Capítulo 1: Tú y tus visitas esporádicas.

¿Cómo comenzó todo? Fue hace mucho más tiempo del que a Eren le gustaría reconocer. Mucho antes de que las mariposas salieran de sus capullos. Antes de que los copos de nieve comenzaran a caer y acumularse en el suelo casi como una suave alfombra, aunque supremamente fría.

Fue en su estación del año favorita, cuando las hojas se tornaban de colores casi hipnóticos aunque algo opacos. Cuando las ramas de los árboles se desnudaban con inocencia y las bicicletas al pasar, generalmente a gran velocidad, recreaban un remolino de diversos tonos de naranja y amarillo presentes en las hojas. Eren siempre creyó que fue el hijo menor de la familia del al lado. Era un niño de su edad pero malvado, feo y travieso, aparate que tenía una horrible cara de caballo. Le regalaron una bicicleta en navidad del año anterior y desde entonces no hubo día en que no la usara, mucho menos en ese entonces que era otoño.

No es una casualidad que él conociera a Levi en otoño y que el otoño fuera su estación favorita. En realidad fue en esa tarde, del día seis, cuando salió gritándole un montón de impropios a Jean que harían sentir avergonzada a su madre, cuando el universo y el cosmos entero actuaron –ya no está muy seguro de sí fue en su favor o no- en ese momento. Casi como si todos los planetas del sistema solar, las galaxias y estrellas se hubieran alineado en su dirección, claro, siendo aún casi medio día.

Cuando Jean pasa, su horrenda bicicleta roja cegando un poco sus ojos al reflejarse el sol, las hojas se levantan y un torrente de viento las arrastra más allá de su sonrisa socarrona. Fue justo ahí, cuando tres estudiantes de secundaria pasan, el sol reflejándose en sus cabellos… cuando el viento y las hojas se enredan en la falda de Hanji y Erwin sonríe con amabilidad y algo de diversión. Y Levi, Oh, Levi, su perfil extremadamente blanco bañado en naranja; sus cabellos, siempre alineados con ese extraño corte, volando en las puntas y manchados con la tinta que desprendían las hojas al reflejarse con la luz; sus ojos furiosos, molestos, sarcásticos, maduros, infantiles y llenos de luz; y su sonrisa, oculta entre el remolino de hojas.

Desde esa ocasión, Eren ama el otoño.


Según fueron pasando los años, la situación se volvió solo un poco más compleja.

El azul del cielo sigue siendo azul y las hojas moradas en el día de Halloween toman un tinte algo violeta, casi manchado como un dálmata. También suele suceder en algunas ocasiones, como cuando mezcla mal la ropa y termina volviendo brevemente púrpura una media negra de Erwin o cuando, nuevamente en Halloween, las bombas negras destiñen y pierden color, como la media de Erwin.

Solo que ahora Levi no está, aunque no en el sentido estricto de la oración. No alguna especie de negación rotunda pero se asemeja acertadamente.

Sucede entonces que el hombre es un viajero empedernido; una clase de bohemio que pasa de cama en cama, de lecho en lecho y de una cantidad insana de amantes de toda gama para escoger. De esos bohemios que viajan en aviones de primera clase, en buques antiguos y cenan langosta y vinos añejados desde el 64. Si, Levi era un bohemio único en su especie.

Estudio leyes, hace un par de años, se especializó en el área del penal por sentimientos más nobles que el dinero, en caso contrario sería senador, dijo Levi una vez. Pero con rapidez se cansó del litigio y estar escuchando la sarta de mentiras de algunos delincuentes que se molestaba en defender y claro, el montón de comisiones que pasaba para agilizar el proceso. Al final, temió terminar igual que "Shark" y se adelantó unos pasos, Levi Ackerman llegó a ser fiscal. Pero fue el mismo sistema de mierda.

La justicia es tan relativa como quien tenga más dinero.

Hubiera hecho caso a sus deseos de la adolescencia y ahora estaría viviendo en Pepperland.

¿Qué pasaría entonces sí Levi dejaba todo lo que había hecho y sufrido por años y comenzaba una nueva carrera que lo llenara? ¿Posiblemente hacer dibujitos o contar protozoarios? No. A ese paso terminaría siendo alcalde.

Sucedió que pasó uno de esos milagros de invierno, cuando Erwin alojó en su gran casona, en la que ya vivía con Eren, a una pareja suramericana que viajaba por el mundo. Al parecer eran parte de la ONU y todo el tiempo estaban en busca de injusticias y salvar el planeta; los primeros días Levi creyó que se había topado con algún movimiento de Green Pace.

El hombre de cabellos negros como los relatos de Poe, visitaba con regularidad a su amigo de la infancia; solía llevar presente de para los dueños de la casa y, posteriormente, para la inoportunos huéspedes. Solían preparar comidas deliciosas y exóticas. Comida generalmente preparada a mano y libre de grasa como las papas de McDonald's. Entonces fue la sinfonía más odiosa de la vida de Eren, esa misma que le causó noches interminables de insomnio y celos fundados, cuando en medio de café colombiano, comenzaron a relatar las historias del mundo.

- ...Es tan amplio y hermoso que jamás lo comprenderás hasta que salgas y lo veas. Verás, el azul del cielo es diferente, cambia dependiendo en el lugar que estés. –Dijo ella.

-No solo el cielo, también el mar. –Continuó él.

-Y las estrellas.

-La comida.

-La piel de las personas.

-Y sus formas de hablar.

-Los bosques y los animales.

-Los museos, casas y patios.

Mucho antes de comenzar con su larga lista, ya habían atrapado el corazón de Levi con mucha más intensidad de la que Eren alguna vez pudo.

Finalmente dejo su rutinaria y poco fructífera vida de sedentario y se convirtió en defensor de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Público, en general, dentro de la ONU. Dos semanas después se marchó, viajando por el mundo buscando injusticias y tratando de salvar a las focas, haciéndose pasar por parte de Green Pace con su fascinante manera de hablar, con sus apasionantes formas de luchar e idear y hacer el amor…

Puede que lo peor haya sido que no le bastó con precipitadamente dejar todo lo que conoce y decir: "Me largo. Ahora salvaré el mundo". Y dejar a las personas que lo apreciaban abandonadas, su mamá, tío Kenny, Hanji y Erwin, y Eren, por supuesto. También vendió todos sus bienes. Ah… casas, carros, apartamentos (tampoco es como si tuviera tanto, pero si lo suficiente para que un abogado medio honrado viviera), hasta la finca que le dejó a él la tía de su madre como herencia antes de morir. Como alguna clase de budista, olvidó todas sus posiciones, como el manzano de la vieja finca o el perro hiperactivo que le dejó a Hanji. Todo menos su endemoniadamente sensual chal. Lastimosamente también renunció al corazón de Eren.

Sus pasivos fueron todos pagados con diligencia. No tenía deudas y si un montón de dinero para gastar en costosos regalos para sus amantes en todo el mundo.

¿Por qué dice, entonces, Eren que Levi no se ha ido del todo? Básicamente, los superhéroes también toman descansos, pocas veces al año, pero lo hacen. Y como Levi no tiene donde volver, solo se limita a residir en dos lugares: la tétrica casa de Kenny donde su madre vive también o el enorme lecho marital de Eren Jeager y Erwin Smith. De todas formas, la casa que heredó el Smith era suficientemente grande para los tres y medio batallón. También había jacuzzi y Eren lo amaba más que sus años de relación con el imponente rubio.

Suele preguntarse con regularidad, tumbado boca abajo en la gran cama de su habitación, porque el afecto por Erwin se esfumó como los raspados de Mikasa en verano mientras que su ferviente amor -que casi rayaba la obsesión- por Levi no ha bajado ni un poco desde la primaria hasta el día presente. Tal vez sea la argolla, pero solo imaginar que en lugar de tener en su anillo el nombre del Ackerman y no el de Erwin, le crea escalofríos por toda la columna vertebral. Sinceramente cree que de ser pareja de Levi, su amor cada día crecería más, ya que, sin serlo, ha ido aumentado en proporciones titánicas desde ese día de primaria hasta el presente. Cuando llega, de improviso, en medio de una ventisca de invierno y sus amigos se reúnen alrededor de él, para escuchar sus aventuras. Y las comidas nuevas que probó, y las formas como busco injusticia y salvó el mundo, como alguien más lo confunde con un miembro de Green Pace y como cada atardecer deslumbra a un nuevo amor.

A una hermosa y virgen mujer.

De un erótica cintura.

Pasa la madrugada cuando aún Eren se pasea como fiera por la sala. Desde que Levi se marchó han pasado cinco horas y las historias de la niña del aro que se materializa a las tres de la madrugada inundan su, a veces, inmadura mente. Tiene el pc prendido, esa es su excusa, y una ventana de LOL con una partida que no piensa comenzar; hasta cerca de las dos treinta de la madrugada estuvo viendo lindos vídeos de gatos.

Bosteza antes de reflexionar: ¿Qué hace Eren, hombre casado y con sexuales responsabilidades, en la sala durante la madrugada, fingiendo jugar cuando en realidad espera al hombre, de Green Pace, más mujeriego del planeta? Y es exactamente eso lo que más lo desconcierta, no sabe si su mente estaría más relajada si Levi fuera alguna clase de "hobreiego" o algo así.

Así no se sentiría tan desplazado por un par de tetas sin nombre o rostro.

Frunce su ceño y se abraza a sí mismo, creando algo de fricción para generar calor; repentinamente, escucha una llave entrar y salir y volver a entrar para salir, fingiendo leves embestidas, sin éxito alguno en activar el mecanismo y liberar la cerradura. Pasa que corre igual que el correcaminos que veía cada sábado durante su infancia por los canales locales, generalmente antes de que pasaran a Bugs Bonny. Se lanza al sillón frente a su pc y comienza una simulación de God Of War.

Trata de calmar sus pulsaciones y respira hondo mirando la pantalla, repitiéndose una vez más las frases que diría esa noche.

Cuando Levi finalmente entra trata de cerrar sin hacer un gran estruendo, pero falla un poco. Camina torpe y los ojos de Eren lo inspeccionan, fingiendo sorpresa. Nota que ha tomado mucho, bastante, tal vez fumado un poco de hierba o consumido cocaína, pero se relaja con un suspiro al notar que tal vez no ha tenido sexo esa noche.

Su inminencia, doctor Ackerman, experto y defensor de los derechos humanos, constante salvador del mundo y próximamente Bruno Dias, se detiene en seco al ver el cuerpo agazapado, frente al computador, mirándolo con intensidad. Al mocoso esposo de Erwin. Parpadea un par de veces antes de lograr encontrar su voz.

-E-eren. –Tartamudea un poco, en medio de la niebla del alcohol y la sorpresa. Finalmente el muchacho ensambla una sonrisa en su rostro.

-Espero que no haya manejado en esa situación, doctor Ackerman. –Dice, tono socarrón tiñendo su voz.

-Tome taxi. –Responde Levi. –Soy abogado, no haría algo como eso. Además, no tengo auto.

Eren se golpea mentalmente por las estupideces que dijo, siempre termina diciendo algo así cuando trata de parecer genial frente a Levi. Finge reír por lo bajo.

-Es cierto. Suelo olvidar sus fetichismos budistas. Perdóneme. –No es como si realmente estuviera buscando perdón, lejos de la vergüenza, no había nada más.

Levi momentos antes quedó casi clavado al suelo, sus ojos perdidos en la pared tras el mocoso. Las palabras de Eren siempre las ha considerado raras; generalmente parecen cargadas de rencor y, está casi convencido, no le agrada al mocoso. Aunque no es como si ello le quitara el sueño.

Choca con sus ojos. No niega la belleza de estos, verdes como un monstruo natural. Profundos y deslumbrantes como una piedra, esmeralda, espejo… todos verdes, reflejándose coquetamente con la luz del sol y, mediante su propio proceso de metamorfosis o fotosíntesis –Levi no estaba muy seguro-, cambian de color. Los propios son algo pequeños pero (palabras no suyas) generan cierta aura de misterio que terminan siendo sensuales y atrayentes.

Los clava con intensidad en Eren, tratando de adivinar qué es lo que planea. Le dedica una mirada más fría que un invierno, en Madrid, a la intemperie, seguidamente los quita y continúa su camino.

Eren chasquea por lo bajo, los modales de un su Levi cada año, cada esporádica visita, son peores. Se levanta de un salto y comienza a seguirlo, deduce que posiblemente va a la cocina; tal vez quiere comer algo y beber un poco de agua. Apresura sus descalzos pies hasta llegar al lado de Levi y cuando este lo nota, resopla fastidiado.

La casa de la pareja Smith es más una finca que una casa; la sala es extremadamente grande, donde reposa el licorero, un televisor gigante y un par de sillar regadas; un equipo musical y un decorado algo coloquial. El pasillo da a una nueva puerta y esa puerta al patio donde hay una burbujeante piscina permanentemente azul en cloro; al fondo esta otra gigante cocina; toda la parte de arriba son habitaciones.

Cuando Levi abre la puerta, el frío golpea la cara de Eren haciéndola un poco más roja que anteriormente. Estornuda disimuladamente, pero Levi es capaz de escucharlo, por lo que vira sus ojos hasta dejarlos en blanco. ¿No podía un hombre, dentro de sus treinta, sin más responsabilidades que superar a Flash y AstroBoy, tener un momento de paz luego de tomar hasta muy entrada la noche? Tal parece que no.

-¿Qué haces? –Espeta con frialdad.

Eren confunde la pregunta, ¿Levi está preguntando lo que está haciendo para comenzar una conversación trivial acerca de sus vidas? Se sonroja y agradece que este se confunda con el color de su rostro producido por el frío. Pero esa felicidad se evapora con rapidez, claramente el señor le pregunta qué hace allí, tras él.

-¡Aaah! –Deja escapar en voz alta y, aunque Levi no lo ve directamente, puede detectar un destello raro en sus ojos. –Es que usted llegó muy tarde en esta ocasión.

Eren se encogió en hombros, tratando de restarle importancia, pero Levi levanta una ceja, más confundido que de costumbre.

-Además como bebió lo acompaño para que no haga un desastre en mi cocina.

Vaya, ese mocoso sí que era desagradable.

-Entonces Erwin te mando. –Afirmó el azabache aunque Eren lo tomo como una pregunta.

-Quien sabe. –Respondió vagamente. –No es como si yo pudiera leer sus reacciones, como tú. Ni siquiera sé si sabe la cantidad de afecto que tengo por él.

Levi bufó sonoramente.

-Entonces estabas esperándome para cometer asesinato frente a la piscina o chillar asustado y gritarle a Erwin que me sobrepase contigo y trate de violarte para que me corran de aquí.

Eren sonrió profundamente dolido. La verdad no es como si tuviera la intensión de ser así, Levi era su persona más preciada desde que tenía 10 años y Levi 16; no quería tratarle mal, ser sarcástico o que sus palabras brillen con rencor, pero con los años habían forzado tanto su intento de relación que ya no había otra forma, aunque él lo quisiera.

-O tal vez quiero redimirme. –Dijo en voz baja, casi un susurro derrotado. Levi detuvo sus pasos en seco y levantó sus ojos al cielo por unos breves segundos, soltó una ronca risa y continúo caminando.

-No me interesa.

Así Eren supo que no lo lograría, nuevamente había fallado. Reprimió lo que sea que se movió dentro de su cuerpo y siguió caminando. Sabía que ahora Levi preguntaría algo. Lo sabía porque lo conocía mejor que cualquiera, mejor que hasta Erwin y Hanji.

-Dices que Erwin no sabe qué tipo de afecto le tienes.

-Así es. Que tal él se haya enterado, me da miedo. –Chillo fingiendo un escalofrío y llevo ambos brazos a su alrededor. El letrado sonrió de medio lado y saco sus llaves para abrir la cocina. Al ver ese pequeño gesto los ojos del menor se iluminaron con intensidad, toda una galaxia reflejando en sus pupilas y sonrió grande, con auténtica felicidad, dejando salir una estruendosa carcajada.

-¿Aún no sabe lo mucho que lo amas…? –Pullo Levi tratando de llenar el silencio. Cuando entro a la cocina comenzó a calentar algo de comida precocinada y Eren solo se sentó en la mesa que había en esa habitación.

-Puede. –Respondió torciendo los ojos, aunque Levi no fue capaz de notar ese gesto. –O que sea lo contrario. –Al instante las manos del Ackerman se detuvieron y dejaron caer el vaso de cristal que estaba limpiando con anterioridad. –Oh, le dije que haría un desorden.

Cuando Eren trato de levantarse, los ojos de Levi lo detuvieron; lo miraban excesivamente mal y lo congelaron en su posición.

-¿Qué dices? –Su voz baja y amenazante logró sacarle un escalofrío a Eren y también una traviesa sonrisa.

-Bueno, ¿Qué debería responder…? –Inmediatamente se llevó una mano bajo su barbilla y fingió pensar algo. Automáticamente, los hombros de Levi se destensan y se agacha para comenzar a recoger los trozos del recipiente. Era solo una estúpida broma del mocoso. –Porque la respuesta correcta cambia dependiendo la persona que va dirigida. –Eren se levantó de su asiento, caminó con pasos lentos y felinos hasta quedar muy cerca de Levi. –Entonces, ¿Quién es usted? Aparte de la fusión de Abraham Lincoln y Johnny Depp, es el mejor amigo de mi esposo así que… -Y seguidamente Eren se echó a reír. –Era solo una broma, letrado. Como se deja engañar usted con facilidad.

Levi quería golpearlo. Ese niño era demasiado irritante.

-Pero… -Continuó poco después, deteniendo esas molestas carcajadas y acercando su mano para tocar el hombro de Levi. –Si fueras el Levi Ackerman de hace unos años, le diría un montón de cosas más. –Sentenció, mientras comenzaba a disfrutar el quemar de sus yemas que rozaron el abrigo de Levi, hasta que finalmente posó la totalidad de su mano, y cerró sus ojos con delicadeza, bebiendo de ese dulce elixir.

-¡No me toques! –Le espeto Levi y se apartó al instante, casi con asco. Eren apretó sus puños con intensidad y lo enfrentó.

-Levi yo...

-No, cállate. No te conozco. –Lo rechazó. –Él Eren que conocía murió con una ventisca de agosto.

El joven respiró profundo hasta que recobro la compostura y lo miro mal, levantando una ceja.

-Aún no sé cómo me esfuerzo para estar cerca de una persona tan antipática como usted, letrado. Es el peso de los recuerdos que carcomen parte de mi consciencia. Porque, lastimosamente, yo a usted si lo conozco. –Le dijo mirándole con reproche,

-¿Te felicito?

-Hmp. –Eren volvió a su asiento y esperó hasta que mayor terminara para subir juntos a las habitaciones. Las escaleras estaban hasta la sala por lo que tuvieron que volver todo el camino, juntos, hundidos en un silencio poco cómodo.

-¿Cómo ha ido tu carrera? –Le pregunto Levi cuando ya entraron en la sala y se preparaban para separarse.

-Lo deje hace unos meses. –Confesó sin vergüenza. –Volví a perder el rumbo.

Levi se encogió de hombros cuando llegó junto a su puerta, dos habitaciones después de la que residían Eren y Erwin, se dispuso a terminar la conversación y tratar de descansar un poco, pero la chillona voz de Eren nuevamente lo detuvo.

-Descansa.

Lo miro por unos segundos, le dedicó una fría mirada y entró sin devolver palabra.

Cuando Eren entró en su habitación, se lanzó a la cama y envolvió en las cobijas, volvía a sentir el frío que recorría su cuerpo. Pronto sintió como los grandes y cálidos brazos de Erwin lo envolvieron y suspiró con placer al sentir su cuerpo dejar de tiritar.

-¿Por fin…? –Musito Erwin entre sueños. –Creía que te vería hasta la mañana.

Eren se sonrojo al recordar la razón por la que estuvo hasta esa hora merodeando por la sala y se encogió un poco más entre los brazos de su esposo.

-Sí, bueno, el señor Levi llegó y no creí prudente quedarme a esta hora solo con él.

Erwin hundió su cara en la nuca de Eren y respiro con adoración.

-Gracias, por ser prudente.

Eren sonrió, antes de que la bruma de la inconsciencia se apoderara de él.


-¡Leeeeviiii!

No es como si el mayor placer matutino para Eren fuera escuchar como Hanji gritaba a todo pulmón el nombre de ese odioso hombre. Sería algo mejor que lo susurrara. Y no ella sino el mismo Levi, y su ese nombre sino el suyo. Al oído, con esa ronca y sensual voz.

-¡Leeeeeviiiii! –Grito por segunda vez con mucha más fuerza, haciendo que Eren quedara sentado sobre su cama, donde se dio cuenta que ya pasaban las diez de la mañana y su lecho marital estaba vacío. Suspiro aliviado de que Erwin no estuviera para terminar de sacar el aire de sus pulmones y se levantó hacia la puerta cuando escuchó un nuevo grito, la abrió tomándola por la fría perilla y se talló los ojos de una forma infantil.

Casi por coordinación, la puerta de la habitación cerca de la suya, se abrió con un brusco estruendo.

-¡¿Qué quieres, loca de mierda?! –Grito Levi ignorando la presencia de Eren y comenzó a bajar rumbo a la sala, siendo Eren –tal como un cachorro- corriendo tras él con curiosidad.

Cuando bajo noto no solo la presencia de Hanji sino también la de Isabel y Farlan tomados de la mano, aun en pijama y bebiendo algo de sidra.

-Levi, Eren, buen día. –Saludaron más Levi solo les dedicó una fría mirada y le espetó un grito a Hanji; Eren solo inclinó levemente su cabeza.

-¿Hanji también te despertó a ti? Lo siento. –Dijo Erwin mientras lo tomaba por la muñeca y le daba un beso en la frente.

-Está bien. –Respondió Eren, con una sonrisa. -¿Qué pasa con la señorita Hanji? –Pregunto en cambio.

-Es de la ONU, necesitan a Levi.

-¡Te van a echar por follarte a la secretaria! –Le gritó Hanji riéndose como loca.

-Calla, mierda. No lo harán… -Aun así tomo el teléfono con algo de miedo. –Soy Rivaille Ackerman.

Y la conversación que se extendió más allá de una par de minutos terminó con la dulce decepción de Eren, Levi se iría en breve a salvar nuevamente el mundo. Solo fue capaz de darse una rápida ducha e ir a acompañarle al aeropuerto. Como cada vez que venía y se iba, de nuevo. Solo, sin llevar nada consigo o dejar algo. Si llevarse consigo el corazón de Eren o dejar el suyo con él.


Como cada vez que Levi se iba, casi que obligados tenían que fingir un abrazo. Levi estaba completamente incómodo, toda su piel quemaba por alejar al mocoso de un fuerte golpe. Mientras Eren controlaba todo su cuerpo para no ceder ante el momento, era jodidamente difícil, casi ni podía disfrutar de ese momento, todo su cuerpo está infernalmente tenso y sus manos casi no podían cerrarse entorno a Levi. Parecían dos robots mostrando afecto y era demasiado obvio para todos los presentes. Hanji y Erwin no podían más que reír, a pesar de todo, el rubio quería que su mejor amigo y su pareja se llevaran bien.

-Que le vaya bien en su viaje, letrado. – Le dijo en voz baja, que solo ellos dos escucharan y, por inercia Levi sonrió, sabía lo que venía. –Ojala a su avión le falle el motor y se desplome.

-Ojala Erwin se dé cuenta la clase de persona que eres y te eche. Tranquilo, yo mismo me encargare del juicio, no te dejaré ni un centavo para comprar tu cochina tumba.

-Ojala lo muerda una foca radioactiva y muera lentamente por cáncer.

-Ojala el cielo se apiade y te atores en la piscina y mueras ahogado.

-Ojala alguna de sus asquerosas putas quede embarazada de usted. –Ese fue el colmo. Levi apretó su mandíbula con fuerza y soltó un impropio.

-Vete al infierno, mocoso de mierda.

-No antes que usted, anciano amargado.

-Espero que cuando vuelva sea a tu funeral.

-Espero que lo único que vuelva de usted sean sus cenizas.

Se separaron aun echando chispas y mirándose mal. Levi compuso un gesto más agradable y volteo a ver a sus amigos y se despidió moviendo su mano, luego comenzó a caminar rumbo al lugar que el tablero indicaba.

-Muérete, mocoso de mierda.

-Después de usted. –Respondió Eren antes de ver su espalda desaparecer en medio de la multitud.

Casi corriendo se dirigió a la ventana y vio a Levi entrar en el aparato y el avión despegar lejos. Desde esa posición, con sus manos pegadas al cristal oró para que ese gigantesco pájaro de metal llevara con bien a su preciado tesoro.

-Veo que aun te deleita ver como despegan los aviones. –Lo sorprendió Hanji a lo que Eren sonrió.

-¿Qué otra cosa podría ser, señorita Hanji?

Nota: Gracias a por leer este fic :). Por los reviews, follows y fav. Espero que les siga gustando.