He aquí la remasterización del capítulo 2 de "¿Era este nuestro destino?" espero que les guste, decidí que publicaré los episodios cada día o dos días, así no se quedarán con la congoja, si se quedaron con ella. Me permito recordarles que este episodio es un poco trágico, así que sin más distracciones los dejo para que lean.
¡COMENZAMOS!
Disclaimer: Inuyasha y sus personajes y conceptos son propiedad de Rumiko Takahashi y Yomiuri TV Corporation. Esta historia está hecha sin fines de lucro.
Título - ¿Era este nuestro destino?
Capítulo 2 - No me abandones
-No... ¡No!...¡NO! - gritó Inuyasha corriendo hacia ella e hincándose a su lado, sin importarle el que sus ropas se manchasen de sangre... de la sangre de su Ahome. Casi sin fuerzas la tomó en sus brazos y, temblando, le dio la vuelta.
Se quedó petrificado... todo el cuerpo de Ahome estaba cubierto de diamantes incrustados, todo su cuerpo se encontraba lleno de heridas. La sangre fluía como un manantial de agua... tenía diamantes incrustados por todos lados... en sus brazos, sus piernas, su abdomen, el pecho, en la cara, en sus ojos... en todos lados. Simplemente era horrible. Inuyasha negaba desesperadamente sosteniendo el cuerpo de la joven en sus brazos.
-No... Ahome... re... reacciona por favor... ¡AHOME, DESPIERTA!... - Inuyasha comenzó a derramar amargas lágrimas... eso no podía ser... eso no podía estar pasando... Ahome... ¡Su Ahome estaba...!
-¿Cómo permití esto?... ¿por qué?... ¡¿POR QUÉ?! ...Ahome... por favor no... - las lágrimas fluían sin control emborronando su vista. Observaba casi como zombie a la joven, tan quieta... tan frágil... y... y tan fría... su cuerpo estaba perdiendo calor...
-Ahome... no me hagas esto... no me abandones... - hundió su rostro en el cuello de la joven... su aroma estaba desapareciendo - no me dejes... por favor - levantó su rostro y una lágrima cayó en la mejilla izquierda de Ahome... Inuyasha no podía evitar ver todas las heridas que ÉL le había causado... si no hubiera dejado que Naraku la atrapara... si no hubiera dejado que ella corriera hacia Naraku para recuperar el fragmento... o mejor, si no hubiera usado ese ataque... al fijar su vista en la mano de Ahome, se dió cuenta de que, entre sus dedos, estaba el fragmento de la perla de Shikon, totalmente purificado.
-Ahome... no valía la pena sacrficar tu vida por esta estúpida joya... por favor... abre los ojos... no seas así Ahome... abre los ojos por favor... no me castigues de esta manera... quiero oir tu voz... ábre los ojos... dime algo Ahome... ¡lo que sea!... ¡dí ese conjuro!... no me importa... ya nada me importa con tal de que abras los ojos... por favor... - la sangre había dejado de brotar... eso significaba que... - no... no quiero que... no quiero que mueras... ¡NO MUERAS POR FAVOR!
-Inuyasha...
El nombrado se sobresaltó. Por un segundo creyó que había sido Ahome la que le había hablado... pero no había sido ella... sino...
-Kikyo... ¿sigues con vida? - preguntó observando cómo la sacerdotisa no muerta se acercaba hacia ellos, sujetada a su arco, para no caer, mas fue en balde pues a los pocos segundos cayó al suelo, a unos metros de la pareja.
-Lamentablemente... - fue la respuesta que le dio, sonriendo un poco, causando que Inuyasha se impresionara - ¿Cómo te encuentras? - preguntó observando sus heridas, su pecho sangraba y su rostro estaba lleno de golpes y hematomas. Inuyasha no respondió, parecía ido en su mundo, observando a la muchacha que cargaba como si fuese de cristal. La mujer suspiró cansadamente, sus fuerzas poco a poco se iban - ¿cómo está? - preguntó por Ahome, observándola en brazos del joven.
-Ojalá que mejor... - susurró el joven con dolor, mirando el rostro pálido y herido de su amada Ahome. -No quiero aceptarlo... es que... es imposible que ella haya... - no podía terminar esa frase, se negaba a aceptarlo - ¿por qué?... ¿por qué lo hizo Kikyo?... - preguntó frustrado, necesitaba respuestas.
-Supongo que por tí...
-¿Qué? - Inuyasha observaba sin comprender a la mujer que, con esfuerzo, se mantenía sentada.
-Lo hizo por tí... porque sabía lo difícil que había sido recolectar cada fragmento de la perla... - la joven paró para tomar aire... le hacía falta - ...sabía que querías esa perla para... para convertirte en un monstruo y dejar... dejar de ser solo una mitad... dejar de tener esta parte humana... que tanto detestabas...
-Te equivocas Kikyo... - habló gravemente el joven, sintiéndose desfallecer - tu nunca lo supiste pero he cambiado... yo finalmente me acepté por quien soy... si Ahome me lo permitía, lo que quería era deshacerme de mis poderes sobrenaturales y convertirme en un humano... así como hace 50 años quize permanecer a tu lado... esta vez quería hacerlo para permanecer con Ahome por siempre... pero... esta joya maldice a todos... por culpa de mis descuidos... he perdido lo más valioso que tenía en la vida... Ahome murió por intentar obtener esta insignificante joya... ¡PERDÍ A AHOME! ¡AHOME ESTÁ MUERTA, KIKYO!
-...
-Y eso es algo que jamás entende...
-Si lo entiendo... - susurró la joven cerrando sus ojos, para impedir que las lágrimas brotaran de ellos.
-... - esta vez fue Inuyasha quien guardó silencio. Lo presentía, había hablado de más.
-Sé muy bien lo que se siente perder a alguien a quien amas Inuyasha...
-Yo... perdón... no quise...
-Traeme a Ahome...
-¿Qué?
-¿Qué no me oyes?... dije que trajeras a Ahome... pero primero... quítale los fragmentos... de diamante de su cuerpo... si no lo haces... morirá de nuevo...
-¿Qué quieres decir?
Kikyo cayó al suelo sin poder mantenerse más tiempo sentada.
-¡RAPIDO! - Exclamó causando un sobresalto en el joven, quien, obedeciendo, se dispuso a quitarle a Ahome todos y cada uno de los trozos de diamante... de vez en cuando caía alguna lágrima suya en el rostro de Ahome... Kikyo se debilitaba cada vez más... estaba a punto de morir
-Date... prisa..
-Aguarda un poco más... - habló con voz quebrada el joven. Inuyasha sufría por cada diamante que sacaba... hacía rato que las heridas habían dejado de sangrar, pero eran profundas... muy graves... Inuyasha sentía dolor... ya que esas heridas eran producto de una técnica que él había realizado...
-Ya está - dijo secándose las lágrimas al momento de quitarle los dos trozos de sus ojos... con delicadeza cargó a Ahome y avanzó hacia Kikyo, colocando luego su preciada carga junto a la sacerdotisa.
-Adios Inuyasha... - susurró ésta mientras tomaba de la mano a Ahome.
-¿Qué... qué piensas hacer? - Preguntó el joven, nervioso, mas no obtuvo respuesta de Kikyo, ya que su cuerpo comenzó a brillar y se separó en unas cuantas almas y energía.
Mientras tanto, en un lugar oscuro, se encontraba una joven asustada y nerviosa. No veía nada y su cuerpo le dolía.
-¿Dónde estoy?... ¿Qué pasó con Naraku?...
-A...Ahome... no... ¡no!...¡NO!
-Esa voz... - susurró la joven mirando a su alrededor... todo era oscuro.
-No... Ahome... re... reacciona por favor...
-Esa voz... cálida... triste...
-¡AHOME, DESPIERTA!...
-Inuyasha... - susurró la joven al reconocer el eco que se oía. Era Inuyasha, sin duda, pero ¿dónde se encontraba?
-¿Cómo permití esto?... ¿por qué?... ¡POR QUÉ?! ...Ahome... por favor no...
-¿Qué cosas dices Inuyasha?... ¿Dónde estás?... no puedo verte...
-Ahome... no me hagas esto... no me abandones.. no me dejes... por favor
-¿Por qué te oigo, Inuyasha?
-Ahome... no valía la pena sacrficar tu vida por esta estúpida joya... por favor...
-¿Sacrificar? - La joven se sintió desfallecer, acaso ella... ¿estaba muerta?
-Abre los ojos... no seas así Ahome... abre los ojos por favor... no me castigues de esta manera... quiero oir tu voz... ábre los ojos... dime algo Ahome... ¡lo que sea!... ¡dí ese conjuro!... no me importa... ya nada me importa con tal de que abras los ojos... por favor...
-No puedo... - en ese momento la joven se dio cuenta de que sus ojos estaban cerrados - No puedo abrir mis ojos... pero aquí estoy... no me he alejado - hablaba sin éxito, ya que Inuyasha no le oía.
-No... no quiero que... no quiero que mueras... no mueras por favor - la voz se fue apagando poco a poco, pese a que Ahome descubrió que eso último había sido un grito, ¿qué rayos estaba pasando?
-¿Inuyasha...?
-¿Tú eres Ahome? - se escuchó hablar a una mujer.
-¿Qu.. quién es usted?...¿dónde está? - Ahome se sintió temerosa nuevamente, podía pasarle cualquier cosa pues no tenía ni su arco ni sus flechas y mucho menos podía ver...
-¿No puedes verme?
-No... con tanta oscuridad no me veo ni a mí misma...
-¿Oscuridad?... Que tonterías dices Ahome... hay tanta luz que me estoy encandilando - Esta vez había sido una voz diferente, también de mujer, mas Ahome la reconoció rápidamente.
-Tu eres... ¿Kikyo?
- Vaya... al menos reconoces mi voz...
-No hagas bromas, Kikyo... todo está oscuro.
-Tal vez si abrieras tus ojos...
-¡No puedo! - exclamó con frustración la joven sacerdotisa, interrumpiendo a Kikyo
-Tal vez... tu... - nuevamente había hablado la mujer extraña.
-¿Dónde estoy? - preguntó intentando serenarse.
-Nos encontramos en los límites de este mundo con el otro... - respondió Kikyo
-De hecho... estamos en el hombro de mi señor.
-¿Tu señor?... entonces... tú eres... - Ahome no cabía en sí de la sorpresa.
-Así es... mi nombre es Izayoi... y soy...
-La madre de Inuyasha... - interrumpió nuevamente la joven.
-Así es...
-Entonces... sí estoy muerta...
- No del todo - fue la respuesta de Kikyo.
-¿Qué?
-Escucha... las lanzas de diamante atravesaron todo tu cuerpo... - comenzó a explicar Kikyo.
-Dos de ellas lastimaron tus ojos... ese podría ser el motivo por el cual tódo lo veas oscuro... - continuó Izayoi.
-Es decir... estás ciega...
-¿Ya no podré ver?
-Me temo que...
-...a menos de que Inuyasha recuerde cómo ayudarte...
-¿Qué?...
Ahome sintió que alguien tomaba su mano y la voz de Kikyo se escuchó más cerca
-Adios Ahome...
-Cuida de mi hijo por favor...
-Oigan... ¿qué pasa?
Todo pareció dar vueltas. Ahome comenzó a marearse pero de pronto sintió suelo firme. Se encontraba tendida en el suelo. No entendía qué pasaba. Estaba ciega y eso la tenía muy asustada... no se oía nadie... no había nadie...
-¿Dónde estoy?... me siento tan sola... no puedo moverme - pensaba la joven en su mundo oscuro.
Justo en ese momento sintió que alguien la abrazaba de una forma protectora... y desesperada
-¿Quién está ahí?... alguien me está abrazando... ¿quién es?... ¿quién...? - la joven guardó sus pensamientos al sentir que algo humedo caía en sus mejillas y se percató de una cosa, todo su rostro estaba mojado, podía sentirlo. - ¿lluvia?... no... esto no es agua...
Parecía agua, pero eran... ¿lágrimas?...
La joven, poco a poco, comenzó a sentir el suelo en el que estaba sentada. El dolor de sus heridas se intensificó un poco, mas su cuerpo estaba tan aturdido que no le dolían tanto. Sintió mejor esos brazos protectores que la abrazaban con mucho afán... y esas lágrimas... esas lágrimas en su rostro... alguien estaba llorando... pero ¿quién?...
-Ahome...
-Otra vez esa voz... - pensó la joven.
-Perdóname... - La voz sonaba completamente quebrada... esa persona estaba sufriendo y mucho... esa persona era...
-¿Inuyasha? - preguntó al reconocer esa voz, su voz salió apenas audible, pero el joven hanyou la escuchó claramente.
-Ahome... estás viva - dijo con la voz ahogada.
-¿Viva?... no entiendo... se supone que yo... ¿qué pasó? - la joven, instintivamente se acercó más al muchacho, sintiéndose segura.
-Por culpa de la explosión... - Inuyasha no pudo continuar ya que se le hizo un nudo en la garganta, en parte de felicidad infinita por ver que SU Ahome se había salvado y por otra se sentía culpable por no haberla protegido de la explosión...
-Es cierto... ¿qué pasó con Naraku? - preguntó olvidándose por un momento de su ceguera.
-Ya no existe... está muerto... ¡¿qué te ocurre?! - exclamó al notar cómo Ahome comenzaba a palidecer nuevamente.
-Me duele todo mi cuerpo... ¡siento líquido corriendo por todo mi cuerpo! - exclamó asustada.
Inuyasha se percató de que, de las heridas de Ahome, volvía a salir mucha sangre.
-Me siento... mal...
-Ahome resiste...
Dicen que los momentos de presión ayudan a las personas a hacer cosas que en situaciones normales no podrían... y esta no es la excepción... Inuyasha rasgó la manga de su ahori y la comenzó a cortar en tiras, amarrándolas en ciertas partes del cuerpo de Ahome para cortar la circulación y evitar que se desangrara... nuevamente.
-Necesito algo para curar tus heridas... pero ¿qué?
-Existe una planta para cicatrizar con su brebaje... es casi instantánea, pero está todo en mi mochila... - dijo débilmente... y su mochila estaba en la cabaña de la anciana Kaede a cientos de kilómetros del lugar... - no resistiré...
-¡¿De qué hablas?!... te vas a salvar... no pienso perderte de nuevo... no lo permitiré - dijo abrazándola con más fuerza en un intento de darle ánimos - espera aquí... iré a buscar esa planta... prometo no tardarme... solo resiste...
-No por favor... no me dejes... no quiero quedarme sola... no veo nada y eso me asusta...
-¿No puedes verme?... -preguntó tomando su rostro y haciéndola voltear hacia él... le dolió ver la expresión de Ahome... sus ojos estaban cerrados y de las heridas de los diamantes salía sangre... el joven tomó otro trozo de tela y la colocó en sus ojos, haciendo algo de presión.
-¡No siento mis piernas! - exclamó asustada.
-Eso es porque la sangre no está circulando... necesito encontrar esa planta... pero... - Inuyasha se oía desesperado mas cuando cayó lo hizo abruptamente. Había visto una sombra entre los árboles.
-¿Qué sucede? - preguntó la joven al notarlo ponerse nervioso.
-Espera aquí - susurró recostándola en el suelo.
-Inuyasha...
-No tardo - fue su única respuesta. Ahome escuchó sus pasos alejándose del lugar. ¿Qué pasaba?
Cerca, Inuyasha observó sin creer cómo una mujer de kimono de doce piezas le sonreía tristemente y le entregaba unas flores lilas.
-Ya sabes qué hacer, hijo - habló en eco la figura, desapareciendo tras colocar las flores en sus manos. - Pero... lamento no poder ayudarte a ti...
-Madre...
-Te veré dentro de poco...
-Inuyasha... ¡Inuyasha! - la joven en verdad se sentía aterrada. De sus ojos comenzaron a rodar lágrimas combinándose con su sangre - No me dejes sola... tengo miedo... ¡INUYASHA!
-Tranquila Ahome... ya volví... - su tono de voz era cansado pero más tranquilo - mi mad... - Inuyasha se interrumpió captando lo que su madre le había querido decir... ¿era por eso que se sentía tan fatigado? - yo... busqué entre los arbustos de aquí y encontré la planta... en seguida te curaré...
-Gracias... Inuyasha...
-¿Por qué?... solo aguarda unos minutos y trata de mantenerte consciente.
-Está bien... pero... ¿de dónde conseguiste la planta?.. esa no crece en esta región...
Inuyasha no respondió y comenzó a curar a Ahome, de vez en cuando conversaba con ella para mantenerla despierta.
-¿Dónde están los demás? - preguntó ella tras unos minutos.
-No lo sé... huyeron... espero... pero están bien...
-¿Cómo lo sabes?
-Porque no detecto ningún olor a sangre... bueno... salvo el tuyo y el mío...
-Acaso... ¿estás herido?... por eso tu voz se escucha apagada y fatigada...
-No... bueno.. sí... pero no es nada... sólo preocúpate por ti... - habló quedamente. Ahome tenía razón... su voz sonaba cansada y apagada.
-Pero...
-En verdad... estoy bien... tranquila Ahome... - susurró con ternura, convenciendo a la joven.
-De acuerdo...
Pasaron unos minutos más e Inuyasha terminó de curarla... colocó en sus ojos una pasta de la planta para que cicatrizaran sus heridas y pudiera abrirlos al menos, sin embargo, sabía que sería casi imposible que la joven recuperara la vista. Los trozos de tela que antes habían servido para evitar la circulación de la sangre los quitó, causando unos cuantos calambres a la joven, y los colocó como vendajes sobre sus heridas.
-Listo...
-Me siento mejor... - dijo sentándose ella sola, esa planta era simplemente mágica- pero tengo frío...
-Ah... eso es por...
-¿Qué hiciste?
-Yo nada - Se defendió el joven rápidamente - es que... tu ropa está...
Ahome, sin necesidad de ver, se dio cuenta de que se ponía toda roja...
-¿Qué pasa con mi ropa?
-Pues... ¿cómo te lo digo?... está destrozada. - habló finalmente. No era mentira del todo, las mangas de la playera estaban rasgadas en varias partes y la playera tenía agujeros en la espalda y parte del estómago, afortunadamente no dejaba al descubierto sus pechos.
Ahome se puso más roja que un tomate o el mismo ahori de Inuyasha
-¿Qué tanto?... AY NO QUE PENA - dijo mientras cubría su rostro con sus manos.
-No... tranquila Ahome... no estás mostrando nada...
-¿En serio? - Preguntó nerviosa. Inuyasha notó que a Ahome no le parecía nada cómodo estar sin poder ver y aparte tener la ropa rasgada
-En serio... pero ten... - dijo quitándose su ahori y dándosela a Ahome.
-¿Qué es esto?
-Es el traje de las ratas de fuego... tuve que rasgar la manga, pero te cubrirá bien...
-Pero ¿y tú?
-Yo... - A Inuyasha se le hizo un nudo en la garganta. No podía dejar de pensar en lo que le había dicho su madre - Yo estaré bien.. póntelo... - concluyó, ayudando a Ahome a ponerse el ahori.
-Gracias...
-No... yo soy quien debe agradecerte... por no haberme abandonado... gracias Ahome.
Ahome sonrió... era verdad... había estado muerta pero... ¿cómo había resucitado?
-Estuve en un lugar... - comenzó a hablar la joven - cubierto por la oscuridad - dijo estirando su mano y buscando a Inuyasha - ¿Dónde estás?
-Aquí - habló él tomando su mano, sentándose a su lado y continuando con la charla - ¿dijiste oscuridad?
-Si... supongo que estaba oscuro porque estoy ciega pero...
-¿Pero...?
-Sabía que no era verdad... estuve - Ahome no sabía si decirle que estuvo en la tumba de su padre o que había hablado con su madre y con...
-¿Estabas sola? - preguntó abrazándola, necesitaba sentirla cerca. No quería alejarse de ella. En serio que no quería.
-No... bueno si... digo... por unos minutos estuve sola... después... apareció Kikyo... mas bien oí su voz...
-¿Kikyo?... pero ella...
-Ella murió antes que yo... lo sé pero...
-No Ahome - Interrumpió el joven soltándola un poco... afortunadamente ella no se había percatado de la sangre que emanaba de sus propias heridas, para no consternarla más. - Kikyo seguía con vida... pero faltaba poco para su muerte...
-¿Qué quieres decir?
-Ella... ella sobrevivió al ataque de Naraku, mas sacrificó lo último que le quedaba de vida para salvar la tuya...
-¿En verdad hizo eso?... - Ahome no se lo esperaba de Kikyo... Kikyo le había salvado la vida...
-Si... se desvaneció y las almas y energía que le quedaban entraron a tu cuerpo... pero creí que no había funcionado...
-¿Por qué?
-No reaccionabas... - su voz se oía más apagada y quebrada que antes y sobretodo forzada y cansada
-Supongo que... ¡ya entendí!
-¿Qué cosa?
-Cuando murió... fue cuando oí su voz... - Ahome calló, no sentía seguro contarle a Inuyasha de su madre - ...estuvimos hablando... luego sentí un remolino... y fue cuando llegué a este lugar nuevamente... en ese momento resucité...
-Tuve mucho miedo... tuve miedo de perderte... fue espantoso Ahome... - susurró el joven, acongojado.
-Lo se... incluso lloraste... por mí...
-Co... co.. ¿cómo sabes que lloré? - preguntó sorprendido causando que la joven sonriera.
-Mi cara estaba completamente mojada.
Inuyasha no pudo reprimir un leve quejido de dolor, su pecho comenzaba a arderle.
-¿Qué tienes? - preguntó Ahome, nerviosa, al escucharlo quejarse, él nunca lo hacía y cuando pasaba era algo grave.
-No... no es nada... no importa - fue la seca respuesta de él, causando que Ahome se enfadara.
-Es el colmo... ¿por qué no importa?... siempre dices que nunca importa, aún cuando sabes bien que tú me importas... ¿porqué nunca lo entiendes?
-Yo.. ¿yo te importo? - susurró enternecido, adoraba oírla hablar de esa manera.
-Por supuesto que sí... pero .. ¿tú te importas a ti mismo? - El joven se confundió con esa pregunta, olvidando momentáneamente su dolor.
-¿Eh? ¿A qué te refieres?
Ahome suspiró levemente y luego, sonrojada, siguió hablando.
-¿Yo te importo?
-¿Tú?... Pero que pregunta... por supuesto que sí - contestó el hanyou de una forma muy sincera - tu me importas mucho... más que...
-Pues no lo parece... ¿cómo puedes quererme si ni siquiera te quieres a ti mismo?
-¿Qué intentas...?
-No importa cuanto nos preocupemos nosotros por ti, no solo yo, los demás también, pero a ti no te importa nada ni... - Ahome calló en seguida al sentir cómo la mano de Inuyasha, quien había por fin entendido hacia dónde quería llegar Ahome, tomaba la suya propia y la colocaba en su propio pecho.
-No digas que no me importas... porque es mentira... me importas tanto que no me interesa la gravedad de mis heridas...
-¿Qué es esto?... - preguntó ella recorriendo con su mano el pecho de Inuyasha hasta llegar a su hombro... - oh no.. - Inuyasha tenía una herida profunda en todo su tórax y parte del hombro. -Fue por la explosión... las lanzas...
-Si... algunas alcanzaron a herirme también...
-¿Por... ¡POR QUÉ NO TE CURASTE TONTO?!
-Porque... porque yo... estaba mucho más preocupado por ti... habías muerto Ahome... no... no pensé en lo grave de mi situación... - habló él con dolor, haciendo reaccionar a Ahome de su situación.
-Inuyasha perdóname... yo... no sabía que...
-No te culpo Ahome - dijo casi en un susurro, estaba comenzando a marearse... nunca había perdido tanta sangre...
-Debe quedar algo de la planta...
-No... la planta la utilicé... completamente en tu cuerpo... no sobró nada...
-¡Debe haber más! - exclamó con desesperación - Si revisamos...
-No... no hay más... era la única planta...- el joven cerró sus ojos mareado - Estoy comenzando a... a ver... a ver borroso...
Ahome se percató de que su mano estaba húmeda... debía ser sangre... Inuyasha estaba sangrando mucho, ¿por eso había dejado de abrazarla? ¿para que no se percatara?
-Inuyasha... no...
-Tranquila... no me pasa na... - el joven no pudo terminar la frase porque en ese momento perdió el conocimiento y cayó al suelo. Ahome sintió cómo el cuerpo del hanyou se apartaba del de ella cuando caía.
-Inuyasha... ¡INUYASHA! - gritó desesperada buscándolo... que frustrante era no poder ver... - Inuyasha responde por favor... INUYASHA...
-A... ho... me.. - se escuchó más como un quejido, mas la joven lo encontró; Inuyasha se encontraba detrás de ella... palpó el suelo y encontró su mano. La tomó fuertemente y se acercó al cuerpo del semi-inconsciente hanyou.
-Inuyasha...
-Estoy... bien... - el joven comenzó a toser fuertemente, seguido de unos leves quejidos.
-¿Qué te ocurre?... - preguntó Ahome buscando su rostro; al pasar sus dedos por la boca de él se dio cuenta de que también estaba sangrando por ella.
-Ay no... estás... tosiendo sangre...
-Que ironía... - susurró él antes de volver a toser.
-No hables... guarda tus energías... - intentó sonar calmada ella, acariciando su cabello.
-No... debo... decirte que...
-No hables... por favor... - Ahome sabía que él intentaba despedirse, y no quería oírlo decir eso, mas Inuyasha sujetó su mano y siguió susurrando débilmente.
-No me arrepiento... de lo que está sucediendo... esto lo hice por protegerte...
-Inuyasha... - las lágrimas se agolpaban en los ojos de la joven.
-Creo que es mejor así... soy algo más fuerte... pero... tengo miedo... - Ahome se sorprendió mucho, nunca lo había escuchado expresar sus temores. - Así es... tengo miedo... de morir... por eso... por eso... quiero decirte lo que en verdad dicta mi corazón...
-Inuyasha... tú...
-Te diré... lo que en verdad siento... y no... no quiero irme... si te pedí regresar fue porque quería quedarme... y estar contigo... no... no quiero morir... - susurró cada ves más débilmente. Un ataque de tos le impidió continuar. Las lágrimas de Ahome fluían sin control... ella no podía hacer nada... - Me duele que... te pedí que no me abandonaras... y... ahora... soy... soy yo quien... te está.. abandonando...
-No Inuyasha - habló por fin, con la voz completamente quebrada - tu vas a estar bien... yo regresé porque tu lo deseaste... porque te oí en esa oscuridad... te oí gritar mi nombre... pedirme que abriera mis ojos... por eso regresé... yo también te pido que no te vayas... te necesito... - dijo al tiempo que sus lágrimas seguían corriendo por su rostro.
El joven sonrió un poco, se sentía más ligero... sentía que ya no había dolor... pero todo estaba oscureciendo... abrió sus ojos y se encontró con una escena horrible...
Ahome estaba arrodillada junto a él... pero... también veía su propio cuerpo ensangrentado... y se veía a sí mismo... flotando sobre él...
No me maten, no me maten, que en serio que si hay muchos capítulos es porque los protagonistas están vivos ¿no?... ¿no?
Bueno, ojalá que me manden reviews, con sus comentarios, ya que eso me da a entender que leen la historia. Gracias por leer.
