¿JOHN YA LO SABE?
- Sherlock, ¿John ya lo sabe?-. Preguntó la forense muy seria, mirándolo fijamente. No sabia el porque pero sospechaba que a parte de Mycroft ella era la primera en saber del regreso del detective. Y ese hecho la complacía y al mismo tiempo la hacia sentir culpable.
El detective forense le rehuyó la mirada.
- Sherlock por Dios, ¿sabes lo mal que lo ha pasado estos dos años?, creía que te importaba, que era tu amigo, ¿porque eres tan cruel?.- le recriminó Molly.
- Y claro que me importa. Lo que hice, mejor dicho, lo que me ayudaste a hacer,- corrigió el detective.-fue por él, para que no le hicieran daño. Primero tenía que arreglar unos asuntos. Aún no está todo listo y no podía presentarme ante él sin más Molly .
- Ya, ¿y ante mi si?.- dijo ella con ironía.
- Molly ese tono no te va.
La forense lo miró con el ceño fruncido, no estaba tan enojada como quería hacerle creer, una vez más Sherlock parecía leerle la mente.
-Me alegro de que hayas vuelto, y me alegra haberte ayudado.- dijo ella finalmente.
- Gracias Molly.- dijo Sherlock con sinceridad mirándola a los ojos, y cogiendo durante unos segundos la mano de la joven entre las suyas, haciendo una vez más que a la forense las piernas le temblaran.
Ella negó con la cabeza, restándole importancia, y sintiéndose algo incomoda e insegura ante la muestra de agradecimiento de Sherlock.
- Comamos .- optó por decir finalmente
Sherlock asintió y los dos empezaron a comer en silencio. Sherlock enseguida acabo con su plato de fideos y atacó el segundo.
Molly lo miraba entre divertida y asombrada, ya que jamás había visto a Sherlock comer de esa manera... de hecho, nunca lo había visto comer, ni cuando estuvo en su casa. A veces la forense creía que el detective se alimentaba del aire.
La forense no podía dejar de observarlo, y se dio cuenta de que además de la herida del labio, Sherlock tenía un corte en la ceja derecha y un moretón en la mejilla izquierda. Y en lugar de sentarse erguido como siempre solía hacer, estaba ligeramente encorvado.
- Si sigues mirándome así vas a desgastarme Molly.- dijo Sherlock levantando la vista de la comida y mirando a la chica, cosa que hizo que ella bajase la mirada avergonzada.
- Lo, lo siento, pero es que...
- Si, lo sé, es un shock para tí, lo será para todos, pero tranquila que ya estoy aquí.- dijo él levantando los ojos hacia el cielo
- No es eso.- le cortó ella.- es tu cara, esas heridas no te las han curado. ¿Te han golpeado en el cuerpo?
Sherlock la miró sorprendido.
-Como sabes tu...
- Sherlock te conozco, siempre andas tieso como un palo, paseando tu arrogancia allá a donde vas, he visto como te costaba levantarte, no te aguantas de pie y ahora mismo tu postura es forzada.-
Contesto ella observando al detective con ojo critico, evaluándolo.
- Ya se que no soy tan lista como tu, pero hay cosas evidentes, al menos para una medico forense.- Terminó Molly su explicación, y sin esperar respuesta se levantó y se fue hacia el cuarto de baño, dejando a Sherlock sorprendido.
Sherlock la miró confundido, pues no se esperaba esa reacción. Efectivamente Molly le conocía mejor de lo que el pensaba, y lo cierto es que la forense, con su sencillez y sinceridad, lo dejaba sin palabras, a él, a Sherlock Holmes, y eso lo confundía ya que no estaba acostumbrado a sentirse así.
Molly regreso trayendo consigo un botiquín y unas gasas.
- Siéntate en el sofá, voy a curarte.- dijo con resolución.
Sherlock no la contradijo pues sabia que cuando Molly tomaba una decisión no había quien la parara, y además era cierto que necesitaba atención medica.
- Haz el favor de desnudarte...- la forense se sonrojó,- quiero decir que...
Sherlock sonrió viendo el apuro en el que se había metido su amiga.
- Quítate la camisa.- corrigió sin mirarle mientras Sherlock se levantaba del taburete con dificultad y se acercaba al sofá con una mueca de dolor.
Molly se le acercó de inmediato y lo sujetó por el brazo para ayudarle a sentarse. Asustada por el estado de Sherlock, pues en un principio no le había parecido que estuviera tan mal.
Parecía que el hombre había estado aguantando el tipo desde que apareció en el St. Barts, pero ni el podía aguantar tanto. Por fin el sentido común se había impuesto a su orgullo y se dejaba ayudar por la joven forense.
- Eres un cabezota, ¿porque no me has dicho que estabas herido? ¿o por que no has ido al hospital?
- Molly ya te lo he dicho, el mundo aún no esta preparado para mi vuelta.
- Serás creído Sherlock Holmes.- dijo ella sin poder evitar reír lo que provocó que Sherlock también soltara una carcajada.
- Ademas, era cuestión de prioridades.- le contestó el apoyando su mano en el hombro de la forense.- Tenía más hambre que dolor.
Molly sonrió y movió la cabeza con desaprobación.
- Si me das algún calmante mañana ya estaré bien-. Aventuró él.
- Nada de drogas Sherlock.- dijo ella con tono enojado mientras le ayudaba a desabrocharse la camisa.
Toda muestra de turbamiento había desaparecido de la chica, ahora era la Dra. Hooper, medico forense e iba a curar a su amigo.
Sherlock suspiró vencido y dispuesto una vez más a poner su vida en manos de Molly.
Cuando Sherlock se liberó por fin de la camisa, no sin la ayuda de Molly, ésta se quedo consternada.
- Sherlock por Dios, ¿pero quien te han hecho esto?
El detective tenía moretones a la altura del estomago y en los costados, y varios rasguños cruzaban su pecho.
- No he hecho muchos amigos en Serbia-. Dijo Sherlock con una sonrisa cansada.
- Ya veo que sigues sin hacerlos, por muy lejos que intentes buscártelos.- dijo Molly sonriendo, aunque en sus ojos se veía la preocupación.
- Tenia que acabar con la red de Moriarty, y eso me ha llevado por medio mundo.- se explicó el detective.
- ¿Lo has conseguido?.- le preguntó ella mientras humedecía el algodón con el agua oxigenada
- Si.- le contestó el
- Supongo que tu hermano te ha ayudado
- Mas bien lo he ayudado yo a él, con Moriarty y su gente fuera de escena, Inglaterra respira mejor.- dijo con cierto orgullo
- Eres un fanfarrón Sherlock.- le contestó Molly bromeando
Sherlock puso los ojos en blanco y acercó su rostro a Molly para que ésta aplicara el algodón en las heridas, al hacerlo el detective dio un respingo.
- Eres un quejica, aguantas una paliza ¿y no puedes con un poco de agua oxigenada?
Sherlock sin decir nada se dejó curar, observando como Molly con manos expertas hacia su trabajo. Sus rostros estaban muy cerca, y Sherlock se sintió extrañamente incomodo por la cercanía de la joven. A parte de con La Mujer, no recordaba haber estado nunca tan cerca de una mujer, su madre no contaba y cuando había estado en un par de ocasiones con alguien, había sido simplemente por experimentar, así que esas tampoco contaban.
Ante la cercanía de Molly se sentía inseguro, no porque la chica despertase en él sentimientos románticos o de deseo, pero simplemente se sentía raro, su mente racional le decía que era porque sentía un profundo cariño hacia ella y ese tipo de sentimientos lo debilitaban, no estaba acostumbrado a sentir, ni a demostrar sus sentimientos, y con Molly había abierto su corazón y se había expuesto, ella era a la única a la que le había permitido que lo viera en sus horas más bajas, y eso lo incomodaba.
Molly era diferente, y aunque no lo reconocería en voz alta, lamentaba haber sido tan cruel con ella en el pasado. Molly era una buena persona, con buenos sentimientos y con un punto inocente que a Sherlock le agradaba.
Empezó a verla diferente cuando ella lo sorprendió con sus palabras y su ofrecimiento de ayuda.
Él que se enorgullecía de su mente clara y sagaz en la que los sentimientos no tenían lugar, resulta que fue un libro abierto para ella,que ella supo verlo cuando nadie más, incluso John, lo había hecho, y fue en ese momento en que se dio cuenta de que Molly era realmente importante para él.
- Tengo guardada la ropa que te dejaste aquí, hay un pijama, un par de mudas, y un cepillo de dientes...- dijo Molly sacándolo de sus pensamientos.
- Si lo se.- contestó él
- Ya sabías que volverías aquí.- dijo Molly cayendo de repente en la cuenta.
Sherlock se encogió de hombros.
- ¿Como sabías que no estaría viviendo con alguien, o que no me habría mudado, o...?
- Molly no intentes pensar tanto.- dijo mientras se levantaba e iba hacia el cuarto de baño.
Molly le dio la ropa para que se cambiara.
- No te pongas la camiseta, voy a darte una friega en esos moratones
Sherlock asintió y se tumbó dócil en la cama de Molly, dejando que ella calmase un poco el dolor que sentía.
Cuando la forense aplicó la crema en el pecho de Sherlock éste se estremeció involuntariamente y Molly no pudo evitar sonrojarse, la forense intentaba no mirarle a los ojos,
-¿No me das nada para el dolor?.- dijo con estudiado tono lastimero.
- Te voy a dar un relajante muscular ¿te vale?
- Vaya ¿no habías dicho que nada de drogas?.- le dijo él con picardía
- No me tientes Sherlock...
Este le sonrió con agradecimiento y sentándose con dificultad en la cama le tendió ambas manos para que Molly le diera la pastilla y el vaso de agua.
- Eres una enfermera muy dura Molly Hooper
Molly espero a que Sherlock entrase en la cama y luego apagó la luz.
- Buenas noches Sherlock.
- Buenas noches dulce Molly.- le contestó éste,haciendo que Molly sonriera ante semejante muestra de afecto.
Pues me alegro que te haya gustado, es cierto que el capitulo es corto, pero los he hecho todos así, concentrados ;-)
Espero que este también te haya gustado. Muchas gracias por dejar comentarios, siempre animan un montón.
Saludos.
