Chapter II: Cambio

China volvió la mirada a Corea, ahora convertido en una bella joven, sonriéndole con ternura. Por alguna razón se puso nervioso y desvió la vista de ésta para luego dirigirse serio a ella.

—¡Esto es terrible! ¿Ahora qué se supone que haga contigo?

—¡Estaré en los pechos de Oppa que se sienten cálidos, da-ze! —contestó Corea alegremente.

—¡Aiyah! ¡Deja de estar bromeando! Debemos encontrar a ese opio bastardo para que te vuelva a la normalidad, aru.

—¿A la normalidad? —preguntó la joven con inocencia—. ¿Oppa a qué se refiere?

—¡Te dije que dejaras de bromear y de llamarme de esa forma! —contestó el chino, molesto—. No puedo hacerte nada si estás transformado en mujer. Así me fastidias más que antes y no quiero tener que darte tratos especiales, aru.

—Oppa está diciendo cosas extrañas que no entiendo.

Yao se quedó viendo atentamente a su hermano y se preocupó, pues, la menor parecía no bromear al respecto.

—Eso… Eso significa que tú… ¿no recuerdas que eres un hombre?

—¿Hombre? ¡Qué gracioso es Oppa! —sonrió Corea—. ¿Cómo podría ser hombre si soy mujer?

—¡Sí, pero fue porque ese bastardo opio te transformó, aru!

—¿Y por qué haría eso, da-ze?

—Porque estabas fastidiándonos a mí y a Japón demasiado y no hallábamos la forma de librarnos de tus locuras, entonces Inglaterra…

China vio entonces cómo Corea puso una expresión llorosa y comenzó a sollozar.

—Oppa… oppa ¿cree que soy fastidiosa?

Yao se sobresaltó y se acercó a la coreana con cautela para intentar tranquilizarla.

—¡No! ¡No llores, aru! ¡Eso no fue lo que quise decir!

—Pero oppa estaba enojado conmigo ¿no? Dijo que lo estaba fastidiando a usted y a Japón y por eso quería deshacerse de mí —dijo la joven mirándolo con los ojos llorosos.

—¡Aiyah! ¡Por favor detente! ¡No quiero que llores! —exclamó el mayor, inquieto—. La verdad… no estaba enojado, sólo incómodo, aru, pero eso no quiere decir que nos seas una molestia.

—¿Oppa lo dice en serio?

—…Claro, de hecho te ves mucho más adorable así… quiero decir… no me molesta tenerte cerca, pero no quiero que te pegues a mí todo el tiempo, ¿comprendes, aru? —contestó China, ruborizándose un poco.

—…Eso creo… —dijo la coreana limpiándose una lágrima, que amenazaba con salir, con su manga—. Entonces, quiere decir que a oppa le gusto ¿cierto?

El cuerpo de Yao se paralizó por completo y pronto sintió como una corriente eléctrica lo envolvía. El chino ya había escuchado esa pregunta antes, pero ahora, al escucharla de labios de la joven que tenía en frente lo hacía titubear, ya que quería evitar ser rudo con ella y hacerla llorar. No podía ver un rostro como ése cubierto de lágrimas.

—¿Oppa?

—Ah… yo… tengo que hacer unas cosas, así que te veré mañana ¡Nos vemos!

Corea vio cómo su hermano mayor se esfumaba rápidamente de vista. Ya en casa, China se apresuró a tomar el teléfono y a marcar el número del británico.

Se ha comunicado con el número del Reino Unido, por favor deje su mensaje.

—¡Óyeme bastardo opio, ni creas que te vas a librar de este desastre! —gritó el chino, enfadado por el auricular—. ¡Más te vale regresar a Corea a la normalidad o…!

—¿Oppa?

—¡Gah! ¡Corea! ¿Qué haces aquí? —volteó a verla, inquieto.

—Yo… me sentía algo sola y… me preguntaba si… podría quedarme en su casa esta noche.

El auricular que Yao sostenía en sus manos cayó al piso. Mientras que su rostro permanecía paralizado y empezaba a teñirse de rojo con el corazón latiéndole a mil por minuto.

—¿Q-Qué, aru?

—Es que… siento algo extraño en mi gente cuando me ve. Es como si no me reconocieran, por eso vine a casa de oppa ¿Puedo quedarme, cierto?

—Ah… yo… —tartamudeaba nervioso el chino.

Esto no iba bien para la nación milenaria. En lo personal quería evitar el contacto con la coreana tanto como fuera posible. Pero ahora, la muchacha se presentaba en su casa mostrándose tan frágil y confundida que se sintió responsable. Después de todo habían sido él y Japón, que de modo accidental, habían llamado al lunático de Inglaterra y sus poderes mágicos para que el coreano cambiara de forma a una que pudieran soportar.

—B-Bien, aru, pero… pero tienes que quedarte tranquila y prometer que te mantendrás lejos de mi pecho ¿de acuerdo?

—¡Gracias, oppa! —exclamó Corea sonriendo felizmente mientras se aferraba al cuerpo de China.

—¡Aiyah! ¿Qué te dije, aru? —dijo éste tratando de zafarse de su hermana.

La coreana lucía tan confortada cerca del mayor, que él no podía hacer nada por evitarlo. De modo que no le quedó más opción que resignarse a los efusivos abrazos de Corea del Sur. Rato después, ambos se habían sentado a comer. Yao veía cómo la menor comía a gusto cada platillo de la mesa.

—Parece que tienes apetito, aru —dijo el chino, tratando de parecer indiferente.

—¡La comida de oppa es deliciosa! ¿Pero sabía que su comida originalmente fue inventada en mí?

China escupió el té que apenas se había llevado a la boca y empezó a toser compulsivamente.

—Eso… ¡Eso no es cierto, aru!

—Por supuesto que sí, oppa —afirmó orgullosa—. La mejor comida del mundo fue hecha en mí.

—¡Uf! Veo que a pesar del cambio sigues siendo el mismo.

—¿Oppa todavía sigue con esa idea? ¡Qué gracioso es! —sonrió dulcemente—. ¿Se imagina que fuera hombre? Oppa no sería tan bueno conmigo, da-ze.

—En eso si que no te equivocas, aru —casi susurró el chino.


N.A: Corto, lo sé u.u. Pero quisiera actualizar más seguido este fic y otros que aún no subo :P espero les gustara, y pues, no estoy muy relacionada con la versión Nyo de Korea, así que le dejé un poco de su personalidad actual, sólo desconociendo que es un hombre en verdad XD

Dato: Oppa es a cómo se refiere una chica coreana a su hermano mayor ;) En mi profile dejé un link de un doujinshi FemKoreaXChina que encontré. ¡Está bastante adorable! xD