Nota: Gracias por todos los Review, este capítulo no tiene tanto romance como espero tendrán los futuros. Si bien no es del todo claro, más adelante se explicará como es que fueron transformandose las cosas, pensaba hacerlo todo en un capítulo, pero si lo hacía, este se transformatía en interminablemente largo.
Espero que sea de su agrado.
Besos y Cuidense.
Luna Ming
Tonos de Negro II
Batalla – Quid vesper ferat, incertum est
Le siguió, tenía que saber donde iba, sabía que estaba en algún lugar.
Había visto a la sangre-sucia salir del despacho del director, una de las causas de que su padre estuviera en Azkaban.
Tal vez infantil, pero quería su venganza y la tomaría en cada oportunidad que tuviera. Los próximos años los transformaría en un infierno para ella.
Giró pegado a la pared de piedra, descendiendo las escaleras, guiado por sonidos de angustia de ese ser patético que era la sábelo-todo.
Un ruido de dos cosas chocando, luego otra vez…
Y otra vez…
Se movió para ver el pasillo, recién notando que estaban en las mazmorras, una zona realmente oscura y desagradable. Nadie andaba por esa parte del castillo.
Pero ella sí.
Podía ver las pequeñas manos de color blanco lechoso cerradas en puños y pintadas de rojo.
Una y otra vez golpeaba la pared como si su vida dependiera de ello, desde su lugar podía notar una mejilla sonrosada húmeda de llorar.
Era una imagen rara.
Granger nunca se mostraba débil, nunca sus hombros se hundían ni mostraba tanto odio a algo como en esos momentos lo estaba haciendo mientras se desquitaba contra la pared, ella simplemente nunca perdía el control.
Bueno, nunca salvo en tercer año, claro está. Aun podía sentir su mejilla arder ante tremendo golpe. Definitivamente la sangre-sucia tenía una buena derecha.
Temblorosa, frágil… no era ella la que debía estar furiosa, era él. Él perdió el honor de su apellido y su padre estaba en Azkaban, no ella. Su madre era la que estaba desesperada buscando a la nueva cabeza de su casa, no ella.
Parecía tratar de respirar… era como si algo estuviera atorado en su garganta. Los sollozos se volvieron gritos ahogados con más desesperación, el aire entrando erráticamente y causando sonidos silbantes en el lugar.
La sangre-sucia nunca sabría lo que era estar en su lugar, pero se encargaría de que padeciera lo mismo…
¿A quien trataba de engañar?
Sabía que esa chica tenía tanto derecho como él a sufrir… y que claramente lo estaba haciendo.
Estaba considerando ayudarle cuando escuchó unos pasos y se escondió detrás de una columna, solo asomándose para ver de quien se trataba.
El profesor Lupin, el hombre-lobo que tuvieron durante tercer año. Desde entonces no le había visto. Sabía que su padre había mencionado algo que tenía relación con este y Greyback, pero desde que había dejado de enseñar en Hogwarts no le había visto la cara…
Y aunque odiara admitirlo, Lupin fue el único buen profesor de Defensa de las Artes Oscuras que habían tenido en los últimos 5 años, seguido por Ojo-Loco, claro, una lástima que el único buen profesor sea un peligro para sus alumnos.
Entonces todo pasó muy rápido. El hombre, aun delgado y ojeroso, con sus ropas ya no tan mal remendadas, se acercaba a la chica a enorme velocidad. Con un movimiento de la varita tenía una bolsa de papel en la mano, abrazando a la chica por detrás, alejándole de la pared para que dejara de hacerse daño. La chica luchaba por soltarse, pero luego de unos segundos no tenía más fuerzas para seguir luchando, así que dejó que este la guíe hasta que estuvieron los dos sentados en el suelo del corredor y él le pasó la bolsa.
¿Para que la chica querría una bolsa de papel cuando tenía las manos sangrando, seguramente rotas, y apenas podía respirar?
La respuesta llegó cuando la chica comenzó a respirar dentro de ella, lo que parecía mejorar su estado.
"No puedes seguir escapándote en un mundo de fantasía."
La chica que parecía haber recuperado el aliento, se giró al hombre sentado detrás suyo, sosteniéndole con las rodillas sus ojos ardientes de furia.
"¿Mundo de Fantasía, Lupin?" Habló irónica, haciendo un movimiento brusco para soltarse y pararse torpemente. "Si es un mundo de fantasía… ¿Dónde has escondido a mi esposo? ¿Acaso lo tienes en el bolsillo y no me enteré?"
Vio como el hombre suspiraba y acariciaba el brazo de la chica, que ya había soltado la bolsa de papel, sin poder evitar preguntarse que era esto que hablaban.
¿Esposo? La sangre-sucia era muy joven, tenía su edad, no creía que eso sea posible…
Aparte ¿Quién en su sano juicio se casaría con esa cosa? Si tan solo fuera linda, tal vez, pero ¿Quién se casaría con una niña muy baja, muy delgada al punto de no tener forma y con el cabello tan rizado que recordaba a un león?
"Él no va a regresar, Hermione. Debes dejar de engañarte. Hace casi un mes que estamos en el mismo lugar. Creo que deberías hablar con Harry, él te necesita."
"Aléjate de mi, Lupin. ¿Eso era lo que querías decirme? Pues, bueno, siéntate tranquilo, ya traté de hablar con Harry, pero no quiere ver a nadie. ¿Feliz? ¿Por qué no vas tu?"
La chica parecía escupir ácido, algo nunca antes visto por Draco. Al menos nunca antes visto sin ser dirigido a un slytherin.
"No nos hagas esto, por favor. Yo también perdí a mi mejor amigo." Suplicó el hombre lobo.
"Entonces, Remus, creo que es hora de que le des una oportunidad a Tonks. Si no puedes confiar en mi, entonces es el momento en que ambos sigamos con nuestras vidas." La joven se paró, separándose del hombre y señalando el otro extremo del pasillo en señal de que se fuera.
A pesar de ello, Malfoy pudo apreciar como no alzaba la mirada, como no hacía contacto visual con el otro hombre, que reflejaba un dolor tan claro y fuerte que hacía que se le retuerzan las entrañas.
"Por favor, Hermione. Tienes que entenderme, no fuiste la única que perdió a alguien querido…"
"No lo compliques más, Remus… solo vete. Te demostraré que no estoy loca, que realmente no está muerto." Con los hombros caídos, el hombre comenzó a caminar, perdiéndose de su rango de vista, pero las palabras de la chica, tenían algo que agregar aun. "Algún día, Remus, te darás cuenta que lo que sentías no era simple amistad y que también lo amabas tanto como yo los amo a ambos."
No escuchó nada más, solo vio a la chica caer contra la pared una vez más.
Esto era magnifico. La rata-de-biblioteca tenía 'algo' con el ex-profesor de defensa y otra persona… Debería sentarse un rato a analizar todo lo que vio, esto era fantástico, no podía esperar a contarle a Blaise.
Por alguna extraña razón ya no se veía en la necesidad de molestarle. Había algo que le llamaba a ella, algo oscuro que sentía proveniente de ella.
Algo prohibido, pero no sexual.
No, era algo referente a la magia.
Ella tenía algo, que hacía que no deseara dañarle y a la vez algo de respeto.
Estaba mirando al vacío, las piernas estiradas y los brazos caídos a los costados, como una muñeca de trapo que fue descartada.
De un momento a otro parpadeó, el único movimiento que realizó en lo que parecían horas, y sus labios se partieron en sorpresa como si hubiera descubierto una de las maravillas del mundo, comenzando a hablar como si se estuviera respondiendo a si misma.
"Todo lo que necesito es tiempo. ¡La sala de los menesteres!" Fue todo lo que escapó de sus labios antes de alzarse de un salto y salir corriendo.
Necesitaba descubrir que se traía entre manos. Y pronto.
¿Por qué demonios estaba ahí?
Recordaba que su madre le había dicho que el Lord oscuro le quería marcar…
También recordaba que le dio la opción de si realmente deseaba tomar la marca o si deseaba salir de la sombra de lo que su padre había hecho.
Otra memoria le decía que se negó a cometer los actos que ser un mortífago traería y que deseaba que su madre le ayudara antes de que fuera demasiado tarde. También el hecho de que su madre se comportaba mucho más segura desde que su padre había desaparecido de sus vidas.
Era claro que no era el padre o marido más amoroso de todos.
En su mente también estaba la imagen de la casa de Snape, quien les abrió la puerta y el miedo de que su madre en realidad le estuviera entregando a los mortífagos. También una simple frase que su madre dirigió a un sujeto encapuchado. 'Décimo año, Narcisa y Novato, Draco.'
El sujeto le había respondido en igual tono, mirándole bajo la sombra de la capucha con ojos azules. 'Cuarto año, Darius. Seré quien le guíe a la escuela.'
Luego de eso, lo que siguió fue un viaje en escoba, acompañado por las tres personas a un lugar muy apartado, un campo abierto y que tanto Snape como su madre se fueran por un costado, mientras el encapuchado le guiaba por una puerta doble que no había visto antes para luego irse, no sin antes mencionar que no hablara con nadie sobre como llegó hasta allí hasta que estuviera dentro del comedor.
Al entrar se encontró en un hall lleno de gente frente a dos puertas enormes de madera pesada.
Entre la gente se sorprendió de ver a varios de sus compañeros de colegio, algunos que reconocía de lo que se llamaba 'La Armada de Dumbledore' ese año.
También había un grupo de adultos, dos de ellos siendo claramente Weasleys, el hombre-lobo Lupin que rodeaba con un brazo los hombros de un, sin lugar a dudas, absuelto, pero 'muerto' Sirius Black.
Rápidamente fue a buscar a alguien que conociera, quien sea.
Y así llegó aquí, entre una multitud, a un lado Blaise Zabini, al otro Gregory Goyle, junto con las madres de estos.
Aparentemente el hecho de que sus esposos fueran mortífagos capaces de entregar a sus hijos a un mestizo loco había golpeado muy cerca de casa y, ante la propuesta de hacer la diferencia, habían aceptado ir con sus hijos a un lugar desconocido.
Aunque viendo que la mayoría eran de otras casas en Hogwarts, le relajó algo. No iban a ser entregados al lord oscuro. Especialmente si la chica Weasley y Longbottom estaban allí. Y no creía que el Lord Oscuro quisiera a Lunática Lovegood entre los suyos.
Estaban recibiendo malas miradas, pero estaba bien, ya no tenían nada que perder.
Cuando las puertas se abrieron, una voz que reconoció inmediatamente llamó al grupo para que entre y al traspasar las puertas, pudo ver tres mesas largas acomodadas horizontalmente a como ellos entraban.
Su madre y lo que reconoció luego de largo tiempo observando detenidamente era la señora Weasley se encontraban sentadas en una mesa cerca de una de las puntas. El señor Weasley estaba en otra junto con dos personas desconocidas para él, una de las cuales se parecía demasiado para su gusto a Bellatrix, su tía, y Snape junto con Madame Pomfrey en la última.
Viendo más cerca, pudo ver al más joven de las comadrejas-Weasley, Cara-rajada y la sangre-sucia parados frente a ellos, escaleras abajo al nivel de las mesas en el enorme comedor que podría hacer competencia al de Hogwarts, aunque nunca lo admitiera.
"Buenas tardes a todos, es un gusto saber que han podido llegar con bien a este lugar." Comenzó Granger y por el rabillo del ojo pudo ver a Black tratando de llegar a la fila de adelante.
"Sé que algunos pueden entender la situación y otros no tanto, pero para aclarar un poco lo que pasa, esta es la mansión Black, quince pisos de altura, con suficientes acomodaciones para que cada uno pueda tener un cuarto compartido entre dos por piso. Y en estos momentos funcional como escuela militar." Tomó la palabra Potter.
"Este es el momento en el que deciden que desean hacer, si luchar o esconderse. En caso de que decidan por lo segundo, tenemos en nuestro control un refugio bajo el hechizo Fidelius para ello." Agregó Weasley.
"Ahora, los que decidan por ello, por favor, muévanse hacia el lado derecho contra la pared, ya que esa decisión requerirá una modificación de memoria dada la situación."
El joven slytherin estuvo tentado a simplemente hacer eso, pero ver a su madre cómodamente sentada en la mesa, al lado de la señora Weasley, le hizo pensarlo dos veces.
Si su madre no se rendía, entonces él no tenía por que hacerlo.
Sin embargo, vio como Gregory empujaba a su madre para que fuera a pesar de la negación de esta y a la señora Zabini yendo sin ganas detrás de esta para no dejarle sola.
Luego del bullicio notó que solo había cinco personas contra la pared y Granger volvía a hablar.
"Dada la situación de que las personas contra la pared desean ayudar, se les ofrece el entrenamiento en sanación y pociones a cargo de Madame Pomfrey." Luego de que todas las mujeres intercambiaron miradas y asintieron, siguió hablando. "Entonces no encuentro razón para modificar sus memorias, revisen sus bolsillos por una tarjeta que dice sus nombres, fecha hora y lugar donde fueron citados junto con el indicador de quien les buscó y luego de entregárselo a Winky, la elfa, únanse a la mesa donde Severus y Poppy se encuentran."
De repente, con un 'pop' apareció una elfa doméstica orgullosamente vestida con lo que parecía una funda de almohada impecable y hecha para que no parezca un andrajo y estiró la mano a la primera mujer que le dio, sorprendida, un papel.
Luego del movimiento, Weasley le pasó un pergamino enrollado a Potter y se dirigió a ellos que estaban en la entrada.
"Como en Hogwarts, nosotros también los dividimos en grupos, salvo que lo hemos hecho de manera manual. Ya saben como funciona esto, 'Su casa será su familia…' y todo lo que generalmente dice la Profesora McGonagall. Solo que en este lugar, los dividiremos por habilidad y no por personalidad, lo cual, si me preguntan personalmente es realmente estúpido… ¿Cómo esperan que uno no se meta en problemas emparejando a un grupo que no le teme a casi nada?" Dijo con un tono exasperado y moviendo los brazos violentamente para poner énfasis en sus palabras. "Cada casa tendrá una característica en la forma animaga en la que se transformarán. Bueno, luego de esto, todos harán un juramento. Si nos traicionan, la sanción será la muerte." Realizó una pausa dramática para que todos entendieran que no era una broma lo que decía.
"Volviendo al tema." Retomó Potter. "Aquí habrá tres 'cofradías'. La primera, bajo el mando de Ronald es Caeli, la forma animaga que adoptarán con él será la de un ave, se caracteriza por ser el grupo de estrategia, ellos hacen los planes." A lo lejos, Draco escuchó alguien quejarse de que Weasley siempre odió que le llamaran por su nombre entero. "La segunda cofradía y quienes se encargan de hacer posibles los planes es Canis al mando de Hermione. Es el grupo de investigación y desarrollo, la forma animaga será la de un cánido, desde perros a lobos." Detrás podría jurar que Lupin había dicho 'Que irónico'. "Y por último, los míos, la cofradía Bestiae. Nosotros llevamos a cabo los planes, somos la principal fuerza de choque." Luego de esto, tomó un cofre de madera y pasó el pergamino a Granger, la cual lo desenrollo.
"Primero que nada, todos los hombre-lobo, luego de entregar a Winky la tarjeta que está en sus bolsillos, vallan a sentarse junto con Severus y Poppy a la mesa Canis." Sorprendentemente los hombres-lobo no eran pocos. Podía contar al menos cinco. Pero lo que más le sorprendió fue que Longbottom, Lovegood y el mayor de los Weasley estaban entre ellos. "Ahora llamaré a quienes pertenecerán a la familia Bestiae, a medida que les valla llamando, le entregarán la tarjeta a Winky e irán a que Harry que les colocará el collar representante de su cofradía y se sentarán en la primera mesa, junto con Narcisa y Molly." Potter abrió el cofre y sacó para que todos vean un collar de lo que se veía era un basilisco.
"Seamus Finnigan" Vio como el chico miró sorprendido a la chica, pero sin embargo hizo a lo que le fue ordenado. "Tranquilo, con un poco de afinación, tu capacidad para explotar cosas será más que recompensada, aunque antes no hubiera parecido algo bueno." La chica le sonrió amablemente.
Luego de otros nueve nombres, entre los que estaban los de Katalina Bell, Viktor Krum, Ginevra y Charles Weasley y, para su sorpresa, Blaise bajo la excusa de su conocimiento de magia oscura, cuando por fin llamaron un nombre que realmente le llamó la atención.
"Darius Wether, tu conocimiento en duelo será realmente valorado." Para su sorpresa, el chico fue primero a la chica antes de ir a Potter y le dio un abrazo. "Yo también te extrañe, hermano."
Eso fue algo que no entendió y aparentemente no fue el único que se encontró en esa posición, viendo las miradas de todos desconcertados.
Al final, había unas treinta personas sentadas en la mesa, que miraban expectantes a que el resto se les uniera.
Potter pasó el cofre a Weasley e hizo una seña a Granger para que continuara.
"Los que nombre ahora, se dirigirán a Ronald por su medallón y se sentarán en la segunda mesa junto con Arthur, Andrómeda y Theodore." Dicho esto, Weasley mostró un medallón de lo que parecía ser una Acromántula, para luego guardarlo. "Oliver Wood, esperamos que puedas aplicar tu poder de estrategia fuera del ámbito del Quidditch"
Y siguió…
Se estaba comenzando a aburrir…
Y lo hubiera dicho, si no fuera porque su madre parecía estar taladrando su cerebro con la mirada que claramente le indicaba que hacer algo como eso no iría tan bien como le gustaría.
Se paró de un lado, cambiando de pie al siguiente momento, viendo como Percival Weasley era llamado, sin notar que casi veinte personas estaban sentadas ya…
El único que le llamó la atención al ser llamado Gregory. Aparentemente tenía más capacidad de improvisación de lo que pensaba y recordaba que no era tan malo en el ajedrez como Vicent, pero nunca lo imagino en un grupo de estrategia.
Cuando se terminaron las llamadas, notó que él precisamente no había sido llamado, lo cual solo podía significar una cosa.
Miró a la sangre-sucia rechinando los dientes.
Debería soportar mucho tiempo al lado de esa indigna.
"Ahora, los que quedan, a medida que les valla llamando, acérquense por su collar." Al decir esto, alzó un collar de cuero, muy parecido al de los perros muggles, con una chapa redonda que poseía el dibujo de un lobo aullando a la luna y al reverso, sus nombres. "Sirius Black. Ya eres un animago perro, y tu conocimiento para con los hombres-lobo será apreciada entre nosotros…"
No podía evitarlo, miraba con fascinación como uno tras otro se formaban a la fila a por un collar para perros.
Era simplemente denigrante.
Y lo peor, si decía algo, seguramente su madre tendría su cabeza por ello.
"Draco Malfoy." Vio a su madre verle orgullosa, como cuando había recibido la carta de Hogwarts el primer año. "Tu conocimiento de tradiciones y manejo de hechizos antiguos será más que bienvenido."
Apenas había escuchado su nombre, cuando al adelantarse sintió las manos de la chica considerablemente más baja, a pesar de él mismo no ser muy alto a decir verdad, que pasaban por debajo de su cuello, cerrando el broque metálico de la 'gargantilla' de cuero y el frío de la placa que descansaba contra su piel, mientras ausentemente caminaba hacia la mesa, notando por primera vez que él era el último y viendo como los tres adolescentes se ponían a la cabeza de sus propias mesas.
"Como notarán" Comenzó Potter. "No hay escaleras a los pisos de arriba, esto se debe a que hemos creado en el lugar una zona de 'paradoja'." Seguido se alzaron varias voces de duda, sin entender de que hablaba. "Esto se refiere a un cambio en el tiempo que se repite constantemente, habiendo más de una persona igual al mismo tiempo, proveniente de dos momentos diferentes. Lo utilizaremos a nuestro favor, considerando que Voldemort está suelto y el tiempo es poco si no abusamos un poco de los limites naturales que tenemos."
"Ahora, los que se quieran ir, esta es su última oportunidad. Una vez que lo hagan, lo perderán todo. No tendrán apellido, no tendrán sangre, la única familia que tendrán seremos nosotros y lo único seguro serán los diez años de entrenamiento por delante que van a sufrir." Habló Weasley desde el frente de la mesa de en medio, mirándoles a todos, como esperando una reacción. Cuando esta no llegó, hizo un gesto de sacar las varitas, a lo cual todos siguieron. "Ahora jurarán por sus vidas. Un juramento irrompible por sus vidas y por las del resto…"
"¿Por qué juraría por un grupo de desconocidos?" Habló un Gryffindor impertinente desde la mesa de Potter, recordaba haberle visto en el pasado, pero era unos años mayor, así que no recordaba su nombre.
"Porque, ellos jurarán protegerte. ¿No crees que es lo justo devolverles el favor?" Respondió Potter con los ojos entrecerrados en clara molestia de tener que explicar algo tan simple. El que había hablado se encogió en su silla tratando de desaparecer de la vista de todos que le veían acusadoramente. "Ahora todos alcen sus varitas…."
Luego del hechizo de 'fraternidad', varios movimientos, comieron sin mayores incidentes hasta que luego del postre, Granger estaba otra vez hablando.
"Solo les quitaré un poco más de su tiempo. Las clases empezarán en una semana, para que tengan tiempo de acostumbrarse al lugar. Duelo será enseñado por Narcisa y Molly. Narcisa enseñará la utilización de magia negra en estos y Molly de magia blanca. Harry trabajará junto con ellas en magia de combate. Ronald enseñará métodos de espionaje, lo que incluye hechizos silenciadores y de privacidad, sin contar el entrenamiento físico para poder movilizarse sin ser detectado. Severus estará a cargo de reconocimiento de pociones, sea venenos o drogas. Sanación nivel esencial con Poppy y conmigo entrenamiento físico y armas muggle. Todos los días por al menos una hora, estarán jugando ajedrez bajo la supervisión de Andrómeda y Theodore."
"Terminado esto, Bestiae, Dobby les mostrará el camino al ala este, sus habitaciones. Caeli, sigan a Pelny al ala oeste. Winky le mostrará el camino al grupo Canis."
Este sería un largo tiempo…
Al alzarse, notó que los 'profesores' no lo hacían, pero no eran los únicos.
Lupin y Black estaban sentados aun mirando a Granger, como si tuviera dos cabezas o algo raro.
Alejando el pensamiento, siguió caminando.
Tocó la puerta, lo que había visto hacía unos días difícilmente se alejaría de su mente por mucho tiempo.
Y para estar tranquilo, tenía que hablarlo.
Y, ¿Quién mejor que los directamente implicados?
"¿Quién es?" Llegó la voz masculina y claramente mayor.
"Draco, Canis Cuarto año."
"Pasa, Draco."
Entró a la habitación privada de los dos hombres que habían traído tanto desconcierto en la última semana.
Cuatro años conviviendo con estos y recién ahora aceptaba y asimilaba esas miradas escondidas que intercambiaban los tres cada vez que estaban en la misma habitación.
Cuatro años sin salir, a solo dos días de su primera misión en el exterior.
Su cuerpo apenas había crecido, no había ganado mucho músculo a pesar del largo entrenamiento…
Según Hermione, esto iba a suceder ya que a contrario de la creencia popular de que los gira-tiempos agregan edad a las personas, estos no te hacen envejecer. Por ello los gemelos Fred y George estaban desarrollando una poción para que los hombres puedan envejecer hasta la edad de desarrollo total del cuerpo.
Las mujeres no tendrían tanta suerte, bajo la cuestión de que sus cuerpos están desarrollados para pruebas de agilidad, no de proezas de fuerza, así que la poción que estaban desarrollando para ellas era para detener el crecimiento.
Abrió la puerta.
El cuarto era un poco más grande que las habitaciones generales, la cama era tamaño king, con espacio como para cuatro personas en esta, varios estantes poseían libros tanto de defensa como de artes oscuras, junto con varios pergaminos de rituales.
Dos hombres estaban trabajando en dos de los tres escritorios que había en el lugar.
"Disculpen, Remus, Sirius. Desearía hablar con ustedes de algo personal."
El hombre de cabello largo se giró, haciéndole seña de que se acercara la silla del otro escritorio enfrente de ellos.
"Siéntate, ¿De que deseas hablar?"
"Hace una semana, en la sala de entrenamiento…" Dejó que los otros dos sacaran sus conclusiones.
Los dos adultos intercambiaron una mirada y luego sus ojos regresaron al chico.
"Continua."
"Los vi a los dos con Hermione."
Con una mano, el licántropo se rascó la nuca, mirándolo dudoso.
"Dinos que quieres saber."
"¿Desde cuando?"
"Calculo que no hay escapatoria de esta, Moony." Dijo Sirius y luego señaló a su amigo. "Meses antes de que ella cumpliera 15 años comenzó a suceder algo con él. Fue a causa de la discriminación que ambos sufrían. Ella bruja, él hombre-lobo… no sé como sucedió, pero lo tomaron lentamente, ella era menor de edad. Pero necesitaban una forma de sacarla esa casa…"
El licántropo tomó la palabra, dejando la pluma en el tintero y entrelazando los dedos sobre el escritorio.
"La única forma segura de quitarle el derecho de tenencia a los padres, fue el matrimonio… por las viejas tradiciones. Pero yo como hombre-lobo no podía tomar parte en el ritual, Sirius acá fue quien pasó por el ritual." El aludido, con una mano apartó su cabello de los ojos.
"Entonces, eso quiere decir…"
"Tras mi 'muerte', Hermione pasó a ser la cabeza de la familia Black, esta es la Mansión Black."
Draco se quedó pensando un momento, mientras miraba a los dos hombres.
Ahora podía entender que era lo que había pasado hacía unos años al final del 5to curso de Hogwarts.
Ella se negaba a aceptar que Sirius estaba muerto.
"En dos días, tu, Hermione, Harry y Viktor irán a buscarme y realizar el ritual para sacarme del velo del departamento de misterios y llevarme con Remus, en dos meses llegaremos por primera vez aquí junto con todo el resto."
"Esto de la paradoja temporal es realmente confuso. Estoy acá y también en todos los pisos de arriba y allí afuera con mi madre…"
"Piensa que tu solo has estado por acá 4 años… Hermione, Harry, Ronald, Tu madre, Severus, Andrómeda y el resto de los profesores estuvieron acá 9 años ya."
"No sé como lo hacen. Realmente… Llegar a fin de año, recibir una tarjeta que dice a que nivel debemos ir y la contraseña para la puerta que nos lleva al nivel, es más, estoy acá, hablando con ustedes y ni siquiera sé de que año son."
"Cuarto año, Todo Canis se mueve siempre por nivel. Termina un año, subimos un nivel, Hermione se encargo de que nos movamos como manada, si nos separamos como lo hacen el resto de los grupos, siempre estaríamos rodeados de desconocidos y eso no ayudaría a los lobos."
Luego de un momento de silencio, el joven volvió a alzar la voz.
"¿Se aman?"
"¿Eh?"
"Digo, los vi no uno de ustedes con ella, los vi a los dos con ella. Sé que un he sido el más amistoso de todos y como para no, tengo un collar de perro pegado a mi cuello, mientras que Bestiae y Caeli tiene colgantes y medallones. Es más, en caso de emergencia, debo transformarme en un perro y meterme en una perrera para que no me descubran. Pero de alguna manera, ella tiene 5 años más que yo y de alguna forma es la 'líder respetada'. Quiero saber que todo está bien."
Una sonrisa apareció en los rostros serios de los hombres.
"No tienes de que preocuparte, Draco. Todo esto es, sin lugar a dudas, culpa de ella. Parece que fue la primera en darse cuenta de nuestros sentimientos, incluso antes que nosotros mismos."
"¿Y Harry?"
"Según nos ha dicho, le costó mucho aceptar el hecho de que Sirius estaba casado con su mejor amiga, quien es menor de edad y eso sin sumarme a la mezcla."
"Será mejor que valla, tienes clases con Severus."
Comprendiendo una despedida cuando era hecha, se levantó y salió por la puerta.
Aun había cosas que no comprendía, pero aun tenía seis años por delante para desenredar el misterio que era la Mansión Black.
Estaba frente a Hogwarts, sería una noche tormentosa, eso les serviría a su favor.
Tres líneas estaban formadas delante del castillo en la misma posición de las mesas de la mansión.
Podía oler la tensión del resto, como la mayoría de los Canis, nadie tenía miedo.
10 años estuvieron entrenando para ese día y no iban a dejar escapar a ninguno.
Hermione alzó la mano izquierda para que todos le escucharan.
"No maten, traten de inmovilizarlos para que sean llevados al ministerio."
Luego de terminar de hablar con el grupo, una luz fue directa a la primera línea, la cofradía de Harry y alguien cayó.
"¡Darius!" Se escuchó entre la multitud.
"Sonorus. ¡Olviden las reglas de no matar, ellos no tendrán compasión, maten a todos los que puedan, encarcelen los que queden! Finite Incatatem."
"Morsmondre" llegó desde lejos, dibujando en el cielo la marca oscura.
"Glabro." De la varita de su líder se formó la figura de un lobo en el cielo.
"Aracne." Una enorme acromántula se dibujó en el cielo al lado del lobo.
"Viper Basilisk" Un enorme basilisco comenzó a formarse entre las nubes al punto en que los símbolos de sus cofradías comenzaron a cubrir la marca oscura.
Pronto, por un costado la figura de un pájaro de fuego se acercó volando.
"La orden del pavo flameado está acá, no permitan que les rompan la formación." Se escuchó el grito de Ronald.
"Hermione, ¿me puedes decir que haces vestida así?" Se escuchó a Harry.
"Era mi noche de descanso, no tenía tiempo de cambiarme, así que vine con lo que tenía."
"Ni siquiera tienes zapatos puestos."
"Que importa, deja de analizar mi falta de vestimenta y dame las malditas espadas."
Momentos después, estaba mirando al frente, viendo a la chica en cuestión frente suyo, pasándole una espada con mango de madera armado como si fuera una varita.
Y por fin comprendía a que se refería el líder del grupo Bestiae.
Apenas tenía un camisón corto de seda verde, dejando ver sus piernas, sus brazos y el enorme tatuaje de su espalda que idéntico al que poseían los collares. El collar negro con la placa de plata, el cabello desordenado y las ojeras que anunciaban que el aviso había llegado antes de que pudiera descansar algo.
A su costado, en un cinturón que caso daba dos vueltas alrededor de su cintura, descansaba la espada de Godric Gryffindor con sus rubíes dando destellos rojos.
Luego de girar entregando armas a todos, se paró al frente de todos junto con Harry y Ronald.
"Esta vez no esperaremos a que ataquen primero, dejaremos caer la barrera y Bestiae dará la primer onda de choque. Cho, Katalina, Viktor, los quiero inmediatamente en vuelo junto con Frederik y George arrojando bombas a las líneas intermedias del enemigo. Las acromántula llegarán en exactamente 5 minutos para deshacerse de las últimas filas. Salgan del camino de Moody, no importa el color de sus túnicas, atacará a cualquiera que esté en el camino." Comenzó a dar órdenes Ronald. "Caeli se encargará de proteger a Harry para que pueda llegar a Voldemort, Bestiae, limpien el camino. Canis, se encargará de la pelea física de los que quedan, no están preparados para una defensa cuerpo a cuerpo, traten llegar lo más cerca posible del enemigo antes de atacar."
"Quid vesper ferat, incertum est" Fue el último grito antes de que todo se volviera una locura. La frase que les representa más que nada. 'Lo que el anochecer traiga, es incierto.'
Dos segundos antes de que todo se volviera una locura, se escucharon las voces de adultos que les gritaban que corran, el sonido de metal desenvainándose y el sonido de seis hipogrifos, que se transformaron en la montura de aquellos que atacarían desde el cielo.
Esa noche, el baño de sangre comenzaría...
Y sería o ellos o los otros.
Sangre...
Todo era rojo sangre, manchas por doquier, cuerpos caídos, amigos y enemigos desperdigados en sus lechos de muerte.
Una sombra negra corriendo con una mancha verde y blanca en brazos.
"Severus..." fue lo único que pudo decir para reconocer su presencia.
"Hermione fue golpeada por una maldición, solo tuvimos dos bajas, pero no encuentro a Remus y Sirius."
"Fueron con la orden del pavo volador a explicar un poco lo que pasó."
"Si se enteran de que no estuvieron acá cuando Hermione estaba herida se van a volver locos..."
"Déjalos, tienen que aceptar que si bien aun tiene 16 años, ya no es una niña."
"Por una vez, espero que tengas razón"
