DISCLAIMER: ninguno de los personajes pertenecen a mi persona, sino a SNK Playmore.

Capítulo dos.- De parranda

—La verdad, no sé porqué demonios no te hace caso…— comentó Joe, mientras caminaba junto a la ninja rumbo al bar de King. Ella sonrió ante eso —¡De verdad, es un idiota!

—Gracias, eso es muy tierno…— comentaba Mai, riendo.

—Pero si hay algo que no entiendo… —se animó a decir Joe— Es porqué una chica como tú, que tiene hombres dispuestos a dar lo que sea por ella, está detrás de uno que no la merece.

A Mai se le esfumó la sonrisa del rostro.

—La verdad, ni yo lo sé…— contestó la chica, suspirando. —Creo que es porque me hizo sentir, con tal sólo una sonrisa, todo lo que los demás con sus fanfarronerías no consiguieron. Tiene algo especial.

—Puede ser… Pero no estarás esperándolo hasta que le dé la reverenda gana de darse cuenta de lo única que eres, ¿verdad?— le preguntó Joe curioso. Esa pregunta la impactó, porque nunca se había puesto a pensar en hasta cuándo estaría ahí para Andy. Un sentimiento de tristeza la invadió al imaginarse con treinta o treinta y cinco años, sola, y sin haber conseguido nada con el joven rubio. Detuvo su caminar ante eso, haciendo extrañar a su amigo.

—¡Tienes razón!— exclamó de repente, a lo que Joe se cubrió un poco pues ese grito parecía venir acompañado de un golpe o algo así.— Quiero decir que… Si no he conseguido nada hasta ahora más allá de ser amigos, no creo que pase más adelante, por más que me duela admitirlo… Habré dejado pasar valioso tiempo de mi vida en alguien que jamás me valoró…

A Joe le agradó la manera en la que Mai había tomado sus consejos, y vio los ojos de Mai brillar de un modo especial. Ella sonrió y se aferró a su brazo, obligándolo a caminar más rápido.

—¡Vamos, tengo ganas de bailar!

Parecía una persona completamente diferente, porque al entrar a bar ni se molestó en buscar con la mirada a Andy, simplemente se dirigió al mostrador para pedir tragos cuanto antes. Joe la observó tomarse –por así decirlo, pues se los tragó de un sorbo- varios vasos de vodka shockeado, al tiempo que tomaba de una manera un poco más prudente su bebida.

—¡Así se te subirá rápido el alcohol, mujer!— le comentó King en un grito -pues no había otra manera de hacerse escuchar con la música tan alta- al tiempo que sonreía.

—¡Es la idea!— respondió Mai, sonriendo de igual forma , mientras vaciaba otra copa.

—¡¿Tú sabes qué bicho le picó?!— King se dirigió a Joe, entretenida.

—¡¿Qué?! ¡¿Qué soy sexy cuando juego dominó?!— gritó Joe, sorprendido y sonriendo. King no sabía si lo decía en serio o si le estaba haciendo una broma, pero viniendo de Joe se podía esperar lo que sea.

—¡NO, imbécil! ¡Te pregunto qué rayos le sucede a Mai, que está rara!— le gritó King, y esta vez el otro sí la escuchó.

—¡Ah! ¡Pues… — Joe miró a Mai, quien se encontraba hablando con Yuri — tuvo una especie de iluminación y parece que se va a rendir con Andy!

—¡¿Lo dices en serio?!— King gritó en la oreja de Joe casi hasta el punto de hacerla sangrar, él se tapó un poco el oído y asintió. ¡¿Qué tanto tienes que ver en eso?!

—¡No sé a qué te refieres!— respondió Joe con una sonrisa picarona, que King no pasó por alto. Pero pensándolo mejor, ya no quería ver a su gran amiga detrás de alguien que no la correspondía, y aunque ya se lo había dicho varias veces, ella parecía no escuchar. Mai y Yuri se acercaron y la ninja exclamó:

—¡Joe, vamos a bailar: Yuri quiere bailar con Robert, pero si Ryo se entera lo hará papilla… Digamos que estamos entre los cuatro! — a Mai se le iba algo la voz, y los demás sospecharon que el alcohol ya hacía gala de sus efectos. El luchador asintió sonriendo y ella lo tomó de la mano, haciendo que en cierto punto se sonrojara. Con Yuri siguiéndolos, se dirigieron hacia la pista de baile, que a estas alturas rebalsaba en gente. Pero no se esperaban chocarse con Terry y Andy (y por ende, con sus acompañantes, que no eran más que chicas con aspecto de no estar dotadas de mucho cerebro pero sí de curvas envidiables, más al lado de Mai quedaban como simples modelos). El menor de los Bogards no sabía qué hacer o cómo disimular aquello.

—Ma…¡Mai! ¿Qué estás haciendo aquí?— balbuceó Andy, mirando nervioso a sus amigas. Se notaba a leguas que Terry estaba haciendo un gran esfuerzo por no reírse, tanto que su hermano le dio un codazo. Mai se dio cuenta de eso, pero Andy observó que estaba agarrando la mano de Joe, quien sonreía inocentemente —¿qué hacen ustedes juntos aquí?

—Venimos a bailar… Terry, si quieres puedes reírte, tampoco es que vaya a armar un escándalo ni nada parecido. Ahora, con su permiso…— La ninja jaló a Joe y a Yuri y se los llevó con ellos, ante la mirada sorprendida de los hermanos.

—¿Por qué Joe está con ella?— preguntó Andy, ligeramente molesto.

—Anda… No me digas que ahora estás celoso, porque me caeré de narices… Ya, vamos a buscar tragos— su hermano lo empujó en dirección contraria a la pista de baile. Terry pensó que ya era hora de que Mai se rindiese, y él sabía cuán atractiva la encontraba Joe ¿qué podría salir mal de esto?

—Robert: ¡ven a bailar con nosotros!— pidió Mai, divertida. Ryo, quien se encontraba al lado del solicitado, levantó la vista hacia Yuri, quien le guiñó un ojo. —¡Y tú: deja de meter las narices y saca a bailar a King, por el amor de Kami-Sama! ¡Ya todos sabemos que hay onda entre ustedes! — Ryo se pusó automáticamente rojo como tomate ante esas palabras y respondió:

—No sé de qué estás hablando.

Mientras bailaban, Joe se dio cuenta de que Andy y Terry estaban cerca de ellos y los miró levantando el pulgar, a lo que Mai sonrió. Terry le respondió de igual forma, pero su hermano menor simplemente se volteó a hablar con una de las chicas.

De repente de la tarima se escuchó una voz femenina, nada más y nada menos que Athena Asamiya, quien era una amiga cercana de King (la dueña del bar) y no sólo por haber sido competidoras del gran trofeo. Ella estaba animando la noche:

—¡Quiero escuchar un grito de las chicas solteras!— pidió alegremente, y Mai fue la primera en gritar animosamente. —¡Vaya, esa de allí sí que tiene pulmones! ¿Pero qué ven mis ojos? ¿Es esa la hermosura de Mai Shiranui? ¡Sube aquí inmediatamente!

Mai no tardó en obedecer, y una vez arriba se escucharon aplausos y silbidos a los que respondió mandando besos al aire.

—¡Pero qué gran placer es tenerte aquí, amiga! ¿Por qué no animas tú un poco la fiesta?— Athena no había acabado de decir eso, cuando Mai le arrebató el micrófono.

—¡Todas las chicas que han sido rechazadas: levanten sus copas!— gritó eufórica la ninja, y como en todo lugar siempre hay chicas a quienes las han desilusionado, muchas levantaron sus copas y gritaron bien fuerte. — ¡Todos los chicos que adoran el solterío, levanten sus copas!— otro grupo levantó sus copas. —Todos los que hoy quieran dejar de lado sus penas y divertirse a más no poder, repitan después de mí : ¡AL DEMONIO!

—¡AL DEMONIO!— resonó en todo lugar, King fue una de las que gritó más fuerte.

—¡A perder el controooool!— Mai terminó con esta frase, y bajando de la tarima con una actitud bastante decidida, se acercó hasta Joe, que no entendía muy bien qué pretendía hasta que ella se le abalanzó a besarlo, dejándolo totalmente en shock. Todos aplaudieron y aullaron, todos a excepción de Andy. Éste, perplejo y furioso, observó cómo pasaba todo aquello. Mai se separó de los labios de Joe y sonrió cálidamente, a lo que su acompañante le devolvió la sonrisa. No sabía cómo exactamente había pasado, pero una de las mujeres más atractivas del país lo había besado. Con eso se sentía en las nubes, pero desgraciadamente alguien jaló de su brazo, haciéndolo aterrizar repentinamente.

—¿Qué rayos crees que haces?— Andy no parecía el de siempre.

—¿De qué rayos estás hablando? ¡Ella me besó! ¡Y francamente, no estás en posición de ponerte celoso…!

—¡NO ESTOY CELOSO! ¡Ella está borracha, deja ya de aprovecharte!

—¡Joe, vamos con los muchachos!— pidió Mai, ignorando monumentalmente a Andy.

—Mai, tú…

—Vamos, nos están esperando…— Mai sonaba bastante emocionada. Joe miró a su amigo como diciendo "lo pide la dama", y se soltó de su agarre, siguiendo a Mai, quien lo agarraba de la mano.

—Inconcebible…— masculló Andy, cruzándose de brazos, al tiempo que los veía alejarse.

—¿"Inconcebible"? ¡¿"Inconcebible"?!— exclamó Terry, en tono burlón, y acto seguido se desternilló de risa. —¿De dónde sacas esas palabras? ¿Se las copias a Takuma?

—Cállate…— respondió malhumorado Andy, mientras su hermano seguía riendo a carcajadas.

Resaca: no recuerdo haber tenido un dolor de cabeza así en la vida.

No sé con exactitud qué pasó ayer o qué hice. Esta mañana desperté y estaba en mi departamento. Yuri se quedó en el sofá, la vi al buscar un vaso de agua: está dormida como morsa.

Lo último que recuerdo es que estaba hablando con ella, y después se me borró todo.

Ciertamente, ayer al hablar con Joe, me di cuenta de varias cosas:

1.- Si Andy no me correspondió hasta ahora, probablemente no lo haga en el futuro.

2.- Merezco algo mejor que un idiota que se hace rogar.

3.- La juventud es fugaz, y con este hombre, no me durará demasiado.

4.- Joe será algo inmaduro, pero puede ser muy tierno a veces… (Bueno, esto no es relevante)

5.- La vida es demasiado complicada para añadirle más complicaciones.

Por esto y por otras razones más: Andy Bogard, serás borrado de mi corazón.

Ya no quiero pensar en ello. Borrón y cuenta nueva, será lo mejor para mí. Ahora volveré a dormir, estoy consciente de que es la una de la tarde, pero simplemente…

Mis memorias: Mai Shiranui.

N/A: ¡Perdón por tardarme en actualizar este! Muy atareada y falta de inspiración… Pero hoy me vino la iluminación y no podía dejarla pasar :P. Espero que les haya gustado, o por lo menos entretenido… :D Mai se pasó de juerga, ¿no? Sólo una vez en la vida tomé tanto como ella y al día siguiente es matador el dolor de cabeza xD.