NUESTRA PROMESA
Capítulo 2- ¿Por qué tuvo que ser así?
~Editado~ Hola gracias por haber dejado sus reviews, espero que les siga gustando la historia aunque dudo que no me odien por haber puesto a Paulina como prometida de Danny, pero ya verán que Sam no se dará por vencida tan fácilmente, en fin, pronto actualizaré; Adiós, cuídense y nos vemos luego. No olviden dejar reviews. Les recomiendo escuchar la canción "I will be" de Avril Lavigne, no sé pero me parece que iría bueno con la lectura.
DANNY PHANTOM NO ME PERTENECE, LE PERTENECE A BUTCH HARTMAN Y A NICKELODEON.
Capítulo 2- ¿Por qué tuvo que ser así?
Lo veo parado a un lado del marco de la puerta sin decir palabra alguna. Pareciera que acaba de llegar de una de sus rutinas nocturnas de vigilancia, pues su cabello está opacado por la brizna del aguacero que se presentó allá afuera; O sólo acaba de llevar a casa a la "princesa de revista de modas" que con suerte pudo ni siquiera dejar que el agua de su propio charco superficial arruinara su maquillaje.
—¿S-s-sam? —me dice titubeando como si pensara que cualquier palabra explotaría en su cara.
—¿Sí? —le contesto de la forma más fría que puedo.
—Disculpa si te desperté, es sólo que quería hablar en privado contigo. ¿Puedo pasar? —continua evitando cualquier encuentro a los ojos.
—Descuida, aún seguía despierta; y sí, pasa, de todas formas esta es tu casa. —le suelto con desinterés.
Él se sienta en una esquina de la cama y yo me quedo de pie con los brazos cruzados en el pecho. El silencio incómodo es una asfixia para mí así que decido hablar, mi voz es firme y no pienso quitarle la hostilidad en el tono.
—Bueno, ¿Y de qué quieres hablar?
—Pensé que sabrías muy bien de que quiero hablar. —me dice serio, tratando de llevar la conversación mas… ¿pacífica?
—No lo sé, déjame pensarlo… Acaso de un tema que tenga que ver con el calentamiento global, con la estupidez innecesariamente involuntaria que se presenta en algunos humanos, ¿O la razón del por qué de tu relación con Paulina, agregándole el que me hayas hecho a un lado como si fuese un guijarro? —pregunto irónicamente y molesta. Merezco una explicación, una buena; aunque pensándolo bien no sé si pueda soportarla cuando salga de sus labios, ¿Me quebraré aquí mismo? Ojalá que no.
—Sam, lo lamento, no sé qué me pasó, sé que debí de decírtelo mucho antes, yo no quería lastimarte. —me dice tan arrepentido que veo que sus ojos se cristalizan. Sin embargo el dolor que se acumula en mi corazón se combina con enojo e ira cada vez más, teniéndole que interrumpir de golpe.
—Pero aún así me lastimaste, ¿Sabes cuánto sufrí en aquel internado sin poder verte, sin poder compartir todos los días contigo, con mis amigos y con la gente que amo?, ¿Sabes las horas que pasaba frente al monitor esperando a que me contestaras un email o una video llamada?; nunca lo hiciste, pensé que me odiabas, pero mi testaruda mente te excusaba con: "Tal vez tiene mucho trabajo", "De seguro está descansando por las agotadoras peleas diarias de fantasmas"
—¿Sabes cuantas veces desperté en la enfermería porque tenía depresiones, porque creía que mi vida no tenía sentido, porque creía que estaba muerta en vida?... Pero después encontré la respuesta a todo: debía de terminar mis estudios lo más rápido posible, me desvelé estudiando para muchos exámenes, cumplía con todos los trabajos, nunca pude verme tan aplicada como estaba allá; y todo lo hacía por ti, por creer en la esperanza de que con mis buenas intenciones en el estudio mis padres cambiarían de opinión, y aunque no lo hubieran hecho, yo regresaría. Regresar a ti para estar de nuevo juntos como cuando éramos más jóvenes, regresar porque mi vida se reanudaría después de tomar un viaje largo de 4 años, porque sentía que aquí pertenecía y que me esperaba más allá de una vida.
Las lágrimas recorren mis mejillas, pero me importa poco, ahora estoy sacando todo el dolor que alguna vez me atormentó por las noches. Jadeo tratando de tomar aire y continuo, esta vez la voz se me quiebra que necesito hacer un gran esfuerzo para controlarme y no caer. —Porque creía que aún me amabas como la primera y última vez que me dijiste te amo, porque cada día aquella promesa que hicimos se hacía presente en mi mente mencionándome y alentándome a seguir adelante. Pero veo que nada sale justo como lo planeas, ¡nunca! No importa cuánto te esfuerces por ello, siempre termina mal, lastimándote y reclamándote lo cuán estúpida has sido, que más que haber actuado maduramente has creado un circo de mentiras de una joven tonta y locamente enamorada.— No puedo continuar ya que mi garganta se ha cerrado completamente, no se me ocurre nada más que decir y en lo único que pienso es en desaparecer de ahí.
Silencio. Su mirada siempre al piso y sus hombros caídos hacen que las ganas de estrujarlo me lleguen. ¿Qué acaso no va a decir nada? ¿Ni siquiera algo para defenderse?
—Danny, deberías irte, ya no tenemos nada de qué hablar. —le reclamo en un susurro. He tenido que sostenerme de un buró a mi izquierda, mis manos tiemblan y las rodillas sostienen todo mi peso a duras penas aguantándolo.
—Creía que hacía lo correcto, que nunca más te lastimaría. Que estabas mucho mejor sin mí, que podrías vivir feliz en Europa, tener una familia y olvidarte de los problemas que sucedían aquí. Sentía que todo esto te beneficiaría, que tu vida comenzaría de nuevo y que sabría que estarías siempre a salvo. Yo también sufrí, no fue fácil querer olvidarte, querer soltarte y dejarte volar hacia otro camino que no fuera conmigo —Comienza como si hablará consigo mismo en voz alta con la cabeza agachada. —Pero aprendí todos estos años que hay que hacer sacrificios para hacer feliz a alguien, no importa cuál sea el precio. No quería, y nunca querré, que estés al borde de la muerte por mi culpa de nuevo. Tenía la idea de que si seguías aquí podrían hacerte daño, también a mi familia, pero mucho más a ti porque sabían que eras mi debilidad, mi punto frágil para atravesar el corazón, mi todo. No quería perderte de esa forma, no soportaba la idea de verte en un ataúd a punto de ser enterrada y olvidarte para siempre, nunca me lo perdonaría.
—Danny —le digo con un deje de frustración, no sé qué hacer, ¿Creerle y hacer que todos somos felices? Le doy la espalda y comienzo a mirarme en el pequeño espejo de rostro pegado a la pared, mis ojos se han vuelto rojos y las lágrimas desbordan por ellos haciendo que el poco lápiz delineador corra hacia abajo como telarañas. Me limpio dejando algunas manchas que parecen ojeras.
—Ponte en mi lugar, Sam. Estoy seguro que hubieras hecho lo mismo. — Puedo sentir que sus ojos se clavan en mi espalda pero me quedo inmóvil.
Me atonto con sus palabras, y comienzo a reflejar su sentido poniéndome en su lugar. Y pienso, que tal vez hubiera hecho lo mismo, tomado algunas de sus mismas decisiones, sin embargo tratando de hacer lo posible para evitar separarnos, alguna solución en la que ninguno saliera lastimado; pero viendo los distintos puntos a los que nos enfrentábamos ni siquiera logro averiguar una buena manera para resolver.
—Maldito el día en el que todo esto sucedió, todo por lo cual el problema comenzó y se expandió hasta dejarnos heridos —escupo con odio recordando la que hubiese sido mi última pelea.
(Flaskback)
El incidente ocurrió cuando yo tenía 16 años. Danny estaba en medio de otro problema de fantasmas con los que lidiaba siempre a diario, solo que esta vez no resulto tan bien como se suponía que quisiese. Freakshow lo había hipnotizado nuevamente y llevaba varios días sin tener contacto con nosotros, sin llegar a casa y sin ser visto por las autoridades.
Su familia estaba tan preocupada tanto como Tucker y yo, que hacíamos todo lo posible por encontrarlo.
Los reporteros y todo eso de las televisoras no sabían acerca de esto ya que en algún punto del pasado Danny les había pedido amablemente que dejaran su vida privada de lado con las cámaras, pero como era de esperarse ellos aprendieron con la manera difícil; después de varias cámaras de vídeo estropeadas decidieron dejarlo en paz como su forma humana.
Volviendo al asunto, los padres de Danny pudieron rastrearlo de alguna forma, pero había distintos lugares en donde estaba o había estado. Así que nos dividimos en binas: Jack y Maddie irían al punto A; Jazz y Valerie al punto B; Tucker y yo al punto C. Faltaban otros 2 puntos pero el que alguien fuera solo era mucho riesgo. Los Fenton nos dieron algunas armas (a excepción de Val, ella contaba aún con su traje) y varios comunicadores para avisar si lo encontrábamos y requerir apoyo.
Yo y Tucker llegamos al sitio con nuestras motonetas. Era una casa de préstamo en los límites de Amity Park, tan poco recurrida que parecía abandonada; ninguna persona se veía a la vista y solo habían unos cuantos locales alrededor los cuales la mayoría estaban cerrados o simplemente vestían con la etiqueta "Se vende, informes".
La alarma sonó pareciendo querer acabar con los tímpanos de cualquiera y observamos algunos rayos verdes salir del local. No dudamos en entrar y encontramos a dos trabajadores del lugar que, tirados inconscientes al frente de la entrada, sangraban por la cabeza ya que los vidrios rotos de las vitrinas estaban esparcidos por todo el suelo.
Caminamos sigilosamente hacia uno de los estrechos pasillos que al parecer conducía a la parte trasera, donde suponía que guardaban lo más valioso como joyas. Entré y vi como Danny, con los ojos rojos, jugaba con una hermosa cadena dorada entre sus manos y hacía gestos a sus cómplices fantasmas mientras metían dinero y cosas de valor en varias bolsas.
Al parecer él se dio cuenta de nuestra presencia y nos miró con diversión. Hizo un ademán con la mano y los fantasmas salieron volando hacia el techo.
—Danny, por favor, razona, él te está controlando, no dejes que te haga esto. — le dije con voz suave, tratando de que me escuchara el verdadero chico fantasma.
—Sam, no bajes el arma, en cualquier momento nos podrían atac…— Tucker no terminó la frase pues Danny hizo que retrocediera a causa de un rayo de ectoplasma.
Lo miré y subí nuevamente mi disparador de energía, esta vez dejé que la seriedad ganara en mi actitud y hablé con voz autoritaria —Danny, te pido de buena forma que dejes de luchar contra nosotros, podemos ayudarte, sé que no eres así, sé que no eres como Dan.
Un estruendo se oyó del otro lado del cuarto y Tuck, con el arma en mano, fue a revisar. Danny me miró con una sonrisa que de solo verla me daban escalofríos. El muro cayó detrás de mí y me lanzó hacia adelante impactándome contra el suelo. Vi de reojo como la palma de uno de los fantasmas brillaba en verde. Volví mi cabeza un poco más y observé a Freakshow cerca de las pocas vitrinas intactas, llevaba su bastón coronado por la esfera rojiza y su típico atuendo. Tucker se encontraba inconsciente con los brazos extendidos siendo cargados por dos fantasmas.
Miré con furia a Freakshow y a sus "queridos" fantasmas que lo acompañaban a su alrededor.
—Veo que no te alegra verme ¿cierto?; pero descuida, sólo unos bancos más y dejaré a Amity Park en paz mientras doy un largo viaje por el país volviéndome millonario.— dictó riéndose y se acercó amenazándome con la bola de cristal. —¿Verdad que no vas a interferir está vez?
—No hace falta, tus planes siempre terminan mal. — le solté yo aún en el suelo, posada sobre uno de mis antebrazos, desafiándolo con la mirada.
—No con tu novio en segundo plano.
—¿Qué acaso sólo puedes lograrlo hipnotizando a otros y mandarlos a hacer lo que tú no puedes? Y es que no es por molestarte, pero conozco a varios fantasmas solitarios que no les va tan mal a la hora de disfrutar su pequeño tiempo como triunfadores... y sin ninguna ayuda.
—Basta chica, si sigues hablando yo mismo te arrancaré la lengua.— me amenazó levantándome de un tirón por la muñeca. Dos fantasmas aparecieron detrás de mí tomándome de los hombros y elevándome a casi medio metro del suelo. —Llévensela y amárrenla con los otros. — continuó posando su esfera en lo alto.
Con un rápido movimiento logré que me dejaran caer al suelo y tomé velozmente mi arma comenzando a disparar hacia ellos. Freakshow se protegió con el estante dejando que sus esclavos lo defendieran.
No lo hacía tan mal; y es que Valerie nos apoyaba a Jazz y a mí los fines de semana con rutinas para mejorar en los combates junto a Danny; pero en este momento si que necesitaba la ayuda de Tucker pues cada vez que derribaba a un fantasma, otro volvía a ponerse de pie. Recordé que en mi mochila traía el termo Fenton, logré sacarlo justo a tiempo y encerrar a uno de mis atacantes que pretendía golpearme con un rayo.
Respiré hondo y caí de rodillas llena de cansancio. Maldije el momento en que le di a Tuck el comunicador pues él se encontraba junto a las demás victimas del robo.
Él se acercó de nuevo, claro, después de asegurarse que el peligro de que yo le diese en el pecho con un rayo fuera nulo. "Valiente como una sanguijuela" pensé.
—Bueno si no quieres hacerme caso de la buena manera, tendrá que ser de la mala. — Volvió su esfera brillantemente hacía mí, aunque ni siquiera sabía si podía hipnotizar humanos, no quería arriesgarme. Cerré los ojos a causa de la luz pensando en qué me haría. Escuché el sonido sordo de algún objeto chocando levemente con otro y abrí mis ojos observando aliviada como la mano de Danny se interponía entre el bastón frente a mí.
Sonreí de manera casi disimulada, volví la mirada hacia atrás y observé como los fantasmas se formaban en un círculo alrededor de nosotros.
—Sam, ¡Corre!— Y fue como sí las palabras de Danny se convirtieran en una manija pues los fantasmas se abalanzaron contra él.
Me levanté como pude, dando tropezones y corrí hacia donde se encontraba Tucker. Lo revisé con la mirada y noté que no tenía heridas abiertas. Me arrodillé junto a él y lo tomé por los hombros moviéndolo no tan violentamente tratando de despertarlo.
Los gruñidos de Danny consiguieron mi atención y tomé el arma de Tuck observando con un poco de pavor como era golpeado mi novio. Corrí a su encuentro pero el chasquido de algo llamó mi atención. En un acto de frustración por parte de él, vi como una esfera celeste lo envolvió. De pronto sentí un ardor en mi vientre que se hacía cada vez más agudo conforme pasaba el tiempo. Me sentí mareada y pude darme cuenta que mis piernas flaqueaban.
Volteé a ver a mi novio y noté como éste estaba rodeado por una aura azul significativa de sus poderes de hielo; al parecer había hecho algunos de esos trucos que Congelación le enseñó alguna vez. Su cara mostraba terror, sus ojos azules, a causa de usar esos poderes, se mostraban cristalizados y a punto de derramar una lágrima; Y es entonces que pude darme cuenta que una de sus estacas atravesaba mi estómago.
Mis ojos miraron la herida y como la sangre fluía y coloreaba el pálido hielo, instintivamente mi mano tocó la herida esparciendo en mi sistema una punzada. Mis piernas no aguantaron y caí pero sentí las manos de alguien salvarme de estrellarme de lleno contra el suelo.
—Sam, lo lamento, lo lamento mucho.— me chilló conteniendo las lágrimas. Me recostó de forma como un medio abrazo contra su pecho, rodeándome con un brazo mientras que con su mano libre me retiraba los mechones de cabello de mi frente.
Levanté mis dedos hacia su rostro y acaricié dulcemente su mejilla manchándolo de sangre. —Te amo, nunca lo vayas a olvidar.— le susurré de la forma más tierna que pude, pero el negó con la cabeza soltando varias lágrimas en mi cuello abrazándome más a él.
—No, no te despidas por favor, te llevaré al hospital y estarás bien, pero no pienses que vas a…, no pienses en eso.— dijo mientras me levantaba y se disponía a volar. Mis fuerzas se iban con tal intensidad que comencé a cabecear y a poner todo mi esfuerzo en mantener los ojos abiertos.
Escuche la voz de Valerie y la de Jazz cuando entraron al local semi-destruido, ambas se sorprendieron al ver el desastre que Freakshow ocasionó; y hablando de éste, al parecer ya había escapado para cuando recordaron que estaba ahí.
Los parpados pesaban más y el dolor de la herida disminuía conforme el mundo de la inconsciencia me arrastraba. Lo último que puedo recordar de ese día fueron las palabras de Danny "Yo también te amo, jamás lo olvides. Resiste que vas a estar bien, te lo prometo". Por último sentí sus labios en mi frente y como con éstos los parpados se cerraron para no volverse a abrir nunca más; Pero lo hicieron, 4 días después en un hospital de Amity Park, frente a decenas de aparatos y tubos conectados a mi cuerpo.
Según por lo que Tucker llegó a contarme entendí lo siguiente:
Valerie fue la que me trajo al hospital mientras que Jazz se encargaba de marcarle a sus padres y ayudar a las demás personas incluyendo a Tuck; Danny furioso fue en busca de Freakshow encontrándolo a unas cuantas calles de ahí, teniendo nuevamente que combatir con los fantasmas idiotizados por ese cobarde. Tengo entendido que lanzó su lamento fantasmagórico haciendo ceder accidentalmente una de las fábricas más antiguas y deshabitadas de Amity Park llevándose consigo a Freakshow y poniendo en duda si logro salir vivo.
(End Flashback)
—Sam… yo no quería perderte.
—Lo estás haciendo a propósito ¿cierto?, estoy segura de que ni siquiera la amas de verdad.— le digo tratando de evitar que los sollozos fluyan junto con las palabras, lo miro directamente al rostro buscando alguna respuesta pero él solo baja la cabeza.
—Lo sabía— le susurro monótona. No sé si alegrarme por el hecho de que sus sentimientos hacia ella no son reales, o enojarme por opinión de mi corazón lastimado.
—La quiero, Sam— me suelta tan de repente que ni siquiera logro asimilarlo como es. Me le quedo mirando con la boca medio abierta y con el aliento perdido en algún lado.
—Por favor vete, necesito descansar— Mi voz suena de lo más tranquila, y aun así me sorprende la forma en que puedo comentárselo.
—Lo siento, de verdad lo siento, Sam.
—Descuida, creo que puedo entenderlo— Mis ojos se fijan hacia la nada, pensando en que la almohada será el mejor remedio para aguantar esto. Puedo sentir los pasos de él alejarse y el sonido sordo de la puerta cerrarse, y es ahí cuando sé que es mi hora de entrar a la realidad, de desahogarme y acordar que esto sólo es un mal momento que nunca quise que pasara.
Mis ojos involuntariamente comienzan a desbordar las lágrimas y el pecho me palpita rápidamente haciendo un enjambre de sentimientos. El aire se hace más frío y es como si hubiera cambiado la temperatura así por qué sí.
—¿Sabes que es descortés espiar a una persona, verdad?— pregunto hacia el aire al sentir su presencia. Silencio, solo eso me puede regalar. Siento sus brazos estrecharme contra su pecho, sus manos me aprietan contra él y se hace visible; y por más que lo niegue, me conmueve saber que necesito este abrazo, no del chico que amo, sino del chico que por mucho tiempo formó parte de mi vida y que aún sigue siendo ese mejor amigo despistado, comprensible y alentador que siempre estará ahí cuando más lo necesite: Danny Fenton.
No sé en qué momento comienzo a cerrar los ojos y es como si el mundo desapareciera, y con él, todo el dolor. Siento sus brazos más cálidos que nunca y la sensación de que se alejan se apodera de mí, tal vez después de todo si necesitaba dormir.
—Ves, te lo dije, esa chica arruinará el plan.— dice una sombra con ojos rojos observando, junto con una joven, como dos personas están abrazadas dentro de una habitación, reflejándose la imagen en una esfera azul.
—No me lo va a quitar muy fácilmente, Danny es solo para mí y no lo compartiré con nadie, mucho menos con esa perdedora— Paulina se encuentra con el entrecejo fruncido tratando de que el orgullo como su superficialidad se mantengan en equilibrio.
—Deshazte de ella sin que levantes sospechas.
—Por supuesto que la quitaré de mi camino, soy buena en eso.— sonríe con malicia.
