La Maldición de Romeo & Julieta
Todo club de teatro o compañía teatral esperan mucho tiempo para interpretar la clásica obra de William Shakespeare, ¿La razón? "Todos los que interpreten a Romeo y Julieta terminaran juntos" ¿Qué sucede cuando tu novio está a punto de interpretar ese papel con tu mayor enemigo?
Capitulo 2: "¿No eres Romeo, y además Montesco?"
Tras las audiciones, Freddie y yo nos fuimos al apartamento de Carly, ya era de noche. Al llegar al apartamento un grito de Spencer nos recibió.
-¡Carly! – grito Spencer en cuanto entramos al apartamento – Los niños que no tienen casa están aquí.
-Buenas noches Spencer – saludo Freddie, yo simplemente me dirigí al refrigerador.
-¿Qué paso chicos? – Carly bajo de las escaleras, vestida con una minifalda muy coqueta. Me puse bastante celosa y no me importo mucho lo que pudiera suceder a continuación, me acerque a Freddie y, tomándolo por la chaqueta, plante un largo y profundo beso. – ¡hey! No coman pan en frente de los pobres.
-Hola Carly – cuando Freddie logro hablar seguía shockeado, y no lo culpo, pero en mi personal no podía estar más feliz.
-Y entonces ¿Ya hay Julieta? – eso no me causo gracia.
-Así es – menciono Freddie muy feliz, no me pude sentir más asqueada por su felicidad. Me acerque a la televisión y la prendí para ver un programa de cocina mexicana – y nunca me creerás quien es.
-¿A qué te refieres? – Carly había bajado las escaleras y se sento en la otra esquina del sillón.
-Es Missy Robinson – dije, Freddie se sorprendió por mi tono, pues era de todo menos complacido. Pero eso no impidió que él también se pusiera feliz cuando lo dije… y eso ya no me gusto. Le dirigí una mirada penetrante, pero él no la noto.
-¿De verdad? – Carly también estaba impactada.
Creo que todos recordamos lo que la tal Missy Robinson me hizo. Trato de quitarme a mi mejor amiga, y gracias a Freddie, se alejo de nosotros por un largo año en un crucero a través del mundo; pero la muy zorra debía de volver. A pesar de que hacía ya tiempo que eso había sucedido, aún recuerdo a la perfección, cada insulto que la pelirroja me dijo en los Licuados Locos.
-¿No te parece grandioso que por fin vaya a interpretar a Romeo? – Freddie pregunto con evidente entusiasmo.
Debo admitir que es grandioso que por fin vaya a cumplir el sueño de un actor, pero mis celos aumentaban cada vez que recordaba quien era Julieta.
-¿Qué haces vestida así? – cambie el tema enseguida, al preguntarle a mi mejor amiga.
-Bueno, sucede que Oliver me invito al cine – Oliver era un compañero de intercambio que también es parte del Club de teatro.
Unos momentos después Carly recibió la tan esperada llamada de que ya la esperaban abajo, no tardo nada en acudir a su encuentro y con eso, Freddie y yo nos quedamos solos. Decidí molestar a Freddie y proponiéndole un maratón de películas, lo mantuve gritando de miedo por las siguientes cuatro horas.
Cuando dieron las 12 de la noche, Freddie me informo su madre lo quería en casa en la mañana, por lo que tenía que irse. Al despedirnos, por fin noto mi inconformidad, aunque no supiera de qué era.
-¿Qué tienes Sam? – Su voz sonaba tierna, como la de un niño pequeño – Te noto extraña – no iba a hablar hasta que me tomo desprevenida y me besó.
-Me molesta – al separarnos fue lo único que pude decir
-¿Qué cosa? – Freddie trataba de que yo no me enojara más. Su rostro de intriga me daba gracia, sonreí por un segundo.
-Me molesta que Missy sea quien interprete a Julieta – él puso cara sorprendida y después sonrió con malicia.
-Me vas a decir que estas celosa – el comenzó a bailar en su lugar. A pesar de mi enojo comencé a reírme.
-No estoy celosa, es solo que Missy me cae muy mal – Freddie me miro y después se acerco con sigilo a mis labios. Estuvimos así un buen rato, hasta que me falto el aire y nos separamos.
-Hasta mañana – se despidió entrando a su apartamento y yo volví al de Carly, donde me recosté en el sillón y dormí.
Me quede en casa de Carly todo el fin de semana, no vi a Freddie en ningún momento. El día lunes me levante tarde, y Carly me apuro muchísimo para llegar a la escuela. Al llegar, quería con todas mis ganas ver a Freddie, pues salimos del apartamento de Carly demasiado tarde como para poder verlo; el problema es que nunca le diría a nadie que todas las mañanas me moría de ganas por ver a mi novio, eso me haría sonar como una clásica chica fresa. Tristemente, Freddie está muy ocupado en las mañanas y no pudimos platicar como me hubiera gustado. Ese día Freddie no tenía ninguna clase con nosotras, mientras que Carly y yo las compartíamos todas.
Pronto llego la hora de salida. Antes era la mejor hora del día, pero hoy no, es la primera práctica de la obra… pues ayer el director y todos los demás se pusieron de acuerdo para entregarse los diálogos, además el director les pidió que se los aprendieran ya. Hubiera ido a verlo en cuanto salimos, de no ser porque mi mejor amiga me arrastro a la biblioteca para obligarme a hacer la tarea. Ya eran las seis cuando Carly anuncio que debía llegar a casa, en ese momento tome rumbo al auditorio donde hacían las practicas, entre con sigilo para que el director no me escuchara interrumpirlo.
En el escenario estaban Oliver, es alto, de ojos y cabello negro; y Charles, es rubio y de ojos azules un poco bajo pero muy guapo. Ninguno de ellos estaba disfrazado pero sí que estaban actuando.
- Romeo, buenas noches. Me voy a mi camita, que dormir al raso me da frío. – Charles grito al aire, luego volteo a ver a Oliver - Ven, ¿nos vamos?
- Sí, pues es inútil buscar a quien no quiere ser hallado – Oliver también hablo al aire y riéndose, salió junto con Charles del escenario.
De entre unos matorrales artificiales, Freddie apareció - Se ríe de las heridas quien no las ha sufrido – comenzó a caminar hacia donde estaba una parte del telón no abierta. Las telas se abrieron y apareció una incompleta escena de balcón, la plataforma donde se debe de parar Julieta estaba limpia, pero tenía una muy pequeña enredadera para que Romeo subiera, lo que si estaba completo era sencillamente la parte de la casa - Pero, alto. ¿Qué luz alumbra esa ventana? Es el oriente, y Julieta, el sol. Sal, bello sol, y mata a la luna envidiosa, que está enferma y pálida de pena porque tú, que la sirves, eres más hermoso. Si es tan envidiosa, no seas su sirviente. Su ropa de vestal es de un verde apagado que sólo llevan los bobos¡Tírala! – Salió por la puerta de la escena de la casa la horrorosa Missy, tampoco iba disfrazada pero se quedo mirando el techo de la sala, rodé los ojos ante su actuación tan patética - ¡Ah, es mi dama, es mi amor! ¡Ojalá lo supiera! Mueve los labios, mas no habla. No importa: hablan sus ojos; voy a responderles. ¡Qué presuntuoso! No me habla a mí. Dos de las estrellas más hermosas del cielo tenían que ausentarse y han rogado a sus ojos que brillen en su puesto hasta que vuelvan. ¿Y si ojos se cambiasen con estrellas? El fulgor de su mejilla les haría avergonzarse, como la luz del día a una lámpara; y sus ojos lucirían en el cielo tan brillantes que, al no haber noche, cantarían las aves. ¡Ved cómo apoya la mejilla en la mano! ¡Ah, quién fuera el guante de esa mano por tocarle la mejilla! – Missy hacia justo lo que Freddie decía y eso me causo unos inmensos celos.
-¡Ay de mí! - Missy comenzó a hablar, y Freddie se escondió entre unos arbustos artificiales.
-Ha hablado. ¡Ah, sigue hablando, ángel radiante, pues, en tu altura, a la noche le das tanto esplendor como el alado mensajero de los cielos ante los ojos en blanco y extasiados de mortales que alzan la mirada cuando cabalga sobre nube perezosa y surca el seno de los aires! – Freddie recitaba cada frase con devoción y yo no pude sentir más celos.
-¡Ah, Romeo, Romeo! ¿Por qué eres Romeo? Niega a tu padre y rechaza tu nombre, o, si no, júrame tu amor y ya nunca seré una Capuleto. – de manera muy buena, odio decirlo, Missy parecía mostrar también muchísimo amor, lo pensé por un segundo ¿Y si Missy estaba enamorada de Freddie?
-¿La sigo escuchando o le hablo ya? – eso era imposible. Si acaso Missy siente la misma devoción por Freddie como todas sus admiradoras.
- Mi único enemigo es tu nombre. Tú eres tú, aunque seas un Montesco. ¿Qué es «Montesco»? Ni mano, ni pie, ni brazo, ni cara, ni parte del cuerpo. ¡Ah, ponte otro nombre! ¿Qué tiene un nombre? - Missy tomo entre sus manos una rosa que estaba puesta en el pedazo de barandal que ya estaba hecho - Lo que llamamos rosa sería tan fragante con cualquier otro nombre. Si Romeo no se llamase Romeo, conservaría su propia perfección sin ese nombre. Romeo, quítate el nombre y, a cambio de él, que es parte de ti, ¡tómame entera! – Quise gritarle en ese momento que retirara sus palabras, pero aunque me moví un poco me di cuenta no podía hacer nada.
- Te tomo la palabra. Llámame « amor » y volveré a bautizarme: desde hoy nunca más seré Romeo. – Freddie salió de su escondite y Missy se espanto al escucharlo hablar, o al menos eso fue lo que yo note.
-¿Quién eres tú, que te ocultas en la noche e irrumpes en mis pensamientos? – Missy puso su mano en el pecho y sin decir más se quiso meter de nuevo en el intento de casa.
- Con un nombre no sé decirte quién soy. Mi nombre, santa mía, me es odioso porque es tu enemigo. Si estuviera escrito, rompería el papel. – Missy se detuvo en la puerta de la supuesta habitación.
- Mis oídos apenas han sorbido cien palabras de tu boca y ya te conozco por la voz. ¿No eres Romeo, y además Montesco? – Missy puso cara de tonta enamorada se arrodillo en la plataforma.
- Ni uno, ni lo otro, si te disgusta, preciosa mía – Freddie se acerco peligrosamente al balcón.
- Dime, ¿cómo has llegado hasta aquí y por qué? Las tapias de este huerto son muy altas y, siendo quien eres, el lugar será tu muerte si alguno de los míos te descubre. – Missy se inclino a un más en la plataforma.
- Con las alas del amor salté la tapia, pues para el amor no hay barrera de piedra, y, como el amor lo que puede siempre intenta los tuyos nada pueden contra mí. – comenzó a escalar la enredadera
- Si te ven, te matarán. – susurro Missy con preocupación.
-¡Ah! Más peligro hay en tus ojos que en veinte espadas suyas. Mírame con dulzura y quedo a salvo de su hostilidad. – Freddie subió al balcón y comenzó a acercarse a Missy.
-Por nada del mundo quisiera que te viesen – Missy también se acerco. Me levante de la silla rápidamente, estaba presintiendo que pasaría.
-Me oculta el manto de la noche y, si no me quieres, que me encuentren: mejor que mi vida acabe por su odio que ver cómo se arrastra sin tu amor. – Freddie tomo su rostro entre sus manos. El director no hacía nada y me comencé a desesperar… se iban a besar, faltaba muy poco y entonces, entonces…
-¿Alguien tiene pollo frito? – fue lo único que se me ocurrió gritar para evitar ese beso. Freddie y Missy voltearon a verme; él con cara de intriga, ella con enojo.
-No Sam – Freddie me contesto entre divertido y confuso desde el escenario - aquí nadie tiene pollo frito.
-Vaya – se lastimo el director – parece que el ensayo termina por hoy. Regresen a casa chicos.
Freddie y yo nos regresamos al edificio Bushwell. No hablamos lo cual me frustra. Estando en frente de su departamento, sentí como él se volteaba a verme enojado.
-¿Por qué interrumpiste el ensayo? – No supe que contestar.
-No lo sé – Freddie me observo con decepción.
-Si no puedes ver los ensayos – volteo de nuevo hacia su departamento – será mejor que no vayas.
Me sentí pésimo, regrese sobre mis talones y me fui a mi casa…
¡Hola! ¿Qué tal? ¿Como estas? ¿Cómo amanecieron? Espero que se encuentren bien… ¿Qué les pareció?… obviamente que los diálogos en los ensayos son de la obra original de William Shakespeare…
iCarly no es mio…
Bueno… SAYONARA
