¿ERES UN ASAKURA?

Anna e Yoh llegaron a la oficina de inmigración, había mucha cola y como Anna era una mujer con muy poca paciencia, decidió adelantarse a la fila, haciendo que todos se molestaran por esto, pero a ella no le importó.

-Quiero solicitar esta visa para esposa- le dijo la rubia al joven del módulo.

-Srita. Kyoyama, ¿cierto?- le dijo el joven.

-¿Sí?

-Vengan, acompáñenme- y diciendo esto el joven, ambos lo siguieron hacia otra oficina. Yoh estaba todo callado y angustiado, Anna por lo contrario, se encontraba navegando en el internet de su celular, pero la tranquilidad se fue cuando un señor rubio entró a la oficina donde ellos esperaban.

-¡Hola! ¿Cómo están? Soy Marco Lasso.

-¡Hola!- decían los ''prometidos'' al mismo tiempo.

-Tú debes ser Yoh y tú Anna. Disculpen la espera pero ha sido un día muy loco.

-Ah, no se preocupe, entendemos, y no sabe lo agradecidos que estamos que nos haya dado tiempo en su agenda para atendernos hoy mismo- decía Anna.

-Aaa…..- balbuceaba Marco mientras revisaba unos papeles, a lo que Yoh y Anna sólo lo observaban- Díganme, ¿están cometiendo un fraude para evitar que la deporten y así conservar su puesto en la editorial ''Apache''? (jaja ya saben, por silver y kalim..apache…jeje ok xD)- cuando Marco dijo eso, Yoh sólo se puso más nervioso, ya que era exactamente por eso que ellos estaban ahí.

-No es ridículo- dijo Yoh tratando de sonar natural.

-¿En dónde escuchó eso?- preguntó Anna tratando de sonar obvia.

-Nos llamó esta tarde un hombre llamado…

-Ah, ¿Horokeu Usui?- interrumpió Anna.

-Sí, Horokeu Usui- dijo Marco.

-Horokeu, sí, pobre Horo Horo. Él es un amargado y testarudo exempleado, me disculpo por él. Sé que está increíblemente ocupado así que si nos diera una segunda cita lo dejaríamos y nos iríamos.

-Señorita Anna, no hay problema, mejor tome asiento- le decía Marco a Anna, y así ella se sentó.- Les explicaré el proceso que se irá a desarrollar, primero, el paso uno: es una entrevista programada, los separaré y les preguntaré todo lo que una pareja debe saber del otro, paso dos: indago más, registros telefónicos, hablo con sus vecinos, entrevisto a sus colegas, y si las respuestas no son las mismas en cada punto, usted será deportada indiscutiblemente- le decía Marco señalando a Anna, a lo cual ella no mostraba ninguna gota de sudor- y tú joven, habrás cometido un delito, y tendrás que pagar una multa de 250 mil dólares más una condena de cinco años en una prisión federal- decía ahora Marco a Yoh, quién al igual que Anna, trataba de verse convincente, pero por dentro estaba sudando demasiado, y ya no sabía hasta cuándo podía seguir con la farsa.- ¿Sí, Yoh? ¿Tienes algo que decirme?- preguntaba Marco a Yoh, ya que lo vio demasiado silencioso y con cara como de querer decir algo, pero sólo empezó a mover su cabeza de forma de negación- ¿No?- preguntaba Marco, y entonces Yoh ahora movía su cabeza de forma afirmativa- ¿Sí?- volvió a preguntar Marco.

-Ahh… lo cierto es, Sr. Lasso, que… que Anna y yo, somos dos personas que no debían enamorarse jamás- decía esto mientras veía a Anna, a lo cual ella le sonreía por complicidad- pero así fue… no le dijimos a nadie en el trabajo debido a mi gran ascenso programado- dijo Yoh quien ahora él es el que pondría condiciones, haciendo que Anna lo viera fijamente.

-¿Ascenso?- preguntó Marco.

-Los dos sentimos, que fuera muy inapropiado que fuera promovido a editor- dijo esta última palabra Yoh con mucha énfasis.

-¡Editor!- le seguía el juego Anna, pero en el fondo sabía que Yoh la chantajearía con eso.

-Bueno… ¿les han hablado a sus padres sobre su amor secreto?

-Yo, ah, imposible, mis padres murieron, tampoco tengo hermanos ni nada- decía Anna.

-Ni nada- decía Yoh.

-Mmm… ¿y tus padres murieron?- preguntaba Marco a Yoh.

-No- decía Yoh.

-Ah, créame, sus padres están muy vivos, jeje.- decía Anna- Pensábamos decirles este fin de semana, la abuela cumplirá 90 y toda la familia se reunirá, será una hermosa sorpresa- decía Anna con una sonrisa fingida, a lo cual Yoh ahora la observaba, después de todo sí puso atención a lo que él le dijo, claro, que esto lo estaba usando como un as bajo la manga.

-¿Y dónde se llevará a cabo la sorpresa?- decía Marco.

-Ah, en la casa de sus padres- respondía Anna ahora viendo a Yoh.

-¿Y dónde está la casa?- preguntaba Marco que seguía dudoso de la relación de ellos.

-Ah, pff, ¿por qué estoy yo dando los datos? Es la casa de tus padres, dile tú, anda- le decía Anna a Yoh, ya que obviamente, no sabía la respuesta.

-¡Izumo!- respondía Yoh.

-Izumo- repetía Anna.

-¡Japón!- decía ahora más seguro él.

-¿Japoooón?- decía muy asombrada Anna, ya que no se esperaba eso.

-¿Irán a Japón este fin de semana?- preguntaba Marco.

-¡Sí!- decía Yoh quien ahora empezaba a disfrutar de esto.

-Sí- decía Anna tratando se sonar positiva.- Japón, de ahí es mi Yoh, igual que yo, jeje, otra razón por la que me enamoré de él- decía Anna mientras ponía su mano en el hombro de él.

-Sí, está bien, ya estoy entendiendo… Los veré el lunes a ambos a las once de la mañana, para sus citas separadas y espero que sus respuestas coincidan en cada detalle.

-Gracias- le decía Yoh a Marco, quien junto con Anna se disponían a retirarse.

-Debo admitir que estoy ansioso por hacerlo. Será divertido.

-Sí, bueno, hasta luego- le decía Anna y así los dos se retiraron de la oficina de Marco Lasso.

-Los estaré vigilando- los amenazó el rubio.

-Sí, adiós- se despidió Yoh.

Ya una vez fuera del edificio, Anna colgó su celular, ya que había estado hablando, y se dirigió hacia Yoh que caminaba muy pensativo.

-¿Japón? Es enserio, ¿Japón? Yo que hui de ahí hace años y ahora tendré que volver. ¿Por qué nunca me dijiste que eras de ahí?

-Creí que mi apellido Asakura era más que obvio- le decía Yoh.

-Bueno sí pero, creí que eras como los otros asiáticos que tienen su apellido japonés pero nacieron aquí en Estados Unidos.

-Pues así soy, sólo tengo mi apellido japonés, yo nací aquí, pero mi familia decidió regresarse a nuestra ciudad de origen, Izumo. Cosa que me extraña porque si naciste allá deberías conocer las ciudades de tu país.

-Bueno, nunca me gustó la geografía así que nunca puse atención en la clase.

-Eso explica muchas cosas.

-En fin, no estamos aquí para discutir de la escuela; esto es lo que haremos, iremos allá, fingiremos que somos una pareja , les dirás a tus padres de nuestro compromiso, ah… usa tus millas aéreas y así yo tendré que pagar la diferencia para primera clase y… ¿oye por qué no anotas?- preguntaba Anna a Yoh, ya que él estaba como ido.

-Disculpa, ¿no escuchaste lo que dijo?

-¿Qué, qué, qué?- preguntaba Anna mientras veía que Yoh estaba muy serio- ¡Oh, oh! Lo que dijiste de tu nuevo puesto, oh, genio, muy bien, se lo creyó por completo- decía Anna mientras seguía enviando mensajes de su celular.

-Era enserio, tendría que enfrentar una multa de 250 mil dólares, y enfrentarme a cinco años de cárcel, eso es de temer.

-Pero tener el puesto de editor, no, ni loca.

-Entonces renuncio y tú te regresas a Japón, nos vemos- al decir esto Yoh, se dio la vuelta dispuesto a seguir su camino.

-¡Yoh, Yoh, Yoh!- alzaba la voz Anna al ver que su empleado se iba- ¡Bien! ¡Bien!- al decir esto ella, Yoh se detuvo.- Te volveré editor- cuando dijo esto ella, Yoh regresó a su lado- Te volveré editor, por el fin de semana en Izumo, por la entrevista del lunes, te volveré el mejor editor. ¿Feliz?

-Ahora y no dos años después.

-Bien.

-Y vas a publicar mi manuscrito- decía muy serio Anna.

-Que sean diez mil copias y…

-Veinte mil copias, primera edición y le diremos a mi familia de nuestro compromiso como yo quiera y cuando yo quiera, ahora dímelo con ternura- interrumpió Yoh a Anna.

-¿Con ternura, qué?- preguntaba algo enfadada Anna.

-Dime con ternura, que me case contigo, Anna- decía él mientras disfrutaba un poco esta situación con su jefa.

-¿De qué hablas?- decía confundida Anna.

-Ya me oíste, de rodillas- cuando dijo esto Yoh, Anna pensaba que él bromeaba, pero al ver la cara de su empleado, ella se dio cuenta que era enserio, si por ella fuera en ese momento lo cacheteaba, pero era tanta su necesidad de no dejar su puesto y no ser deportada, que decidió obedecer a Yoh, así que se empezó a arrodillar, lo cual era algo incómodo ya que llevaba puesto un traje sastre negro de falda y zapatos de tacones.

-¿Así te gusta? ¿Ya estás satisfecho?- preguntaba Anna mientras ya estaba de rodillas.

-Oh, claro, así estás bien- decía Yoh con tono burlón.

-¿Te casas conmigo?

-No… dilo con franqueza.- dijo Yoh a lo que Anna sólo rodó sus ojos.

-Yoh- dijo ella.

-¿Sí, Anna?

-Dulce Yoh.

-Tienes mi atención.

-Por favor, serías tan gentil de ser mi esposo- preguntaba ella fingiendo dulzura en su cara.

-Mmmm…. Lo haré, no me agradó tu sarcasmo pero lo haré. Bien, nos vemos mañana.- y diciendo esto, Yoh se retiró dejando a una Anna arrodillada en medio de la banqueta haciendo que toda la gente la viera ahí.

Ya era viernes, el fin de semana esperado por Yoh y Anna, quienes por cierto ya se encontraban volando en el avión rumbo a Tokyo, y que al llegar ahí, tomarían un tren para dirigirse a Izumo.

-Así que, todo esto es lo que nos tenemos que aprender. Lo bueno es que yo sé todo sobre ti, lo malo es que tú tienes cuatro días para aprender todo sobre mí- decía Yoh mientras leía un cuaderno.- Sí, probablemente debas estudiar- dijo Yoh al ver que Anna le arrebataba el cuaderno.

-Entonces, tú sabes todo sobre mí- le decía Anna.

-Asusta, ¿no?

-Un poco, a ver, ¿a qué soy alérgica?

-Al maní, y a todo el aspecto de los sentimientos.

-Ay, eso es gracioso, jajaja- decía sarcásticamente Anna.

-Jajaja- reía muy sarcástico Yoh.

-A ver, esta te gustará, ¿sabes si tengo cicatrices?

-Estoy muy seguro de que tienes un tatuaje.

-¿Ah, estás muy seguro?- preguntaba asombrada Anna.

-Sí, y muy seguro. Hace dos años tu dermatólogo habló para confirmar tu cita láser de rubí y luego investigué en el internet y vi que eso elimina tatuajes.

-Elimina tatuajes, sí- le dijo ella sin importancia.

-Pero luego lo cancelaste. ¿Qué será? ¿Nativo, un kanji, alambre de púas?

-Ya vez es emocionante para mí experimentarte así- decía Anna burlonamente.

-Gracias, pero tendrás que decirme dónde está para saber por si nos preguntan.

-No te voy a decir dónde está y ya se acabó esa pregunta. Haré otra, a ver… a, ésta. ¿En qué casa vivimos, la tuya, la mía, o la nuestra? Creo que será la mía.

-¿Y por qué no la mía?

-Ah porque yo vivo en Central Park Oeste y seguramente tu vivas en un escuálido departamento pequeño y uses vasos de plástico- dijo esto Anna haciendo que Yoh se molestara por el comentario, iba a responder pero en eso se escuchó al capitán anunciando que ya después de varias horas de vuelo, habían llegado a su destino.

Después de un rato, Anna e Yoh habían tomado el tren para dirigirse a Izumo, habían permanecido callados en el transcurso y él se dispuso a dormir un poco, Anna se quedó observando los paisajes por la ventana, hacía mucho tiempo que no iba a su país natal, y no recordaba los bellos paisajes que tenía, así que decidió contemplarlos con alegría.

Al cabo de un rato Yoh despertó y lo hizo justo en el momento en que el tren se detuvo en su destino. Cuando ambos bajaron, él pudo observar a una familia con un letrero que decía: ''!Bienvenido a casa Yoh!''.

-Ah, sí. Mi familia- dijo él, y ambos se dirigieron hacia donde los Asakura estaban. Claro que Yoh por lo emocionado que estaba, no se fijó que caminó muy rápido dejando a Anna atrás.

-¡Yoh, mi hijo!- dijo Keiko Asakura, quien era la madre de Yoh.

-¡Mamá!- dijo él abrazándola.

-Ven acá querido nieto- dijo Kino jalando a Yoh para que la abrazara (aclaro, aquí en esta historia Kino no es ciega ).

-¡Abuela!- decía él mientras la abrazaba.

-Nos da mucho gusto verte, hijo- le decía con ternura Keiko.

-A mí igual mamá, pero dime, dónde está papá.

-Ay, ya conoces a tu padre, trabajando como siempre.

-Sí, pero no hablemos de tu padre, yo quiero conocer a tu chica- decía Kino emocionada y empezaba a mirar con dirección al tren.

-Ah, sí, ella está….ahí- señalaba Yoh a Anna quien se acercaba hacia ellos.

-Creo que lo de chica no fue apropiado- decía Kino que al ver que la chica de su nieto, era su jefa.

-¡Hola!- decía Anna a las señoras.

-Anna, ella es mi mamá Keiko y ella es mi abuela, Kino- le decía Yoh.

-Hola, mucho gusto- decía Keiko mientras saludaba a Anna.

-Hola, Anna, cómo quieres que te llamemos, ¿Anna o Maléfica?- preguntaba Kino.

-¡Abuela!- le decía Yoh, ya que lo estaba echando de cabeza.

-¡Es un chiste! Ella siempre hace chistes con las personas que acaba de conocer- trataba de excusar a su madre, Keiko.

-Ahh, jajaj, entiendo- decía Anna sonriendo, ya que al principio pensó que sí lo decía enserio.- Muchas gracias por permitirme estar con ustedes este fin de semana.

-Ay, no te preocupes, eres bienvenida. Ven, quiero que conozcas al resto de la familia- le decía Kino a Anna mientras la jalaba del brazo.

Yoh, su abuela, su madre y Anna estaban en camino a la casa de él, Keiko manejaba felizmente y platicaba con su madre quien estaba en el asiento del copiloto, Yoh observaba por la ventana la ciudad, recordando cuando iba a visitar a su familia de niño y Anna sólo veía cómo era la ciudad, cuando en eso vio algo que le llamó la atención: un negocio con un logo que decía ASAKURA, pero no sólo fue ese, sino un estudio de fotografía llamado igual, un servicio postal, un restaurante, en fin, se encontró con varios negocios, cosa que ya le estaba inquietando, pero todas sus dudas fueron respondidas cuando vio que la maleta de mano de Yoh decía Asakura.

-Yoh, Yoh, Yoh- susurraba Anna, pero al ver que él no respondía, le dio un golpe en su brazo.

-¡Ouch!- se quejó él.- Puedes dejar de golpearme- le decía él.

-Nunca me hablaste de los negocios de tu familia, tesoro- de decía ella.

-Probablemente sólo era modesto linda- le dijo Kino escuchando la conversación de ellos, a lo cual Anna sólo le correspondió con una sonrisa y se estaba arrepintiendo de lo que le había dicho a él en el avión sobre el pequeño departamento que posiblemente él tenía.

Y sí, justamente cuando vio una enorme mansión en el bosque de la ciudad, se arrepintió por completo de haberle llamado pobre a Yoh, porque al ver el tamaño de la casa la que se veía pobre comparado con eso era ella. Keiko y Kino estaban por delante de ellos, así que Anna aprovechó esto para hablar con Yoh.

-¿Por qué me dijiste que era pobre?

-Yo jamás dije que era pobre.

-Pero jamás dijiste que eras rico.

-Yo no soy rico, mis padres lo son.

-Por favor eso es algo que sólo los ricos dicen- decía Anna quien no creía lo que él decía.

-¡Hola Yoh, bienvenido!- decía una muchacha a lo lejos.

-¡Hola!- le respondía Yoh, pero después se dirigió a su madre- Mamá, qué fue lo que hiciste- dijo un poco molesto.

-Nada, sólo una fiesta de bienvenida, ¿acaso hice algo malo?- decía Keiko.

-Sólo cincuenta de nuestros vecinos y amigos más cercanos, vengan- decía emocionada Kino.

-Ah, qué gusto- decía ''alegre'' Anna.-¿Una fiesta?- le preguntaba molesta ella a Yoh.

-Sí, una fiesta. ¿Por qué no caminas? Mi abuela camina más rápido que tú.- y diciendo esto Yoh, todos se dirigieron dentro de la mansión Asakura, para celebrar la fiesta de la llegada de Yoh y su ''prometida'', Anna Kyoyama, su jefa.

N/A: Bueno aquí les dejo otro capítulo, perdón por no haber actualizado tan rápido como la otra historia, pero he tenido mucho trabajo, y pediré disculpas de antemano porque la siguiente semana no actualizaré, ya que me mandan del trabajo a LONDRES! XD..wow..ando toda emocionadaaaaaaaaaa..así que ya se imaginarán cómo ando…si me llego a encontrar a Lyzerg se los haré saber ;)… nos veremos entonces hasta dentro de dos semanas! Gracias por sus reviews!