Estaba asustado, no sabía donde estaba parado y el oscuro bosque no me daba mucha confianza.
Aun estando en el bosque, tenia el presentimiento de que alguien me estaba persiguiendo. Simplemente no me podía quitar de la mente el ataque sorpresa por parte de los Romanos.
Con ligero temor, comenzé a caminar sin dirección alguna; algo en mi interior decía que debía moverme o pronto correría peligro.
Mientras caminaba, miraba detalladamente mi alrededor, tenía miedo de que algo me saltara de los arbustos, así que ya estaba preparado para correr si es que algo extraño aparecía.
Hacerse el heroe en situaciones como estas no son favorables, ademas ¿que lograría un flacuchento mimado de la realeza que nunca ha tocado una espada?
Esta bien, estoy exagerando, si he tocado la espada, pero no se me da bien.
"Soy muy inteligente para esa mierda." Pensé.
En fin, solo tenía un objetivo claro en mi vida: Gobernar Egipto.
Y no por que sea un buen lider, simplemente es por que yo sigo en la línea de sucesión, porque enrealidad soy muy torpe.
Un claro ejemplo de mi torpeza fue cuando guardé estatuillas en vez de comida para no morirme de hambre. Pero así soy yo, un principe bueno para nada con problemas de autoestima.
Y ahora por estar fantaseando, en mi mundo algo puntiagudo esta apoyandose en mi espalda.
Algo parecido a una...¡LANZA!
Por instinto quise huir, pero en vez de hacerlo me di la vuelta para encarar a la persona que me apuntaba con el arma. Grave error.
Ahora no tenía una, sino cuatro lanzas más, pero esta vez apuntando a mi cuello.
Si no fuera por el shock que tuve al ver a un unicornio con armadura, de seguro ya estaría corriendo más rapido que los hebreos cuando les dijeron que eran libres.
Los malditos estaban hablandose entre sí, yo no les entendía nada, pero sabía por sus expresiones que esto era serio.
De pronto el cuadrúpedo que estaba frente a mi hizo una seña para que me diera la vuelta, luego el mismo cuadrupedo me picó con la lanza para que avanzara junto a los demas. Un pegaso que estaba a lado mio, me arrebato la bolsa donde llevaba mis pertenencias.
Nunca se me pasó por la cabeza, pero talvez este en un lugar nunca pisado por el ser humano.
