Notas:

Los personajes no son míos, son del increíble akira toriyama.

Segundo capitulo 3 Disfrútenlo, seguimos escribriendo! Gracias miles a los que lean, verdaderamente es super importante para mí.

Mi luz al final del camino

El Trato


Alguien entro a mi habitación alcance a divisar una bata blanca. -Bulma ya basta- me tomo de la mano y nos sentamos en la cama seguidamente entro mi madre a la habitación y se sentó junto a nosotros.-Ya ha pasado un año, cariño tienes que aprender a vivir sin él, eres joven, lista, bella y…

-Desgraciada-termine de decir-me niego a vivir sin mi Yamcha, ustedes jamás lo entenderían.

-Nos mudaremos a la capital del Oeste- lo dijo como si no le importase lo que le acabo de decir.

-¿Queeé? Noo, acá esta mi vida, mi yamcha- desde que él murió iba todos los días al cementerio a llevarle flores y a decirle cuanto lo amo.

-Te propongo un trato.

-¿Qué trato?- respondí rápidamente, atrajo mi atención además mi padre es muy hábil para estas cosas.

-Nos iremos dentro de dos días, si superas esta depresión en un mes, volveremos aquí.- Es un trato justo "pensé" Mi vida ha sido un caos, me sumergí en mi pasados actos de suicidios, dos días después que Yamcha murió me trate de cortar las venas y fue un intento que casi cobraba mi vida pero el robot sirvienta llego a tiempo, la segunda fue tomando muchas pastillas para dormir, pensé que sería una manera menos tortuosa para mí, otro intento fallido porque no soporte y las vomite y la tercera y más reciente conecte los aparatos eléctricos cerca de mi bañera para morir electrocutada pero en ese instante el agua no caía, grave idea y de esa desistí. Asentí con mi cabeza.

-Perfecto cariño, haz tus maletas.- siempre mi madre tan entusiasta.

Comprendía a mis padres, era muy difícil verme en este estado, sin comer, sin salir, llorando. Baje de peso increíblemente parecía un costal de huesos. Mi padre me beso la frente seguidamente los vi desaparecer en la puerta de mi habitación. Me metí en mi baño hace 3 días que no me duchaba, sentí el agua helada caer por mi cuerpo pensaba en cómo sería la capital del Oeste, no quería pensar en Yamcha, no quería flaquear, quería volver hacer la misma Bulma de siempre feliz, aventurera "aventurera" una punzada me atravesó mi corazón al recordar mis viajes y aventuras con Yamcha, ir al desierto, correr de leones. Perdí estaba llorando de nuevo, llore hasta que mis ojos se cansaron, me seque y me dirigí a cambiarme, fue difícil toda mi ropa me quedaba floja, opte por un short de tela, y una camisa floja con mis all star blancos. Quería volver almorzar con mis padres. -¿Puedo sentarme?

-Bulma, querida siéntate- dijo feliz mi madre, amaba verlos así, me sentía culpable por mortificarlos tanto.

-¿Qué comeremos?- pregunté hambrienta.

-Cariño comeremos lasaña, tu favorita.- los robots empezaron a traer comida, increíblemente logre comer 3 porciones de lasaña era un record. En meses mi menú era agua, pan y jugos naturales. Comimos felices, les dije a mis padres que iría de compras porque no quería llegar a una nueva ciudad con mis trapos viejos y pensé "gran mentira", me dirigía hacia el cementerio.

Pase por la floristería por unas rosas rojas como la pasión, el amor que sentía por Yamcha y además unos nardos blancos que le fascinaba el aroma a mi querido Yamcha. Llegué al cementerio West y me quede contemplando la lápida.

"Aquí moran los restos de Yamcha Lobo 1990-2013 Buen hijo y excelente esposo"

El padre de Yamcha pidió poner lo segundo, dijo que siempre seré su nuera, pero como siempre me dolía verlo, me sentía vacía porque ni siquiera fui capaz de cumplir nuestra promesa.

-Pronto te tendré para siempre, mi Bulma.

-Siempre hasta la eternidad-dije en tono divertido. Esa noche nos continuamos amando hasta el amanecer.

Aparte todo recuerdo, tomé aire y dije: Ho- Hola mi amor- mi voz entrecortada por las lágrimas- estoy aquí tesoro, sabes te tengo una noticia pero no te preocupes hare todo por volver en un mes.- le conté todo el trato con mi padre, al terminar empecé a recordar viejos tiempos con él, incluso una pareja me miro con ternura y con pena a la vez- Es hora de irme, cuídame siempre, Te amo Yamcha, y siempre lo hare.- Me levante sacudí mi ropa y me limpie la cara. Salí corriendo hacia el centro comercial para no llegar a casa con las manos vacías.

Mi último día en la capital del Sur pero no por mucho pensé.

-Bulma, ¿te ayudo?- me pregunto mi madre, ya que me encontraba haciendo mi maleta.

-Claro, mamá.

-Sabes cariño, leí en una revista que en la capital del Oeste están los mejores pastelillos del país.- lo dijo felizmente mi madre, ella siempre con su buena actitud. Terminamos de empacar y guarde las tres cosas más importantes para mí: el anillo, la rosa que me regalo al ser novios, la guarde en un libro y se diseco y por ultimo nuestra primer foto juntos. Baje a cenar y mi padre nos dijo que nos iríamos a primera hora. Repasemos las capsulas, maletas, laboratorios, capsula corp. Creo que todo está listo.- no podía creer que mi padre se lleva a capsula corp. También.

-Volveremos en un mes, no hay necesidad de llevársela- dije molesta, actuaban como si nunca íbamos a volver pero si ellos no volvían era su problema porque yo tenía más que claro mi objetivo. Subimos al carro hacia el aeropuerto, fue triste no despedirse de nadie ya que no tenía amigos, solo lo tenía a él.

Pasajeros del vuelo 950 con destino a la capital del Oeste, favor abordar su vuelo. Mi señal pensé. Iba hundida en mis pensamientos que sin fijarme choque con una persona.

-Lo siento.- me dirigí a recoger los libros que le bote al hombre de enfrente.

-Sé más cuidadosa a la próxima.- dijo con una encantadora sonrisa.

No logre decir algo cuerdo al ver su sonrisa y solo balbucee-Se…Seguro.- me ruborice de la vergüenza. Lo vi desaparecer entrando al avión.

El viaje fue tranquilo, dormí en todo el trayecto realmente asustada sin tener ninguna pesadilla. Cuando salimos del aeropuerto pude notar lo hermosa que es la capital del Oeste, mire sus edificios, sus establecimientos y entendí porque mi padre quería estar ahí, era lo mejor para la compañía. Subimos al auto hacia nuestro nuevo hogar. Llegamos, como era de esperar no había nada más que un terreno. Mi padre saco la capsula de capsula corp. Y la des-encapsuló. Ver mi casa es asombroso, mi padre es un genio pensé al ver la maravilla de casa. Entramos y desempacamos todo. Sin duda el clima es mejor aquí, y el terreno igual, ya que tenemos piscinas. En el Sur no cabían, era más pequeño el terreno.

Bulma porque no vas a dar un paseo y conoces la cuidad.- dijo mi madre, es una buena sugerencia pensé. Des-encapsulé mi motoneta, la que con orgullo hice yo misma, recordando lo desastroso que fue al inicio pero la hice a mi gusto, a mi conveniencia y a mi perfecto estado, tome el mapa que mi padre me dio, el día anterior. Andar en moto es simplemente un placer de la vida, sentir el aire, esa rica brisa en mi cara es genial, empecé a revisar el mapa porque jamás habíamos ido a esa ciudad. Logré hacer unas pequeñas compras de artesanías para la casa y además compre una ropa para salir más. Recordé la mentira por la que fui al cementerio West y tenía que cubrirla, salir de compras en esa ciudad fue perfecto, por un momento me había olvidado del sufrimiento pero como iba a olvidarlo si estaba perfectamente clavado en mi corazón, le pedí perdón a mi corazón, a Yamcha. No te olvidaré, es imposible. Lo amo. No logre fijarme que el color del semáforo había cambiado a rojo y choque con algo realmente duro, perdí el equilibrio y me caí, realmente agradecí tener un cinturón sino hubiese salido volando pensé.

-Auchhhhh! Fíjate insecto como manejas.- dijo un pequeño hombre levantándose del suelo al mismo tiempo que yo.

-Lo siento, lo siento.- dije maldiciéndome por ser distraída.

-Al menos quítate el casco, idiota.- que malhumorado pensé.

Me quite el casco dejando caer mi largo y verde cabello.

-Tenía que ser mujer.- dijo con una sonrisa campeona.

-Óyeme, enano.- dije molesta, no molesta es poco, estaba echando llamas de fuego. –El hecho que sea mujer no te da derecho hablarme de esa forma e incluso somos mejores que ustedes en todo sentido.-Mi reacción fue gritarle, nada extraño realmente mi carácter era insoportable y en estos días más de lo normal. El tipo solo se limitó a reírse de mí y a desaparecer entre la multitud de gente, no sabía cuánto tiempo me había quedado observando hasta que un claxon sonó súper fuerte y me hizo salir de mis pensamientos arrancando a toda velocidad.