DISCLAIMER: Los personajes son de SM. Solo la trama y cualquier locura es mía! u.u y muy, muy pronto también Edward Cullen lo será! *.*
Summary: Bella Swan nunca perteneció a ningún hogar. Su vida cambia completamente a los 13 años cuando una fantástica familia la adopta. Odio y celos pueden llegar a ser más que amor filial.
Gracias a AlePattz y MeliPattz por corregir mis Horrores y hacer que esta historia tenga mucho mas sentido.
Chapter 1. Despedida
Mi nombre es Isabella Swan, tengo trece años y a pesar de ser pequeña he sufrido mucho en mi vida, mis padres murieron cuando apenas tenía tres años. Recuerdo muy poco de ellos, Renée me cantaba y jugaba conmigo y Charlie me contaba cuentos antes de dormir y con eso, ellos para mí eran los mejores padres del mundo. Cuando murieron me quedé sola, y pese a mi corta edad sabía que no volverían. Desde entonces he pasado mi vida en el que siempre consideraré mi hogar, el centro de adopción de Irina, pero he tenido que vivir en distintas casas y con distintas familias y hoy, conoceré a mis nuevos "padres".
He tenido al menos cuatro madres y tres padres diferentes. Los primeros fueron Sarah y Billy Black, con ellos tuve un hermanito tan solo un año menor que yo, mi comportamiento era tranquilo, demasiado para una niña de esa edad por lo que me adapté a esa familia muy rápido. Pasé dos años de mi vida con ellos. Me encantaba estar con mi hermanito Jacob, jugábamos y reíamos, era como mi pequeño sol privado. Pero mi felicidad no duró mucho.
-FlashBack-
Hoy cumplía seis años y Billy y Sarah fueron a buscarme un pastel de chocolate mientras Jacob y yo nos quedamos en casa bajo la vigilancia de nuestra niñera. Ya era tarde y aún mis "padres", no habían llegado. Emily, nuestra niñera, caminaba de un lado a otro como león enjaulado con una mueca de preocupación en la cara, yo estaba en el sillón con la cabeza de Jake en mi regazo y acariciaba sus negros cabellos mientras él dormía plácidamente. Por alguna razón estaba inquieta, no podía dormir aunque el sueño trataba de vencerme. En eso sonó el teléfono, Emily se sobresaltó y dijo algo bajo su aliento que no llegué a entender.
-Residencia Black, buenas noches.- dijo Emily en un pequeño susurro, que a no ser por el silencio sepulcral que habitaba en la casa, no hubiera escuchado.
…
-Soy Emily Young, la niñera de los hijos de los señores Black.
…
-¿Qué sucede?- preguntó Emily un poco alterada.
…
-No… no puede ser… Salgo en seguida-dijo entre sollozos colgando el teléfono. Salió de la sala despavorida y cuando volvió tenía las llaves de su auto, su abrigo y bolso en las manos.-Bella, despierta a Jake, busca sus zapatos, abrigos y vengan conmigo.- las lágrimas salían de sus ojos como si tuvieran voluntad propia.
Más pronto de lo que hubiera querido me encontraba en la oficina del jefe de policía, mientras él nos decía que Billy y Sarah habían muerto. Jake me abrazaba y lloraba, gritando por nuestros padres, mientras yo estaba ahí sentada con mi cabeza en blanco. En tan solo seis años perdí cuatro personas a las que amaba con todo mí ser.
Como no teníamos tíos que se hicieran cargo de nosotros, Jake y yo fuimos enviados a un centro de adopción. Después de un tiempo en el que solo éramos Jake y yo, una pareja quiso adoptar a Jake. Tras semanas de soledad y tristeza sin él, sin mi sol, intentaron adoptarme. Esta vez eran James y Victoria, ellos decidieron adoptarme por un período de prueba. Jamás pensé que podrían haber personas tan desalmadas como ellos, me golpeaban y humillaban, prácticamente me adoptaron para quedarce con el dinero de mi manutención. Sin embargo, la felicidad les duró poco, un día decidí morder a Victoria y por falla de cálculos míos, pues solo tenía siete años, exploté uno de sus implantes de pecho, James hecho una furia me volvió a llevar al centro. Allí me encontré con la gran sorpresa de que Jake estaba ahí.
En otra ocasión llegó una mujer muy "especial", ni si quiera encuentro como definirla. Se llamaba Jane, vestía siempre de colores oscuros, maquillaba sus ojos con negro y siempre tenia sus labios pintados de rojo o morado, y algunas pocas veces de negro. Ella nos adoptó a los dos cuando teníamos ocho y nueve años. Al principio éramos felices, pues íbamos a estar juntos, y ella nos trataba bien, pero dos semanas después todo cambió nos comenzó a tratar con indiferencia, solo nos daba de comer y nos llevaba a la escuela. Al mes y medio todo fue cayendo en picada. Jane siempre hacía fiestas en su departamento, todos los fines de semana traía un hombre diferente y se quedaba con ella hasta el lunes en la mañana. En una de sus fiestas Jake y yo estábamos viendo una película en nuestra habitación, podíamos escuchar como el ruido se filtraba por debajo de la puerta al igual que una pequeña nube de humo. Cuando eran cerca de las tres de la mañana, Jake y yo jugábamos entretenidamente con los cojines, peluches y almohadas, cuando de pronto la puerta se abrió con un golpe seco, y por ella entró un policía armado hasta los dientes. Jake y yo mirábamos al oficial con los ojos abiertos como platos. Al darse cuenta del miedo que nos estaba dando, bajó el arma y puso una sonrisa amable, Jake dudó unos segundos en confiar en él, yo lo hice desde que vi en su mirada ese brillo que veía en los ojos de Charlie y Billy cuando me miraban. Jane fue denunciada por consumo de drogas y por hacer fiestas desenfrenadas en una casa con niños.
Después de eso, a los once años pasé a una familia más normal pero nunca encajé en su perfecto mundo por lo cual volví con Jake, quien no ha vuelto a formar parte de otra familia.
-Fin Flashback-
Y aquí estaba yo, mirando por una ventana mientras Jake me miraba furioso. Entendía que estuviera triste porque nos volverían a separar. Siempre estábamos el uno para el otro, siempre decíamos que si uno saltaba el otro saltaba, pero en esta ocasión alguien me agarró de la mano antes de que pudiera saltar junto a Jake, mi hermano, mi mejor amigo, mi sol.
-¿Cómo puedes dejar que te adopten? No puedes permitir que nos separen de nuevo. ¿Qué hay acerca de si tú saltas yo salto, ya no significa nada? Tienes que hacer lo que sea. Haz una travesura, se malcriada – decía Jake con tono desesperado y enojado.
-Ya te dije que he hecho todo lo que estaba en mis manos, Jake. En la primera visita derramé café en el traje de diseñador del hombre rubio, en otra ocasión rompí su reloj, robé su cartera. Y a la señora le rompí el collar de su abuela, y lo único que hizo fue agradecerme por darle una excusa para rediseñarlo – y era verdad ya no sabía qué hacer. Cada travesura, por grande que esta fuera ellos le encontraban algo bueno. Esas personas eran demasiado amables, amorosas y comprensivas - Jake creo que es hora de asumir lo que es obvio. Nos han adoptado más que a los demás niños, intentan separarnos…
-Y siempre volvemos Bells- me interrumpió antes de completar mi idea.
-Sí, y siempre vuelve otro a adoptarnos. Es hora de asumir la realidad Jake, no podemos estar aquí siempre. Yo ya me…
-Isabella, el señor y la señora Cullen te esperan en el recibidor.-Irina era la mejor. Ella siempre nos acogió devuelta, no importa las veces que volvíamos ella siempre nos recibía con besos y abrazos. Ella era nuestra amiga y guía, nuestra madre.
-¿Me podrías dar cinco minutos para despedirme de Jacob?
-No se tarden- dijo con una sonrisa triste mientras cerraba la puerta de los dormitorios. Ella sabía del cariño mutuo entre Jake y yo.
-Jake-lo llamé con un nudo en la garganta. Se me hacía difícil estar separada de mi mejor amigo. Y sé que soy yo quien toma la decisión de irse y no hacer nada para evitarlo, pero ya estoy cansada de luchar. Además, los Cullen parecían buenas personas, siempre me dirigían sonrisas sinceras y en su mirada podía ver un brillo de ternura. Me aclaré la garganta para que mi voz no sonara tan patética, tenía que ser fuerte, no solo por mí sino por Jake.-Sé que esto va a ser difícil pero piensa de esta manera, cuando seamos adultos volveremos a estar juntos -ya no podía aguantar las lágrimas y antes de que cayeran las sequé con la manga de mi abrigo.
-¿Es eso una promesa?-pude notar un tono burlón pero triste en su voz, y cuando alcé la mirada vi como Jake derramaba lágrimas.
Sin pensarlo dos veces me acerqué a él, lo abracé y lloramos juntos.
-Lo prometo Jake, cuando tu tengas veinticuatro y yo veinticinco nos encontraremos aquí, justo donde pasamos los mejores años de nuestra vida -susurré alejándome de él y dándole la mejor sonrisa que podía. Pero creo que más bien fue una mueca extraña, pues Jake se estaba riendo a carcajadas a más no poder.
-¡Prometido Bells! No olvides que te quiero. Te extrañaré-dijo eso último en un susurro apenas audible mientras salía de los dormitorios.
No sé como, pero el camino de los dormitorios al recibidor se volvió más largo de lo que recordaba. Estaba nerviosa, me sudaban las manos y sentía mil mariposas en mi estómago. No es que esto fuera nuevo para mí, pero en una de las reuniones me dijeron que tenían tres hijos; una niña de mi edad, un chico dos años mayor que yo y el mayor tenía diecisiete, sin mencionar los gemelos adoptados, que tenían quince años. Ya estaba acostumbrada a estar sola o con Jacob, esto era totalmente nuevo para mí.
Al llegar a la sala de estar cogí mis únicas pertenencias. Mi mochila con un álbum lleno de fotografías de Renée y Charlie conmigo, con los Black, con Jake y con Irina. Un collar de Renée, la placa oficial y un reloj de bolsillo de Charlie, un relicario de Sarah y una carta de de Jake para mi último cumpleaños. Y no se me olvida el osito de peluche que me dio Billy. Tenía que admitir que los extrañaba, a pesar del poco tiempo que duré con ellos, fueron las únicas personas que realmente me amaron y me cuidaron.
Después de un largo camino llegué donde estaban los Cullen, me esperaban con una sonrisa que no pude evitar responder. Cuando lo hice, un brillo maternal y feliz cruzó por los ojos de la señora Cullen.
-Hola señor y señora Cullen-dije en un susurro.
-Mejor llámame Carlisle, señor suena muy formal y viejo- dijo el señor Cu.. digo Carlisle, con una sonrisa que roba el aliento. No es que me guste mi "nuevo padre" pero ya era una adolescente y podía admirar la belleza de las personas y Esme y Carlisle lo eran.
-Y a mi Esme, amor. No te obligaremos a que te refieras a nosotros como tus padres, pero espero que nos veas de esa manera algún día- dijo Esme mientras me abrazaba. No pude evitar ponerme roja como un tomate y congelarme por unos segundos, pero la calidez de su abrazo me hizo reaccionar de una manera que no me lo esperaba, le correspondí el abrazo con una sonrisa.
Carlisle se fue a terminar de organizar los papeles en lo que Esme y yo platicábamos de cosas sin importancia.
-Espero que estés a gusto en la casa. Alice esta emocionada por que llegues. Siempre quiso una hermanita pero nunca fue posible - su sonrisa y tono triste me rompió el corazón, sin pensarlo fui hasta donde ella y con una pizca de duda la abracé, ella se tensó en un principio y cuando intenté alejarme avergonzada y con la cara toda sonrojada, ella me detuvo con su abrazo.-Está bien amor, es solo que no esperaba que tuvieras esa reacción tan pronto.
-Veo que ya se llevan bien-dijo Carlisle con una sonrisa que haría que cualquier mujer babeara. Me quede unos segundos estudiando las facciones de los que, de ahora en adelante serían mis padres.
Carlisle era un hombre apuesto y con un porte imponente, de aproximadamente 1.88 m de altura. Su cabello era rubio e indomable y llegaba hasta su cuello. Su nariz era recta y perfilada, sus cejas finas y rectas, y sus ojos de un intenso azul que no se podría encontrar en cualquier persona. Su cuerpo tenía una constitución media y bien torneada. Siempre tenía una sonrisa burlona o una sonrisa ladina que quitaba el aliento.
Y Esme, era tanto o más hermosa, que Renée. Media a lo máximo 1.68 m y su cuerpo era esbelto y curvilíneo, su rostro tenía una forma acorazonada y estaba enmarcado por ondas de cabello de color castaño acaramelado, tenía una nariz pequeña y fina, y sus ojos eran de un verde intenso. Ella podría ser una de las mujeres más bellas que he visto.
-¿Nos vamos? –preguntó Carlisle haciendo que saliera de mi ensoñación.
-Sí, vamos Bella-dijo Esme sonriendo.
Antes de montarme en el Mercedes de Carlisle, Irina me abrazó y me dio un pequeño beso en la sien.
-Me alegro de que ya encontraras una familia- me dijo con una sonrisa triste. Y con eso me monté en el carro. Carlisle aceleró y yo me quedé mirando como mi hogar se alejaba.
N/A: Espero les guste, es mi primer proyecto y soy nueva en esto. Y si creen que me gane una visita de los Vulturi, PORFIS no manden a Jane, ella me pone la piel de gallina! u.u
Por otro lado...
GRACIAS POR LAS ALERTAS Y LOS FAVS! *-* me hace feliz! Aunque son poquitas u.u pero realmente nunca pense que iba a tenerlas tan pronto. :D
En fin... en mi perfil encontraran el link para mi blog... Hay imagenes :3
Ps Bye! Y nos leemos pronto! :)
Besos
Bony
