-Pues ¿sabes que?, Si me dejaras en el hotel no tendrías que volver a verme, pero… ¡Aguarda!... ¡NO SABES DONDE ESTÁ!
-UHHHHHHHHH- gritó para descargarse. Luego respiró hondo- Eres una infantil…- solo dijo.
-¿Con quien me comparas?, porque que yo sepa tu no eres muy maduro si sigues en la ideología adolescente de "NO QUERER COMPROMISOS".
-De acuerdo, ¡SE ACABÓ!- frenó el auto de golpe haciendo que ambos casi salir expulsados por el parabrisas.
-¡¿Qué haces?!- La tomó por el cuello y la atrajo en un beso que era mezcla de rabia, deseo y desesperación. Increíblemente la tranquilizó.
-Si es tan importante para ti, entonces… ¡Casémonos!
-¡Jamás me casaría con…!- dijo en una postura ofendida, se detuvo y lo miró- ¿Qué?
-Que nos casemos- le señaló una pequeña capilla- estoy dispuesto a cerrar los ojos, a anular todos y cada uno de mis pensamientos al respecto, y casarme contigo…
-Y, ¿Por qué, si hasta segundos atrás me odiabas?
-¡Nunca podría odiarte!...
-No parece…
-¡Casémonos!, ¿eso quieres?, estoy dispuesto…- ella miró de reojo la capilla.
-No- dijo.
-¿no?
-No… No me casaré porque no sabes como hacer para callarme o dejar de pelear. No me casaré si no estas completamente de acuerdo, y no me casaré si crees que con eso perdonaré, olvidaré y aceptaré todas esas cosas por las que siempre peleamos. No.
-Es oficial.
-¿Qué?
-Definitivamente no entiendo a las mujeres… y no lo digo solo por ti- decía algo divertido- Es decir, lo intento, intento e intento, pero no, ¿Cómo entenderlas si ni ellas saben lo que quieren?
-Si sé… quiero que me quieran.
-Y yo te amo pero te haces la desentendida.
-Sé que me amas y definitivamente me hiciste ver que me quieres ver feliz y que harías lo que esté a tu alcance para ello. Pero no es suficiente si tu no eres feliz conmigo. Simplemente es eso. Ahora, deja el tema de la capilla de lado y busquemos como volver al hotel.
--
Estaban por llegar al hotel. Encontraron la ruta una hora después de preguntar, de perderse, de seguir peleando, de reconciliarse, de volver a discutir sus intereses y todo eso que se repetía hacía ya meses entre ellos. Pero sinceramente, Harry prefería seguir perdido. Luego de todo lo que había sucedido, no era consiente de si, al llegar ella de verdad lo dejaría o lo volvería a perdonar.
-Harry deja de disculparte. Nunca creí que diría esto, pero no siempre tengo yo la razón- le decía mientras subían al cuarto.
-¿O sea que no te vas?
-Eso no tiene nada que ver. Lo que yo digo es que no tienes que hacer las cosas solo para complacerme, has lo que creas que debes hacer. Y si discutimos se discute de a dos y no siempre la razón es de uno u otro.
-Pero, siempre dices que es mi culpa…
-Y tú me lo dices a mí, y así es como se pelea… de eso se trata.
-Nunca habías hablado así…
-¿así como?
-Aceptando parte de la culpa.
-Es que ES en parte mi culpa. Convengamos que si digo que quiero una relación madura, hay que actuar con madurez, por más que me cueste orgullo.
-Me haces sentir como si te debiera algo- agachó la cabeza.
-Tranquilo- le levantó el mentón e hizo que la mirara- no me debes nada- depositó un beso en sus labios. Y luego abrió la puerta de la habitación y se adentró en ella.
-Siempre dijiste que te gustaría una explicación…
-Y también dije que esperaría hasta que pudieras dármela, así que no me debes nada, tranquilo.
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Eran las tres de la madrugada y Harry aún no podía dormir. Hacia cinco horas que se habían acostado, y hacía cinco horas que buscaba las palabras adecuadas para darle la explicación que ella tan bien supo esperar. Pero nada salía. Al día siguiente partían de vuelta a casa y seguramente lo dejaría. Tenía que hacerle entender su situación. Tenía que convencerla de no dejarlo.
-No quiero perderte…- dijo en voz baja. Ella dormía, pero la tenue voz hizo que se moviera un poco y luego despertarse. Se quedó unos segundos procesando lo poco que le había dicho, aún estaba algo dormida- Tengo miedo de… que si te tengo te pierda más fácil- ella se sentó adoptando la misma posición que él- ¿Recuerdas cuanto tardé para pedirte que fueras mi novia?
-¿Cómo olvidarlo?. Un año, fue todo un calvario.
-Lo sé. Y no te imaginas mi preocupación cuando te lo pedí. No es que le tema al compromiso por sentar cabeza. Por el contrario. Es que soy consiente que, cuanto más tengo, más puedo perder, y esa idea me aterra. Me pasa lo mismo con lo material, pero de últimas, perder una casa no es tanto problema, pero nunca toleraría perderte a ti- La miró unos segundos. Sus miradas estaban conectadas por el mismo cable- Es un sentimiento horrible, pero estoy acostumbrado a perder las cosas y las personas que quiero. El no comprometerme me da una sensación, un poco mayor, de seguridad. Siento que si no te tengo, es imposible perderte.
-Pero si me tienes. Me tuviste aquel año aunque no fuéramos novios, Harry. De pasarme algo, te hubiera dolido lo mismo, ¿no crees?.
-Puede ser, pero no lo pienso así, lo pienso de manera lógica y es, no puedo perder algo que no es mío.
-Pero yo sí soy tuya. Aún cuando haga lo que dije hacer, de casarme con otro, y tener familia igual, aún entonces sería tuya. Porque sabes que mi corazón es solo tuyo, y sé que tú corazón es solo mío. Pero no puedes prohibirte el hacer o tener cosas, solo por miedo a lo que puedas perder o lo que te puedan quitar. ¿Crees que si mañana me mataran, sufrirías menos que si lo que sufrirías si fuera tu esposa?
-No. Claro que no.
-Entonces no tienes que pensar así.
-Pero me aterra el perderte.
-¿Y no te pone contento el hecho de que YA ME TIENES?- le preguntó sonriendo- Nunca lo pensaste ¿verdad?- él negó con la cabeza.
-Pero si me pone muy contento haber pasado todo lo que pase contigo.
-Entonces no tienes porque temer- Lo miró fraternalmente. Tomó su rostro entre sus manos y lo besó con dulzura. Pausada y amorosamente. Luego se separaron y se volvieron a mirar- ¿Por qué nunca me lo dijiste?... Sabes que te hubiera entendido- él afirmó.
-Porque pensé que era cosa mía, que no tenía porque interesarte y… que era una tontería.
-Todo lo que te suceda me interesa. Y todo lo que te atemoriza es importante- Gracias por entregarte Harry… esto era lo que me daba la sensación de que no me confiabas ciertas emociones.
-Gracias por entenderme…- le sonrió. Ella se separó.
-Te entiendo, de hecho, pero eso no quiere decir que lo apruebe. Y definitivamente no quiere decir que vaya a cambiar mi idea de futuro.
-Pero…
-No, Harry. Comprendo que temas, de verdad. Pero, como no entiendes de la manera que te lo dije miles de veces, lo diré así. No puedo seguir con alguien tan cobarde. Si no estás dispuesto a correr riesgos por nosotros, por esto tan hermoso, entonces quizás no seamos para el otro.
-Soy valiente cuando lo que puedo perder no me importa tanto.
-Eso es ser oportunista. Piensa que al casarme contigo, también yo correría ese riesgo.
-Pero a ti no te da miedo.
-¿crees que no pienso en la idea de que todos los días quepa una pequeña posibilidad de que algo te pase?. Soy tan, o quizás más, paranoica como tú, pero el estar día a día contigo me ayuda a ser valiente y siempre esperar lo mejor- él le sonrió y no dijo nada más.
A la mañana siguiente, una vez de vuelta en la ruta, y de camino a su casa, volvieron a la postura de no hablarse para no lastimarse. Ya no era posibilidad de pelear, si no de lastimar. Luego de las confesiones de la noche anterior, los dos sabían que cualquier cosa referida al tema, dañaría al otro. Encendió la radio y apareció la misma canción que la otra vez.
Amar es cuando escribes su nombre
por todo el cielo
Amar es cuando solo sueñas
con llevártela lejos
Él la miraba con tristeza. Sentía tantas cosas. Una sensación más fuerte que la otra, pero no podía hacer nada, la perdería. Su pesadilla se volvería realidad.
Amar es cuando tu la ves
Y se queda en tus ojos
Amar es cuando tu te das cuenta
De que ella lo es todo
Por amarte robaría una estrella
y te la regalaría
Iba a perderla a menos que tuviera el coraje, la seguridad, la valentía y dejara de vacilar tanto al respecto. Ella se merecía cualquier sacrificio, era consiente de ello, si. Pero era algo más fuerte que él… Quizás si…
Por amarte cruzaría los mares
solo por abrazarte
Por amarte juntaría la lluvia
con el fuego
Por amarte daría la vida
Solo por besarte
Frenó el auto de lleno pero con cuidado para no asustarla ni lastimar a nadie. Ella lo miró desorientada. Le partió el corazón ver como el morocho derramaba lágrimas como si sus ojos fueran dos cataratas. Él la miraba con un terrible sentimiento de culpa.
-¿Qué te sucede Harry?
-Te amo- dijo. Su voz no denotaba sollozo ni nada por el estilo, pero sus ojos eran dos fuentes de agua salada- Te amo, Ginny- La abrazó.
-Pero, ¿Qué…?
-Por favor no me dejes- se separó- No me dejes ¿si?
-Harry…
-Te juro que voy a intentarlo… ¡Ayúdame a perder esta sensación!. ¡Cásate conmigo y demuéstrame que puedo ser feliz contigo y nuestros compromisos!. De verdad me encantaría tener hijos contigo. Dos varones y una niña más pequeña, no creas que no lo pensé. Lo pienso desde que tengo veinte años, pero no me dejé amar ni siquiera a la idea por temor a que esta fracasara.
-Harry…- ahora era ella quien tenía lágrimas en los ojos.
-¿quieres casarte conmigo?. ¡Antes de que respondas, yo si quiero y no te lo pido de compromiso!. Prefiero tener miedo de perderte toda mi vida, antes que, de hecho, perderte como te perdería si me dejas.
-Eres un tonto- sonrío llorando.
-Prometo que te daré la razón en todas las peleas, solo… no me dejes.
-No hagas esto, no me ruegues me hace sentir mal. Las mujeres somos las que rogamos, no los hombres.
-No me importa.
-Te amo- sonrió.
-¿Te casas conmigo?
-Claro que si- se abalanzó al asiento del conductor y comenzó a besarlo.
-Gracias…
-¡Deja de agradecer todo y bésame!
FIN
