Bueno antes que nada, ¡Feliz Navidad! espero que hayan pasado unas felices fiestas, más las que aún quedan antes de que terminen las vacaciones. Como regalo les traigo dos nuevos capítulos, espero los disfruten :D
Capítulo 2
Leon caminaba por los pasillos en busca del rey, que no se encontraba en sus aposentos, ni en la cámara del consejo. Sólo había algo que Leon podía hacer entonces, encontrar a Merlin. Cuando fue a la cámara de Gaius, se encontró con el hombre haciendo algo en su banco de trabajo y no había señales de Merlin.
"¿Ha visto a Merlin, Gaius?" preguntó Leon, sintiéndose como si hubiera perdido a todos en el reino, y siendo el primero al mando, eso no era muy bueno.
"No, ya no pasa mucho tiempo por aquí," explicó Gaius, parecía bastante molesto. Leon supuso que sería un problema personal entre ellos dos, por lo que era mejor no preguntar. "¿Por qué no vas a preguntar al rey?"
"Porque tampoco consigo encontrarlo…"
"Bueno, eso es seguro, donde sea que estén, están juntos."
Leon asintió porque Gaius estaba en lo cierto. Le deseó una buena tarde y se marchó, sin estar seguro de a donde ir. Subió unas escaleras, sin rumbo fijo; podría buscar afuera, en el pueblo…entonces, un sonido le sacó de sus pensamientos. Sonaba casi como un llanto de auxilio. Siendo el primero al mando, era el trabajo de Leon el investigar, y eso hizo. Con espada en mano fue hacia delante, bajando hacia el pasillo del que había salido el ruido.
Leon giró la esquina, al final del pasillo, como el caballero entrenado que era y se detuvo. Se encontró con dos hombres un poco más adelante; le tomó unos pocos segundos reconocerlos como Arthur y Merlin. Leon casi fue hacia ellos, casi habló, pero entonces se congeló, mirándoles.
El rey tenía las manos en los hombros de Merlin, presionándolo contra la pared, mientras el sirviente hablaba algo con rapidez, sacudiendo la cabeza. Leon casi se preocupó de que Merlin hubiera hecho algo estúpido de nuevo y Arthur estuviera enfadado con él, pero esos pensamientos desaparecieron cuando Arthur se inclinó y sus bocas se juntaron. Los ojos de Leon se abrieron y su boca cayó, no sabía que hacer, interrumpir no era una opción, así que huyó. Lo más rápido que pudo, por el mismo camino por el que había bajado.
Se detuvo y pasó una mano por su rizado pelo, esperando que no lo hubieran oído. Aunque había sido un shock verles con sus propios ojos, siempre había pensado que había algo entre ellos; de hecho, la mayoría de los caballeros lo hacía, pero con el cortejo del rey a Gwen, Leon no había pensado que siguieran con ello. Pero Leon no era nadie para juzgar, mientras Arthur gobernara el reino y entrenara a los caballeros, no había nada más que Leon pidiera, y a quien metía en su cama era cosa de Arthur. Puede que, egoístamente, Leon pudiera encontrar esperanza en este cambio de eventos, a lo mejor Arthur no se casaría con Gwen después de todo. Leon sabía que estaba mal pensar esas cosas, Gwen sería una reina espléndida.
Hablando de Gwen, ella apareció, pasando al lado de Leon, hacia el mismo camino dónde el rey estaba besando a su sirviente, el mismo rey que ella pensaba le estaba cortejando…¡oh demonios!
"¡Gwen!" la llamó, corriendo para ponerse en su camino, y haciendo que se le cayera una cesta de ropa.
"¿Qué pasa?" preguntó, un poco molesta. Leon se agachó y recogió la cesta, pero no se la dio, sin importar que ella intentara recuperarla. "¿Qué pasa contigo, Leon?"
"Lo siento," miró hacia abajo, sacudiendo la cabeza. "No puedes ir por ahí."
"¿Por qué no?" preguntó, confundida. "Lord James me pidió que lavara sus ropas mientras su sirvienta daba a luz."
"¡Es su culpa por embarazar a su sirvienta! Puede ir con ropa sucia."
"¡No seas tonto!" Gwen sacudió la cabeza, y con un fuerte e inesperado tirón, recuperó la cesta. Leon suspiró. "Ahora muévete o tendré que someterte como cuando éramos niños?"
Si Leon pudiera ser tan afortunado…
Gwen lo estaba rodeando, rodando los ojos y sacudiendo la cabeza, supuso que había estado pensando sobre sumisión demasiado tiempo. Entró en pánico.
"¡No, Gwen!" gritó, pero fue ignorado, ella continuó por el pasillo, debería haberlo intentado más. Se inclinó contra el muro, con los ojos cerrados esperando por ello. Cuando no sonaron gritos, Leon tuvo esperanza y abrió los ojos de nuevo, pero la perdió de nuevo al ver a Gwen caminando hacia él, con la boca abierta y lágrimas en los ojos. "Lo siento…"
"¿Lo sabías?"
"Lo acabo de descubrir…"
"Debí haberte escuchado…"se apagó, tirando la cesta de ropa sucia al suelo y limpiándose los ojos con las manos. Leon quería confortarla, pero no estaba seguro de como, un golpe en el brazo, como el que daría a los caballeros, seguramente no ayudaría. En su lugar le ofreció la mano, y para su sorpresa ella la tomó, permitiéndole que la guiara por el pasillo, a una habitación vacía. Se sentaron en la ventana, y ahora lloraba más fuerte. Leon sólo se preguntó ligeramente en las cámaras de quien estarían, pero se centró más en Gwen.
"Lo siento," dijo de nuevo, nunca se le habían dado demasiado bien los sentimientos, era un poco idiota, porque si no lo fuera, le habría dicho a Gwen lo que sentía hacía ya mucho tiempo y ella no estaría llorando ahora por el rey… bueno, eso sería si ella sintiera lo mismo, Leon dudaba que lo hiciera.
"Debería haberlo sabido," murmuró. "Debería haberlo visto venir, ha estado tan distante conmigo últimamente, y siempre estuvo Merlin…"
"No es culpa de Merlin, estoy seguro de que no lo hizo intencionadamente," dijo Leon, porque Merlin era su amigo y no podía permitir que su nombre fuera manchado.
"Lo sé, siempre ha habido algo entre ellos," murmuró Gwen. "Pensé… Fui tan tonta, pensé que Arthur podría amarme a mí más, que lo que fuera que hubiera entre ellos, era sólo una atracción.
"Arthur te quiere, estoy seguro de ello," intentó Leon. Ella bufó bajito, rodando la cabeza.
"Una vez me dijo que quería huir y escapar de la vida real… dijo que haría a Merlin hacer todo el trabajo de campo, Merlin, no yo, ni nadie más… él simplemente asumió que Merlin se iría con él, y lo haría…¿no es así?" sacudió la cabeza de nuevo. "Claro que lo haría, seguiría a Arthur a donde fuera."
"Los caballeros siempre lo han sospechado," dijo Leon, con una pequeña sonrisa en los labios. "Hemos hecho apuestas."
"Sólo pensé que Arthur al fin sería el único, era el cuento de hadas que toda niña pequeña sueña…"
"Nunca me has golpeado como una niña pequeña," le dijo Leon, a lo que ella sonrió. "Encontrarás a alguien, alguien que solo te quiera a ti y no deje que nada se interponga entre ese amor, ni reyes ni caballeros, ni rangos…"
"Espero que tengas razón, Leon, gracias," Gwen se levantó y se limpió los ojos una vez más. "Bueno, ¿tú también apostaste?"
"Sí," asintió Leon, con una sonrisa. Ella rió, pero entonces sorbió ligeramente.
"¿Y…?"
Leon frunció el ceño, "Le debo a Gwaine diez monedas…"
