Capitulo 2.

Hacia realmente mucho tiempo que no apreciaba el sabor del ramen, ¡y como hacia falta! Comía con calma mientras pensaba en su vida, es cierto que podía haber hecho más por él, tantos lo consiguieron, pero él había fracasado en lo que tanto anhelaba. Dejo los palillos a un lado, coloco los codos sobre la mesa y tapo su rostro con las manos, pensó en lo que no debía y eso lo desgasto. Percibió algo, observo entre los dedos para un lado y vio algo interesante.

Un perro de pelaje grisáceo y de ojos azules, aparentemente un Rask Siberiano, estaba sentado y observaba a Iruka fijamente. El perro encaraba de una manera analítica que llegaba a dar miedo. Iruka retiro las manos del rostro, que era de pura interrogación y reparo en que el can usaba un collar.

-¡Hola amigo! – El can ni parpadeaba de tanto encararlo, se acerco un poco más al perro y reparo en una "K" escrita en el pendiente del collar.- ¡no pareces uno de los perros de Kakashi-sensei! Más bien pareces un perro común, un perro corriente tal vez.

Ahora si el perro demostraba una reacción: indignación. Iruka acaricio la cabeza del cachorro, pero a este pareció no gustarle mucho, lo que dejo al sensei más intrigado.

-¿Donde esta tu dueño? – Vio para todos lados buscando a alguien que pudiese ser el dueño; era evidente que el perro tenía dueño debido a la correa y por que el animal estaba en un estado impecable.- ¡debes de estar dando una vuelta por la villa! – fue más una conclusión que una pregunta.

Iruka se retiro de ahí, colocando el dinero del ramen sobre el mostrador y dejando al perro solito. Bueno, no fue exactamente solito, pues el perro siempre le estaba siguiendo y siempre con ese mirar de acusación. Hizo sus compras, encontró algunos conocidos por el camino, pero el animal siempre estaba ahí. Siguiéndole. En el camino para su casa, Iruka ya estaba enojado y tomo un pan las compras y lo extendió al perro.

-¡Toma, debe de ser hambre tu problema!- hablo sonriendo, lo contrario de cómo se encontraba a penas cinco segundos. El perro solo olfateo y no dio atención al alimento ofrecido, a penas comenzó a mover la cola, cosa que Iruka percibió que el otro no hacia en el correr del día.- ¡Cierto! No es hambre lo que tienes. ¿Pero tu dueño no va a percibir tu desaparición?- el perro solo tumbo la cabeza de lado y dejo una oreja en el pie, un gesto un tanto encantador.

El sensei se puso de nuevo a andar camino a casa, ahora con una enorme sonrisa que transmitía tranquilidad.

-¡Hey, K! – Llamo por la letra que estaba en el colguije, suponiendo que ese era el nombre del perro.- Yo nunca te vi por la villa, ¿será que conozco a tu dueño?- volteo para ver al animal, lo que no ocurrió muy bien.

EL perro ya no estaba. Volteo para todos lados, extrañado por la gran rapidez con que K se perdiera. Sus ojos estaban abiertos de tanta sorpresa.

-¡El me dejo hablando solito! – dejo caer la cabeza- bueno, yo estaba hablando con perro eso era solitario.

Un poco distante de ahí Kakashi estaba siguiendo un camino opuesto del de Iruka. Repaso en su cabeza lo ocurrido: primero fue al Ichiraku Ramen y comenzó a observar al joven de cabellos castaños, él estaba muy contento, pero de un momento a otro el se encontraba perturbado por alguna cosa, pero cuando lo vio estuvo más calmado. No le gusto el cariño, le hizo sentir extraño. Lo que menos le gusto fue el que Iruka lo llamara corriente, si él hubiera nacido como un perro lógicamente sería uno de raza. Se paro en seco. ¡Que tonto fue! El debería haber ido a la casa de Iruka, hizo una posición de manos y se transformo en perro.

Las compras ya estaban arregladas, todo estaba tranquilo y perfecto, en fin tranquilidad. Se tiro sobre el sofá, cerro los ojos suspirando, le estaba empezando a dar sueño. Un ladrido y un arañar en la puerta lo despertó. Iruka se levanto y percibió que el numero de ladridos y arañazos aumento. Abrió la puerta y el cachorro todo contento entro como si estuviera en casa.

-¡Alto ahí! ¿Cómo descubriste donde vivía? Y no vas a entrar así –el perro no dio importancia y subio al sofá donde se dejo caer con extrema flojera. Iruka se le aproximo con las manos en la cintura.- Hey holgazán. ¿Desapareces y después apareces solo para echarte en mi sofá? ¿Fuiste a ver a tu dueño?

En respuesta el perro solo bajo la cabeza y cerro los ojos listo para dormir. "¿Sabias, Iruka-sensei, que haces demasiadas preguntas?". Lógicamente Kakashi no podía hablar, pero dejar de pensar no lo haría.

-¡Puede ir saliendo de ahí!- Iruka jalo al perro y el se atrabanco más para no salir.- ¡Levántate del sofá, ¿Comes y bebes allá con tu dueño y vienes aquí a dormir?!- jalo con más fuerza al perro, lo que hizo que este corriera por la casa.

Comenzó una batalla entre hombre y perro. El animal corría por toda la casa haciendo un desastre, Kakashi se divertía con esto, por lo menos se acabaron las preguntas, pero no era divertido para el joven sensei que corría para detenerlo. Todo se detuvo en el momento en que un portarretratos cayó al piso, Iruka tomo el portarretratos y se sentó ahí mismo en el suelo para observarlo, el perro se aproximo al sensei y vio un matrimonio en la foto.

-Son mis padres.- Iruka hablo como si estuviera respondiendo una pregunta. Permanecía tan sereno, parecía que no quería hablar o pensar en nada más. El perro camino en dirección a la puerta indicando que quería marcharse, el joven sensei la abrió.- ¡Adiós, K!

No sabia si el cachorro nunca iría a responder su despedida, solo era bueno conversar con alguien. Al cerrar la puerta observo de nuevo la foto. ¿Qué era lo que le incomodaba tanto? En aquel momento podía ser la destrucción de su casa. Pero para cierto Ninja era algo más.

CONTINUARA.

Hola ya saben esta historia es de Anigreen autora brasileña que me dio permiso para traducirla, si les esta gustando déjenmelo saber.