Los primeros vecinos que visitaron la casa de los Higurashi, fueron los Taisho y lo primero que vieron fueron a seis jovencitos de 15 y 11 años, y un panda que vendría a ser su padre "disfrazado". Pero después de todo eso, ese día salió bastante normal... creo.
Izayoi al entrar con sus hijos a la casa de los Higurashi, sintió una sensación cálida hogareña que hace mucho tiempo no sentía. La casa por fuera podía ser lujosa, pero por dentro esa sencilla y muy hogareña. Ella ha esta en muchas casas que era muy lujosas y ostentosas, pero esta casa tiraba a un aire familiar. Cuando Izayoi vio a los cincos jovencitos que abrieron la puerta, se sorprendió mucho, pero mas se sorprendió que el total en realidad era de seis. Esta familia era muy numerosa, ella apenas podía con dos, va con tres... Sesshomaru aunque no sea su hijo de sangre era su hijo. Lo mas raro fue cuando vio a un panda gigantescos, los jovencitos dijeron que era su padre disfrazado porque perdió una apuesta con ellos. Ella le pareció tierno que el hombre sea tan unido a sus hijos como para que se hagan apuestas así entre ellos, se pregunto en donde estará la madres de estos jovencitos. Su marido la mayoría de la veces siempre se la pasa trabajando, muy pocas veces pasa un tiempo con su familia, solo los fines de semana tiene tiempo libre, sus hijos no son tan apegados a ellos. Sesshomaru y Inuyasha tienen un rivalidad desde que eran niños, y Rin era un niña que pasa mas tiempo con su madre que con sus hermanos. Pero ella no se quejaba ella ama a su familia.
Cuando la única hija de la familia Higurashi, se llevo a su padre a cambiarse. Izayoi vio a sus hijos interactuar con sus nuevos vecinos, vio que los jovencitos mas grandes junto con la chica tenia la misma edad que su hijo, se pudo dar cuenta que estos jovencitos era trillizos el parecido apenas se podía ver. Después vio a los niños mas jóvenes que tenia la misma edad que su hija, estos niños no tenían parecido el único que era un poco mas diferente, era el niño pelirrojo que podía ser que el se pareciera mas a su madre. Varios minutos de ver a sus jóvenes vecinos y sus hijos, Izayoi contemplo la casa y ese aire familiar la hacia recordar a su infancia, cuando vivía con sus padres la diferencia que era que ella no tenia hermanos ni hermanas. El ruido de que alguien bajaba las escaleras se hizo presente, al estar en sala de la casa, la Sra. Taisho vio a un hombre de unos 35 años, de pelo corto azabache mojado al parecer reciente se terminaba de bañar y tenia ojos azules bastantes notables. Tenia que admitirlo el hombre era muy atractivo. Sorprendida el hombre era muy joven para tener seis hijos, pero no dijo nada porque parecía que iba a sonar muy grosero.
Kyouta Higurashi se llamaba el padre de los seis jovencitos. Izayoi converso un rato con el y se dio cuenta que el hombre era agradable. Era cierto lo que había dicho InuTaisho, con el ruido que habían hecho esta mañana cualquier persona se podía imaginar cualquier cosa, pero obvio que juzgan antes de conocer a las personas. Resultar ser que esta familia no solo era unida, si no también algo misteriosa pero no en el mal modo, eran buenas personas.
Era lunes, y eso significaba el primer día de escuela para los hermanos Higurashi. Obviamente que los hermanos no estaba feliz por eso, encima escuela Beijín es una institución donde estudian los hijos de las familias mas adineradas. Koga dijo que no quería asistir porque era un lugar en donde las personas son mas falsas y que en ves de buscar tu amistad, buscan tu status social dijo el. Le dijo a su padre que no le meta ahí o sino el era capaz de explotar un inodoro de esa institución. Esta claro que Kyouta no le hizo caso la amenaza de su hijo. Aome y Miroku también estaba del lado de Koga, los trillizos tenia envidia de sus hermanos menores porque estos iba a ir a una escuela mas "normal" como dirían ellos.
En la casa de los Higurashi los únicos que estaban levantados eran Aome y Kyouta, mientras que los demás invernaban (dormían) y roncaban como unos osos. Aome ya estaba lista, con uniforme y todo, y mientras desayunaba con una cara de mal humor por tener que aguantar a personas estiradas todo el día, por lo menos no estaba sola. Después de unos minutos todos los hombres Higurashi bajaron en bóxer hacia la cocina, Aome no le afectaba ver a sus hermanos así después de todo la mayoría de su vida vivió con hombres.
-Hasta que al fin despiertan.-Dijo Kyouta mirando a sus hijos mientras les ponía el desayuno en la mesa.
-Por lo visto algunos durmieron tarde.-Dijo Aome mirando a Miroku.
-Lo que pasa que Miroku, desde su ventana espiaba a la vecina de al lado creo que era castaña.-Dijo Shippo con simpleza.
-¡¿Y tu como sabes eso?!-Pregunto Miroku.
-Digamos que no eres muy silencioso que digamos. Yo también los escuche.-Dijo Kohaku y Souta asintió.
-A ti Miroku te deberíamos mandar a un convento por pervertido.-Dijo Aome.
-Si, pero su perversión no se le quita con nada. Terminara siendo un monje pervertido y lo meterán preso.-Dijo Souta. Kohaku y Shippo estallaron en carcajada junto con Koga y Aome.
Miroku fulminó a su hermanos y dijo:
-Para eso mis queridos hermanos y hermana, tenemos a nuestro que es unos de los mas famosos abogados de Japón.
Kyouta que miraba y escuchaba la conversación de sus hijos divertido, dijo:
-Eso creo que va a ser un problema.-Dijo algo vertido.-Si hay un caso de perversión, y hacen un juicio llamaran a la familia del acusado para que declare.
-¿Y?-Dijo Miroku.
-Y que si la familia del acusado, concia bien a su familiar y le decían que siempre fue un pervertido y acosador... como mínimo seri años de prisión.-Dijo Kyouta.-A los casos como eso que son fáciles... les llamo "dejar la evidencia al aire".
Todos estallaron en risa, excepto Miroku que estaba pálido.
-Entonces Miroku desde hace rato, que nos dejo la evidencia al aire.-Dijeron Souta, Shippo y Kohaku entre risa.
-Están en lo correcto, hijos míos-Dijo Kyouta y solo un risita.
-Espero que ahora si, se te valla lo pervertido. Ya escuchaste a papa-Dijo Koga también entre risa.
-Eso no es gracioso-Dijo Miroku tratando de ser serio, pero era imposible porque al ratito soltó una carcajada.
-Al paso que vas Miroku, ya me imagino que en algún futuro, te estoy viendo en prisión por no decir ahora.-Dijo Aome riéndose a carcajada limpia.
Miroku que aun reía, se tranquilizo un poco, y dijo:
-Se que me quieres Aomecita, pero cuando yo sea un prófugo de la justicia yo estaré con apariencia de mujer, nadie podrá conmigo... seré como Robín Hood.
-La diferencia es que Robin Hood robaba a los ricos y se los daba a los pobres, y no era pervertido. Y cuando se escondía, no se hacia pasar por mujer.-Dijo Aome.
-Corrección hermana, si se vestía de mujer-Ahora dijo Koga.
-Si, pero cuando robaba-Ahora dijo Kohaku.
-Aunque Miroku sea mujer, lo van a encontrar igual. Todo hombre tiene un impulso a ver mujeres hermosa y mas si son pervertidos. Y mi hijo será encontrado vestido de mujer, acosando a una mujer.-Bromeo Kyouta molestando a su hijo. Todos volvieron a estallar en carcajada.
-Es no se ve todos los días-Dijo Shippo riéndose a mas no poder.
-Como sabían de mis pensamiento. Arruinaste mi sueño, lo quería hacer sorpresa y ustedes después me decían su opinión cuando lo vieran en las noticias.-Bromeo Miroku haciendo un puchero. Y ahora padre e hijos se encontraban riéndose todos a carcajadas.
Sin duda la familia Higurashi son todos unidos y graciosos.
En las casas de los Taisho, la única levantas eran Rin y Izayoi. Solo hace unos minutos InuTaisho se fue a trabajar.
-Mama. ¿Quieres que despierte a Inuyasha?-Pregunto Rin.
-No hace falta cariño. De eso se encarga Sesshomaru-Dijo Izayoi mirando con cariño a su hija.
Un joven de unos 17 años, de pelo plateado, alto, de ojos ámbar y mirada aristócrata. Se encontraba en frente de la puerta de su hermano.
-¡Inuyasha ya despierta de una vez!-Dijo con una voz que carece de emoción.
-Vete al demonio-Se escucho del otro lado.
Sesshomaru frunció el ceño, su hermano y el se trataban con tanto cariño. Pero no iba a perder el tiempo, asique abrió la puerta y se dirigió en donde estaba la cama.
-Tenes dos pociones. Te levantas o te levantas.-Dijo Sesshomaru amenazante.
-¿Cual es la tercera opción?-Pregunto Inuyasha con la almohada en la cabeza.
-Ya vas a ver.-Dijo Sesshomaru saliendo de la habitación.
Inuyasha al ver que su hermano, ya no estaba volvió a dormirse. Al ratito sintió un chorro de agua que golpeaba y al abrir sus ojos vio a Sesshomaru con una vaso vacío en la mano.
-¡¿Por qué hiciste eso?!-Grito Inuyasha furioso.
-Me preguntaste cual era la tercera opción.-Dijo Sesshomaru con un tono frio, característico de el.-Y era mejor mostrártela, que decírtela.-Dijo salió de la habitación.
Inuyasha aun enojado se vistió y salió de su habitación. Al entrar a la cocina vio a su madre, junto a Rin y el maldito de Sesshomaru.
-Hola cariño, ¿Cómo despertaste?-Pregunto Izayoi.- Vaya te bañaste, que rápido.
-Buenos días mama, Rin y maldito-Dijo Inuyasha.-Con respecto a como me desperté sentí como si el agua chocara en mi cara.
-Vaya Inu, a como lo dijiste pareces poeta-Dijo Rin y Sesshomaru sonrió de lado.
-Y di me cariño, no te emociona hoy es el primer día de escuela.-Dijo Izayoi.
-¡Uf! salto de la emoción.-Dijo Inuyasha con mala gana.
Aome se encontraba en la puerta de su casa esperando, a sus hermanos para salir. Hasta que al fin bajaron.
-Bueno ya estamos-Dijo Koga.
-Esperen, no se les olvida algo-Dijo Aome mirando a todos sus hermanos.
-Ahora que lo dice, porque siento aire fresco en las piernas-Dijo Miroku.
-Se porque par de genios, se olvidaron de poner sus pantalones-Dijo Aome. Y sus hermanos miraron hacia abajo para ver que todo ellos estaban en bóxer.
-Chicos-Dijo Miroku a sus hermanos.
-¿Que?-Dijeron estos.
-A nuestras habitaciones-Dijo Miroku y todos subieron las escaleras corriendo.
Aome otras quedo sola, y enojada dijo:
-¡Eso pasa cuando se vive con hombre!.
-Oye no trates al genero masculino así-Dijo Kyouta apareciendo de repente.
-Todos son igual excepto tu, joven abogado, soltero y guapo, no me sorprende que todas las mujeres estén detrás tuyo-Dijo Aome mirando a su padre.
-El problemas es que ella no saben, que soy padre de seis hijos pero cuando se enteran. Ni que hablar, como aparecen desaparecen al instante.-Dijo Kyouta y Aome rio.
Después de unos minutos, toda la pandilla volvió a bajar ahora con los pantalones puesto. Cuando los hermanos Higurashi salían, los hermanos Taisho también salían. Aome pudo ver a Inuyasha y Rin pero vio al otro chico que estaba con ellos y no lo conoció. El chico peliplateado miro a Aome y esta lo miro, al verlo se dio cuenta que sus ojos eran ámbar muy hermosos, después de eso el chico junto a Inuyasha y Rin subieron aun auto muy lujoso. A todo eso sus hermanos, no pasaron desapercibido esa escena.
-Parece que nuestra Aomecita, se nos enamoro-Dijo Miroku.
-Queres callarte, por lo menos yo no soy un pervertido-Dijo Aome a la defensiva.
-Cambiando de tema, viste como Inuyasha, Rin y ese chico subieron a esa lujoso auto.-Dijo Koga.-Encima Inuyasha tiene el uniforme del mismo instituto al que vamos nosotros.
-¿Ahora que lo pienso, como es Inuyasha?, yo no lo conoci ya que hablaba con su hermana.-Dijo Aome.
-Ese chico es un arrogante-Dijo Souta.
-Mimado-Dijo Shippo pensativo.
-Imbécil-Dijo Koga.
-Egocéntrico-Dijo Kohaku.
-Y engreído-Termino por decir Miroku.
-¡wow! Tan así. Menos mal que no hable con el-Dijo Aome.
Los trillizos dejaron a sus hermanos menores en su colegio, para luego seguir con su camino. Al pasar frente a un gran árbol, Miroku vio la loca de un perro.
-Miren un perrito-Dijo Miroku acercándose al árbol.
-Miroku eso no es un perrito-Dijo Aome miro hacia al árbol.
-Es un ¡PERRAZO!-Dijo Koga.
Miroku miro hacia donde estaba el perro, y vio que este les gruñía mostrándoles todos los diente.
-Miroku este es el momento de ¡CORRE!-Grito Aome y salió corriendo junto con Koga a su lado mientras Miroku quedaba atrás junto a su amigo el "perrito".
-¡Espérenme!¡No me dejen atrás!-Grito Miroku mientras miraba al perro perseguirlos mientras les ladraba.
-Miroku para la próxima, aflójales a los postres-Dijo Koga mientras corrían a mas no poder.
-Créeme, después de esto lo voy a pensar dos veces-Dijo Miroku ahora alzando a sus hermanos. Mientras el perro aun los seguía.
Aome nuevamente suspiro y pensó sin duda nosotros no tenemos suertes.
