Las advertencias siguen siendo las mismas que en capitulo anterior. He decidido continuar el fic con algunas parejitas más, sigue sin hacer falta leerse "El comienzo", pero os lo recomiendo de todas formas. Si tenéis alguna sugerencia para la próxima pareja decírmelo en un review.
Era de noche en Konoha. Apoyada en el quicio de la puerta, Kurenai vigilaba el sueño de su pequeño. Parecía mentira que hubieran pasado ya tres años desde que nació, desde que Asuma la había abandonado… Se sentía tan sola, si no fuera por su hijo no sabía que hubiera sido de ella. Suspiró y salió del cuarto cerrando la puerta con cuidado. Se dirigió a la cocina con el propósito de beber un vaso de agua para luego irse a dormir. Fuera diluviaba, Kurenai se quedó mirando por la ventana y recordó una noche en la que también había llovido así, y cuando ya se iba a dormir Asuma apareció por allí, con un cigarro empapado en la boca y chorreando de agua. Había sido una noche perfecta… En ese momento alguien aporreó la puerta, Kurenai dio un respingo y se apresuró a abrir la puerta. No era Asuma, por supuesto.
Kiba estaba allí empapado, el pelo mojado se le pegaba a la cara y no dejaba ver sus ojos. Iba vestido con unos pantalones negros ajustados y una camisa blanca que mojada dejaba muy poco a la imaginación. Kurenai se mordió el labio, era sin duda una visión muy sexy.
-Ki-Kiba ¿Qué haces aquí a estas horas?
-Necesitaba verte Kurenai.
-¿Y no podías esperar a mañana? Asuma está dormido…
-Sabes que ese niño no se despierta ni con un terremoto, además necesito habar contigo-dijo Kiba mientras agarraba de la cintura a la que fuera su sensei, y susurró a su oído-Urgentemente
Kurenai gimió levemente con el contacto del cálido aliento del chico contra su piel. Kiba observó a su sensei, estaba nerviosa y algo sonrojada. Iba vestida con un yukata de seda debajo del cual Kiba estaba seguro de que no llevaba nada.
Kiba cerró la puerta con una mano y con la otra empujó a Kurenai hacia la pared del recibidor. La mujer se apoyó contra la pared y suspiró:
-Kiba no hay nada de lo que hablar.
-Si que lo hay Kurenai, yo te amo y lo sabes bien. No puedes ignorarlo por siempre.
-Nosotros no podemos tener nada, debes olvidarme.
-Olvidarte. ¿Cómo?-preguntó Kiba mientras le pegaba un puñetazo a la pared y acorralaba a la sensei contra ella- ¿Cómo voy a olvidarte si tu olor esta grabado en mi mente? Este olor…-dijo mientras olía el pelo de Kurenai y bajaba hasta su cuello rozándola con los labios.
Kurenai cerró los ojos, Kiba estaba mordiéndola el cuello con pasión, si no paraba esto ya no tendría fuerzas para hacerlo, llevaba demasiado tiempo sin estar tan cerca de un hombre…
-Detente Kiba, esto no esta bien.
-¿Porque Kurenai? ¿Por qué soy menor que tu? Ya no soy un niño, soy mayor de edad y tú ya no eres mi sensei. ¿Qué problema hay?
-Yo no te amo Kiba.
-Pero me deseas-dijo y Kurenai no tuvo fuerzas para negar lo evidente- Y a mí con eso me basta. Una noche, Kurenai, solo te pido una noche.
Kurenai asintió y Kiba comenzó a besarla apasionadamente. Mientras la lengua de Kiba luchaba contra la suya la conciencia de Kurenai le decía que parara aquello, que iba hacer sufrir a Kiba y que no estaba bien. Pero todo su cuerpo le pedía a gritos que continuara, que se dejara llevar por la pasión que hacia tanto que no sentía. Al final cedió al deseo de la carne.
Fueron al cuarto de Kurenai entre besos perdiendo por el camino la camisa del chico y la conciencia de la mujer. Cuando llegaron al cuarto, Kiba empujó a Kurenai contra la pared mientras la desabrochaba el yukata que cayó al suelo y luego comenzó a besarla con deleite.
Kurenai se dejo llevar por el placer, Kiba mordía, besaba, chupaba y succionaba toda su piel en los sitios adecuados movido no por la experiencia sino por el instinto. Un instinto salvaje que hacia gemir a la mujer.
Kiba volvió a besarla en la boca y Kurenai desabrocho sus pantalones y empezó a acariciarle la entrepierna. Kiba apartó su mano y la llevo hacia la pared entrelazando sus dedos con los de ella. Se termino de desvestir y Kurenai abrazó su cuerpo con las piernas dejando que Kiba aguantase su peso. El chico comenzó a morder su cuello antes de penetrarla con fuerza haciendo que la mujer gimiera. Kiba se quedó quieto entonces y Kurenai lo empujó hasta la cama quedando encima de él. Le miro a la cara y le beso dulcemente antes de comenzar a moverse. Comprendía que aquel momento era muy importante para el chico.
Aquella noche fue mágica para ambos, fuera llovía con fuerza y el viento golpeaba con furia las paredes pero ellos eran ajenos a todo eso. Para Kurenai era la primera vez que se sentía amada y deseada desde que Asuma muriese y para Kiba fue su primera vez con la mujer mas especial que conocería nunca. Cuando terminaron, Kurenai se abrazó al chico que la besó en la frente y le susurró un gracias…
A la mañana siguiente los dos despertaron con el amanecer, desnudos y abrazados. Kiba sonrió y fue a besar a Kurenai que se apartó y se incorporó.
-Dijiste que solo una noche, ¿recuerdas?-dijo Kurenai mientras se ponía el yukata- Ahora debes irte antes de que el niño despierte.
Kiba puso cara de desilusión y comenzó a vestirse. Kurenai bajo la cabeza mientras se gritaba a si misma que era una persona horrible, que debería haber pensado antes en las consecuencias de sus actos, ahora Kiba se había echo ilusiones y le iba a ser muy difícil olvidarla. Entones Kiba la agarró de la cara y la besó en la frente.
-No te preocupes Kurenai, haré que te enamores de mi, tarde o temprano conseguiré que olvides a Asuma.
Kurenai miró a Kiba y deseo de verdad que aquello pudiera suceder…
Espero que os haya gustado y hayáis podido comprender a Kurenai... Si queréis saber como terminaran estos dos leer "El comienzo" Besos
