Cuando Mousse llegó a la tribu de las amazonas, sintió una presión en el pecho al observar algo tan triste, Shampoo estaba cargando dos cubetas con agua, se veía bastante cansada y pálida, corrió hacia ella
-¿Qué… haces… aquí?...- Logró preguntarle la chinita con dificultad
-Shampoo…- Dijo el pato enterneciendo la mirada.
Ella hizo una cara de enfado –Ve… te…- dijo cayendo inconsciente en el pecho del chico-pato, él la rodeó con sus brazos.
-¡Suéltala!- le gritó una anciana que pasaba por ahí – ¿No sabes la falta que cometió?, no se merece la compasión de nadie…-
-Ella…- dijo Mousse mirando el cabello de la chinita –ella… no cometió ninguna falta… ¡fui yo!... ¡yo la obligué!- dijo abrazándola con fuerza, ya bastantes amazonas se habían congregado alrededor
-¿Estás diciendo que has cometido una falta tan grave como lo es la violación?- Dijo la más anciana
Él afirmó con la cabeza y una de las mujeres le arrebató a su Shampoo de las manos.
-Entonces serás juzgado de acuerdo a nuestras leyes… por este acto… tendrás que ser un esclavo de todas las mujeres de la tribu, harás todo lo que te manden y recibirás un latigazo cada vez que alguna de las amazonas crea que no has hecho bien tu trabajo…-
Shampoo recuperó la conciencia y una joven de cabello rojo y ojos verdes le estaba ofreciendo agua. –Jung… no… estás autorizada para darme de beber… recuerda como te regañaron la otra vez…-Dijo con dificultad la chinita de cabello morado
-No te preocupes… ya Mousse confesó que él te… había obligado… no tienes por qué preocuparte…-
-¿Qué?...- Preguntó levantándose en un sobresalto, vio a Mousse en medio de la multitud, bajando la cabeza, arrepentido… no pudo verlo más porque su amiga se la llevó a su casa y la acostó en su cama
-Entiendo que estés débil… pero… es cierto lo de Mousse?... lo conozco desde que éramos pequeños… y… él te adoraba…-
-Yo… estoy confundida- dijo Shampoo sentándose en el lecho –Voy… a ducharme…-
-Está bien… hablamos luego…- dijo Jung yéndose
-Mousse tonto- dijo Shampoo empuñando las manos entrando al cuarto de baño.
Luego de refrescarse, se acostó exhausta y durmió hasta que la voz de una mujer desde afuera la despertó. –¡Mousse inútil! ¡No puedes cargar el agua sin botarla!- Gritaba la señora. Shampoo se levantó y fue hacia la puerta, suspiró antes de abrirla, volvió a ver a Mousse quien le lanzó una sonrisa un poco falsa. –Debo decirles…- Vociferó la chinita antes de que los penetrantes ojos azules del pato la interrumpieran, él le negó con la cabeza y le sonrió de nuevo, ella no pudo hacer más que dar la vuelta y azotar la puerta.
Tiempo más tarde Mousse iba a su "casa", realmente era una habitación muy pequeña, tenía de muebles únicamente una silla y una manta para dormir, detuvo su camino la voz que hacía que su corazón diera un vuelco. –Mousse, ven…- Él volvió a ver, ella estaba de pie junto a la puerta de su casa, mirándolo, se sonrojó levemente y fue hacia ella. – ¿Qué… qué necesitas Sham… poo?-
-Ven- Dijo tomándolo de la mano para entrar con él a su casa, él se dejó llevar sonrojado, La chinita lo sentó en una silla y fue a la cocina un momento, regresó con una taza con agua, algodón y un tubo de crema; se colocó tras él, tomó el algodón, lo mojó en el agua y limpió su espalda. – ¿Te… duele?...- Preguntó ella, pasando el algodón con suavidad.
-Yo… sólo siento que acaricias mi espalda…- dijo sonrojado, la chinita tan sólo bajó la mirada, al terminar se puso frente a él y lo abrazó fuertemente, él se quedó inmóvil, le hacía falta realmente sentirla tan cerca.
-¡Eres un tonto!, ¿por qué lo haces?, ¿acaso no piensas en ti?... estás muy herido por algo que no hiciste-
-Este abrazo me da fuerzas para seguir- dice seguido de una sonrisa, se separan y Mousse se levanta –Ahora debo irme, no quiero arriesgarte- abre la puerta y se va.
Al día siguiente Mousse estaba recogiendo arroz en un campo en las afueras de la aldea, la mañana estaba muy cálida. La amiga de Shampoo se acercó a él sonrojada.
-Hola Mousse- le dijo seriamente la pelirroja
Éste la volvió a ver confundido – ¿Jung?... te… van a regañar si te ven conversando conmigo-
-Mousse… soy tu mejor amiga… sólo quiero saber por qué lo hiciste, Shampoo no quiso contestarme…-
-¿Qué quieres que te diga?...-
-Dime lo que realmente pasó… yo sólo quiero apoyarte-
-No vale la pena…- dice el chico-pato bajando la mirada –pasó y no hay más…-
Ella lo abraza –Sé que no eres capaz… te quiero…-
El muchacho se sorprende por esto último –Jung…-
-Quiero decir… como amigo… sé que no podías hacerle algo así a Shampoo… nadie la amaba como tú… dime la verdad, no se lo diré a nadie- Dijo la chinita sonrojándose
-Es cierto… yo no la obligué… por favor no lo repitas, no quiero exponerla…-
- ¿Por qué te dejó hacer esto?... o… ¿ella te dijo que lo hicieras?...-
-No, ella ha tratado de decir la verdad pero yo no la he dejado… sólo no quiero que sufra más…-
-Mousse… si te casas te absolverán de tu castigo- dijo sonrojada
-Sabes que Shampoo nunca aceptaría casarse conmigo, no me ama…-Esto último en voz baja
-No tontito, casarte conmigo- dijo tímida
-Pero… yo amo a… mi Shampoo- dijo él apenado
-Yo lo sé, sólo lo haría por ayudarte- dijo bajando la mirada
-De acuerdo, sólo… quiero seguir con el castigo un mes más, lo que sufrió ella-
Ella asintió con la cabeza –Si así lo quieres…-
Shampoo estaba peinando su larga cabellera morada cuando tocaron la puerta de su casa, dejó el peine en el tocador y fue a abrir. Para su sorpresa al otro lado del umbral estaba él, el amor de su vida, lo invitó a pasar con la mano sin dar crédito aún a lo que estaba viendo y ambos se sentaron en el sofá.
-Hola… me sorprende tu visita…- dijo la chinita sonrojada
-Tu abuela me dijo que te habían encontrado inocente y quise verte-
-Pero… ya se anuló nuestro compromiso… supongo que estarás feliz… nunca lo quisiste- dijo con la mirada baja
- ¿Pero… es que no te importa?... ¿no te querías casar?- pregunta el chico de la trenza sorprendido por el alejamiento de la chinita.
-Nunca perdiste el luto por… Akane, debes estar feliz de ser libre…- dice sin levantar la mirada
-Pero…- Se acerca a ella y le planta un beso, Shampoo se abraza a su cuello correspondiendo. Al separarse ella lo vuelve a ver sonrojada –Ranma… nunca me habías besado… así…-
-Yo… yo… yo…- Estaba sonrojado –Quisiera seguir con el compromiso… ¿tú… aceptas?-
-No lo puedo creer, Ranma diciéndome eso… pero… Mousse está aquí… sufriendo por mi culpa, no podría dejarlo sólo…-
-Sí quiero, pero… ¿podría quedarme un tiempo aquí?...-
-Bueno, eh… está bien… y… yo…-
-Puedes quedarte aquí esta noche, sé que estás agotado-
- ¿Me… muestras la aldea?-
La chinita asiente sonriendo.
Mousse estaba acarreando dos baldes con agua con un dejo de felicidad en el rostro, a pesar de que su espalda estaba cubierta de sangre -Todo estará bien... luego de un mes le diré a Jung que no me he decidido, que realmente sólo voy a amar a Shampoo y que no podría casarme con ella. Shampoo al ver mi sacrificio por su amor me dirá que sí y podré ser feliz con el amor de mi vida- Su sonrisa se borró al ver a la chinita de sus sueños junto a Ranma –Pero…- Dijo soltando las cubetas y en un momento llegó a donde ellos estaban.
-Hola Mousse, no te ves bien- Le dijo el chico de la trenza
-¡¿Qué haces aquí Ranma?!- Preguntó furioso el hombre-pato
-Yo… pues vine a ver a mi prometida-
-¡¿Qué?!-
-Lo que escuchaste…- Dijo la chinita abrazando a su prometido –Ranma y yo nos volvimos a comprometer.
Mousse los vio con tristeza y bajó la mirada. En otro momento hubiera retado a su némesis a una pelea, pero no tenía fuerzas, lo habían golpeado con tanta fuerza, y hasta ahora sentía los azotes. Se fue de ahí con la cabeza gacha, recogió las cubetas que había tirado y siguió su camino.
Los miraba juntos y no podía creerlo, por qué si la noche anterior lo curó e incluso le dio un abrazo, sentía una calidez reconfortante al evocar ese momento. –Bueno… siempre es igual… me ilusiona y luego me hace caer de mis castillos en el cielo, rompiéndome el corazón al gritarme en la cara de un manera menos directa que es demasiado para mí, ¡qué tonto que soy!, ¿por qué creí que esta vez sería diferente?-
En la noche Shampoo estaba sentada en el sofá de su casa, Ranma se había dormido con la cabeza sobre sus piernas. Ella acarició los negros cabellos de su amado mirándolo dulcemente. –Siempre es igual, te miro y se me olvida todo, no pienso ni en el pobre de Mousse que se ha sacrificado tanto por mí… y yo aquí… te abrazo frente a él como si no me importara… parece que no recuerdo que es por mi culpa que está así… su espalda estaba tan lastimada… necesito hacer algo por él…- Dijo en voz baja sin poder quitar la mirada de ese chico que, sin merecerlo había robado su corazón.
-Akane…- dijo su prometido dormido aún –Akane te… te amo…-
Ella la observó con los ojos vidriosos –Y todo para qué…- Se preguntó a sí misma sin querer contestarse con la que sabía era la verdad.
Mousse intentaba sentarse en una silla, el único mueble que había en el cuarto en el que se estaba quedando, no lo había hecho en todo el día y se sentía realmente agotado, mucho más luego de la escena que presenció. Le dolía la espalda bastante como para que le costara tanto encontrar la postura exacta en la que se sintiera cómodo o al menos que no le molestara tanto ese intenso dolor, aunque de antemano sabía que le sería costoso sentirse cómodo con esa dolencia interna… ¡Por fin la encontró!, no era la mejor posición, pero era mejor que las que había intentado, iba a empezar a acostumbrarse a relajarse un poco, cuando escuchó la puerta, no quería levantarse, pero no tuvo opción, si fuera una amazona (cosa segura) no le perdonaría que la ignorara y mañana le esperaría un vapuleo… Se levantó con dificultad y fue a la puerta con lentos y perezosos pasos, al abrir y ver al amor de su vida del otro lado del umbral, enderezó su posición asustado, la invitó a pasar con una mano que temblaba de nerviosismo, ella tenía en las manos los implementos del día anterior, él se sentó, esta vez sin importar la posición, no sentía sus heridas, ella hizo lo mismo que la última vez sin decir una palabra.
-Si… haces tanto por mi… quiero corresponder de alguna forma… aunque sé que no es de la que querrías- Dijo la chinita terminando de aplicar la crema.
Ambos se levantan, el chico-pato se vuelve para encontrar un rostro triste con ojos como cristales empapados de lágrimas que intentan no bajar por esas mejillas perfectas que él adora, la rodea con sus brazos con la mirada triste.
-¿Qué te hizo esta vez?...- Preguntó Mousse con una voz seca
-No deja… de… nombrarla…- dijo la chinita entre sollozos
-A Akane?...-
Ella afirma –Lo siento, no debería decírtelo, te han golpeado todo el día, debes estar agotado, lo siento…-
Él niega con la cabeza –Yo estoy bien si tú lo estás, aunque no te entiendo… ese Saotome sólo te lastima- Dijo entrecerrando los ojos con un poco de rencor.
-Yo… tampoco entiendo… por qué sigues haciendo todo esto por mí…-
-Nunca me escuchaste cuando dije "te amo"…-
-Mousse eres un tonto...-
-¿No te cansas de decírmelo?...- Dijo triste
-Es que… eres la única persona que conozco que… ha soportado tantos desplantes… y golpes…-
-Pero… todo lo que hago es compensado… cuando en momentos me haces sentir que correspondes… aunque sea mentira…-
-¡Tonto!- Dice enojada golpeando con los puños el pecho del chico-pato suavemente. Él la mira con dulzura. La chinita levanta la mirada y cesa de golpearlo, su mirada se pierde en esos ojos azules por unos segundos, antes de abrazarse a su cuello y besarlo. Se separó confundida – ¿Por qué me confundes tanto?...- Le dijo mirándolo fijamente y se va de prisa sin esperar a que conteste, aunque él no podía hacerlo, estaba anonadado.
- ¿Siente algo… por… mí?...- Se sacude la cabeza –No, no puedo hacerlo de nuevo, sé que está enamorada de… Saotome, no puedo ilusionarme… de nuevo-
Shampoo fue corriendo a su casa, pero antes de entrar notó que algo le faltaba… había olvidado la taza con el algodón y el tubo de crema, se detuvo frente a la puerta, no podía devolverse, la recogería luego… lo que importaba ahora era huir de él… la confundía, habían estado muy cercanos antes, pero era porque Ranma no quería estar con ella, ahora que no es así… ¿por qué querría estar con Mousse?... no, sólo era agradecimiento, era el único sentimiento que la une a él… fue sólo un impulso… algo momentáneo. Abrió la puerta, Ranma aún seguía dormido en el sillón, le producía un sentimiento agradable el verlo así, siempre tenía un temperamento tan fuerte que era algo extraño verlo tan calmado y angelical. Sacudió su cabeza, por un momento creyó que la trenza se le había soltado, su cabello era más largo y le pareció que tenía gafas… -No… no es… debo tener mucho sueño…- Se dijo a si misma, antes de escuchar que tocaran la puerta, era él, lo sabía, luego de pensarlo un momento fue a abrir. Paseó la vista por los alrededores pero no había señal alguna de un alma, todo estaba muy silencioso, miró abajo, estaban los implementos con una nota, la tomó para leer: "Sabes que no puedo devolvértelas en el día, además de que sé que no quieres verme", rezaba la nota, la miró por un momento, tomó la taza y entró.
Nunca me escuchaste cuando dije "te amo"Dijo una voz interior, sacudió su cabeza
–Va a ser difícil estar aquí sin Ranma- Volvió a ver a su novio y suspiró – ¿Por qué no te comportaste así antes?-
Al día siguiente Ranma y Shampoo están en la puerta de la casa de ella.
-Shampoo ¿estás segura de que no quieres acompañarme?- Preguntó el chico de la trenza
-Sí, pero dentro de poco iré a Japón, yo… sólo espero no encontrarte rodeado de todas esas prometidas a mi regreso-
Ranma sonríe y la besa –No te preocupes, hasta pronto- Se va y Shampoo lo ve hasta que se pierde de vista.
-¡Shampoo!- Escucha la chinita al salir de su letargo, se vuelve para encontrar a su mejor amiga, quien se acerca a ella.
-¡Hola Jung!- Dijo la chinita de cabello morado
-¡Hola!, ya te ves mejor-
-Sí, Ranma y yo volvemos a estar comprometidos- dice sonriendo –Y tú te ves muy feliz-
-Les deseo que sean felices. Bueno…- Dijo la pelirroja sonrojada –Supongo que de todas formas te vas a enterar… Mousse y yo nos vamos a comprometer para casarnos-
La chinita no pudo ocultar su impresión y descontento con la noticia –Ustedes dos… bueno… eh… espero que les vaya bien… pero… ¿por qué Mousse… sigue cumpliendo con su castigo?-
-Él me dijo que quería durar un mes… como tú…-
-Pero… si sabes porque lo castigaron, por qué te quieres casar con él… él nunca va a dejar de quererme… desde niños siempre fue así- Dijo con una sonrisa de autosuficiencia.
-Eso no importa… todos tenemos derecho a rectificar, él por fin se dio cuenta de que no lo vas a amar, digo… vas a ser la señora Saotome…-
-Eso no fue un impedimento la vez pasada…-
-¡Shampoo!... debo entender que entonces sí te gusta Mousse- Dijo Jung con una sonrisa de complacencia
-No confundas las cosas… lo que quiero decir es que tengo a Mousse comiendo de mi mano, ahora está contigo, pero con sólo que lo llame…- Dijo sonrojada y nerviosa- él va a estar detrás de mí como fue siempre-
-Sh… Shampoo…- Escuchó la chinita detrás suyo con una voz triste, lo reconoció, era Mousse, volvió su figura para perderse en esos ojos azules que la miraban con tristeza –Shampoo… no es bueno que me trates como si fuera un objeto sin valor… sé que para ti lo soy… pero… no me gusta escucharlo…- La chinita lo miró con furia y entró a su casa.
-Mousse…- Dijo Jung luego de escuchar el portazo que dio Shampoo, el pato suspiró triste y su prometida lo abrazó – ¿Te… sientes bien?...-
-Es sólo… que no sé si pueda levantarme el día de nuestra boda-
-Eso se puede arreglar… ¡casémonos ya!-
Él se separó y fingió una sonrisa –No podría…- Se volvió para seguir con sus labores, su prometida sintió un hueco en el pecho al ver su espalda lastimada...
Fue otro largo y tortuoso día para Mousse, no había vuelto a ver a Shampoo y no podía dejar de imaginársela con Ranma.
Una semana pasó con lentitud para él, por el dolor y el hecho de no ver ni una vez a su amor hacia que se sintiera más desdichado. Tal vez… ya se casó con Ranma… y yo aquí pensando en ella, ¡qué tonto!-
Shampoo caminaba de un lado al otro en su casa, contrario a lo que pensaba Mousse, ella no se había ido de ahí, tan sólo lo esquivaba, aún no sabía por qué tenía una actitud tan infantil… ¿Por qué tomaba tanto en cuenta al tonto de Mousse? –No puedo seguir huyéndole… pensará que tal vez me interesa y no es así… pero… su espalda se veía tan lastimada… se ve que su noviecita no se toma ni un poco de tiempo para tratar sus heridas… en un principio lo hace por mí y… debo hacer algo por él-
Mientras tanto Mousse estaba sentado en el único mueble de su casa, tocaron la puerta.
De seguro es Jung, me disculparé con ella por rechazar su ayuda…Al abrir, el amor de su vida hizo que se tragara toda la disculpa que le iba a ofrecer a su prometida, mientras sus mejillas se sonrosaban, la invitó a pasar con la mano temblorosa, y bajo la mirada para notar que traía consigo los implementos para tratar sus heridas.
-Creí que… te habías ido con… Ranma- Dijo Mousse sentándose
-No, lo que pasa es que… no he salido mucho últimamente- Dijo la chinita mojando la toalla – ¿No le molesta a tu novia que haga esto?... por eso no había venido-
Él hace un gesto de dolor al sentir la toalla –No, no creo, y… ¿cómo van tus planes de boda?- Pregunta notablemente triste.
-Debo ir a Japón para hablarlo con Ranma-
- ¿Puedo decirte algo?-
- ¿Sí?…-
-No te escucho muy feliz-
-Sí… yo… sí…-
Él da media vuelta a su figura para encontrarla con la mirada triste y vidriosa.
- ¿Qué pasa en realidad?- Pregunta el pato con ternura
-Sé que no me quiere, no entiendo por qué lo hace… ¿por qué… quiere estar conmigo?…-
- ¿Cómo no va a quererte?, sería un tonto…-
-Tú… lo… dices… para… consolarme…- Dijo sollozando
Mousse la abraza –Sí te quiere… es sólo que lo de Akane aún le duele, entiéndelo…- Ranma es un idiota… yo teniendo una oportunidad así… pero nunca podré experimentarlo, lo sé…
-Mousse… por qué eres tan comprensivo con Ranma… hasta donde sé tú lo odias-
-Porque sé lo que es… no tener a quién amas y… supongo que debe ser peor el perder… eso que hace que te sientas bien… sin importar lo demás o lo que te suceda…- Dijo el pato hablando más para si.
- ¿Tú… novia realmente me cuesta decir eso no ha hecho algo por tu espalda?- Dice separándose e indicándole al joven que se siente para continuar colocando la crema.
-Sí, es sólo que… cuando ella lo hace… me duele mucho…-
Shampoo esboza una sonrisa de satisfacción, imperceptible para el pato. –Ya no tienes que hacer esto por mí-
-Pero… tú lo sufriste un mes…-
-A mí no me golpeaban, tú has tenido un castigo más cruel-
-Pero lo tengo merecido… no debí hacerlo…-
-Ejem… no debimos…-
-Fui yo quien inició todo, si tan sólo… hubiera comprendido desde el principio que te ibas a casar con él... y… nunca ibas a sentir nada por mí…-
Shampoo terminó y recogió los implementos –¡Es cierto!, y… espero que al fin lo entiendas, yo sólo voy a amar a Ranma- Dijo yéndose
El chinito suspiró al escuchar la puerta cerrarse de un golpe.
