*Finalmente decidí que serían 3 capítulos, espero lo disfruten. Gracias por los RW.
...Miliani me ve con simpatía, mueve la cabeza de un lado a otro y luego se mofa de mi ocurrencia.
— ¡Qué cosas dices, Ikaika! —contesta finalmente y después anuncia a todas que ya nos vamos.
Cuando las mujeres que habitan la casa estuvieron listas, me invitan a salir, hasta este momento me doy cuenta que las cazuelas y todo lo que se estuvo preparando durante el día ya no están más ahí.
—Miliani… —le digo nuevamente mientras todas toman lo que les hace falta — ¿Qué es Ikaika?
—Ikaika eres tú preciosa.
Cuando era pequeña, soñaba con tener muchos hermanos, Frannie nunca me pareció suficiente, supongo que yo contribuí a eso y ahora verme rodeada de toda esta cordialidad hace que mi pecho se reconforté con emociones casi desconocidas para mí… solo con tres personas me he sentido en familia y las tres se encuentran en éste momento a miles de kilómetros de distancia.
Mis anfitrionas no paran de hablar sobre mi primera caminata de noche, imperdible las vistas, dicen; me advierten también que caminaremos un rato y yo ofrezco irnos en la camioneta pero me aseguran que lo ideal es ir a pie así que yo les hago caso.
Camino tomada del brazo de Miliani y Alika mientras me narran lo que asumo como cuentos fantásticos de la región. Nos adentramos por un camino que se hace grande y angosto en ciertos tramos, lleno de palmeras y árboles de frutas tropicales, caminamos cerca de veinte minutos; algunas personas se unen en diferentes puntos de la caminata cargados con antorchas artesanales que me parecieron divinas desde el momento en que las vi. Sufro algunos sobresaltos, las iguanas andan por todos lados… debo confesar que en un primer momento además de susto, me provocaron aversión, pero Alika dice que son como perros, sólo que sin sus estruendosos ladridos.
Finalmente el olor a sodio me alerta de la proximidad del mar, luego las olas rompiéndose en la orilla y al fondo, lo que me parece desde la distancia el preludio de una fiesta típica: bailarines haciendo una especie de ritual en la que una joven es el centro de atención.
Un suspiro involuntario sale de mí al ver un escenario montado en mitad de la playa de lado derecho de donde me encuentro; está iluminado por decenas de focos que evocan las carteleras de Broadway. No estoy segura de cuál es mi expresión, lo que sí sé es que varios brazos me rodean mientras contemplo el tablado por unos instantes y luego las mujeres se dispersan dejándome sola.
Al frente del escenario hay sillas de madera y tule ordenadas como tipo auditorio y varios metros a mi izquierda están dispuestas mesas largas con las cazuelas con comida que "ayude" a preparar. El cielo y el mar son alumbrados por el enorme y precioso círculo amarillo-blanco que desde este punto del planeta parece más cercano; las antorchas que traían los locales comienzan a ser repartidas a lo largo de la playa. Un vacío se forma en mi estómago, "¡Rachel va a cantar!" No hace falta que alguien me lo diga. Mi pulso aumenta dramáticamente su velocidad, las manos me sudan y no es por el calor que hace, la busco con la mirada sin éxito.
— ¡Ey, rubia! No desesperes, pronto la escucharás… —Me vuelvo hacia la voz y sí, es la joven número uno.
Su voz me parece familiar, como si la conociera de hace tiempo, quizás seas por el apodo con el que me llama o tal vez que el timbre de su voz me recuerda a Mercedes. La cuestión es que esa mujer desconocida todavía para mí, me inquieta, me siento en una situación de desventaja pero al mismo tiempo es como si no necesitara hacer o decir algo porque no existe nada que no sepa ya.
— ¡Hola! —le contesto nerviosa, no puedo evitar jugar con mis dedos. Ella me sonríe divertida y me extiende la mano.
— Halia… —correspondo al saludo y cuando nuestras manos están unidas se abalanza sobre mí y me abraza… no puedo negar que me gusta la costumbre de estas personas de abrazarse por cualquier motivo.
—Soy Quinn… —digo cuando nos separamos.
—Lo sé… —me dice un tanto curiosa. "¿Qué cosa, tan interesante, pudo haberles dicho Rachel para que no se sientan obligados a disimular su curiosidad?"
—… ¿qué se celebra hoy? —preguntó tratando de quitarme atención, tengo miedo de escuchar las respuestas a mis por qués. Mientras espero que por fin alguien me explique la festividad veo como la gente va "llenando" el lugar. Ya son tantos que paso desapercibida o tal vez ya me han olvidado…
— ¡Ah! …la llegada de un ángel… —yo la miro tratando de entender pero no dice más, por lo que supongo es una de esas bonitas historias típicas que la religión implantó en sociedades enteras mientras se ocupaban de conquistarlos tratando de arrebatarles el génesis de su cultura.
Veinte minutos después, los bailarines han concluido su actuación y son despedidos con aplausos, luego Halia me guía al frente del escenario y tomamos asiento. Durante el tiempo que duró la presentación se encargó de presentarme con cuenta persona pasaba a nuestro lado y por supuesto que no me aprendí ningún nombre.
Las luces de los focos comienzan a encenderse y apagarse intermitentemente y la gente aún dispersa se reúne. No todos se sientan, muchos prefieren mantenerse de pie alrededor y luego una mano se posa en mi hombro, volteo y es Miliani, acompañada de sus otras hijas que toman asiento justo detrás de mí.
Mis manos muestran el estado de todo mi cuerpo, no solo estoy sudando, mis extremidades tiemblan cuando suben al escenario los encargados de los tambores y demás instrumentos. Se hace el silencio, se colocan en sus lugares y dramáticamente las luces se apagan: dejaría de ser Rachel Berry…
Siento que ya pasó una eternidad, el silencio solo es invadido por la marea y los balbuceos de algunos bebés. Los primeros acordes suenan. Una ola de adrenalina me envuelve, similar a las que sentía en cada estreno de sus obras, pero esta vez multiplicadas por cien. El calor, las olas y la expectativa de escucharla nuevamente se han juntado, cierro los ojos tratando de capturar esas sensaciones en mi memoria… Y su voz se escucha por primera vez.
Abro los ojos y ahí está, ataviada casi igual que el resto de las presentes… aunque más hermosa. En la cabeza lleva una corona de flores y hojas de palma frescas que hace juego con los adornos que lleva en muñecas y tobillos, su vestido ampón de color verde-yerba tiene en la parte inferior unas grecas bordadas de un verde más intenso, el corte del vestido lo único que me permite apreciar sin dificultad son sus hombros y parte de sus pantorrillas. Sus pies descalzos contrastan con su ejercitado cuerpo haciéndola parecer casi infantil… siento ternura y un cosquilleo al mismo tiempo.
'Postcards from Italy' (1) ha sido la canción elegida para empezar. Antes de que termine la primera oración, la piel se me eriza, para el final de la segunda estrofa mis ojos están nublados y a mitad de la canción, cuando los instrumentos de cuerda, las percusiones y la flauta que sustituye la trompeta proporcionan toda la música y ella se balancea al ritmo de la melodía con bailarinas detrás, su mirada se posa por primera vez en mí. En la última parte me guiña, sonríe y termina la canción con una última repetición de su delicada danza. Yo estoy muda e inmóvil.
Una ovación le anuncia que sigue siendo perfecta, no es que no lo sepa, sigue siendo Berry a pesar de los años.
—Gracias a todos por haber venido, estoy muy contenta de verlos a todos reunidos, iluminados bajo esta impresionante luna… Esto es con mucho cariño para todos ustedes… —y con su mano dice un 'hola' directamente a Miliani.
Después interpreta con voz y cuerpo otras dos canciones que nunca había escuchado, deben ser canciones típicas porque los presentes aplauden al ritmo y ella se mueve por todo el escenario atrapándonos a todos por completo, más a mí. Me siento mareada, el ritmo con el que mueve manos y caderas me parece salido de un sueño, no vulgar, es más bien parecido a lo divino.
—Es poeta… —me dice Halia sin quitar la mirada de enfrente.
— ¿Cómo? —Pregunto sin prestarle tanta atención —Leokani... —volteo por un segundo a ver a mi interlocutora y enseguida vuelvo la vista a la dama del escenario, no quiero perderme un solo detalle…
—…Rachel es poeta y está agradeciendo a los akuas todo este tiempo…
— ¿Qué son los akuas?
—Los dioses, Ikaika…
—Lo siento… ¿puedes explicarme más? —y así va narrándome uno a uno el significado de cada uno de sus movimientos.
—Lo que hace es narrar la vida cotidiana de nosotros y nuestra relación con los dioses… y se lo ofrece a Kanaloa, dios de la muerte y la oscuridad por traerla hasta aquí… a Kaneloa por protegerla mientras dormía —"¿mientras dormía?"—...a Ku que le devolvió su espíritu guerrero… Lono por llevarla consigo misma nuevamente… y finalmente le está contando a Laka, diosa de las artes, la felicidad que siente por haberse reencontrado con ella —yo asiento con la cabeza esperando a que continúe y trato de interpretar lo que el hula dice.
Me esfuerzo pero además de estéticamente hermoso, no entiendo mucho más…
—Ahora… —toma una bocanada de aire— quiero presentarles a una persona muy especial para mí. Nuestros caminos estuvieron unidos hace algunos años… y al parecer hoy se vuelven a encontrar… Ella es Quinn —dice señalándome con la mano y luego el enorme reflector del que yo no tenía cuenta hasta este momento se ubica en mi posición, otra vez no sé qué hacer.
—Di hola, Ikaika. —me regaña Halia. Levantó la mano, mientras me despego de mi lugar y me es inevitable sentirme tonta nuevamente. Y vuelvo a sentir todas las miradas curiosas sobre mí "Gracias Rach…"
El ukelele empieza esta nueva canción, luego se le suman una especie de castañuelas y bambús-sonaja que le dan ritmo a la balada… En un primer momento no identifico la canción pero es lenta… anuncia tristeza y melancolía. (2)
Whose place is this place?
When we try to get everything…
Primeras frases e inmediatamente mi cerebro me sitúa en el salón del glee club, cada competencia aparece en mi memoria, yo atenta a Rachel y la devoción que sentía mientras ella dejaba el alma en cada escenario.
La canción puede no ser digna de su voz, no le exige demasiado, pero su interpretación me introduce en una montaña rusa.
Recuerdo la tristeza y el orgullo en igual proporción cuando la despedí en el aeropuerto para ir a Nueva York y el cosquilleo cuando me dijo adiós una vez pasada la valla de seguridad mientras sostenía los boletos de tren que le acababa de regalar para seguir viéndonos.
Who can we share with?
When we try to get everything…
Durante cuatro años forjamos una buena amistad, suficiente con un mensaje de texto para que cualquiera de las dos acudiera cuando la otra lo necesitaba; algunas veces nos reunimos en New Haven otras en New York y recuerdo perfecto su mirada tratando de descifrar lo que pasaba por mi cabeza mientras yo me esforzaba por no hablarle de mis sentimientos que nada tenían que ver con amistad.
Vuelve a mi memoria el día en que agobiada le pedí perdón una y otra vez por todas y cada una de las veces que la maltrate cuando estábamos en la preparatoria, a pesar de que ya habían pasado un par de años yo seguía lamentándome por haberla agredido de mil formas…
Después la llamada que recibí de Kurt avisándome que Hiram y Leroy habían muerto en un accidente de auto, pocas semanas después de habernos graduado. Permaneció en Lima por dos meses y en esos dos meses dejé todo para estar con ella hasta que se sintió lista para volver a New York.
Y un día simplemente no pude más y le declaré mi amor ante su atenta mirada, igual a la que alcanzo a distinguir ahora entre las lágrimas que se me escapan sin tregua. No fue romántico ni algo premeditado, simplemente salió en el momento, así, sin más.
Pude haberme esforzado por preparar algo especial, pero me había prometido que nunca se lo diría, no quería arruinar nuestra "perfecta" amistad, no quería ser rechazada tampoco y sin embargo, contra todo pronóstico: mis sentimientos fueron correspondidos.
Ese día fue nuestra primera vez juntas, hicimos el amor una y otra y otra vez hasta que el sol nos sorprendió; así fueron los siguientes dos días, solo salimos al teatro y después de la función volvíamos para comenzar nuevamente lo que habíamos abandonado. Nunca fui más feliz… ahora lo sé… diez años después, muchas caídas e infinitas noches después, lo sé.
Whose words are those words?
That you give me in a piece of paper...
Y de repente, al tercer día me ofrecieron el puesto de mis sueños… en Washington. Y me fui. Una nota sobre el buró fue todo lo que dejé por explicación, no despedidas, no proyecciones al futuro, no promesas… dos días no fueron suficientes para que hiciéramos planes de ningún tipo.
Whose slow is so your love
If i trying used to have love...
Me dolió, pero no me arrepentí, no en ese momento. Pensé que era una buena decisión para ambas aunque ni siquiera pedí su opinión. Vivir enamorada de ella por más de seis años, declararle mi amor y a los dos días marcharme fue la peor tontería que pude haber hecho "¿Por qué no la busque? ¿Por qué nunca dejé de tener miedo?"
My shoulders are to small
My pocket cannot hold
The world
This is to here
Kurt me buscó por cielo, mar y tierra para confrontarme por haberla abandonado. Santana y Brittany una y otra vez trataron de convencerme para que la buscara y al menos le diera una explicación. Todos se encargaron de hacerme saber lo mal que Rachel lo estaba pasando y yo sencillamente no hice nada, me quedé donde estaba; me bastó con saber que no había roto ninguna promesa y para mí fue suficiente para vivir todo ese tiempo.
Decidí olvidarme del profundo e intenso amor que creía sentir y también me olvidé de su amistad "¿para qué atormentarnos?" me decía todos los días. Ella era feliz en Broadway, yo era feliz en los juzgados, sacando de problemas a políticos… y comenzaba a ganar mucho dinero; podría ganar con la misma facilidad nuevas relaciones, nuevos amores.
I'm running too fast
I'm running too fast… for nothing
I'm running too fast...
Su mirada no la ha quitado de mí y yo entre todos esos recuerdos no me doy cuenta que la mano de Halia acaricia mi espalda tratando de consolarme, las lágrimas salen sin que pueda evitarlo y los recuerdos siguen…
No sé cuánto tiempo fue así para ella, pero mi vida continuó perfectamente normal a pesar de sentir que nunca fui la misma desde que cerré la puerta tras de mí.
Logró el éxito que soñó, incluso más, nunca dejé de asistir a cada uno de sus estrenos y verla arriba del escenario para mí fue suficiente… y nunca junté el valor necesario para buscarla directamente.
Whose flowers are those words
In the corner of your apartment...
Un día con nada en particular sucedió algo conmigo, pudo haber sido que mi décima relación fallida me anunciaba lo inevitable: a pesar de los años Rachel seguía constantemente en mis pensamientos. Intenté mantener relaciones estables, lo logré a medias, nada digno de ser recordado pero inevitablemente también he sentido culpa por haber estado con ellas, de alguna forma, a todas les quité algo de sí mismas apropiándomelo; pero además de eso, nunca fui totalmente sincera con ninguna pues ella siempre estuvo ahí, en mi memoria, como un fantasma al cual me negaba.
Pero ese día, ese extraño día sentí la angustiante necesidad de tenerla a menos de un metro de distancia así que viaje a Londres a la presentación especial que haría en el West End. Esperé hasta la madrugada fuera del teatro, en mitad de la calle, con un frío que calaba hasta los huesos a que saliera a firmar autógrafos como sabía era su costumbre… nadie salió a firmar nada. Desapareció del mapa.
Whose words are those words
In the air... In the air...
A partir de ahí, las cosas aparecen borrosas en mi cabeza, un año después estuvo en cartelera en Broadway por cuatro semanas y luego volvió a esfumarse sin haber logrado un encuentro.
Los siguientes dos años fueron una tortura, simplemente perdí el norte. Tiempo amargo donde el agua de la ducha no era suficiente para lavar mis inmundicias, las nubes negras que contemplaba durante tardes enteras presagiaban que nunca sería feliz si seguía así, durmiendo poco, viviendo nada. Era la mujer-máquina defensora de seres despreciables, amargada con mi propia existencia, resentida con el mundo y sus absurdas exigencias… mi perfecto "orden" temporal llegaba a su fin; nada de lo que creía poseer era importante, nada.
My love is getting bigger
My house has any more room…
Y un día, en uno de mis arranques que con el tiempo se habían vuelto menos frecuentes, porque también la apatía se había apoderado de mí, después de ganar un último gran juicio, me cambié de ropa, fui a casa de Santana y Brittany, les dejé las llaves de mi departamento y auto. Britt se entusiasmó cuando les dije que el carro era suyo, tendrían que ocuparse en limpiar mi piso y ofrecerlo para ser rentado; además de eso, lo único que tenían que hacer era depositar cada mes en mi cuenta cierto porcentaje de arrendamiento, el resto se iría a otra cuenta de ahorro.
No dije más, simplemente salí de la casa de mis amigas mientras Santana me gritaba que volviera inmediatamente, "¡no estoy para jueguitos!" decía con todas sus fuerzas, "¡las amo!" Fue lo último que me escucharon decir. Y por primera vez en años pedí a Dios que no me olvidara, que volviera su atención a mí… tan cerca del precipicio.
Whose place will this place be?
If we try to get more than this...
Llegué al aeropuerto únicamente con lo que traía puesto y una bandolera, en ella no llevaba nada más que mi pasaporte y la cartera con unos cuantos dólares en efectivo y la tarjeta. Me acerqué al tablero que anunciaba las salidas y llegadas, miré atentamente como los destinos se modificaban cada minuto y sin más, me acerqué al mostrador. Pedí un boleto, la señorita me miró con cara de pocos amigos mientras esperaba que le dijera el destino… "el vuelo que esté por salir" dije como única aclaración, ella dudó y yo insistí, el destino era lo menos importante.
Todo fue rápido, no tuve que declarar equipaje, la revisión antes de abordar fue casi inmediata y tome mi asiento turista. Durante los últimos años sobreviví con pasividad a todo, a excepción de los litigios, esos todavía me resultaban adictivos, tal vez por eso nunca lo dejé de hacer; pero más allá de eso no nada había que me anclara a la realidad, a veces llegaba a casa de Britt y Santana sin avisar y por más que ellas insistían en que me quedara, siempre volvía a mi horrible y amado departamento para dormir, era lo único que sentía como propio a pesar de que odiaba cada vez con mayor intensidad el silencio.
Whose place will this place be?
If we try to get more than this...
Cuando el avión pisó tierra, descendí y un intenso calor me recibió, el clima de esa isla polinesia exigía otro tipo de ropa. Compré lo primero que vi y en la tienda tomé todos los folletos turísticos que encontré, subí al primer bus que pasó, comí en una pequeña fonda del centro y cuando salí de ahí, un jeep estacionado enfrente del lugar tenía un letrero pintado en el parabrisas que anunciaba su venta; esperé a que el dueño llegara… fuimos a dar unas cuántas vueltas y cuando me convenció que no tenía ningún ruido maligno y que todos los papeles se encontraban en orden, acepté la transacción; el hombre sorprendido no cabía de la emoción por no haberle regateado y mucho más cuando el pago se hizo de inmediato.
Le pedí algunos datos sobre el lugar, algo debió haber visto en mí para que de la nada, tomara un bolígrafo de la guantera y sobre una servilleta me hiciera un pequeño mapa de las zonas no turísticas de la localidad, "lo que nadie conoce" me dijo, asegurándome que ahí encontraría suficiente paz. "Que Lono te acompañe", fue lo último.
Y siguiendo y no el mapa, comencé a conducir… varias veces a mitad de carretera, excediendo el límite de velocidad permitido y con el volumen de la música al máximo me encontré llorando, obligándome a orillar. Llorando por todo y por nada.
I'm running too fast
I'm running too fast for nothing…
La intensión de su voz cambia, de triste pasa a una casi esperanzadora. Con la cara mojada por las lágrimas sonrío y mi memoria presenta lo más reciente: después de semanas vagando en esa camioneta que se había vuelto casi como una extensión de mí, por casualidad di con Aloisi.
Jamás imaginé que su Leokani era mi Rachel.
I'm running too fast
I'm running for… nothing…
Para el final de la canción soy consciente que he llorado por todo lo que dejé perder y por lo que ahora pienso: "aún me queda…" Ella es todo lo que me faltaba para cerrar esa década de mi vida, encontrarnos nuevamente para no desvanecerme. En tres minutos he revivido todo lo que me negué tanto tiempo.
Últimos acordes y una ola de gente enloquece. Todos están gritando, chiflando y aplaudiendo, yo permanezco unos segundos más en mi asiento mientras me limpio las lágrimas y Halia me abraza. Finalmente nos ponemos de pie, Rachel me dirige otra mirada, si no fuera por el tiempo que ha pasado podría jurar que es una mirada de amor.
Cuatro, cinco, seis canciones más, algunas las conozco, otras no, pero igualmente impresionante es ella. Finalmente se despide…
—Es tan bello tenerlos aquí, conmigo, ¡son maravillosos! Espero que esto les haya gustado… —dice antes de cerrar el show con Soulmate (3). Si bien sigo sin saber dónde estuvo estos años, me parece que se ha superado a sí misma, en todos los sentidos… y nuevamente siento que esa canción es para mí y me regocijo; es disparatado, lo sé, pero lo siento por todo mi cuerpo, la intencionalidad de su voz me está llamando.
De pie la despedimos, pero luego, cuando ya ha bajado del escenario, todos comienzan a chasquear los dedos, me parece simpatiquísimo y yo riéndome mientras hago lo mismo le pregunto a Halia el significado.
— ¡No se puede terminar así el show! —me dice también entre risas. Me siento alegre, por fin entiendo lo que significa "al pueblo que fueres…"
Y luego de algunos minutos, cuatro bailarines suben al escenario, las bailarinas han sido sustituidas por ellos y esto parece ser la real despedida, un número más que solo es bailado. La danza inicia y cuando comienzo a desilusionarme porque solo ellos bailan, Rachel aparece por el mismo lado que descendió.
Este día he pasado por todas las emociones, desde la sorpresa hasta la desesperanza para terminar en una renovada ilusión, pero ahora se ha sumado una nueva emoción: excitación.
Lleva el mismo vestido, pero ahora las grecas se encuentran ceñidas a la altura de la cintura, convirtiéndolo en una especie de taparrabos que cubre únicamente su entrepierna dejando al descubierto sus hermosas piernas largas, estoy sumamente excitada; sé que no debería, se trata de un baile para sus akuas, una cosa de respeto pero me es inevitable.
Ella está al centro, su papel de hembra alfa me pone aún más, verla liderando un grupo de hombres que bien parecen guerreros salidos de otro tiempo la hace parecer feroz. Se trata de una danza fuerte, de más carácter, pero no con menor gracia.
Halia me explica que anteriormente solo bailaban ese ritmo los hombres en tiempos de guerra pero luego de la conquista británica todos los pueblos aledaños se unificaron y la danza terminó en mero espectáculo. Aun así, seguía siendo una danza propia de hombres hasta que Rachel se integró a la comunidad…
—…Fue tanto su empeño y necedad que terminaron por ceder ante su petición de bailar… eso y que ya pocos quería seguir con la tradición de nuestros ritos. —concluye, yo la escucho con atención y solo por breves segundos la veo, mi mirada está atenta a cada músculo de Rachel y de pronto, a la danza se unen más jóvenes de todas las edades, incluido Aloisi.
Sus movimientos de cadera son vibrantes y todo el sonido es proporcionado por las percusiones. Brinca, mueve piernas y brazos como un verdadero guerrero, extiende sus manos al cielo, luego en un movimiento está de rodillas, golpea el piso con el puño, brinca al levantarse, giros bruscos, más golpes al aire y así una y otra vez, y yo si antes tenía la cara roja por el llanto, ahora la tengo roja por las imágenes que se cruzan por mi cabeza… Rachel y yo, juntas nuevamente.
Después de varias canciones que me han transportado a momentos muy particulares, el show de Rachel llega a su fin, después de esa, para mí, extraña danza que se extendió por varios minutos. Todos han estado increíbles, ella espectacular, impresionante. Anuncian que la cena ya está lista para ser servida y toda la gente avanza hacia las mesas, Halia me susurra en el oído hacia dónde debo ir para encontrarme con Rachel.
Me planto frente a ella y me mira con sorpresa, como si fuera la primera vez que me viera y no hace rato. Sin decir nada nos abrazamos y así permanecemos por varios minutos.
— ¿Tienes hambre? —me dice mientras acaricia mi cabello.
—Sí, un poco… —le digo tímidamente. Su muumuu para mi desilusión ha recuperado la apariencia primera; toma mi mano y me guía hasta donde se están sirviendo los alimentos.
Platicamos brevemente con algunas personas mientras nos sirven nuestros alimentos y noto como una anciana me mira desde lejos. Rachel se percata de las miradas que nos dirigimos y en un segundo la veo corriendo hacia ella, regresa del brazo de la mujer y al tenerla a un palmo de mi nariz me doy cuenta del increíble parecido con Miliani, adivino que es su madre.
—Bienvenida Quinn —me dice con el semblante serio. —Espero hayas tenido buen camino, ha sido duro ¿no? —estoy temblando, lo que sentí al conocer a todos los demás no es nada comparado con la presencia de la anciana que es tan baja de estatura como su hija o incluso más, por lo encorvado de su espalda.
—Sí, ha sido complicado, pero hermoso —contesto con temor "¡cómo si fuera a hacerme algo!"
— ¿Y el viaje qué tal? —suelta casi sin dejar que termine mi frase. Titubeo "¿Viaje y camino no es lo mismo?"
— ¡Madre, deja a Ikaika un momento! Apenas ha llegado… —es Miliani que llega a salvar la situación.
—Quinn no parece incómoda con mi presencia… temerosa nada más. —le contesta a su hija sin dejar de mirarme a los ojos. —Bien, me voy. Venme a ver en cuanto tengas tiempo o estas mujeres lo permitan, Quinn. —dice más como advertencia que como invitación.
—S… sí, claro —digo tartamudeando.
Rachel le estampa un sonoro beso en una de sus mejillas antes de que Miliani se la lleve.
— ¿Qué ha sido eso? —digo en cuanto se han ido, creo que aún estoy temblando.
—Es Hoikeana, dirigente de todos nosotros… aunque es más en un sentido espiritual que político —me dice mientras me lleva hacia la zona más alejada de las mesas, cerca de donde chocan las olas y donde la luz de las antorchas no alcanzan.
Nos sentamos sobre la arena y para mi sorpresa pide que me acomode para quedar frente a ella. En silencio lo hago y de la misma forma comienzo a probar los alimentos, no deja de mirarme.
— ¿Cómo llegaste aquí? —empieza ella y yo le cuento a partir de mi último juicio hace varias semanas atrás, me escucha en silencio, con mucha atención. A mí me parece extraño hablar de mi misma, es como si hablara de otra persona, de bastante tiempo atrás.
—… ¿y tú? —pregunto cuando he terminado de narrarle mi aventura. Sonríe con melancolía mientras agacha la mirada, se pierde en sus pensamientos por un momento, casi siento que ya ha olvidado mi pregunta.
—Estuve en Londres… —comienza y yo asiento con la cabeza —fui a cubrir por un mes a una actriz como invitada especial… una noche, al salir del teatro me detuve como todos los días a firmar autógrafos… —parpadea rápidamente y noto como su respiración cambia— había una joven que me recordó mucho a ti, rubia, preciosa, con un ramo de rosas… cuando extendí la mano para recibirlo, del bolsillo de su abrigo sacó una daga. Su propósito era claro… —Por instinto tomo su mano libre entre las mías…
— ¿Te hirió? —un calor dentro del estómago se expande por todo mi cuerpo, la sangre la siento hirviendo.
—Me penetro en un costado unos centímetros… hacía un frío infernal en Londres, más de lo normal y llevaba varias capas de ropa, físicamente no fue tan grave. —La miro con sorpresa y estoy enojada, "¿cómo alguien pudo hacerle algo así?" me siento a su lado y rodeo sus hombros con mi brazo invitándola a continuar.
—Todo fue muy rápido, Quinn… —toma aliento— al mismo tiempo que yo tomaba las rosas, ella intentaba encajarme la daga, ni siquiera sentí el contacto, fueron los gritos de una señora los que me hicieron reaccionar, parpadee y lo único que recuerdo después de eso es que tres guardias de seguridad ya la tenían sometida. Recuerdo que me gritaba que yo era el amor de su vida, que recordara, que en otra vida estuvimos unidas… no sé, una locura total. La policía se llevó a la chica, me trasladaron al hospital y hasta que estuve ahí fui consciente de lo que acababa de suceder, me quité la ropa y cuando me vi la sangre escurriendo todo se volvió más irreal de lo que ya era. Fueron necesarias varias puntadas pero no tocó nada que me pusiera en peligro…
— ¿Comenzaron el juicio de inmediato? —trato de hacerme de todos los detalles "¿Dónde estaba yo? …Tomando un avión para verla"
—Sí, afortunadamente todo fue inmediato… Los abogados y mi agente se encargaron de todo.
—Nunca supe nada de eso Rach'… —digo con pesadumbre.
—A nadie le convenía que se supiera, ni a la gente del teatro, ni al gobierno londinense y mucho menos al FBI…
—¿Al FBI? —pregunto sorprendida.
—Yo era su objetivo… pero antes hubieron muchas más… —dice sin querer terminar la frase.
—Lamento no haber estado contigo…
—Por algo fueron así las cosas, Quinn… aunque no te niego que en ese momento te necesité como jamás imaginé necesitar a alguien.
— ¿Después de eso qué sucedió? —pienso que ahora no es el momento adecuado para hablar de "nosotras". Nuevo silencio y finalmente habla.
—…Subirme al escenario se convirtió en una tortura, me daba pánico estar frente a tanta gente y pasaban horas antes de que pudiera abandonar las instalaciones del teatro así que cancelé todos mis contratos, me volví co-dependiente a las pastillas psiquiátricas, así que una noche de insomnio, tan normales ya para mí en ese momento, me dediqué a buscar en el mapa algún sitio que llamara mi atención. El director de la obra que me invitó a Londres me hablo de aquí, dijo que su familia era "dueña" de éste lugar… y el resto es más bien romántico.
— ¿Por qué? —aún falta por conocer lo que supongo es la última parte de la historia, la razón por la que regreso a Broadway solo por cuatro semanas. La razón por la que ya es parte de esta región.
Pero kilos y kilos de juegos artificiales interrumpen el momento… o eso pienso hasta que regreso mi mirada a ella, sus hermosos ojos marrones están perdidos en mí. Mi corazón bombea sangre a una velocidad que puedo jurar se nota en mi pulso a simple vista; no lo pienso, me dejo levantar por una nube invisible.
La atraigo hacía mí, cierro los ojos y pongo mis labios sobre los suyos. Ella hace el resto, marca el ritmo de nuestros labios, de nuestras respiraciones y segundos después: de nuestras lenguas.
Y entonces el universo se vuelve pequeño y así maravilloso, comprensible para todos mis sentidos… por fin entiendo lo estupenda que es la vida. Ni siquiera hace 10 años me sentí así, la cabeza me da vueltas, el cuerpo lo siento ligero y al mismo tiempo es como si cada parte de mí reconociera a su par natural… a ella.
El beso se está volviendo más intenso, enreda sus dedos en mi cabello mientras yo la sostengo por el cuello... lentamente los truenos de los juegos artificiales se vuelven más espaciados y así como el estruendo va desapareciendo, así nuestro beso comienza a dejar de serlo. Separamos nuestros labios, pero seguimos sosteniéndonos con nuestras frentes unidas.
—Pensé que no vendrías… —me dice en un susurro.
— ¿Qué? —creo que no entendí bien.
—Hoikeana me aseguró que nos reencontraríamos, aquí. No en otro lugar del mundo. Aquí.
— ¿Me estás tomando el pelo…? —digo confusa y casi me siento burlada.
—Es verdad, pero si te sirve de consuelo, hasta hace 8 horas yo aún dejaba espacio para la duda…
Estoy francamente sorprendida y quiero saber más, pero Aloisi viene a interrumpir, nuevamente…
— ¡Leokani, Ikaika! ¡Vengan! Falta la última sorpresa… dice tomándonos de las manos y haciendo que nos levantemos de un salto.
Nos lleva corriendo más atrás de donde está el escenario, toda la gente va avanzando en la misma dirección y justo cuando Alika nos ve, los tambores comienzan a sonar, las mismas bailarinas acompañadas de los "guerreros" que acompañaron a Rachel hace un rato comienzan a danzar y un castillo de más pirotecnia acompaña el espectáculo. Tengo a Rachel a mi lado, no me ha soltado de la mano, el corazón se me quiere salir y puedo apostar que mi palpitar opaca el estruendo de la pirotecnia.
Mi sorpresa crece cuando los dibujos en el castillo van tomando forma: es la figura de una mujer ataviada con el traje de la región… con alas… ¡alas muy grandes! Notas musicales… "¿notas musicales?" y… ¡una enorme estrella se enciende al final! El punto más alto de la música llega cuando la estrella amarilla termina de encenderse y yo no puedo creer lo que está sucediendo… "¡la fiesta es para Rachel!"
Aloisi comienza a bailar como un poseso a nuestro alrededor mientras le pregunta con gritos si le gustó su sorpresa, ella por respuesta le estampa un beso y ambos me jalan para acompañarlos en su divertida danza. Los presentes bailan en círculo rodeándonos y así nos encuentra la madrugada.
…
(1) Postcards From Italy - Beirut
(2) Running Too Fast - Natalia Lafourcade
(3) Soulmate - Natasha Bedingfield
