DISCLEIMER: LOS PERSONAJES SON DE STEPHANIE MEYER. LA HISTORIA DE WONG KAR-WAI, YO SÓLO ME ADJUDICO LA ADAPTACIÓN Y LOS CAMBIOS EN ESTA.

EPOV

Desde el día que nos habíamos mudado, Tanya estaba más extraña que de costumbre, para este punto nuestro matrimonio no está ni de cerca en nuestro mejor momento, creo que aún las cosas tienen solución. Llevo largo tiempo sospechando que ve a alguien más, mi hermano Emmett y mi cuñado Jasper lo habían mencionado más de una vez en nuestro viernes de cervezas.

—Hermano, no puedes seguir negando lo inevitable, creo que si tú no aceptas que Tanya es infiel, nadie más lo hará.— dijo Jasper. —Puedo sentir que ahí afuera hay alguien mejor para ti.

—Claro, tú consejo llega dos, casi tres años más tarde —Pongo los ojos en blanco, le doy un largo trago a mi cerveza poniéndolo en la mesa—Me gustaría saber si es verdad.

—Yo creo que tienes suficientes pruebas de que es así, todos esos viajes, llegadas tarde, cambios de residencia, siento que quiere acercarse a alguien–. La voz de Emment se escucha más lejana, me hace pensar en algo que en realidad yo ya había estado pensando, fue tan rápido que no me di cuenta de lo que estaba sucediendo, hace aproximadamente un año y medio, Tanya había estado en un congreso que al parecer es el más importante en bienes raíces, fue una semana, pero luego de eso nada en nuestro matrimonio fue lo mismo, Tanya viajaba incluso más que yo, el deseo de tener un hijo se había esfumado de la nada y cada vez menos estábamos juntos.

–Creo que tienen razón, seguramente está viendo a alguien más–. respondí verdaderamente enfadado por estar sufriendo por alguien que cualquier día de estos me va a dejar. Yo sé que es sólo cuestión de tiempo. –Conocí a alguien– los dos pares de ojos se abrieron desmesuradamente, me mordí el labio –En mi defensa es hermosa, aunque es casada, se llama Isabella, es mi vecina y casualmente tiene un matrimonio tan endeble como el mío –ambos alzaron las cejas, al parecer estaban entendiendo lo mismo que yo. –Voy a salir con ella, necesito preguntarle si lo sabe, aunque supongo que lo hace. No sé–. tiro de mi cabello que es igual de desacomodado que siempre, lo echo a un lado.

–Creo que el próximo viernes que vayamos a tu casa debes decirnos quien es–. dijo Emmett más entusiasmado de lo normal, pero Jasper, con una sonrisa resplandeciente, que ya parecía bastante a la malévola de mi hermana Alice, un escalofrío recorrió mi columna, no dijimos nada más sobre el tema, todo luego de eso fue baseball, el superbowl y la nueva novia de Emmett.

La semana la pasé con más cirugías de las normales, muchas de ellas eran complicadas, había detestado cada momento que no pude ver a Isabella, esa mujer de una maravillosa y delgada figura, piel casi transparente, cabello castaño y lo mejor, esos expresivos ojos color chocolate. Desde que nos conocimos, tuve que recurrir a masturbarme como un adolescente recordando a la primera chica que le gusta, mi miembro responde a la sola menciín de su nombre, por lo tanto, tenía siempre que concentrarme en mi actual desastre de vida que tengo, Tanya fue mi todo desde el día número uno, cuando mi hermano mayor Garrett había decidido traer a casa junto con su novia Kate, ambas gemelas y perfectas. Emmett ni siquiera se dio la molestia de tomarla en cuenta, según las palabras de mi hermano "era demasiado arrogante, altanera y frígida" para él, así que sin más, luego de mucho meditarlo, la invité a salir y luego de unos cuatro años, ya que yo me había posicionado como uno de los mejores médicos del país, entonces decidí casarme, tres años de matrimonio y de esos la mitad estaban siendo un infierno. Todos esos pensamientos se disiparon en cuanto vi cruzar a Isabella, el vestido rojo corto y ajustado, me hizo tener una erección que casi tuve que irme a masturbar, sin embargo, eso pasó rápido, pues vi la mano de su marido tomándola de la cintura, aunque el gesto parece forzado, ella parece estar cómoda, sé que me está buscando por su expresión, cuando sus ojos se encuentran con los míos, puedo ver como su piel se sonroja suavemente haciéndola aún más apetecible, de nuevo, algo me saca de ese ensueño, ese bolso Tanya me había dicho que su hermana Irina, que estaba de intercambio se lo había regalado recién, cuando en teoría fue a verla, junto con su madre, Carmen. La reunión pasa sin pena ni gloria, claro que ni a Isabella ni a mi se nos escapan esos pequeños detalles de nuestras parejas hablándose con una familiaridad absoluta, Isabella llega a mi lado y le pido que vayamos a comer, ella acepta, sé que todo esto puede parecer confuso, pero necesito saber.

El sábado, a eso de las 14:00hrs, toco la puerta de Isabella, quien sale con unos jeans, sudadera y chamarra de piel. –¿Quieres irte?–. me obligo a preguntarle, antes que saltarle encima para hacerla mía hasta que ella me pida que me detenga, ella asiente, decidimos tomar un uber, ella me ruega por una hamburguesa, que con gusto se la comparto, rozo su mano y ese cosquilleo único me recorre el cuerpo ¿ella lo sentirá?, me mira de reojo como si eso contestara una pregunta que no hice. Tomamos asiento y antes de ordenar, quiero preguntarle

–¿En dónde compraste tu bolso? Isabella, es que casi es el cumpleaños de Tanya y no tengo nada que regalarle, tal vez si luego de aquí podemos ir...

–Sólo Bella, ya te lo he dicho –no me queda más que asentir– Creo... esta bolsa me la regaló Jacob hace unos seis meses, no hay en el país.–Bella se nota incómoda, por lo tanto me quedo callado nuevamente –¿En dónde compraste esa corbata? Quiero una para Jacob–. Entonces entiendo porque está en un momento complicado.

–Es mi favorita, Tanya me la regaló, creo que no hay en el país–. ambos nos quedamos callados, Bella se muerde el labio nerviosamente, esa forma que tiene de hacerlo me hace pensar en lo increíble que debe ser besarla, interiormente me lamento que Bella no tenga al hombre que merece, siempre de viaje, siempre sola.

–Jacob tiene una igual, siempre la usa, sobretodo cuando va a salir de viaje–. Los ojos chocolate se posan en los míos. Sé que Bella puede sentir lo mismo que yo, esa electricidad que puede flotar entre nuestros cuerpos. –Sé que está con Tanya, lo confirmé el día que estuvimos en tu departamento.

–Lo sé, yo también lo sentí, Bella.

–¿Desde hace cuánto crees que haya sucedido?—Me preguntó, supongo que esperando a que yo supiera más que ella.

—Pienso qué tal vez un año o más—. Bella sólo asintió, entonces lo supe, ella también lo sabía desde siempre, en el fondo era más difícil de aceptar si estábamos solos, pero ahora que nos habíamos encontrado, ambos lo entendíamos bien.—Quiero seguirte viendo, tal vez esté mal, pero yo realmente necesito verte.— mi mano fue hacia la de ella, la acaricié y sentí esa descarga eléctrica que podía arquear mi espalda.

—¿Por qué estaría mal?—Bella me toma por sorpresa. —Ellos no pensaron en nosotros y nosotros no tendríamos que pensar en ellos, me da curiosidad saber cómo empezó, aunque estoy segura que nunca lo sabré, sin embargo, quisiera saber por qué decidieron hacer esto, no sé tú, Edward, pero yo prefiero enfrentarlo en cuanto regresen, como siempre lo hacen.

La mano de Bella acaricia la mía y puedo sentir que esa pequeña caricia había despertado cada parte de su ser, incluso alguna parte que no había sentido antes. Mis ojos estaban fijos en los de ella y no quería que esta conexión terminara.

—Bella, supe que eres editora, encontré un par de tesoros que... —no me deja terminar, los labios de Bella se pegan a los míos, lo que comienza con un leve y suave beso, se hace mucho más intenso, su legua y la mía se juntan en una danza que hace estragos por mi cuerpo, Bella deja un mordisco en mi labio inferior.

—Tenemos que ser discretos—. Y ahora nosotros éramos los amantes, tal vez para Bella era una especie de venganza, para mi, una nueva oportunidad.

—¿Nos vamos?—. Ambos casi sin haber comido, salimos, el Uber nos lleva de nuevo a nuestro edificio, cuando estábamos a un par de calles, Bella pidió que el automóvil se detuviera.

—Me voy a quedar aquí—. Se giró a besarme con ganas, estuve a punto de no dejarla bajar, pero ella insistió. Cuando llegué a casa no la vi y decidí meterme al departamento a nuevamente tocarme pesando en esa hermosa chica de ojos color chocolate.