Segunda parte

- Seiya...- dijo con una voz entrecortada una sonrojada pero muy enamorada Serena.

- Te amo mi dulce bombón, nunca lo dudes- le dijo dándole un sutil beso en los labios para luego apartarse suavemente con una risita malvada - Creo que por ahora no te irás a ninguna parte - afirmó tomándola de las muñecas y sujetándolas sobre la almohada.

Ella solo le sonrió de una manera tan coqueta que provocó que este se le abalanzara bruscamente sobre su cuerpo, besándola de una manera que casi no le permitía respirar.

-¡Seiya!-

- Lo siento bombón, es que me vuelves loco- se disculpó y volvió a besarla pero luego se apoderó salvajemente de su cuello como si fuera un vampiro que estaba poseyendo a una dócil damisela.

Serena no podía soltarse de aquella prisión, entre espasmos que este le provocaba ladeó su cabeza hacia el sentido contrario brindándole más espacio a su amado. Y así el aprovechó y se abrió paso hacia el lóbulo de su oreja mordisqueándolo; en ese instante soltó una de sus muñecas, llevó su mano hacia la entrepierna de su bombón y comenzó a juguetear en ella pasando por su clítoris para luego adentrarse en el sexo de esta. Ella con la mano recién liberada recorrió la espalda de Seiya, aferrándose, pero en ese mismo momento él terminó mordiéndola tan fuerte que le provocó que arqueara y retorciera su cuerpo permitiéndolo introducir aún más sus dedos logrando que ella soltara unos pequeños gemidos. Para él esa fue su señal, retiró sus dedos del interior de su amada y se los llevó a la boca para poder saborearlos, lo excitaba ver lo que provocaba en su pequeña. Y así comenzó a recorrerla dejando besos húmedos por todo su cuerpo sin apartar su mirada de ella. Llevó su mano nuevamente hacia la ropa interior de Serena, que hasta el momento no le había molestado, pero ahora necesitaba que nada le estorbara y se la quitó deslizándola lentamente con su cara de picardía; el rostro de éxtasis que su bombón le devolvía era un elixir que lo entusiasmaba cada vez más. Sin perder el tiempo se quitó el bóxer y liberó su miembro que para ese momento ya estaba rígido y listo para la acción. Para su asombro Serena con su cara de inocente lo tomó y lo direccionó hacia su destino, Seiya ya no se pudo controlar abriéndole más las piernas y con la ayuda de la mano de ella que le indicaba por donde, lo introdujo en el primer intento. Serena se aferró a las sabanas mientras él la envestía aumentando el ritmo y la intensidad provocando que el respaldo de la cama chocara una y otra vez contra la pared. Volvió a tomar nuevamente sus muñecas y esta vez las colocó sobre la cabecera incitando que Serena jadeara cada vez más fuerte. En el momento en que ella sabía que estaba a punto lo rodeó con sus piernas como para contenerlo. Notando esto le soltó las muñecas y la abrazó por la espalda levantándola, atrayéndola hacia él, induciendo que sus cuerpos se aproximen uno con el otro. Continuaron con los movimientos rítmicos e intensos, aumentándolos cada vez mas provocando constantes jadeos espasmódicos, hasta que en un momento de manera abrupta juntos llegaron al climax. Luego disminuyeron su respiración las cuales seguían entrecortadas por tan acelerado labor, y sin apartar las miradas se sonrieron y fueron soltándose de a poco, para luego quedar recostados exhaustos.

Serena volteó y descansó apoyando su rostro sobre el pecho transpirado de Seiya que aún seguía acelerado. Él le retiró un mechón de cabello que le cubría su rostro y luego la rodeó entre sus brazos.

- Me encantaría quedarme así toda la mañana amor, pero me tengo que ir- volvió a hacer un puchero.

Él solo la miró con dulzura y a la vez con un poco de resignación.

-Tomaré una ducha- le dijo mientras cubría su cuerpo desnudo solo con la camisa de Seiya, lo cual lo volvió a encender y levantándose de un solo golpe la alcanzó y la rodeó por detrás.

-¿Necesitas ayuda?- preguntó mientras le beso el cuello.

-Me encantaría- fue lo último que dijo…

Esta es la continuación que les prometí, espero que les haya gustado.