奇跡(Kiseki)

Carmina Lehahiah


2. Milagro

Habían pasado solo dos días desde que Hatake Sakura había llegado al instituto de Konoha y había causado revuelo no solo en su aula de clases. No era una chica muy habladora ni sonriente pero era educada y carismática. Mas que todo, los alumnos de Konoha tenían años sin recibir algún alumno nuevo, por lo tanto, Sakura representaba una nueva distracción. Varios chicos habían intentado coquetearle hasta que escucharon que era hija del nuevo profesor de literatura, el cual desde su llegada no se había ganado a muchos "fans". Entre muchos de esos chicos que la cortejaban de alguna manera, estaba uno de un grado superior, Rock Lee. Un chico de extraño corte de cabello y excesiva energía.

Rápidamente se unió al grupo de chicas de su salón. Un de ellas era Hyuuga Hinata, una chica bonita de ojos perlas y cabellos negro, extremadamente tímida. La otra chica era Yamanaka Ino, una rubia coqueta de ojos azules y actitud traviesa. Ambas se habían acercado a ella a la hora del almuerzo y sostuvieron una conversación agradable. En medio de la conversación apareció un comentario por parte de la rubia que a Sakura le llamo mucho la atención.

—¿Qué pasa con Uchiha-san? – pregunto intentando no sonar interesada o chismosa.

—Es un chico de lo peor. Frio, manipulador y para nada agradable, ya lo has visto tú, nada mas como te trato.

—Ino, Sasuke-san es chico malinterpretado, él...

—Así que... –ignoro Ino las palabras de Hinata. Y observando fijamente a Sakura continuo hablando – Así que no te fijes en él, es todo un patán.

Sakura estaba segura que esas palabras estaban impregnadas de rencor y celos. Sin embargo lo ignoro, ella no estaba interesada sentimentalmente en el Uchiha, apenas lo acaba de conocer. Cierto era apuesto, quizás el chico mas atractivo que haya visto en su vida pero estaba segura que su situación o relación con el chico era nada mas y nada menos que escolar. Por ello había decidido pagar la hostilidad del chico con sus buenos modales, -buenos días Uchiha-san- , -hasta luego Uchiha-san, no recibía respuesta pero ella no las esperaba.

Era el último día clases por esa semana, viernes añorado y tan buen amado viernes. La última clase era historia con el profesor Sarutobi Asuma. Presto suma atención a todo lo que decía el docente, ella no era de esa ciudad así que la tenía bien difícil para los exámenes finales. Cuando el profesor hacia pausas, aprovechaba para observar a todos sus compañeros, unos estaban dormidos y hasta roncaban como el caso de Uzumaki Naruto. Por curiosidad observo de reojo a su compañero de asiento, este mantenía la mirada fija en la ventana. Sin vergüenza se acerco un poco para ver aquello que llamaba la atención del Uchiha, rozó su codo con el brazo del chico y ante el contacto el muchacho clavo su oscura mirada en la de ella. Y en vez de intimidarse se avergonzó, volviendo a su posición anterior –bien alejada- con pena y un rubor en las mejillas. Pero que curiosa había sido.

Chismosa, aprovechada, Sí esos dos calificativos sonaban muy Gay desde el punto de vista de un hombre. ¡Vamos! Los hombres no acusan a las mujeres de esa manera. Sasuke solo estaba intentando reprimir las emociones de sorpresa y vergüenza cuando sintió el roce y luego observo esos ojos grandes, verdes brillantes y grandes. "por seguridad" rodo la silla alejándose un poco mas de ella.

Al sonar el timbre que daba por finalizadas las clases, todos los alumnos salieron rápidamente de las aulas. No era para menos estaban contentos, por fin llegaba el fin de semana.

A pesar de no exteriorizarlo como sus compañeros Sasuke no era indiferente del hecho. Sobretodo porque tendría la casa para el solo todo el fin de semana. Podría levantarse tarde, lavar su ropa, asear su cuarto, leer un libro en cualquier parte de la casa y cuantas cosas se les viniera a la cabeza porque iba a estar solo. Su "familia" se iría de viaje y la casa quedaría sola para él. Sin las risas y vomitivas palabras de afecto de su madrastra, sin las preguntas hipócritas de Fugaku, su padre. Tampoco estaría los reproches de Itachi o la presencia de su hermano menor. No tenia que posponer sus cosas por el simple hecho de no verles la cara.

Estaría solo. Sintió un peso en su estomago al llegar a esa conclusión. Y dejo de sonreír por unos segundos pero luego recupero su sonrisa altanera.

—¡Hey! Dobe ¿quieres ir mañana a mi casa? – Naruto le sonrió mostrando todos sus dientes y afirmo con la cabeza. Luego de unos segundos arrugo el entrecejo y su boca hizo un puchero malcriado.

—Pero no te ayudare a limpiar nada, ¿okey? – aseguro firmemente y Sasuke asintió de mala gana.

Siempre que la familia de Sasuke salía y el quedaba solo en casa, invitaba al rubio. Pero la invitación no era gratis, Sasuke disponía del tiempo y la resistencia física de su amigo para obligarlo a que lo ayudara desde limpiar su habitación hasta el baño. Claro que luego reivindicaba el trabajo con un buen plato de Ramen hecho por sus propias manos.

Como todos los viernes, Sasuke pasaba por el centro de la ciudad antes de ir a casa. Se había instalado en una banca del parque ha relajarse un rato. Dando chance a que su familia terminara de irse. Sin embargo pasadas las seis de la tarde comenzaron a llegar las amorosas parejas a comerse allí mismo a un lado de él. Se vio rodeado de tanto espectáculo que decidió emprender el regreso a casa.

Lleva los auriculares puestos y la música a todo lo que permitía su reproductor de música cuando un fuerte empujón lo envió de lleno contra el suelo, amortiguando todo el golpe con su trasero. Y falta más, pensaba el Uchiha, también tenía que aguantarse el peso del atacante.

—¡Ay dios! Lo siento, lo siento. No fue mi intención.

Sasuke no podía escuchar la disculpa porque se encontraba mirando el cielo oscuro. Llevo sus manos hasta los hombros de aquella persona y obligando a mirarlo para matarla con la mirada.

Un shock. Se quedo mudo y con los ojos abiertos de la sorpresa.

La persona que lo había empujado, era Hatake Sakura. Su compañera de asiento. Leyó de los labios de la chica un "Sasuke-san"y vio sus ojos abiertos de sorpresa, vidriosos por un repentino llanto, sus mejillas sonrojadas y el pecho agitado. Se le quedo observando por un largo rato con el corazón latiendo rápido y un malestar en el estomago, que erróneamente identifico con enojo.

Apoyándose en sus codos, levanto a la chica de encima y esta quedo sentada en sus piernas.

—Puedes por favor pararte – le dijo con todo el enojo que se cargaba.

—¡oh! Lo siento – Sakura se levanto lentamente y luego de acomodarse la falda, extendió su mano al muchacho.

—Oigan ¿están bien? – escucho Sasuke decir a un transeúnte al quitarse los auriculares. Muchos se habían acercado a ellos.

Ignorando la mano de la chica se incorporo, sacudiéndose la ropa y revisando que no se haya roto nada. Sin más, comenzó a caminar sin prestarle atención a las palabras de la multitud.

Dio solo veinte pasos cuando fue detenido por la manga de su camisa. Volteo enojado.

—¿Qué quieres? – pregunto molesto.

—Lo siento, Sasuke-san. Me perdí y un sujeto pretendía hacerme algo, lo golpee y salí corriendo. No me fije en nada... yo...Estaba... asustada... yo. –Sakura intentaba contener los sollozos.

—No me importa, no es mi problema.

Continuo caminando con Sakura pisándole los talones. ¿Pero que demonios le sucede a esta chica? Pensaba el Uchiha molesto.

—¡Demonios! –grito exaltado luego de unas cuadras. Observando a una Sakura sonriente. –Deja de perseguirme, no me sigas.

—Es que estoy perdida. Necesito que me lleves a una parada de autobuses.

—¿Disculpa, he escuchado necesito? Por quien me tomas, no soy tu guardaespaldas.

—Pero eres el único que conozco con el que me encontrado.

—NO ES MI PROBLEMA. Busca ayuda de otra persona. –se volteo dispuesto a correr si podía así alejarse de Sakura.

—¡Por favor! Sasuke-san solo déjame en la parada de autobuses.

Sasuke la miro de pies a cabezas. Estaba temblando del frio, puesto que no llevaba chamarra. Sus rodillas estaban maltratadas lo cual demostraba que no solo se había caído cuando lo empujo a él. Había restos de lágrimas en sus mejillas. Sí, todo confirmaba que la muy idiota se había perdido.

Él no era ningún príncipe, ni siquiera se le acercaba a un chico caballeroso. No quería hacer la buena acción del día, ni tampoco ganarse el cielo. Pero no era un mal tipo tampoco, el hecho de que no se llevara bien con los chicos de su instituto no quería decir que fuese un asocial o un maldito. Bueno, quizás lo de asocial si fuese cierto en alguna medida, odiaba los grupos grandes. Estaba seguro que se arrepentiría de aquello. Pero que mas daba, el autobús estaba de camino a su casa.

—La parada esta de camino a donde voy. No puedes decirle a nadie de esto.

—Entiendo tienes una reputación que cuidar ¿no? –bromeo Sakura.

—Y principalmente, mantente callada.

—Gracias Sasuke-san. Prometo devolverte este favor.

—Solo con olvidarlo y dejarme en paz estaremos a manos. Molestia.

Sakura pretendía replicar. Ella no era ninguna molestia ni pretendía serlo, pero él era su única salida. No podía confiar en otro desconocido, aunque el Uchiha no era tampoco su mejor amigo.

Caminaron uno al lado del otro sin decirse ninguna palabra. Sasuke se detuvo y señalo el lugar a la chica. Ya había un autobús cargando pasajeros. Sakura se inclino levemente dándole las gracias y antes de disponerse a subir por completo pronuncio unas palabras que causaron un dejavu en el Uchiha.

—Eres un buen chico, Sasu-chan- rio tiernamente y termino de subir.

Sasuke se quedo de piedra y con las palabras haciendo eco en su mente. La maquina de la memoria lo llevaron a diez años atrás.

Gracias por cuidar de mis flores, les dedicaste lo mejor de ti. Mamá esta orgullosa de su príncipe.

No fue nada –sonrojado desvió la mirada de su dulce madre. Quien rio ante las expresiones del menor.

Eres un buen chico, Sasu-chan

Mama...-se quejo. No me digas Sasu-chan, tengo siete años.

Siempre serás Sasu-chan para mi – aclaro riendo la mujer de cabellos oscuros, tan parecida al él.

Sakura se sentó del lado de la ventana, observando a un petrificado Uchiha y pensó que este había quedado así de la rabia que le tuvo que haber dado por las palabras de ella. Fue un ataque de valentía y sinceridad que le dio para pronunciar esas palabras fuera de su mente y articularlas en voz alta. Seguro el Uchiha la estaba maldiciendo por aquella "burla", llamándole por un diminutivo empalagoso. Suspiro de alivio. El Uchiha y su malgenio le habían caído como anillo al dedo luego de todo lo que le había pasado.

Primero se había cansado de esperar a su padre, el cual estaba en reunión de docentes. Segundo, al subirse al autobús tomo el que no era, el cual le dejo al otro extremo de la ciudad, vía opuesta a donde ella vivía. Tercero, se había acercado a un sujeto que no parecía un mal tipo, para preguntarle por una parada de buses, pero cuando este intento acariciarle el hombro le dio un fuerte golpe en sus partes bajas y salió corriendo. Cuarto, en aquel intento de huida, porque el tipo la estaba siguiendo, se cayo un par de veces antes de toparse con el Uchiha, mandarlo al piso y caer encima de él en una pose vergonzosa. En esto podría resumirse su regreso a casa, pero estaba feliz de haberse conseguido a Sasuke. Sintió un cálido fuego aparecerle en el cuerpo cuando pensó en ello y sonrió. Porque Ino había dicho que aquel chico era un asocial desinteresado y nada amable. Y para ella, aquella acción decía mucho de Sasuke, un chico amable tras una coraza de orgullo, soberbia y tristeza. Porque eso inexplicablemente era lo que siempre se leía en esa oscura mirada y ella se sorprendía de la curiosidad que le embargaba por saber el motivo de aquel sentimiento y por verlo sonreír aunque sea una vez.

Lunes, el día más odiado por todas las personas y en especial por el cuerpo estudiantil de Konoha. Aunque no se escapa de ello algunos profesores como Mitarashi Anko.

Uchiha Sasuke llego temprano como de costumbre. Con su semblante alterado y un humor de perros. Hatake Sakura apareció minutos antes de que sonara el timbre con una sonrisa de oreja a oreja, saludando a todos sus compañeros y en especial a Sasuke, quien se sonrojo un poco y desvió la mirada. Sakura se sintió feliz de ser ella la única en darse cuenta de aquel gesto y tomo asiento a su lado, un poco más cerca de él.

Sakura se lo había prometido. Se haría amiga del Uchiha quiera este o no.

La razón del humor de ambos estaba conectada sin que ellos lo supieran. Sakura había recorrido el centro de Konoha por unos frescos, maduros y limpios tomates. Llevándose la sorpresa de encontrarlos cerca de una dulcería y no solo eso, sino que a buen precio. Sasuke por su parte, había salido tarde a sus acostumbradas compras por culpa del dobe de Naruto, quien lo entretuvo con el estreno de un nuevo videojuego. Bueno, no toda la culpa era del rubio pero cuando no consiguió sus tomates frescos, maduros y limpios, casi asesina al pobre de Naruto. Pero eso solo era la mitad de las razones por las que estaba así de malhumorado. La otra mitad, era culpa de la cosa con cabellos rosados que se sentaba a su lado, es decir de Hatake Sakura.

Duro toda la noche del viernes y sábado soñando con la muchacha. Estaba seguro que ella lo había embrujado y estaba dispuesto a ir a un Chamán o brujo para que le quitara el hechizo. Esa explicación sonaba estúpida viniendo de él, pero no podía darle explicación a que durante dos noches hubiese soñado con el encuentro una y otra vez. Tenía que ser cosa de alguna maldición.

Aunque pensándolo un poco mas, nada era como antes desde que ella había llegado y se lleno de rabia por eso.

Era la hora del almuerzo y algunos chicos observaban como Sakura caminaba de un lado a otro como si buscase a alguien. Ino y Hinata le preguntaron pero ella solo les sonrió y siguió su camino.

No esperaba conseguirlo allí. La biblioteca estaba casi sola y además era hora del almuerzo. En la mesa mas alejada del lugar, un pelinegro con anteojos estaba concentrado en una lectura de física cuando sintió un agarre en su muñeca y el ser arrastrado del lugar.

—Espera, espera –dijo deteniéndose a la salida de la biblioteca- ¿Qué crees que haces?

—Vamos Sasuke-kun, te tengo una sorpresa.

—¿Qué? No me gustan las sorpresas. Déjame en paz. –grito alterado llamando la atención de los pocos estudiantes atónitos que veían como el Gran Uchiha Sasuke, el gran dolor en el trasero era halado de la mano por una jovencita.

Sakura dio gracias que la distancia hasta el salón fuese mínima porque el Uchiha estaba poniendo mucha resistencia, claro que el no sabia que ella poseía una fuerza descomunal que había partido mas de una nariz en su antigua escuela. Entraron al aula y ella cerro la puerta, sentó al Uchiha y destapo la caja de almuerzo que se encontraba frente a el, dejándole ver una pasta con tres albóndigas y mucha salsa de tomate casera. Coloco los cubiertos a un lado y lo miro con una sonrisa.

Sasuke estaba desubicado e impresionado. El olor del tomate le inundo de pronto las fosas nasales y su estomago no pudo resistir al sabor, dando un gruñido. Pretendía hablar pero fue callado por la chica.

—Es un pago por tu amabilidad en acompañarme la noche del viernes. Me tengo que ir pero espero de corazón que te comas todo. Lo he hecho con... con mucho...-estaba mas que nerviosa- dedicación. Es todo, hasta pronto.

Se dio media vuelta y salió del aula sin poder ocultar su rostro rojo por la vergüenza. Al ver tal detalle y escuchar las palabras de la chica, Sasuke se sonrojo un poco, pero inmediatamente sacudió su cabeza. ¿Qué demonios me pasa? ¿Qué me estaba haciendo ella? Claro, la respuesta era clave, todo lo que estaba pasando recientemente era culpa de Hatake Sakura.

Vio el platillo y interiormente rio. Al probar el primer bocado sonrió un poco y pronuncio quedamente "no sabe mal" mientras le echaba un vistazo a la silla del lado.

Por una línea que apenas dejaba ver un poco del aula Sakura lo vio sonreír, fue una pequeña e imperceptible sonrisa pero algo fue. Sonrió también sintiéndose feliz porque a Sasuke le había gustado su comida. Sin borrar su sonrisa se fue camino a la cafetería. Uzumaki Naruto la vio sonreír cuando paso por un lado de ella. Y al asomarse al salón comprendió. Sonrió también feliz al ver una sonrisa amplia y de gusto en amigo.

Pero antes que Naruto llegara hubo alguien que no le agrado aquello. Un padre celoso y sobre-protector.


Hola, buenas tardes.

Espero que este capitulo les haya gustado.

Agradezco a:

The Uchiha Queen

KatherinaKusa

The Mortician Daughter – Gracias por tú consejo, es agradable leer que no solo te gusta lo que escribo sino que también critiques. Eso sin dudas es un buen aporte a mi persona como escritora.

Elaine Haruno de Uchiha –gracias por también seguirme en este fanfic. ;)

Tambien agradezco a toda persona que se haya tomado la molestia de pasarse y leerlo. Gracias.

Esto es todo por los momentos, nos veremos pronto.

Bye, bye.

Carmina Lehahiah.