Escrito desde el punto de vista de Juliet.
Alguien debería decirle a Mamoru y Haruka que sus entrenamientos son perjudiciales para la salud mental de todos nosotros, pero no seré yo quién lo haga. Miro de lado a lado y el rostro de Sierra se mueve entre un deseo de asesinar a Mamoru y una expresión de apoyo a favor del buen trabajo que realiza Haruka; más lejos de la escena, Pyro y Senji parecen perturbados mientras miran a la pequeña que cuidaron durante años retorcerse en el piso de forma muy coordinada y hábil con el samurai. El mayor problema de estos entrenamientos es que elevan la temperatura del lugar donde este par de densos pelean, los gruñidos, el sudor, y la manera tan perfecta como pelean estos dos seres tan atractivos resulta realmente perturbador para el resto de nosotros. Nunca se cruzó por mi mente que alguna vez tendría que presenciar una escena así, a pesar de que el atractivo de Mamoru valía el esfuerzo, nunca me atreví a intentar algo con él por ese aura impenetrable que posee; Haruka, por otro lado, siempre mantuvo una buena relación con él, pero desde que volvieron a encontrarse acá en Galboa, las cosas están en otro nivel. ¿Será arriesgado decir que pareciera que ella ha roto algunas barreras del samurai demoníaco? Después de que Haruka y Senji trajeron a Mamoru a la casa, él no volvió por un tiempo más, pero ahora, al menos dos veces al mes se reúne con Haruka (aquí o en casa de él) a entrenar, y parece especialmente fascinado con la manera como Haruka aprendió por sí misma a utilizar sus premoniciones en medio de la lucha. Entonces, la gran tontería de la que ya me estoy cansando flota en el aire, ella lo mira cuando él no está mirando y a veces él se la queda mirando cuando ella le da la espalda. Peor aun, a veces cuando camino desprevenida por la casa, escucho la risa de Mamoru, y un escalofrío recorre mi espalda, Haruka es realmente terrorífica de poder lograr que él se ría a carcajadas. Y la comida, ay Dios, me hace feliz cuando Mamoru visita porque si normalmente la comida de Haruka es deliciosa, cuando él viene no hay chef que pueda igualar las habilidades de ella, incluyendo los postres: pudines de chocolate, galletas con chispas de chocolate, flanes, y el rostro indiferente de Mamoru se viste con una sonrisa casi imperceptible cuando su paladar entra en contacto con la cocina de ella. Haruka, subestimé a esta pequeña por demasiado tiempo, ahora, con sus 17 o 18 años no sé, con un cuerpo envidiable, una apariencia delicada, habilidades para la lucha bastante decentes y habilidades de cocina superiores, parece ser el perfecto partido para un ser tan extraño como Mamoru. Pero de allí a que realmente vaya a ocurrir algo entre ellos hay un largo camino, y ojalá Sierra pudiera entenderlo en lugar de caminar de lado a lado esperando a que Haruka vuelva cuando va a casa de él.
-Ya es tarde. -Son las 9 de la noche, Sierra, no es tarde. Suspiro con molestia y sigo pintándome las uñas.
-Seguramente no se da cuenta del paso del tiempo cuando está con él. -Sierra voltea y me mira a los ojos, sospecha que mi respuesta fue una burla, y está en lo cierto. -No estoy bromeando...realmente no esperaba que... -Sigo pintándome las uñas.
-No ha pasado nada todavía, Sierra. Y realmente creo que pasará mucho tiempo antes de que alguno de los dos se atreva a hacer algo.
-¿Pero tú crees que de verdad estén enamorados? -El preocupado rostro maternal de Sierra ataca nuevamente.
-La verdad es que no. A Haruka...es obvio que le gusta Mamoru, es decir, no es ciega. Hey, no estaba intentando burlarme, en serio. -Sierra se ríe por la nariz. -Pero Mamoru...no creo que le interese estar con una mujer en lo más mínimo, no creo que sea un hombre siquiera, es como una máquina...eso pensaba...pero ahora parece que se ablandó un poco.
-Yo también lo he visto, le sonríe a Haruka diferente que a los demás.
-Aunque, Haruka siempre ha sido especial, la niña que él salvó y que a su vez lo ha salvado a él en varias ocasiones. Pero...
-No es eso. -Esto se empieza a poner desagradable en el momento en que Sierra completa mis frases, pero ella no parece perturbada por este hecho. -Él está cediendo poco a poco a la persona que es ella y peligrosamente parece que encajan muy bien. Haruka se ha vuelto tan fuerte, en ánimo y en físico que es realmente admirable... -El espíritu de Sierra parece abandonar su cuerpo cuando suspira frustrada.
-Ujum. -Es tiempo de aplicar el brillo a mis uñas e irme de aquí antes de que Sierra crea que por esta conversación me convertiré en su confidente. El timbre de la casa suena, y aprovecho para levantarme y subir a mi cuarto, en el camino veo a Haruka entrar a la casa en penumbra, y realmente debo reconocer que las premoniciones no son los únicos poderes que esta pequeña posee.
