Los personajes originales son propiedad de Rumiko Takahashi.
Este es un fanfiction creado sin fines de lucro.
CAPÍTULO 2
"El Extraño Yate del Muelle Tanaka"
--¿Cómo que piensas irte? ¡¿Pero a donde! ¡¿Tienes idea de la cantidad de trabajo que tenemos aquí y te marchas así nada más!
La voz de Hiroshi me ensordeció, a pesar de que el volumen del aparato de teléfono público estaba casi bajo.
No lo culpo por el tono de voz, durante la mañana no le había dicho ni siquiera del loco plan que tenía en mente, ni del empleo que me había caído del cielo, y menos aun de la peculiar trifulca que escuché por teléfono la tarde anterior.
Ni dije nada, solo porque toda la mañana mi mente se debatía en dos polos opuestos;: mi cordura y sensatez (que si la tengo, muy en el fondo, pero por lo menos sé que la tengo), me obligaban a olvidarme de todo este frenético asunto, y el otro lado mi espíritu aventurero (ahora que lo pienso, mas bien era mi espíritu suicida) me insistía una y otra vez como una mosca impertinente, que debía aceptar ese riesgo.
--. . .Tal vez sea la mejor oportunidad de trabajo que pueda encontrar, y si no es ahora, ¿cuando? –respondí.
--¡Pero si ni siquiera sabes qué tipo de trabajo es! ¡¿Cómo sabes que no se trata de algo peligroso!
Hubo una pausa.
--Deberías pensarlo bien. . .
Suspiré, recordando que esas exactas palabras eran las que mi conciencia decía a lo largo de la noche anterior y toda la mañana. ¿Qué podía ser peligroso, ¿que en realidad se tratara de un trabajo de contrabando de animales, ¿producción en serie de armamento de tipo biológico? ¿Clonación? ¿Ovnis?. . Creo que empezaba a exagerar un poco.
--. . .bueno, quien no arriesga no gana –respondí creyendo que lo decía para mi mismo, hasta que me di cuenta de que Hiroshi asintió—Dije que aceptaba el puesto y lo haré.
--De acuerdo. . .aunque al señor Yoshiuke le dará un infarto mañana en cuanto se entere.
--Tarde o temprano tendría que saberlo.
--si, pero los que nos quedamos somos aquí los que soportamos las consecuencias jeje –dijo él, simulando una risa entrecortada—bien, cuídate amigo y espero no tener que verte dentro de un mes en la lista de los más buscados del Japón.
--Lo dudo. . .jaja. Adiós.
Él respondió y colgó.
Miré mi reloj. Eran alrededor de las 6:45 p.m. ¡Vaya, por primera vez había llegado más que puntual!
Vi hacia ambos lados, sin encontrar pista alguna del susodicho muelle Tanaka, hasta que divisé, a una distancia de cuatro o cinco metros desde donde yo estaba, una sombra alta que empezaba a aproximarse a mí.
Yo estaba bajo uno de los faros que iluminaban tenuemente el resto del puerto. La sombra reapareció ante mí, destacando los rasgos de un rostro femenino, bajo la luz del farol.
Entonces pude verla más claramente.
Ante mi, estaba una chica de aproximadamente veinticuatro años, de facciones suaves pero inexpresivas, y cabello corto, que bajo la mortecina luz parecía de tonalidad castaño-oscura.
--¿Señor Saotome? –preguntó.
Algo me sorprendió y fue el hecho de que su voz era completamente distinta a la de la chica con la que había hablado ayer.
--s. . .Si. . .soy yo –respondí aun confundido, así que decidí presentarme más formalmente—Mi nombre es Ranma Saotome.
Tendí mi mano esperando respuesta a mi saludo, pero la extraña chica se dio la vuelta, dejándome en la mano en el aire como un estúpido.
--¡Quiere darse prisa, zarpamos en unos minutos!
--Si claro. . .—suspiré y tomé la única maleta que llevaba, dispuesto a caminar detrás de ella, pero antes tenía una duda que necesitaba aclarar—, pero por lo menos ¿podría saber su nombre?
--Tendo. . .Nabiki Tendo.
Hubo un silencio incómodo. Yo caminaba arrastrando la maleta cuando recordé. . .¡claro! Tendo, ¡ése era el apellido de la chica con la que había hablado ayer por la tarde. Bueno, no era necesario ser un genio como para suponer que la amable joven que iba delante de mí era por lo menos familiar cercano.
Ella pareció darse cuenta de que me le quedé mirando después de su respuesta, y tal vez intuyó mi sospecha, y para no verme como un tonto tratando de fingir, simplemente lo pregunté y ya.
--¿No eras tú la chica que respondió mi llamada ayer, verdad?
--No. Era mi hermana, y no respondió desde aquí, sino del despacho del. . .doctor—respondió haciendo una pausa.
--Entiendo. . .¿Y exactamente que voy a hacer? Dijeron que. . .
--Señor Saotome, debo pedirle que sea discreto en este asunto, así que hable en voz baja y absténgase de preguntas por lo menos hasta que estemos a bordo—de repente, el ruido de varias cajas cayéndose estruendosamente interrumpió el escaso silencio, y vi que ella se dirigió hacia una silueta rechoncha que corría torpemente hacia las cajas—¡¡¡SASUKE! TE DIJE QUE TUVIERAS CUIDADO CON ESO!
. . .menos mal que me había pedido a mí que fuera discreto y que hablara en voz baja. . .
El extraño enano pasó delante de nosotros cargando nuevamente una pila de cajas, y desapareciendo en el interior de una peculiar embarcación.
Nabiki se detuvo delante de a escalinata de madera de lo que yo creí que era uno de los botes más derruidos y apolillados que he visto.
Era una especie de yate, abollado al frente y con la inscripción "El relámpago Azul de los Mares" borrada por más de unos cuantos raspones.
Subí, notando que Nabiki no estaba en la cubierta, y lo primero con lo que me encontré en cuanto subí fue con un tipo alto, expresión prepotente y portando un remedo de uniforme de capitán, color azul marino.
--. . .hola. .
El sujeto no contestó y sólo se limitó a examinarme de pies a cabeza. Nabiki salió de uno de los supuestos camarotes.
--Kuno, te presento al nuevo asistente del doctor. . .Ranma Saotome.
Él asintió de mala gana, sin quitar esa hostil expresión de su rostro.
--Así que éste bellaco es el nuevo conejillo de indias, ¿o me equivoco?
--Y debo suponer que el idiota que tengo enfrente es el capitán, a menos, claro que también me equivoque –dije sin acallarme las ganas que tenía de responder a su insulto.
Kuno se dio la vuelta al ver el ademán que Nabiki le hizo, cuando estuvo a punto, según él, de darme una paliza (ju. . .lo dudo) y se dirigió al timón.
--ejem. . .Kuno, ¿seguro que sabes manejar esto?
--¡Mi delicada dama! ¡¡Ésta embarcación ha estado por generaciones en mi familia! ¡¡Lo conozco como la palma de mi mano! –dijo mostrando su mano como apoyo gráfico a todo su estúpido discurso.—¡Además de que soy todo un experto en navegación!
Entonces escuché el motor arrancar con el sonido similar a una máquina vieja de vapor. El yate se balanceó de un lado a otro, dio un brusco movimiento en reversa y pude oír que el entablillado del muelle se derrumbaba pieza por pieza. El yate se sacudió hacia delante, y casi me hizo caer
El motor volvió a rugir y zarpamos, estando a punto de estrellarnos contra un buque de carga.
--¡¡Fíjate por donde vas! ¡¡TARADO! –gritó uno de los tipos del buque.
--Ignora eso –dijo Kuno a Nabiki, poniendo su mejor mueca de presunción—¡Ja ja ja! ¡¡Algunos incultos no saben nada del arte de la navegación!
--. . .tu lo has dicho –suspiró sarcásticamente Nabiki.
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Me quedé dormido sobre la cubierta. La chica me había preguntado si no me parecía más cómodo dormir en el sofá que había en el cuarto de mando, pero yo respondí que no, simplemente por el hecho de que no quería cruzar palabra alguna con el pelmazo inútil de Kuno Tatewaki, o como se hiciese llamar esa imitación barata de capitán de agua dulce.
Y vaya que lo era, con un tipo así de torpe como él conduciendo esta carcacha marina, pudimos habernos perdido en algún mar de la India o hundirnos como los del Titanic.
Lo que me despertó fue el vago sonido de las gaviotas revoloteando a lo lejos. Me levanté y me recargué junto a uno de los mástiles cerca de la proa, contemplando el cielo medio iluminado. Debían ser cerca de las seis o siete de la mañana.
--. . .Es un milagro que el bote y nosotros aun estemos de una sola pieza –dijo una voz a mis espaldas. Miré de reojo y encontré el semblante de Nabiki.
Me resultó extraña la expresión de su rostro se notaba un poco más calmada, a diferencia del momento en el que la conocí. Así que me fié de su actitud, para indagar lo que mi mente y mi conciencia me interrogaban desde el día anterior, y que en un principio ella se negó a contestar.
--¿Y exactamente, a donde vamos?
--Es una pequeña isla al sur de Hokkaido –respondió ella, con aire ausente. Su mirada recayó en mi—. .Supongo que todo esto ha resultado demasiado fuera de lo normal, para un citadino como tú. . .¿Eres de Tokio, verdad?
El comentario me tomó por sorpresa. ¿Demasiado extraño todo lo que ha estado pasando desde que zarpamos? ¿Fuera de lo normal?. .¡No lo creo jeje!. . .¡para nada!
Por otro lado, esa pregunta. . .
--No, no soy de Tokio –respondí—Soy originario de Nerima, en Tokio sólo estudié la universidad. . .
--¿Nerima? Yo solía vivir en Nerima. . .—su voz se quebró y pareció desaparecer en medio de una extraña nostalgia—Mis hermanas y yo, antes de que. . .—la última pausa fue interrumpida por un grito de sorpresa que me asustó—¡¡¡POR KAMISAMA! ¡¡KUNO DETENTE!
Se lanzó corriendo hasta la cabina de mando. Yo no comprendí porqué hasta que divisé una inmensa roca, a escasos metros de distancia, y hacia la cual el yate se dirigía en línea recta.
--¡¡KUNO! ¡¡DESPIERTA!—Nabiki sujetó a Kuno de un brazo, zarandeándolo de un lado a otro. El muy imbécil dormía a pierna suelta sobre el timón.
--eh. . ¿Qué. . .?¿Qué pasa? –bostezó él, mirando a todos lados menos al frente.—¡¡Aaaaahhhhhhh!
En cuanto se dio cuenta, pude ver que giró el timón lo más que pudo hacia la izquierda. Sentí que el yate se tambaleó bruscamente, haciendo que yo me cayera y fuese a golpearme contra una de las cajas de carga.
En menos de un minuto, todo volvió a la normalidad.
--¡¡Admirad! ¡¡Ninguna insignificante piedra es rival para el gran capitán Kuno Tatewaki!
--. . .eso no era una piedra, ¡era un maldito arrecife! –musité para mí mismo, mientras me levantaba del suelo.
Creo que empiezo a arrepentirme de todo esto. . .
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--¡¡Por fin tierra firme! –respondió Nabiki bajando del barco.
Bajé detrás de ella, con la maleta en una mano y un mareo atroz en todo el cuerpo a causa del tranquilo viaje. Kuno fue el primero en bajar en cuanto el yate encalló, seguido por el tipo enano que vi en el muelle. El tipo ese, a quien Nabiki y Kuno llamaban Sasuke, era característicamente raro; medía al menos un metro y cuarenta centímetros. Sus brazos largos, movimientos torpes y su cara boba me parecieron similares a los de un mono.
Caminaba a pasos largos, equilibrando tres pesadas cajas con sus manos, andando a la sombra de Kuno, al que sumisamente se dirigía llamándolo "amo Tatewaki".
--Así que, ¿ésta es la pequeña isla? –pregunté confundido, mirando que lo que había a mi alrededor no era insignificante isla, sino una descomunal mitad de península.
--Sé a lo que te refieres –respondió Nabiki.
--Y. . .¿En qué se supone que trabajas tú? –pregunté, ando pie a conversación.
--Digamos que soy algo así como, ejem. . .veterinaria.
¡Que bien, encontré un cabo suelto.
--ah, ahora entiendo el porqué los animales. . .
Ella se detuvo, dejando caer un bolso de mano que llevaba.
--¿Qué animales? ¿Qué quieres decir con eso? –me miró preocupada, y de momento su expresión me asustó. Yo no había mencionado nada del asunto hasta ahora.
--Pues. . .en el aviso al que llamé mencionaba que preferentemente le gustasen los animales –me expliqué nerviosamente, diciendo al pie de la letra el requisito del maldito papel.
--oh, bueno. . .creí que era por otro asunto –respondió ella, levantando su bolso.—Llegamos.
La conversación se cortó, cuando nos detuvimos de repente frente a una extraña casa, mezcla de una casa de campo estilo occidental, con un pórtico y techo propio de una típica residencia oriental, con la fachada un poco gastada (creo que era de esperarse, tomando en cuenta el entorno en el que estábamos), pero sin duda alguna estaba habitada.
Cuando llegamos a la entrada, estaba tan absorto escudriñando el interior y exterior de la casa, que perdí de vista a Kuno y a su "mono" ayudante.
--Espera aquí –dijo Nabiki, en cuanto entramos a lo que me pareció que era una especie de sala—Ya vuelvo.
Yo asentí, y dejé mi maleta junto a la puerta. Me senté en uno de los mullidos sillones mientras miraba intrigado hacia los diversos cuadros colgados en la pared. Uno de los que estaban a un lado de la puerta llamó mi atención, y me levanté para verlo de más de cerca.
Tras el vidrio del cuadro, estaba un diploma, amarillento por los años y con una difusa inscripción.
Lo que pude leer fue:
"In Anerkennung Durch beachtliche Leistungen in der Materie von der Genetischen Medizin
Doktor Ono Tofú"
¿Traducción?. . .¡¡No tenía idea alguna de que demonios significaba eso! Solo sabía que estaba en alemán, y ese nombre. . ¡claro, había algo en ése nombre que me parecía familiar. . .
Yo lo conocía, o por lo menos lo he oído en algún lugar.
Ese tipo. . .ese tal doctor. . .
--¡Buenas tardes! –dijo alguien detrás de la puerta, abriéndola y golpeándome con ella.—¡¿Que! . . .¡¡Oh, mil disculpas. . .!
Yo estaba en el suelo, con una mano cubriéndome el golpe en el ojo derecho, cuando vi que sombra se me acercó, tendiéndome una mano para levantarme.
--Le ruego me perdone. . .soy un poco distraído a veces –dijo un hombre alto, y de gruesas gafas, las cuales estaban ligeramente empañadas.—mi nombre es Tofú Ono. . .
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Y AQUÍ ESTAMOS CON OTRO CAPITULO MAS JEJEJE. . .ESPERAMOS QUE LES HAYA GUSTADO HASTA AHORA, Y NO SE PREOCUPEN, AUN HAY MAS!
AH, Y PARA TODOS AQUELLOS QUE SE QUEDARON CON LA INCÓGNITA DELO QUE DECÍA ESA INSCRIPCION EN ALEMAN, EN REALIDAD DICE ESTO. . "En el reconocimiento por logros notables en materia de la medicina genética. . Doctor Ono Tofú ". . .
JEJE, Y NO PREGUNTEN CÓMO SE NOS OCURRIÓ ESO O.
SIGAN LEYENDO.
