Todo esto había pasado una semana antes de la boda. Cuando cogía a Shigure podía sentir si estaba bien o herido o si algo le preocupaba. Durante esta última semana había sentido su dolor y su tristeza por no estar ella con él. En sueños le veía entrenando y que dejaba de entrenar para llegar hasta ella y besarla apasionadamente.
Por él daría su alma. Pero un pirata y una capitana juntos son una abominación para el mundo.
Así que Smoker no era una mala alternativa. Siempre había oído que la pasión es breve y que el amor se aprende por lo que estar a su lado era una muy buena opción. Sabía que era envidiada por otras pero eso no le importaba.
El problema era que había descubierto demasiado tarde sus sentimientos para dar marcha atrás a la boda. Se sentía condenada al matadero, sin posibilidad de escape sin crear daño a nadie.
Todos sus pensamientos los tenía plasmados en un diario personal. La llave estaba colgada de la vaina de Shigure, escondida en su interior. Sus dudas, sus miedos, sus recelos y deseos, su pasión y su devoción, su alma partida en dos, entre lo que el corazón le decía de dejarlo todo y huir con Zoro y lo que su cabeza le indicaba que era seguir como Marine junto a Smoker.
Mientras caminaba por el pasillo levantó la vista hacia el altar. Smoker la esperaba con su puro en la boca y su porte serio. Por un momento deseó que fuera Zoro el que estuviera allí esperándola, o que viniera y la secuestrara o que interrumpiera la boda a espada limpia para buscarla y llevársela. Pero sabía por las noticias que estaban muy lejos del cuartel donde se oficiaba la ceremonia.
Llegó hasta su altura y miró los ojos de Smoker. En ellos se mostraban sus sentimientos por ella. Agachó la vista para que él no pudiera adivinar cual había sido su último pensamiento y cogió su mano para que empezara la boda.
Cuando el Almirante le preguntó a Smoker si quería casarse con ella, el Sí fue alto y claro. En el momento en que se lo preguntó a Tashigi, el suyo fue bajo y débil, pero suficientemente audible. Seguía mirando hacía abajo. Cuando el Almirante preguntó si alguien se oponía a este enlace, en ese momento la venganza se perpetró. Hina, que amaba con locura a Smoker estaba celosa y quería que ella estuviera muerta así que lanzó una espada. Tashigi era el objetivo y Hina no falló, clavándole la espada en el pecho. La sangre brotaba de su herida sin cesar y sus ojos perdieron brillo.
Smoker se puso furioso, desesperado. Arrancó la espada del pecho y apretó fuerte para intentar cesar la hemorragia.
El medico había contenido la sangre, el pulso era fuerte y la respiración constante, pero no recuperaba la conciencia. Sus ojos seguían apagados, mirando al vacío sin pestañear. No sabían porque no se recuperaba. Smoker no se apartaba de su lado. Se sentía culpable porque no la había podido proteger. El día más importante de su vida se había convertido en la pesadilla más dura que había tenido.
Tras la primera noche, Tashigi susurro un nombre apenas sin fuerza. Smoker lo oyó y su alma se descompuso ya que lo que ella susurraba era "Zoro, ayúdame".
Todo esto era demasiado para él. Cogió la katana culpable y vió la marca en su hoja azulada. Buscó entre los papeles de Tashigi y encontró su referencia: "Devora Almas". Dicha katana robaba el alma de quien era herido pero para que hiciera ese efecto debía haber un sentimiento de celos hacia esa persona. Solo podía mantener atrapada un alma, por lo que para liberar la de ella debería herir a alguien a quien odiara. Y quien mejor que los Sombrero de Paja, a los cuales odiaba con todas sus fuerzas. En especial a Zoro porque los celos habían nacido con ese susurro.
Estando en la habitación de su capitana, al coger a Shigure cayó la llave del diario. La recogió y sabiendo donde ella guardaba su diario lo abrió. Leyó todo lo que ponía sobre él, lo orgullosa y lo contenta que estaba por poder aprender y luchar a su lado. La devoción que sentía y su respeto por sus opiniones. La sorpresa que fue para ella que le pidiera el matrimonio y como avanzaban los preparativos. Pero no vio que pusiera que lo quisiera, sino solo que era muy importante para ella.
En cambio leía los insultos que le dedicaba al ex-cazarrecompensa y veía la pasión inconsciente que sentía por él. Cuando leyó el acontecimiento de las dos espadas, entendió que el corazón de ella le pertenecía a ese pirata.
Ese diario fue la puñalada más grande que podían darle, ya que amaba a una mujer que no le correspondía. Que sería siempre fiel y estaría con él para todo lo que necesitara, pero que su alma le pertenecía a otro. Y estaba a las puertas de la muerte por culpa de él.
Podía dejar que ella muriera y que nadie supiera que habría podido salvarla, sintiéndose culpable por no ayudarla, o bien ir y capturar el alma de ese condenado pirata, salvando a Tashigi pero condenándole a él a ojos de ella.
¿Que haría ahora?
