esa cuadrilla de piratas!, ¡volteado al derecho y al revés!… "¡Así es como me gustan!- Exclamo el grosero bruto entre risotadas-¡bien sucias y cochinas!" el bruto me empujo contra el muro y apuñalo mi sexo con su dura cimitarra, sus garras estaban repantigadas en cada una de mis nalgas, mis piernas colgaban inertes en el aire ¡estaba abierta hasta más no poder! ¡Literalmente contra la espada y la pared!… ¡era hediondo! Su cuerpo olía a salitre, pescado podrido y transpiraba ese aguardiente infame. ¡Su aliento era repulsivo! Ajos y cebollas mal digeridas con tabaco para mascar… ¡Era el peor y el mas feo de la cuadrilla de brutos!... yo solo pensaba "¡Roberto!, ¡Roberto!, ¡Roberto! ¿Por qué me abandonaste? ¡¿Por qué me dejaste?!"… solo entregaba mi cuerpo a esos desconocidos por puro despecho… "¡oh, Roberto!"... "¡Roberto!, ¡Roberto!, ¡Roberto! ¿Por qué me abandonaste? ¡¿Por qué me dejaste?! ¿Cómo pudiste arrojarme en brazos de estos borrachos desconocidos con tu cruel abandono?"

-¡Te sorprendió en la cama con su mejor amigo!- Protesto Nadia- ¡Un hombre casado!... Hasta fuiste a su casa y conociste a su esposa, ¡A sus hijos!... ¡destruiste un hogar feliz sin remordimientos por puro capricho!... ¡Tu lo acosaste y lo sedujiste por el puro morbo de que era un buen esposo que jamás le fue infiel a su esposa como tu misma me confesaste!... ¡Ni siquiera era un hombre guapo! ¡Era un gordo enano poca cosa!... ¡Pero para ti era un insulto que le fuera fiel a su vieja y regordeta esposa siendo tú más joven y hermosa!

-¿Por qué todos me juzgan y me condenan?-Rebeca hizo un gesto teatral de dolor, luego añadió- Un hombre que en verdad esta enamorado ¡es fiel! y un hombre que esta en verdad enamorado ¡perdona todo!... ahora me doy cuenta de que nada de lo que paso fue mi culpa en realidad… ¡Que en realidad yo fui la victima inocente de esos dos!... Si el amigo de Roberto hubiera amado en verdad a su esposa, ¡hubiera aguantado y resistido cualquier tentación!... Si Roberto me hubiera amado de verdad, ¡Me hubiera perdonado de corazón cualquier pequeño desliz!... ¡pero no! ¡Los dos no eran dignos de mi amor! ¡No eran dignos de mis lagrimas!, ¡ni de mis sufrimientos!, ¡ni de mi sincero arrepentimiento!... ¡Pero nosotras! ¡Pobre de nosotras! ¡Pobres mujeres solitarias hambrientas de amor y afecto! ¡Siempre vamos a ser las villanas de la historia cuando son ellos los villanos!...

Electra hubiera dicho que Rebeca solo era una cínica zorra desvergonzada, vanidosa, ególatra sin un ápice de dignidad. Bruno y Sansón le hubieran dicho a Nadia en secreto que Rebeca era más puta que las gallinas y era como la bandera de los Estados Unidos (la habían clavado hasta en la luna). Que Rebeca era una mujer de buen corazón y buenas intenciones, pero una cabeza de chorlito con respecto a los hombres. ¡Que no le hiciera el más mínimo caso, ni la tomara en serio!...

¡Pero Nadia estaba que se postraba de rodillas y le decía maestra! Rebeca tenía como filosofía en la vida que lo mejor era pedir perdón, que pedir permiso. Mientras no te descubran, no es trampa y ¡Dale que no vienen carros!


Shinji había bajado mucho más puntos en su nivel de sincronización. Estaba sentado en la cabina de EVA con su traje de piloto, totalmente ido y desconcentrado. Ritsuko y Maya estaban serias. Misato estaba presente junto a Rei y Asuka, que estaban vestidas con sus respectivos Plug Suit.

-A este ritmo será incapaz de mover el EVA dentro de poco…- Maya miraba preocupada los gráficos

-¡Mmmmm!... tendremos que informar de esto al comandante Ikari y estar preparados para cualquier eventualidad…- Dijo Ritsuko y luego dio un sorbo a su taza caliente de café

-¡Seguro Ritsuko! ¡Eso va a ayudar mucho! ¡El Comandante Ikari es todo un experto en levantarle la moral a su hijo!- El sarcasmo de Misato era venenoso

-¿Qué sugieres?- Ritsuko dio otro sorbo a su café

-¡Asumo toda la responsabilidad! Resolveremos esto nosotros mismos… En el peor de los escenarios tendremos que buscar un reemplazo pronto o usar el Dummy Plug System antes de tiempo ¿No tienen idea de que es lo que le pasa? ¡Ha estado raro los últimos días!

-¡Bueno!... no estoy segura- Maya se metió en la conversación con timidez- pero creo… ¡que esta enamorado!... creo que… ¡es un amor no correspondido!… ¡son solo suposiciones mías!... pero he notado que las lecturas y los niveles de sincronización fluctúan en razón directa al estado de animo del piloto… ¡No puedo decir que sea algo exacto!... pero creo que todo apunta a que a Shinji le gusta una chica y no sabe como declarársele… ¡es lo que creo que puedo leer e interpretar en su pulso de ego actual!... pero por supuesto que no se creo el sistema para leer la mente del piloto o interpretar lo que siente...

Asuka y Rei se sintieron asaltadas por el mismo pensamiento. El rostro de Asuka mostro un leve interés y reprimió como pudo un gesto de incredulidad. El de Rei se mantuvo impasible y serio. Pero el pensamiento era este. ¿Será acaso de mí?

Ritsuko solo dio un bufido

-¡Es lo malo de usar pilotos tan jóvenes e inmaduros!... puedes que tengas razón Maya, pero Shinji es un chico de personalidad depresiva… Como puede ser eso, ¡puede ser cualquier otra cosa!

Misato no sabía si tomárselo en serio o a broma. Maya a lo mejor tenía razón o todo era por culpa de un desaire cualquiera del Comandante Ikari o algo que había pasado en el colegio entre sus compañeros de estudio. Sabía que ser clara y directa, ¡no serviría de nada con un chico tan cerrado como Shinji! Con todo Shinji había cambiado mucho desde que se había convertido en piloto y se había visto obligado a enfrentar sus miedos

-Asuka, Rei- Dijo Misato después de estar cavilando un rato largo- ¿no han notado nada raro en estos días? ¿Shinji no les ha dicho nada o han visto ustedes nada fuera de lo usual?

Asuka se lo tomo como si Misato le echara la culpa a ella

-¡Por supuesto que no!... es decir, ¡ya sabes como es él!... todo se lo toma por el lado trágico... ¡sale corriendo a esconderse, a lamentarse y auto compadecerse en un rincón!

-No he notado nada fuera de lo normal- Dijo Rei

-¡Bueno! No le diremos nada, ni le recriminaremos nada... ¡pero quiero que ustedes dos lo tengan vigilado!... hablen con Kensuke y con Touji ¡averigüen lo que puedan!

Asuka y Rei fueron a las duchas.

La pelirroja alemana se sentía de buen humor. Estaba halagada en su vanidad, en su orgullo y en su amor propio. "Acaso, ¿seré yo?" se preguntaba. Las gotas de agua acariciaban su cuerpo escultural. Asuka sintió que sus mejillas le hormigueaban y la piel se le erizaba. Con la excusa de enjabonarse podía manosear sensualmente, sin vergüenza, su cuerpo… "¡De seguro tengo que ser yo!... pobre, ¡pobre kínder!... Shinji, ¡lo siento mucho! ¡Pero yo solo tengo ojos para Kaji!…"

Rei por fuera se veía como siempre. Parecía ajena a su compañera que alegremente canturreaba en alemán muy animada, bailoteando y saltando bajo la ducha. Parecía estar como siempre en su actitud fría y estoica. Pero ese pensamiento no la abandonaba, ni la dejaba tranquila. "Acaso, ¿seré yo?" se preguntaba. Con lentitud y parsimonia se enjabonaba mientras el agua caía sobre ella desde la regadera… "Es posible que esa chica del que Ikari-kun está enamorado y no sepa declarársele sea yo… ¡pero el Comandante Ikari no aprobaría nada impropio entre pilotos!"

Shinji también se duchaba. Sabía que su nivel de sincronización estaba de mal en peor... que no le dijeran nada, ¡ni bueno, ni malo!, solo se lo confirmaba. En realidad nada de eso le importaba. Jean, ¿Quien demonios era Jean?... no lo había visto y solo lo había escuchado hablar en francés con Nadia sin entender, ni saber de que habían estado hablando. El joven se puso de cuclillas y se abrazo las rodillas... ¿De que habría hablado con Nadia?... ¡Nadia! Solo era la tercera vez que la veía, ¡no había cruzado palabra con ella desde que la había visto en el tren!... ¡No sabía nada de ella y ya habían tenido relaciones sexuales con ella apenas ayer!... ¡¿Pero quien era ella en realidad?!

A Shinji le asalto una duda. Ella de seguro era una chica de mundo a pesar de tener la misma edad que él. Una aventura con un desconocido no debía de ser nada para ella, ni significar nada… ¡Ella de seguro ni se acordaba de él, ni pensaba en él!… Casi sin darse cuenta Shinji estaba frente a su casillero totalmente vestido, con solo su camisa entreabierta. Había estado como un autómata todo ese tiempo moviéndose por pura rutina.

-¡Jean!- Susurro.

Pero en su mente sonaba la dulce y melodiosa voz de Nadia. El nombre de pronto se le hizo odioso. ¡Estaba mortalmente celoso! Le enfurecía escuchar la bella voz de Nadia junto la voz desconocida de alguien de su edad sin entender ni jota de lo que estaban hablando. Una rabia loca y ciega lo lleno. Con todas sus fuerzas empezó a patear la puerta del casillero deformándola y hundiéndola a golpes. Solo hasta que la dejo por completo inservible fue que dejo de patear. Luego se sentó en el banco y saco la braga de Nadia de su bolso. ¡No sabía ni que hacer con la prenda!

-Tengo que devolvérsela- Se dijo- ¡Hablar con ella!... de seguro el tal Jean es su novio y yo… ¡¿Qué soy yo para ella?!... ¡no sé!... pero si hablo con ella podre sacarla de mi cabeza por fin…


Nadia pensaba más o menos lo mismo de él. ¡A lo mejor el chico del tren era un loco peligroso! ¡Un acosador!... él sabia donde encontrarla y ya se había aprovechado de ella, ¡conseguido lo que quería de ella desde un principio!… ella era una ilusa si creía que lo iba a volver a ver… o si le importaba… o si era algo más que una chica fácil…

-Nadia, ¡eres la siguiente!- le aviso Electra. La rubia noto que Nadia estaba alicaída- ¿Te encuentras bien?

-¡Sí!... solo que estoy nerviosa…

-Todo el mundo vino a verte solo a ti… ¡las entradas se vendieron todas y hasta se revendieron a precios astronómicos!... ¡eres toda una sensación en Tokio-03!

-Yo solo me uní a este circo por que solo así podría regresar a Japón…

-¡Lo sé!... ¡no importa que tu padre no quiera verte o hablar contigo o saber nada de ti!... lo importante es que estés con la frente en alto… ¡haz que tu madre se sienta orgullosa de ti Nadia!... saliste de este país como una mendiga huérfana desamparada y regresas como una súper estrella… ¡la fama y la fortuna nos espera!... cine, televisión, ¡una gira por todo Japón!... tu padre va a escuchar tu nombre y ver tu cara hasta en la sopa… ¡eso me parece suficiente justicia del cielo para mí por su abandono!... esta es tu última presentación como solo relleno, ¡hay que preparar un nuevo número digno de la atracción principal de este circo!

Nadia se puso a sollozar en el hombro de Electra. ¡Ella era como su hermana mayor! Pero la justicia del cielo no le parecía suficiente. Un hombre que sacaba a una mujer de su país con falsas promesas de amor para luego abandonarla a su suerte, ¡embarazada de él!, en un país extraño arrasado por el segundo impacto; ¡Un país en la devastación y la miseria más horrorosa y absoluta!... ¡solo se merecía arder en el infierno!

-¡Yo solo quería saber por que, Electra!... ¿Por qué nos había abandonado?... yo le hubiera perdonado de corazón así me hubiera dicho una mentira descarada… ¡con solo decir que estaba arrepentido lo hubiera perdonado sin pedirle, ni exigirle nada más!


El capitán Nemo era imponente. Era un hombre de mediana edad, de piel oscura y un espeso bigote. Un lobo de mar de pies a cabeza. Su uniforme era indefinido, de cualquier país. Todo en él irradiaba autoridad y una férrea voluntad.

Fuyutsuki lo encontraba intimidante. Gendo Ikari estaba en su pose característica sentado en su escritorio, en su majestuosa y regia oficina. Todo el mundo siempre se quedaba impresionado y empequeñecido en la oficina de emperador del universo de Gendo Ikari, pero el Capitán Nemo por el contrario parecía llenarla a la perfección con tan solo su presencia. Sus pasos resonaban firmes y seguros en el recinto. Nemo tomo asiento frente al Comandante.

-Fuyutsuki, ¡haga el favor de dejarnos solos!- Dijo el Comandante Ikari después de un tenso silencio a su hombre de confianza

Fuyutsuki se fue y dejo a los dos hombres frente a frente. Cerro la puerta tras de sí. No pudo dejar de pensar que un pintor hubiera inmortalizado el encuentro de los dos hombres con un cuadro titulado simplemente como "Poseidón y Hades"… el Dios de los mares y los océanos profundos junto al Dios del inframundo y de la muerte… "¡Solo espero que los Dioses del Olimpo no se enteren de esta entrevista!" pensó Fuyutsuki refiriéndose a SEELE

-A pasado mucho tiempo Rokubungi-kun… ¡casi 15 años!

-Ahora me apellido Ikari… ¡pero es algo que muy pocos saben!...


Shinji estaba por completo desmoralizado. ¡Todas las entradas estaban vendidas y la gente hacia colas kilométricas para reservar las próximas funciones! Nadia sin publicidad, ¡con solo el boca a boca!, se había convertido en un fenómeno de masas. En circunstancias normales se hubiera rendido y estaría en un rincón llorando, ¡compadeciéndose de su mala suerte!

-¡Tengo que verla! ¡Tengo que hablar con ella! ¡Cueste lo que cueste!- Se dijo

Estuvo dando vueltas por los alrededores. Siendo temerario e imprudente no iba a conseguir nada. Con solo pasear sin molestar, ni importunar a nadie, podía pasar desapercibido entre toda la gente que iba y venia. El circo era multinacional, con artistas y animales de todas partes del planeta. Gente de todos los colores que hablaban en casi todos los idiomas. El francés sin embargo era el más utilizado por todos. Shinji se sentía desorientado. Sin previo aviso se tropezó con un chico de gafas de más o menos su edad.

-¡Gomenasai!- Se apresuro a disculparse Shinji, haciendo una leve reverencia.

El chico parecía la versión occidental y caucásica de su amigo Kensuke.

-Je ne comprends pas…- Le replico el joven azorado y confundido por el comportamiento de Shinji.

Shinji reconoció la voz como la de Jean. El francés tenía entre manos una miniatura del EVA 01 del tamaño de su antebrazo. Jean no era un otaku militar, ¡era un fanático de la ciencia!... algo como el EVA 01 era para él ¡maravilloso y fantástico! Shinji se quedo mirando fijamente el juguete. Para Shinji era nombrar la cuerda en la casa del ahorcado. Shinji volvió a disculparse. Jean entendió más el gesto que lo que estaba diciendo Shinji en japonés

-Bon, ¡rien ne s'est passé!- Exclamo el francés.

Shinji puso cara de no entender. El muchacho repitió todo con lentitud, como si eso fuera a ayudar al estúpido nativo a deducir el significado de lo que estaba diciendo en otro idioma. Jean sonrió y trato de que Shinji le entendiera por sus gestos y ademanes.

-Espero que mueras atropellado por un auto y que tu cadáver quede irreconocible -Le dijo Jean, con una amigable sonrisa en el rostro, en perfecto francés- ¡Si se hubiera estropeado este regalo para Nadia yo mismo te hubiera roto tu fea cara de mono a golpes!

Shinji no entendió nada de lo que Jean le estaba diciendo, pero si que aceptaba sus disculpas. El nombre de Nadia lo cazo al vuelo sin comprender nada más, pero le confirmo que la conocía

-¡Que te den por el culo hasta que te lo rompan!- Dijo Shinji en su idioma y haciendo una leve reverencia. Devolviéndole la sonrisa.

"¿Conque este palurdo era Jean?... ¡Como te odio y te aborrezco de solo pensar en lo cerca que estas de "mi" Nadia y que sabes todo de ella mientras yo no sé nada!" pensaba Shinji muerto y consumido por los celos. Una vena le palpitaba en la sien, pero Shinji supo mantener la compostura y la apariencia afable de su cara

Jean pensó su propia traducción a lo que Shinji le estaba diciendo en su lenguaje corporal, más que en sus palabras, que para él no tenían sentido, ni significado alguno: "por favor, ¡perdona mi torpeza!" o algo parecido. El francés le sonrío y con las manos trato de darle a entender a Shinji que se olvidara de lo que paso y que lo disculpaba de corazón

-¡Sayonara!- Se despidió Jean haciendo una reverencia y utilizando la única palabra en japonés del que sabía su significado

-¡Sayonara!- le replico Shinji

"Sayonara" es la forma más bella, pero quizás también la más dolorosa y fría de despedirse de alguien. Jean por supuesto que no lo sabía, pero Shinji si. No suaviza de ninguna forma el hecho de separarse de alguien, tal y como lo transmiten un "adiós" o un "hasta luego". Sayonara simplemente transmite el significado de "separarse", sin ninguna connotación extra, es la aceptación del hecho de separarse. Por ejemplo, se utiliza para cuando estás extremadamente enfadado con alguien y no deseas volver a verle o cuando te quieres separar de tu pareja.

Aunque también depende mucho del contexto, en situaciones formales un sayonara es más o menos como un "adiós" sin connotaciones negativas. Los niños lo usan para despedirse de su profesor todos los días, para enfatizar el respeto. Para dos perfectos desconocidos como ellos dos su uso era el correcto. Entre buenos e íntimos amigo un sayonara se usa para señalar una separación prolongada en la distancia o de mucho tiempo, una separación dolorosa de alguien a quien se quiere y se estima mucho.

A Shinji se le ocurrió que siguiendo a Jean encontraría a Nadia. El francés caminaba en forma despreocupada sin darse cuenta de que Shinji le pisaba los talones entre la multitud, en el ir y venir de la gente. A Nadia le gustaba dormir en la zona en donde los animales del circo tenían sus jaulas. Era la parte más alejada y solitaria del Circo en esos momentos. Estaba cerca, detrás, de la carpa en donde hacia su acto. Ya el número de Nadia había terminado hacía mucho rato y era sustituido por otro artista del circo. La chica estaba en su carro camerino envuelta en una fina bata de seda, recién bañada.

Jean toco la puerta y con una amplia sonrisa escondió el EVA 01 detrás de su espalda. Nadia le abrió. Shinji se giro para darle la espalda a la pareja y no ser reconocido por la africana o que Jean se diera cuenta de que lo había seguido. Algunas personas que trabajaban para el circo le pasaron por el frente sin notarlo, ni prestarle atención. El muchacho miro de reojo y vio que nadie estaba por los alrededores. En lentos pasos se fue acercando. Nadia y Jean hablaban en francés adentro y Shinji no podía entender absolutamente nada. Pero parecían estar discutiendo.

-¡Como se te ocurre traerme esta monstruosidad! ¡Eres un completo idiota, Jean!

-Nadia… ¡Es la más grande maravilla tecnológica de nuestro tiempo!... ¡No puedes decir que haz estado en Tokio-03 si no te has comprado uno!... no es uno cualquiera… ¡es el que ha derribado más Ángeles!

-¡Para eso te lo hubieras comprado para ti mismo si tanto te gusta!- Le espeto la chica

Jean sonrió con embarazo. ¡Él tenía los tres EVAS!... más accesorios. Su favorito era el rojo.

-El que me lo vendió me dijo que a las chicas japonesas y extranjeras les encantaban, ¡más si era un regalo!

-¡El que te lo vendió no me conoce! ¡Pero tu si!... ¡Cualquier otra cosa que me hubieras regalado la hubiera aceptado con gusto! ¡Hasta una flor silvestre que te hubieras encontrado por allí! ¡Pero esto!- Nadia alzo al EVA 01 por el pie con una mano por encima de su cabeza- ¡Esto es un arma! ¡Un arma que destruye todo a su paso y mata gente!...

-Nadia ¡es un arma que protege y salva vidas!... ¡Los ángeles son monstruos extraterrestres de origen desconocido que quieren conquistar la tierra! ¡Los EVAS son las armas que creo la humanidad para defenderse de ellos!...

Nadia solo se cruzo de brazos y torció la cara. Jean pensó que en parte ella tenía razón. ¡Que era un insensible y un egoísta! La ciudad fortaleza y los EVAS lo tenían fascinado, ¡encandilado! En realidad no había tenido en cuenta los gustos de Nadia, ni como se sentía ella o si el regalo era adecuado para ella. ¡Solo sus propios gustos y deseos egoístas! El francés hizo una reverencia y dijo:

-¡Que te den por el culo hasta que te lo rompan!-

Repitió palabra por palabra lo que Shinji le había dicho en japonés creyendo que decía "¡Perdona mi torpeza!" Nadia se quedo muda sin poder creer lo que había escuchado en el idioma de su triste y mísera infancia. ¡De seguro había escuchado mal y entendido mal!

-Jean, ¿ce que vous dites?

-¡Que te den por el culo hasta que te lo rompan!-

Jean sonreía, ¡muy orgulloso y engreído por haber sorprendido a Nadia! Estaba seguro que había tocado a Nadia en lo más profundo y sagrado de su corazón. ¡En lo más intimo y secreto de su alma! Estaba seguro que Nadia no solo lo iba a perdonar, si no que la había conmovido y dejado atónita… ¡le había demostrado que no era un insensible y que ella le importaba mucho! Por el contrario para Nadia la sonrisa de Jean era de burla y escarnio. A diferencia de Jean, que era más racional y cerebral para todo, ella era mucho más emocional e irracional. ¡Reaccionaba en vez de razonar!

Shinji estaba afuera escuchando todo sin entender nada de lo que decían. Pero esa frase sabía que era suya y que Jean la usaba sin entender en realidad su significado. Lo siguiente que escucho fue una bofetada. ¡No necesitaba saber el idioma galo para entender que todas las palabras que ladraba Nadia eran insultos, maldiciones y palabrotas! El carro se empezó a sacudir, a tambalear, mientras Nadia perseguía a Jean y le arrojaba cualquier objeto contundente que tuviera a mano o le pegaba con la replica del EVA 01.

Shinji se hizo a un lado y se escondió en uno de los laterales del carro, en la parte en que se enganchaba para ser transportado. Jean salió del camerino de Nadia esquivando los proyectiles que esta le tiraba y pidiéndole explicaciones. ¡No entendía por que ella se había puesto tan furiosa!... hasta llego a pensar de que Nadia era alguien con trastorno bipolar.

La chica le cerró la puerta de un portazo. Jean estaba confundido y estupefacto. Luego se sintió invadido por la rabia y por la ira. ¡En el colmo de la frustración!

-Nadia… ¡Que te den por el culo hasta que te lo rompan!- Grito en francés con todas sus fuerzas. Luego dio media vuelta y se fue con las manos metidas en los bolsillos, dando grandes zancadas. Una lata tuvo la mala suerte de estar en su camino y salió disparada por los aires por una potente patada dada con toda la mala intención

Nadia miraba el desastre a su alrededor. Su carro camerino era pequeño y claustrofóbico. Un sitio en donde bañarse y cambiarse de ropa. ¡Una jaula para una acróbata de pacotilla con un mediocre número de relleno! Pensó en el chico del tren. ¡De seguro que estaba entre la multitud viéndola! ¡Aplaudiéndola hasta desollarse las manos!... él y su madre eran todo su publico en su mente. Para él y para ella eran sus sonrisas, ¡el beso en el aire del final de su acto!

Una peinadora con su espejo, otro espejo de cuerpo entero, una silla y un catre era todo el mobiliario. Sus ropas y disfraces estaban en un armario mientras los frascos de maquillaje, afeites y perfumes, peines y cepillos, zapatos, zapatilla, platos, tazas y objetos similares estaban desparramados a su alrededor por haber sido utilizados como proyectiles improvisados contra Jean. El EVA 01 yacía en el suelo. La chica miro el regalo de Jean como quien ve algo sucio y asqueroso. ¡Era la cosa más horrible y espeluznante que había sobre la faz de la tierra para ella! ¡Lo peor que alguien le hubiera podido regalar!

Jean era un buen chico, pero ella había ido a los hospitales a levantarles los ánimos a los soldados y a los civiles que habían sido victimas en las batallas contra los ángeles junto a otros artistas del circo. Ella era muy popular entre los niños pequeños y se le partió el corazón verlos en el pabellón destinados a ellos por culpa del irresponsable piloto del EVA 01. ¡Estaba impresionada hasta las lágrimas por el estado lastimoso en que se encontraban las pobres criaturas!

Hablando con los médicos y las enfermeras, los padres y familiares de los niños, supo que el más cruel y sanguinario peleando era el EVA 01. ¡Solo en su primera batalla había causado más daños!, ¡más heridos y más muertos que el mismo ángel!... la mayoría de los civiles y de los niños estaban en los hospitales por su culpa, sin contar los muertos, para los cuales no había cifras oficiales. La férrea censura hacia los medios para no hacerla pública o se investigara a fondo era la más absoluta. Desde ese momento Nadia sintió la más completa de las antipatías por los EVAS, ¡en particular por el robot morado!

¡Jean era un idiota! Solo necesitaba un ramo de flores para contentarla y animarla. ¡Hasta hubiera fingido que le gustaba y le complacía cualquier otra cosa que le hubiera traído, aunque fuera en realidad todo lo contrario! Jean era un buen chico, tenía genio para las ciencias y los artefactos mecánicos… hasta cualquiera de sus inventos fracasados e inútiles era mejor solo por las buenas intenciones de su inventor. ¡Incluso si le hubiera estallado en la cara o funcionado mal como ocurría casi siempre se lo hubiera perdonado y apreciado el gesto de todas formas!

Alguien tocaba la puerta. Eran unos golpes tímidos. Nadia estaba recostada en el catre. ¡Seguro que era Jean!... la joven solo guardo un rencoroso silencio que exteriorizaba todo su enojo. Los golpes se repitieron, eran desganados, tristes, apagados. ¡Suplicaban que abriera la puerta! Nadia se puso de pie muy molesta y tomo del suelo el EVA 01. Con violencia abrió la puerta y de un empellón puso la replica contra el pecho de su visitante.

¡Le iba a gritar a Jean que se metiera su regalo por el culo!… pero las palabras murieron en su garganta sin llegar a ser proferidas. ¡Su sorpresa fue mayúscula al ver que era el chico del tren! Ella retrocedió algunos pasos. Sentía miedo y gusto a la vez de volverlo a encontrar. Shinji tenía el muñeco del EVA 01 entre sus brazos y su maletín en el suelo. Con una mano recogió su valija, mientras continuaba sujetando el EVA 01 con la otra mano. Armándose de valor entro al camerino de la chica dejando la puerta abierta de par en par detrás de él

"Pero… ¿Quién eres tu?... ¡¿Quién eres realmente?!" fue lo que pensaban mientras sus miradas se cruzaban. La chica estaba muda. Con las manos juntas, como si rezara. Shinji sentía la saliva espesa y amarga dentro de su boca. Todo lo que le tenía que decir a Nadia, las cosas que quería preguntarle, no podían salir. Sentía el pecho oprimido y los oídos le zumbaban.

"Desde que te vi en el tren, ¡no dejo de pensar en ti!"… "Me… me… ¡me llamo Shinji!... Shinji Ikari" ¡¿Por qué no podía hablar y decir esas frases tan sencillas?!... ¡Di algo imbécil! ¡ No te quedes parado allí frente a ella y di algo! ¡Lo que sea!... ¿Para que demonios viniste a verla si no le ibas a decir nada?... Shinji bajo los ojos y trago saliva. ¡Estaba tentado de solo dar media vuelta e irse sin más explicaciones!... cerro los ojos y nuevamente trago saliva… ¡espera!... le tienes que decir que te tropezaste con Jean, ¡decirle toda la verdad!, Jean no sabía de lo que estaba hablando…

Nadia se preguntaba por que el chico del tren no decía nada… ¡por que no hablaba!... estaba confundida… "¡Di algo tu!" se dijo… ¡había tantas cosas que quería decirle! ¡Tantas cosas que quería preguntarle!... pero no podía articular palabra. Nerviosamente aliso su cabello y bajo la vista mientras el incomodo silencio se prolongaba. ¡Dios! ¿Y si era un loco peligroso?... de seguro que abrirle las piernas a un perfecto desconocido que solo había visto unas cuantas veces lo había vuelto más loco… ¡De seguro estaba más obsesionado con ella por eso! De seguro pensaba y creía cosas descabelladas, erróneas, ¡enfermas!, de ella…

El chico del tren parecía que por fin se había armado de valor. Había buscado en su bolso algo y lo tenía apretado entre sus dos manos. El robot morado estaba en el piso junto a su valija. El muchacho se le iba acercando en lentos pasos con la cara roja. Maquinalmente Nadia extendió sus manos y recibió de las manos de él algo, algo blanco hecho de tela.

-Solo… ¡solo vine a devolverte esto!- Dijo Shinji- ¡me gustas!... no dejo de pensar en ti desde que te vi en el tren… desde que te vi aquí en el circo… desde… ¡desde la última vez que nos vimos!…- Lo último lo dijo en un susurro quedo, ¡muerto de pena y de vergüenza!...

Nadia estaba muda… mejor dicho, ¡continuaba muda! Shinji sintió un escalofrió, una corriente eléctrica desde los puntos de contacto de las manos de la muchacha con las suyas recorriéndole por los brazos hasta ir directo a su cabeza y luego bajar por su columna vertebral. Toda la piel le hormigueaba, le dolía la epidermis horriblemente como pinchada por todas partes por agujas. Nadia continuaba en silencio, pero se veía visiblemente conmocionada de escucharlo por fin hablar. De conocer por fin el tono y el timbre de su voz.

Shinji esperaba que ella dijera algo. Pero los ojos de ella, sus pupilas, solo temblaban, mientras sus manos apretaban contra su pecho la prenda intima de inmaculado blanco. El muchacho pensó que a lo mejor ella no sabía, ni hablaba, ni entendía el japonés. No había forma de que pudieran comunicarse, ni entenderse. Todo lo que le había dicho, ¡todo lo que le había costado decirle por fin!, no tenía sentido, ni significado para ella. Shinji solo pensó eso. No había nada más que hacer, ni que decir.

-Nadia-san, ¡sayonara!- Dijo el muchacho haciendo una reverencia, con parsimonia, con una infinita tristeza.

Las piernas le temblaban y sentía el corazón roto, pero ya no la volvería a ver. El muchacho dio media vuelta y fue a recoger su maletín para salir por la puerta. La cabeza le dolía y le daba vueltas, sentía que caminaba descalzo sobre vidrios rotos. Sobre su fragil corazón hecho añicos por la decepción. Tenía que moverse con lentitud, hacer un supremo esfuerzo para mantener la compostura. Para no ponerse a llorar como un chiquillo que descubre de golpe, de la forma más cruel, que Santa Claus no existe, que no existen las hadas y sobre todo ¡que no existe el amor a primera vista!