Y aquí estoy con el segundo capítulo de este fic, la verdad no tengo mucho que decir...

mmm

¡Ah si!, ya recordé xP, quien no haya escuchado los CD Characters de Hetalia no sabe de lo que se pierde ¡son como que totalmente geniales! xD, mis favoritos son el de Inglaterra (que raro ¿ne? xD), China (esta hermoso T^T), Italia (The Delicious Tomato Song es tan Lovi-Love~) Japón y Francia O-O (seee que me guste Francia ni-chan si es raro o-o, pero es que la de Paris is Indeed Splendid ¡c´est magnifique! xD)

¡Quelo que haya uno de cada uno de los personajes! w

En fin, eso es todo, aquí les traigo la segunda parte. Disfruten.

Advertencias: Terriblemente wtf, ah, y Angst (o un intento u-u)

Disclaimer: T^T


Sacrificio:

Miró a su alrededor. El olor a muerte y desgracia flotaba en el aire, envenenando sus pulmones y contaminando su alma.

¿En qué momento pasó?

Los cadáveres de sus soldados adornaban el suelo, regándolo con su sangre, volviendo el paisaje un macabro jardín de cuerpos mutilados y vidas segadas. Cayó de rodillas mientras maldecía su suerte. Hacía tan solo unos años había logrado quitarle Silesia a ese señorito creído, y sin embargo ahora se veía doblegado por uno de sus aliados de ese tiempo, Francia.

Estrelló su puño contra la tierra. Sentía tanta rabia e impotencia. Él era el gran Reino de Prusia, ¿cómo se atrevía ese bastardo a voltearle así la cara?. De repente, como si una descarga eléctrica lo hubiera atravesado, se levantó y comenzó a buscar entre los cadáveres.

No, no puede ser cierto…

Siguió buscando, casi ni veía a sus soldados, solo tenía a una persona en mente, alguien tan importante que jamás se perdonaría si lo perdía…

Al fin, ahí estaba, sobre un montículo de tierra mirando la lejanía, con su rubio cabello despeinado y ondeando en el viento, tan pequeño pero con la presencia del enorme imperio que era. Lo llamó por su nombre sin conseguir ninguna reacción del otro. Algo no estaba bien. Sorteó la marea de cadáveres para llegar hasta donde se encontraba la otra nación. No dejaba de gritar su nombre.

Cuando al fin lo alcanzó casi profiere un alarido de angustia. El pequeño tenía una gran mancha de sangre extendiéndose por su pecho, pero aún así estaba de pie, imperturbable, viendo el horizonte, con sus hermosos ojos azules demostrando una calma que tenía tintes casi peligrosos. Lo volvió a llamar por su nombre, ya sin necesidad de gritar. El pequeño se giró lentamente hacia donde estaba él.

-Porque tuvo que acabar así…- sonrió levemente mientras las piernas se le doblaban lentamente, arrodillándose sobre esos que habían sido sus soldados y que habían dado la vida por él. Prusia se adelantó antes de que cayera y lo sostuvo entre sus brazos.

-Dile…siempre la amaré…- la voz del Sacro Imperio Romano se iba apagando poco a poco mientras la vida se le escapaba lentamente. Prusia solo atinó a asentir mientras lo sostenía contra su pecho, viendo como sus grandes ojos azules se iban cerrando por última vez y cualquier atisbo de vida desaparecía del pequeño cuerpo.

Gruesas lágrimas comenzaron a descender del rostro del prusiano al sentir como el corazón de la pequeña nación se había detenido. Hundió su cabeza en la ropa de este para ocultar sus lágrimas mientras sostenía fuertemente el cuerpo del rubio, como queriendo evitar que se fuera de entre sus brazos.

Así los encontró Francia y el general que había ocasionado todo eso, Le Petit Caporal. Pudo escuchar la risa del emperador de los franceses y sintió como la rabia bullía en su interior, sin embargo no dijo nada. No abrió la boca cuando el Usurpador Universal comenzó a jactarse de su aplastante victoria, ni cuando la nación francesa se agachó junto a él y le murmuró un débil lo siento. No dijo absolutamente nada.

Solo tenía un pensamiento en mente, llevaría a ese pequeño a casa. No sabía que le diría a Roderich y a los demás, pero no le importaba. Ese era su dolor, y no lo compartiría con nadie.

Fue entonces cuando abrazó una idea magnifica. Sacro Imperio Romano había muerto, pero el pequeño que tenía entre sus brazos no tenía por qué desaparecer y él se encargaría de que nunca ocurriera, aunque le costara la vida misma…


¿Así se sentía morir?

Que sensación tan incómoda, era como si algo lo jalara hacia dentro, como si algo le quitara todo el aire de los pulmones y luego se divirtiera clavando millares de agujas en su cuerpo.

Tan desagradable

Cerró los ojos y esperó. Pero nada sucedía, era tan incomodo. ¿Por qué no podía morir?. No creía que fuera tan difícil, había visto a millones de personas morir a lo largo de su vida, siendo él mismo el causante de varias de estas muertes. Entonces ¿Por qué era tan difícil para él?

Había tenido una vida plena, no podía quejarse, había sido awesome. Pero ya estaba muy cansado, se sentía demasiado viejo como para seguir luchando.

Entonces lo recordó, ese pequeño de ojos azules al cual había salvado de la muerte, volviéndolo un gran país a expensas de él mismo. Alemania.

Sonrió levemente, aquel a quien había salvado de la muerte ocasionaría la suya. Pero no guardaba ningún rencor, había prometido hacía ya muchos años que daría todo por ese pequeño y jamás había pensado en incumplir su promesa.

Por esa nación, que había crecido y se había vuelto grande y poderosa, él había entregado todo lo que era, y si para que su pequeño no sufriera él tenía que desaparecer, lo haría con una sonrisa en el rostro.

De pronto sintió como unos fuertes brazos lo alzaban, alejándolo de ese lugar de muerte. Soltó un quejido de dolor, las agujas que sentía se habían vuelto gruesas navajas, haciendo llagas en todo su interior. ¿Por qué no llegaba la muerte?

No tenía fuerzas para resistírsele a la persona que lo cargaba, simplemente se dejó llevar y rezó para que todo terminará rápidamente. Sus últimos pensamientos fueron para esa a la que había considerado su familia, Ludwig, su querido hermano por el que daba su vida, el señorito insoportable y su fastidiosa Mariazel, a quien adoraba aunque no se lo dijera, incluso a la fastidiosa castaña con la que siempre se peleaba. Pensó en cuanto los amaba antes de que su conciencia se desvaneciera.

-.-.-.-.-.-

Ludwig recostó el cuerpo de su hermano en la cama, disponiéndose a curar sus heridas. El prusiano había estado a punto de morir por su culpa, pero no permitiría que eso sucediera.

No permitiré que desaparezcas, lo prometo.

Las mismas palabras pronunciadas por el prusiano hacía muchos años, los papeles invertidos pero el mismo sentimiento palpitando en la promesa, el amor del sacrificio.


Uff, la verdad no me gusto nada como me quedó, pero bueno, para recompensarlas por tener que leer algo tan wtf ¡en el próximo habrá pollos :D!

Aclaraciones:

-Lo que dice SIR se refiere a Italia (daa xD) recuerden que el jura y perjura que Chibitalia es mujer xD

-Le Petit Caporal, El emperador de los franceses y el Usurpador Universal son la misma persona: Napoleón Bonaparte, él hizo desaparecer al Sacro Imperio Romano Germánico y obligó a Prusia a reducir su ejécito.

Me disculpo po haber puesto a Ludwig salvando a Gilbo, pero es que no se...sentí que era necesario, ya saben, el vínculo entre hermanos y todo eso..., de cualquier forma quiero que sepan algo...Gilbert y Roderich están hechos el uno para el otro, por lo que jamás podría hacer un Germancest (Y Ludwig y Veneciano son casi canon por lo que separarlos va en contra de las leyes del gran Hidekaz...bah ya no me hagan caso, estoy delirando xD, nada mas no me los separen xD)

Tenía que aclararlo porque sentí que me quedó medio (totalmente) raro...así que bueno.

¡Mandenme su amour~ chicas! o tomates OwO incluso vodka, pero por favor dejenme un review, si les gusto, si no les gusto, si tienen ideas para el próximo cap...¡Que tendrá pollos! :D...¡pero dejen review!

u-u, yo quelo un pollo...

Besos

Su amiga

Sha-Lin

Prox cap: Imperio de la ley y obediencia a la autoridad.

Pollos o no pollos, ese era el dilema

Por alguna razón esa frase le sonaba familiar…

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Sip, es ese botoncito en azul

Cosas maravillosas sucederan si lo oprimes...

Anda, intentalo y veras ;D