Los libros de la saga Vamperi academy no me pertenecen. Son de la maravillosa Richelle Mead.
Son solo míos algunos cambios en la historia y nuevos personajes.
NOTA: Quiero contarles para los que no lo saben que esta es la continuación de Vamperi Academy: el inicio. En esta, mi version de Frosbite, ya veremos muchísimos mas cambios aunque la esencia de la historia original se mantiene. espero que hayan podido detectar los cambios que hice en mi versión vamperi academy, así ninguno se siente confundido con los futuros acontecimientos.
Si ya leíste y descubriste los cambios y agregados a Vamperi academy, por favor, comenta.
Quiero agradecerles a todos aquellos que han leído alguna de mis historias. Los invito a que comente, sus comentarios son muy importantes para mi. Me inspiran a seguir escribiendo.
Y por ultimo, pero no menos importante. Quiero dedicarle este, el primer capitulo a Feyree. Gracias por ser el primer comentario en esta historia, lo aprecio inmensamente.
.
.
Capitulo uno
..
.
-Solo un poco más- me dije- estirando mi brazo, deseando que mis dedos crecieran mágicamente; me sujetaba de la escalera con mi mano libre, parada en la punta de mis pies me deslice un poco más a la izquierda tratando de alcanzar el libro en la estantería. - Ya casi- pensé estando tan solo a un par de centímetros de tocar el lomo con mis dedos. Estaba tan cerca, por fin lo lograría. Sentí la suavidad del cuero contra mi piel, inmediatamente tome el ejemplar y lo tire fuera de su lugar; debía salir de allí pronto aun estaba castigada y si alguien me veía me metería en serios problemas.
Todo sucedió tan rápido, cuando por fin tuve el libro por completo en mi mano el peso de este me desequilibro en la escalera, perdiendo mi agarre me sentí caer al vacío, moriría, esta vez no habría escapatoria. Cerrando los ojos con fuerza y sosteniendo el libro contra mi pecho envié mis ultimas oraciones suplicando que en el cielo sirvan postre. De pronto, sentí como ya no caía, envés de eso era como si mi cuerpo se deslizara en el espacio, al igual que una pluma siendo llevada por el suave viento, finalmente en un movimiento silencioso e indoloro caí sentada sobre el suelo de madera.
Me negaba a abrir los ojos y descubrir a mi salvador, pues eso seria dar un paso más cerca de mi futuro castigo.
No fue necesario que lo hiciera pues rápidamente su delicioso aroma y brazos maternales me envolvieron contra ella.
"Dios Asteria, casi me muero del susto" -murmura apretándome un poco más contra su pecho. Me separa de su cuerpo sosteniéndome por los hombros haciendo que le mire, me arrepentí al instante de haber salido de mi habitación estando castigada. Mi madre se había preocupado muchísimo por mí. Al parecer si se llevó un buen susto. "Sabes que no debes hacer este tipo de cosas sin supervisión, prométeme que no volverás a hacerlo. Que no te pondrás en peligro así de nuevo" me suplico conteniendo sus lágrimas.
"Lo siento… mami no quedia asustarte" me disculpo dándole lo que ella llama mis ojos de cachorro.
"No me mires así, aun estas castigada" me sonríe acariciando mi rostro- "Mi niña, mi Rosemarie ¿dime que es lo que voy a hacer contigo? Es una pregunta retórica así que no te atrevas a decirme que debería darte muchas galletas-" termina sabiendo lo que estaba apunto de decirle. "Mejor dime ¿Qué haces aquí?"
Apretando el libro que aun sostenía contra mi pecho, me mordí el labio dudando en contarle.
"¿Acaso no confías en mamá?" -cuestiona dándome sus propios ojos de cachorro.
En respuesta separé el gran volumen de mi cuerpo y le permití tomarlo.
Ángeles, guardianes eternos. Leyó el titulo en un suave murmullo – "¿Porque quieres saber sobre estas Criaturas, Asteria?".
"La ita Yan, taba discutiendo con mi baba y mi ito gin – mamá frunció su ceño ante eso – algo sobre que él eda un ángel y su deber eda protegerme – mi frente se arruga en confusión – Mami, mi gin dijo que él me odia ¿porque no me quiere el ángel mami? ¿es porque soy una mala niña? Issie dijo que toy castigada por ser una niña mala ¿Puedo conocerlo y prometerle que seré muy buena?"
"Así que escuchaste al tonto de tu padre discutir con tus tíos y ahora buscas la forma de encontrar a este tal ángel para preguntarle porque no le agradas ¿Cierto?"
Asiento.
"Ven conmigo" dice colocándose de pie conmigo en sus brazos, poco después nos sienta en el centro de la enorme biblioteca sobre varios cojines muy mullidos y esponjosos "Yo sé todo sobre los ángeles ¿quieres que te lo cuente?" cuestiona
"Por favor, por favor, por favor" suplico rebotando sobre el almohadón.
"Los ángeles son criaturas celestiales que fueron creados en la fundación del mundo y estos se dividen en ángeles y ángeles caídos-
"¿Ángeles y ángeles caídos?" interrumpo
"Rosemarie" llama la atención mi madre suavemente.
"Lo lamento, continua"
"Los ángeles son seres justos, bondadosos, benevolentes que sienten en sus corazones que cuyos deberes son asistir y servir al Dios sin nombre – guardo silencio queriendo saber más sobre ellos – todos tiene diferentes funciones omisiones, pero la más destacada o reconocida por los mortales es la de los ángeles guardianes-
"¿Cómo un dhampir con alas?" cuestiono señalando la imagen de la hermosa criatura grabada artísticamente sobre la pasta del libro.
"No precisamente, son mas bien como una presencia inmaterial que nos rodea. Extienden su energía a nuestro alrededor para protegernos de los peligros. Algunos dicen que son esa pequeña voz que escuchamos a la hora de tomar una decisión, nuestra conciencia"
"Entonces… ¿es cieto, yo también tengo un ángel, pero él no me quiere?" – susurro con gran tristeza, sin poder comprender porque resulte ser una carga tan desagradable.
Mi madre me jala en suave, pero apretado abrazo. "Estas equivocada cariño – murmura besando mi frente con sus ojos cargados de pesar – Los ángeles solo guardan a los humanos"
"¿Por qué?"
"Porque ellos son quienes más necesitan guía y protección" – responde sabiamente – "Aun así no debes de preocuparte, Asteria, hay otro tipo de Ángeles-
"Lo caídos? Interrumpo de nuevo
"No, por supuesto que no estoy hablando de esos ángeles. Hay otros ¿Quieres saber de ellos?
Asiento entusiasmada.
"Bueno, veras cualquiera puede convertirse en uno te estos ángeles-
"No entiendo mamá" - gimo con un puchero
"A veces, no nos sentimos completos y nos descubrimos llevando la sensación de que hay algo que nos estamos perdiendo de nosotros mismos. En otras ocasiones no nos damos cuenta de lo que necesitamos hasta que lo encontramos – me sonríe con extraño brillo en su rostro – entonces es cuando aparecen estos ángeles completando esa parte desconocida, saciando la necesidad de nuestro ser y en ocasiones sosteniéndonos en situaciones de as que creímos no sobrevivir".
"¿Tú conoces a uno de estos ángeles? ¿tienen alas? ¿cómo son?" cuestiono en un susurro secreto.
Mi madre sonríe ante mis payasadas.
"Tengo dos, Asteria"
"¿En serio?" pregunto con ojos grandes.
"Cuando era más joven me costaba confiar en los demás y dejarlos entrar – cuenta – Entonces el llego enseñándome a confiar y amar sin vacilaciones. Después, cuando creí que no me faltaba nada llego ella encendiéndose como la estrella más brillante en el firmamento de mi vida, entonces, conocí la esperanza y cada día que pasa me recuerdas lo importante que es jamás perderla"
"¿Yo?"
"Claro, Asteria. Tu y tu padre son mis ángeles, mi felicidad y mientras estén a salvo siempre habrá amor y esperanza en mi vida".
Ahora entendí, todas las palabras anteriores de mi madre, su explicación un tanto confusa ahora era mas clara que el cielo en un día soleado. "Te amo" decimos al tiempo compartiendo un abrazo.
"¿Crees que un día encontrare mi popio ángel?" cuestiono sosteniendo su mirada.
Rápidamente la imagen comenzó a desaparecer, desvaneciéndose como humo. Demostrándome que era solo un sueño, mi imaginación jugando conmigo. Aun así, el sentimiento abrazador y anhelante que quedo en mi pecho ante la ultima mirada que le di – sus ojos llenos de un amor puro y su sonrisa radiante – quedara marcado a fuego en mi por siempre.
"Rose, despierta" escuche su grave voz entre la bruma de la inconciencia y la realidad – "Despierta" llama de nuevo.
Me estiro perezosamente en el asiento del copiloto comenzando a estar alerta de la situación, al parecer, nos habíamos detenido.
"¿Qué sucede camarada, ya hemos llegado?" pregunto mirando por la ventana, todo indicaba que era una gasolinera, tratando de no quedarme como tonta admirándolo. No después de que ha estado evitando cualquier tipo de interacción que no sea estrictamente profesional.
"No Rose, vamos a cargar combustible, comprar algo ara comer y si quieres estirar las piernas será mejor que lo hagas ahora porque no volveré a detenerme" – instruya bajándose del vehículo.
Me miro en el espejo buscando alguna irregularidad en mi rostro después de haber tomado la siesta. Nada de baba, genial. Me quede por un momento allí pensando en aquel sueño, pensando en mi madre. Sacudo la cabeza enviando la idea lejos. Ahora tengo cosas más importantes por las cuales preocupar como para mal gastar mi energía en la larga ausencia de Janine Hathaway.
Cosas como Lissa y su posible desquicio.
Esa mañana pensé que mi día no podría empeorar hasta que mi mejor amiga me dijo que podría volverse loca. Otra vez.
"Yo... ¿Qué dijiste?" - Yo estaba en el pasillo de su habitación, agachada sobre mis botas y ajustándolas. Levante mi cabeza, observé sus pensamientos a través de la confusión de cabello negro que cubría mi cara. Me había quedado dormida después de la escuela, y había pasado apresuradamente el cepillo por mi pelo para conseguir salir a tiempo. El pelo rubio platino de Lissa era liso y suave, por supuesto, suspendido sobre sus hombros como un velo de boda mientras me miraba con diversión.
"He dicho que creo que mis pastillas ya no son eficaces". – Me levanté y aparté el pelo de mi cara. Me tiene que estar jodiendo.
"¿Qué significa eso?" le pregunté.
A nuestro alrededor, los Morois pasaban a toda prisa, mientras se reunían con sus amigos para ir a cenar.
"Empezaste... - Baje mi voz. - Empezaste a tener tus poderes de nuevo?" -Ella sacudió la cabeza, y vi un destello de arrepentimiento en esos jades suyos.
"No... Rose, yo me siento más cerca de la magia, pero aún no puedo utilizarla. Lo que he notado es principalmente más que otra cosa, ya sabes... Estoy cada vez más deprimida, de vez en cuándo. Para nada cercano a lo que solía estar" – añadió apresuradamente, al ver mi cara. Antes de que empezase a tomar las pastillas, el estado de ánimo de Lissa era tan malo, que se cortaba a si misma. "Sólo es un poco más de lo que era".
"¿Qué pasa con las otras cosas que solías sentir? ¿La ansiedad? ¿Pensamientos ilusorios?" Lissa sonrió, sin tomárselo tan en serio como yo lo hacia.
"Suenas como si hubiera leído libros de psicoanálisis".
En realidad, los había leído. Un monto de ellos.
"Estoy preocupada por ti. Si piensas que las pastillas no están haciendo efecto, tenemos que contárselo a alguien".
"No, no.- Dijo rápidamente. -Estoy bien, de verdad. Todavía están haciendo efecto... sólo que no tan bien. No creo que deberíamos empezar a tener pánico todavía. Especialmente hoy, por lo menos".
El cambio de tema funcionó, pero solo porque yo quise que así fuera. Descubrí más temprano que hoy iría a hacer mi test calificativo. Se trataba de un examen o mejor, una entrevista que todos los guardianes novatos tenían que pasar en la Academia de San Vladimir. Ya que había estado escondida con Lissa el año pasado, había perdido el mío. Hoy iba a ser llevada a algún lugar con un guardián fuera del campus en donde haría la prueba. Gracias por la advertencia, gente.
"No te preocupes por mí"-, dijo Lissa sonriendo. – "Hablaré contigo si empeora".
"Muy bien-, le dije a regañadientes – Solo no olvides que podría descubrirlo por mi cuenta". Ella asintió sabiendo a lo que me refería, no quería tener que acudir al vínculo para saber lo que sucedía con mi mejor amiga.
Sólo para estar segura, abrí mis sentidos y me dejé sentir lo que ella realmente sentía a través de de nuestra conexión. Estaba diciendo la verdad. Ella estaba tranquila y feliz esta mañana, nada de que preocuparse. Pero en el fondo de su mente, sentí un punto negro, unos sentimientos incómodos. No la estaba consumiendo ni nada, pero lo tenía. Eran los mismos sentimientos de depresión y cólera que ella solía tener. Era sólo un poco, pero no me gustaron. Yo no quería eso allí. Intenté entrar todavía más en su mente para poder sentir mejor sus emociones y de repente sentí un extraño toque. Me envolvió un sentimiento horrible, y salí de su cabeza. Un pequeño escalofrío recorrió mi cuerpo.
"¿Estás bien?"- Preguntó Lissa frunciendo la frente. – "Te ves enferma de repente".-
¿Cómo le dices a tu mejor amiga, tu hermana que lo que te indispone fue la horrible sensación que te produjo el estar en su mente, los sentimientos oscuros que agobian su psique? Si alguien lo sabe qué me lo diga.
"Solo... nerviosismo por la prueba" – le mentí. Vacilante, establecí nuestra conexión de nuevo. La oscuridad había desaparecido completamente. Sin dejar huella. Tal vez, después de todo, no tienen nada de malo.
"Está bien" Señaló el reloj en su muñeca.
"Mierda"- juré. No llegaría a tiempo si no correa. Le di un rápido abrazo. "¡Hasta luego!".
"¡Buena suerte!" – Ella gritó.
Corrí a través del campus y me reuní con mi mentor, Dimitri Belikov, que estaba esperando al lado de un Honda. Qué aburrido. Supongo que no podía esperar que pudiéramos conducir por las carreteras de montaña de Montana en un Porsche, pero sería bueno ir en algo más guay.
"Lo sé, Lo sé-, le dije, al ver su cara. - Siento llegar tarde". Entonces recordé que tenía de las pruebas más importantes de mi vida, y de repente, se me olvidó por completo Lissa y las pastillas que probablemente no estuvieran haciendo efecto. Quería protegerla, pero eso no significa mucho si no conseguía pasar la escuela y convertirme en una verdadera guardiana. Dimitri estaba ahí, hermoso como siempre. El masivo edificio de ladrillo echaba largas sombras sobre nosotros, asomando como alguna gran bestia en la luz oscura de antes del amanecer. A nuestro alrededor, la nieve comenzaba a caer. Observé como los cristalinos y brillantes copos caían suavemente. Algunos aterrizaban y se fundían en su cabello oscuro.
"¿Quién más viene?" Le pregunté.
Él se encogió de hombros. "Sólo tú y yo".
De repente cambió mi estado de ánimo de "feliz" a "emocionado". Dimitri y yo. Solos. En un coche. Esto muy bien puede valer una prueba sorpresa. Y entonces mi estado de "emocionado" paso a "desilusionado", recordando la actitud distante que ha tenido conmigo desde el incidente con Víctor Dashkov, tan solo un par de semanas atrás. Cuando al ex-príncipe moroi se le ocurrió quesería super guay tener a Lissa como su enfermera profesional, sin importar como esto repercutiría en ella. Desde que me salvo de Natalie y me dijo que me quería.
"¿Está muy lejos?" En silencio, una parte de mi suplico que fuese un viaje realmente largo. Como, uno que nos llevase una semana. Que implicase pernoctar en hoteles de lujo. Tal vez tropezamos con un banco de nieve, y sólo el calor corporal nos mantendría con vida. Si eso tendría que hacer que nuestro trato sea un tanto más íntimo, que la fría relación de profesor y alumna.
"Cinco horas"
"Oh"
Un poco menos de lo que esperaba, pero tampoco eliminaba la posibilidad de un banco de nieve. La carretera oscura y llena de nieve habría sido difícil para la conducción de un humano, pero no se mostró como un problema para los ojos de un dhampir. Miré hacia adelante, tratando de no pensar en la barba de Dimitri llenado el coche con un limpio, fuerte olor que me hacia querer derretirme. En lugar de ello, traté centrarme en la prueba de nuevo.
A los poco minutos de ello me quede dormida. Sacudo la cabeza alejando cualquier pensamiento que no sea sobre la prueba.
"Hey, camarada. Espérame" grite saliendo del auto y corriendo tras él hacia la tienda de abarrotes.
.
.
.
Espero sus comentarios...
