Disclaimer: Harry Potter le pertenece a J. K. Rowling.
Este fic participa del reto Anual "Nuevo año, nuevas historias" del foro La Sala de los Menesteres.
Astoria Greengrass.
Algún día seré Astoria Potter, lo sé.
Estamos en pleno apogeo de la Segunda Guerra Mágica y me infunde cierto temor que la vida del chico que ¿amo? Sí, que amo pierda la vida; ese chico es alguien en quién pensé que no me fijaría ni aunque mi vida dependiera de ellos y ahora me tengo que tragar mis palabras. Estoy escondida detrás de unos árboles que se encuentran en el Bosque Prohibido viendo claramente como el guardabosque lo carga al estilo princesa, se le nota que tiene ganas de llorar. Hasta hace poco que a mi me daba igual lo que le pasase pero en cierto momento parece que cambió. Antes de amarlo a él quería a otra persona, ¿a quién? Malfoy, ese chaval sangre purista que se cree el mejor sólo por su apellido, ¡jah! Ni que fuera el mejor jugando al quidditch.
En fin, ahora me encamino por detrás de las filas del Innombrable haciendo el menor ruido posible ya que lo menos quiero es que me lance la Maldición Asesina o cualquiera de las Imperdonables, lamentablemente un centauro pasó cerca de dónde me localizaba ejerciendo un poco de ruido... lo que fue suficiente como para que Lady Malfoy me viera pero no solo ella.
—Miren que tenemos aquí —escuché al Innombrable dirigirse a mi, su voz poseía tanto siseo que me llenó de miedo.
Cuando me miró directo a los ojos y levantó su mano, con la que usaba su varita, me paralicé instantáneamente dado que pensé que me mataría en ese momento; mis ojos los cerré rápidamente, mis brazos y piernas temblaron, me mordí el labio inferior y si hubiera podido huir lo hubiese hecho. Esperé y esperé, pero el rayo verde esmeralda nunca llegó; me llené de valor y subí la visión, él me miraba escrupulosamente al igual que sus subordinados... tuve la sensación de que no se esperaban esa acción. No me dieron tiempo ni de decir nada cuando habló.
—Eres Astoria Greengrass —afirmó riendo como una loca... no, es una loca; la lugarteniente del Que-No-Debe-Ser-Nombrado— la nenita por la que Draqui se derrite.
Esa información me sorprendió pero al mismo tiempo pensé que eso no sucedería; mi corazón es de San Potter.
—¿Su estado? —inquirió el Innombrable mencionando indirectamente que si era sangre sucia perecería aquí mismo.
—Sangre pura —rió Lestrange analizándome con la mirada.
Mi temor aumentaba con creces.
—¿Qué hace aquí, señorita Greengrass? —me preguntó el guardabosques, Hagrid, con preocupación.
Sin vacilar respondí—: Es que odio a San Potter y cuando lo vi muerto en brazos de Lady Malfoy no pude evitar alegrarme ¡por fin dejará de contaminar el aire! Y, lo obvio, no lo detendrá a usted, el magnifico Lord, de conquistar el mundo mágico aparte de exterminar a esas basuras que son los sangre sucia; por eso, mi Lord, estoy en este lugar. Además que mi reacción anterior se debió a que no esperé conocerlo en carne y hueso, lo que hace usted es admirable —mi explicación fue digna de una Slytherin, de una que "odia" a Potter. Quitando que agradezco saber adular a las personas; nota mental agradecerle a Pansy por decirme que sus "seguidores" le dicen mi Lord.
Él sonrió orgulloso por lo que dije antes, al igual que casi todos los que estaban allá. Me relajé ya que supe que mi vida estaba a salvo, mientras no haga nada que me delate. Me percaté de cómo me miraba Hadgrid: con horror; y Lady Malfoy: con estupefacción. No me importa la verdad lo que ellos crean de mi. El padre de Nott me indicó que los siguiera, obedecí al instante mas decidí que caminaría a la par de Lady Narcissa.
—Greengrass —me llamó Lady Narcissa, voltee—, ¿es cierto lo que dijo? —su voz era muy suave, como si quisiera que nadie, quitándome, la oyera.
—No; lo amo pero aprecio mi vida —me limité a contestar y ella pareció tranquila después de eso.
Minutos pasaron, los que fueron rápidos. Pude ver las orillas que daban por finalizado el Bosque Prohibido.
—¿Cómo está mi hijo? —su tono era de desesperación.
—Vivo —le hablé lo que quería oír.
De nuevo se relajó.
—Gracias —susurró débilmente.
Asentí avanzando más veloz; al llegar al Castillo noté como todos se paralizaron al ver al Innombrable —bueno, después que él llamase su atención— lo primero que oí fue la voz de la profesora McGonagall que me preguntaba por qué estaba con el Que-No-Debe-Ser-Nombrado no le contesté debido que, hipotéticamente, estoy de su lado.
Luego anunció su muerte, de cómo triunfó y de si alguien desea salvar su vida uniéndose a su causa. Rodé los ojos exasperada, vaya que ese tipo sí sabe la manera de quitarle la paciencia a la gente; me di cuenta que muchos dudaron unirse a él —entre ellos Daphy— pero fue gracias a las palabras de Longbottom —que me hizo plantearme que ya no es el llorón que conocí hace años— que provocó que todos se retractaran y se quedasen en su lugar.. firmes. Incluida Daphy.
Posteriormente a eso inició una cruenta lucha a muerte por parte de ambos bandos —claro, después de que Potter "reviviera"— me hice a un lado de nuevo, es decir, Lestrange me apartó según ella porque era un estorbo útil o no sé qué. Me concentré en ella notando cómo combatía contra la única hija Weasley, Granger y Lovegood.
—¡Avada Kedavra! —gritó rozando el cuerpo de la chica Weasley.
Ni lenta ni perezosa su madre gritó—: ¡A mi hija no! ¡PERRA!
A Lestrange no pareció importarle que ella saliera en su defensa, por lo que dijo mofándose—: ¿Qué pasará con tus hijos cuando yo te haya matado? ¿Qué pasará cuando Molly se vaya a reunirse con su pequeño Freddie?
No soy madre ni sé lo que se siente perder a un miembro de la familia sin embargo el gesto iracundo y que prometía venganza de la señora Weasley me dio a entender que la perra faldera que era la lugarteniente más psicópata del Innombrable podía ser considerada muerta en combate. Cosa que confirmé cuando la matriarca Weasley chilló "¡Tú... no... volverás... a tocar... a mis hijos! ¡AVADA KEDAVRA!" y el cuerpo de Lestrange cayó sin vida al suelo. Opté por huir de ahí, no quería enfrentarme a la furia de una madre que acaba de perder a uno de sus hijos. Nada relevante pasó después de ese sucedo mas lo que me alegró el día fue que San Potter venciera al Innombrable.
Todos nos alegramos de que haya derrotado al narciso mayor —el menor fue, es y será Malfoy junior— no obstante me puse a pensar que terminaría casado con esa chivata Weasley. ¡Grande fue mi sorpresa cuando se me declaró seis meses después! Si tan sólo Daphy aceptara a Potter... digo, Harry como mi novio todo sería más sencillo. En fin, algún día seré Astoria Potter, lo sé.
