Los personajes de Naruto no me pertenecen si no a Masashi-Sama...
Hola a todos!! Muchas gracias por sus favoritos y que sigan la historia. Hace rato la tenía escrita pero algo me instó a subirla ahora. Agradezco tambien los review, aunque no aparescan los e leído al llegarme el correo. Espero que les guste éste capítulo...
Lo que está escrito de ésta forma son recuerdo...
Sin más que aclarar...
A leer!!
Capítulo 1
Primera vez
Hinata miraba con recelo el gran instituto a cual debería ir hasta que terminara la preparatoria. Entró por la puerta principal y pronto se dió cuenta que todas las miradas fueron dirigidas a ella y su primo Neji, el cual le acompañaría a la dirección para que hablara con la directora. Apretó la manija del portafolio que llevaba en sus manos y bajó la mirada, sonrojada, nunca le gustó ser el centro de atención. Caminaron por varios salones sin hablar y Hinata levantó la vista al escuchar unas escandalosas risas dentro de una de las aulas. Se detuvo en la puerta al ver una aglomeración de alunmos y se quedó mirando, sin darse cuenta que Neji seguía caminando sin ella.
El círculo de alumnos se apartó al caer el chico al cual estaban molestando. Hinata vió con horror cuando el chico rubio levantaba la vista y se podía apreciar en su rostro bronceado algunos moretones y una curita en su labio inferior. La oji perla sintió que algo le apretaba el pecho al ver el dolor e impotencia que transmitía la mirada azulada del chico. El rubio pareció no prestarle atención al levantarse y volver al grupo.
—¡Idiotas!¡Ustedes qué saben dattebayo!– Grito con todas sus fuerzas y empezó a correr a la puerta donde ella estaba.
Hinata no podía moverse y el chico no levantaba la vista del suelo al correr. Justo antes de él la chocara, alguien la tomó del brazo y la corrió del camino del rubio. Miró con los ojos abiertos de par en par a su primo que la había salvado de ser chocada, él no la miraba, veía correr al alumno.
—Debes tener cuidado Hinata.
Ella también miró la espalda del rubio.— Pero...– Susurró.
—No debes juntarte con Uzumaki si quieres encajar en ésta escuela.– Hinata miró asombrada a su primo que se ponía las manos en los bolsillos de su pantalón.
—¿P-por qué?
— Sólo no lo hagas.– Fue su única explicación al hacerle señas con la cabeza para que empezara a caminar con él.
Hinata volvió a mirar por donde el chico ya se había ido, apretando otra vez las manijas. Al ver ese chico le hizo acordar cuando ella era acosada por sus compañeras y le dolió ver en la misma situación al rubio, aún que no lo conociera...
—¡Qué miras estúpida!
Hinata bajó la mirada al suelo al ser rodeada por tres de sus compañeras de clase, apretó sus manos sintiéndose temblar.
—L-lo s-sien-to..– Tartamudeo con un tono de voz muy baja.
La ojiperla sintió como una de las chicas le estrellaba un huevo en su cabeza y las lágrimas empezaron a caer sin esfuerzo. El pegajoso líquido corría por su pelo azulado corto mientras las risas de sus compañeras se escuchaban..
—Hinata.– El llamado de su primo la trajo al presente nuevamente y empezó a caminar, siguiéndolo.
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Naruto salió del baño de chicos después de lavarse el rostro para borrar todo indicio de lágrimas. Odiaba los lunes, empezar la escuela con los acosos de sus compañeros le arruinaba todas las mañanas.
Todo había empezado ese mismo año al ingresar a esa escuela de riquillos. Hiruzen había insistido en que él debía estudiar en la mejor preparatoria y la odiaba con toda su alma. Escuchó el tiembre que indicaba que debían estar en los salones y con paso desganado empezó a dirigirse nuevamente al suyo. No entendía porque Sasuke Uchiha se había ensañado con él, pero toda la escuela hacía lo que él decía. Era el segundo hijo del uno de los empresarios más ricos de Konoha y por eso él creía que podía hacer lo que quisiera. Todo había pasado de una forma muy tonta, pensaba el rubio, ya que fue por chocarlo en la cafetería de la escuela. Naruto estaba haciendo bromas con el balón de baloncesto, como de costumbre a sus compañeros, y el azabache justo pasó cuando al rubio se le escapó la pelota, golpeando en el almuerzo de éste...
—Lo siento amigo..– Dijo el rubio al ver que el jugo se había caído sobre la campera negra del azabache.
Sasuke subió la mirada con odio hacia él, y apretó los dientes al mirarse nuevamente la campera.
—Dobe, fíjate lo que haces.– Le reclamó con enfado al sacudirse la ropa.
Naruto trataba de aguantarse la risa, pero al escuchar el insulto su entrecejo se frunció.
—Ya te he dicho que lo siento'ttebayo...
—¡No es suficiente!– Le cortó el azabache.
El rubio se dió cuenta que el ambiente se había vuelto denso y miró a toda la cafetería, todos los miraban. Los zafiros también notaron a dos chicos tras Sasuke, Seigutsu y Jūgo, los amigos de éste que lo seguían a sol y sombra; los dos tenían sonrisas burlonas. Naruto no dijo nada y eso pareció molestar más al azabache.
—¡Límpialo!– Le exigió señalando el suelo donde estaba desperdigada toda la comida.
—Limpialo tú, Teme.– Le contestó Naruto sin dudar un segundo.
El rubio escuchó las exclamaciones de los alumnos y los murmuros que invadieron la cafetería.
—¿Qué dijiste?– Susurró Sasuke.
Naruto hizo un paso a su dirección, para quedar frente a frente y le devolvió la mirada de odio.
—Lim-pia-lo tú.– Le dijo y con la última palabra golpeó su dedo índice con el pecho del chico.
Antes de poder separar la mano Sasuke se la agarró, volteandola con fuerza y le dió un puñetazo en el rostro. Naruto retrocedió un paso con el rostro ladeado una vez que el azabache le soltara del agarre, apretó el puño y no le importó sentir el fuerte dolor en la mandíbula, iba a devolverle el golpe. El rubio nunca había peleado en su vida, pero no creía que fuera difícil, estiró el brazo para golpearlo con el puño en el rostro a Sasuke pero él lo bloqueo con el antebrazo y se agachó sólo un poco para darle un golpe en la boca del estómago para dejarlo prácticamente sin aire. Aprovechando la conmoción del rubio, Uchiha hizo una patada circular en su cabeza, tirándolo al suelo, justo sobre el almuerzo de éste. Naruto apretó los puños al escuchar las risas de los amigos de Sasuke...
—Uzumaki, ¿Entrarás a clases o estarás en el pasillo todo el día?
Naruto parpadeo al darse cuenta que estaba apoyado al lado de la puerta de su salón y el maestro Iruka le hablaba.
—Lo siento, sensei.– Dijo al entrar al aula con una sonrisa, aún que todos lo molestaran él nunca dejaría que vieran su debilidad.
Naruto se sentó al final del aula de lado de la pared, sacó de bajo de la mesa su cuaderno y lapiceras. Se recostó sobre la mesa apoyando su cabeza en la palma de la mano y miró desganado al frente.
Al parecer, ése sería otro lunes aburrido...
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Hinata se mordió el labio nerviosa al seguir la espalda de la directora Tsunade Senju. Cuando la rubia se detuvo en una de las puertas cerradas del aula, la ojiperla sintió como su corazón empezó a galopar. Tsunade golpeó levemente la puerta de madera y una vez que recibió el permiso desde adentro, corrió la puerta.
—Espera aquí Hinata– Le indicó y ella asintió.
—¡Buenos días!– Saludo la rubia al entrar y Hinata empezó a morderse la uña del dedo pulgar, como siempre que estaba nerviosa.
—¡Buenos días directora Senju!– Dijeron en unisono todos los alumnos al levantarse de sus asientos.
—Pueden sentarse.– Les indicó y esperó a que cada uno acatará su orden para seguir hablando.— Se preguntarán que me trae éste lunes a hablar con ustedes.– Le directora hizo silencio, pero nadie hizo ningún ruido.— Pues, hay una alumna nueva.– La ojiperla respiró profundamente al escuchar uno que otro susurro.— Hinata, por favor pasa.
La mensionada entró al aula con paso lento y algo dudosa, su rostro estaba rojo como cual tomate y tenía la mirada perdida en el suelo.
—Ella, es Hinata Hyūga. Viene de Suna y estudiara con ustedes.– Le presento Tsunade.
La oji perla levantó la vista y al ver muchos pares de ojos clavados en ella le fue imposible no morderse el labio, pero no bajó la mirada.
—Mu-mucho gusto.– Dijo con un tono de voz bajo y haciendo una reverencia.
— Él será tu Sensei, Hinata.– Le explicó la directora señalando al hombre parado a un lado del escritorio, con una sonrisa y una cicatriz horizontal sobre la nariz.
—Mi nombre es Iruka, Hinata, es un gusto. Bienvenida.
—G-gra-cias Iruka-Sensei.– Le dijo al hacerle otra reverencia.
—¡Bien Hinata!Te dejó en buenas manos.– La directora salió del salón después de decir aquello y la ojiperla quedó estática sin saber que hacer.
—¿Dónde puedes sentarte Hinata?– Pregunto Iruka más para él, que para otra persona, escudriñando con la mirada el salón.— ¡Oh! Mira justo en la última fila, al lado de Uzumaki...
Hinata abrió los ojos levemente al escuchar ese apellido y miró a donde le señalaba su nuevo sensei.
—Naruto, por favor, levántate.
El salón se llenó de murmuraciones cuando la silla se arrastró en el suelo haciendo un ruido metálico. Hinata empezó a caminar, sin mirar a nadie en particular y cuando llegó adonde estaba el rubio levantado, tragó saliva y lo miró. Naruto le sonrió, mostrándole con el dedo la silla que estaba a la derecha de ella. Hinata le hizo una pequeña reverencia con la cabeza y se sentó apurada y nerviosa a más no poder.
La clase empezó después de que ella se acomodara en su lugar. El profesor estaba escribiendo en el pizarrón y ella ladeó el rostro a un costado al sentir una mirada sobre ella. Un par de ojos azules profundos y limpios la miraban intensamente. Sintió sus mejillas arder cuando el rubio le sonrió, apesar del moretón de su ojo y la curita del labio, el chico parecía muy amable. Ella elevó una comisura de sus labios, intentando sonreir y, rápido, volvió la vista al frente.
La clase terminó más rápido de lo que Hinata había esperado y todos empezaron a salir del salón a dirección del comedor, sin siquiera mirarla, como si ella no existiera. Después de guardar las cosas, cuando estaba por levantarse se dió cuenta que el chico rubio salía del aula y era chocado intencionalmente por el hombro de una chica de pelo rosa.
—Ten cuidado idiota.– Le dice ella enojada para luego darle la espalda.
Naruto miró a la chica asombrado, pero luego bajó la mirada al suelo y salió por la puerta. Hinata apretó el puño con total impunidad, todavía no podía creer que todo el aula halla tomado de punto al rubio para molestarlo. Ella también se fue del salón, sin siquiera mirar al grupo de chicas que al parecer querían hablarle. Algo en su interior se prendió y sentía un fuego que le instaba a buscar a Uzumaki, para demostrarle que no estaría sólo. Ella sabía lo que sentía ser apartada, rechazada, ser el centro de la burla y descargo, y se prometió no dejar que nadie pasará por lo mismo una vez que se hizo amiga de Gaara. El pelirrojo le había enseñado a defenderse, le dijo que su voz y la de cualquiera debía ser escuchada, le hizo prometer que nunca permitiría una injusticia como tal. Al entrar al comedor, justo fue testigo como un grupo de tres chicos se acercaban al rubio y el de pelo celeste golpeaba en la bandeja de éste, tirando su comida al suelo. Hinata iba a caminar hacia ellos, estaba decidida, pero alguien la detuvo agarrándola del brazo.
—¿A dónde crees que vas?– Le susurró su primo.
La oji perla lo miró con el entrecejo levemente fruncido.—A ayudar al rubio, ¿no ves que lo están molestando?– Le preguntó entre enojada e incrédula.
Neji levantó una ceja, hace mucho no veía a su prima, pero jamás la había visto enojada y eso lo asombraba.
—Ya te lo he dicho...– Las palabras de Neji fueron interrumpidas por la acción de la oji perla al safarse de su agarre con un tirón de su brazo.
—No permitiré una injisticia primo.
El castaño vio a su prima caminar al centro de la cafetería donde estaba por empezar otra pelea habitual.
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Naruto volvió a ver a Seigutsu frente a él, bajó la mirada a la comida tirada en el suelo y justo en ese momento no estaba de humor. La noche anterior no había comido y a la mañana no había desayunado al salir antes de que Hiruzen se despertara para que no lo viera.
Un empujón del peliceleste lo trajo al presente nuevamente.
—No quiero pelear dattebayo..– susurró desganado mirando la sonrisa burlona del de dientes afilados.
—¡Ja!¿¡Quién lo diría!? ¿Te rindes Uzumaki?– Le pregunto con mofa.
Naruto bajó la mirada y la verdad que no quería más problemas, siempre habia aguantado las burlas o golpes de los demás, pero al ver que hasta Sakura Hanuro, la chica que le gustaba, se sumaba a las personas que lo trataban mal no le daban animos de seguir peleando contra nadie. Estaba apunto de decir que se rendía y pedir disculpas a Sasuke Uchiha, cuando alguien más habló por él.
—¡Déjalo en paz!
Naruto abrió los ojos de par en par y miró a un lado a la chica nueva de hermosos ojos perlas. Su mirada ya no era timida, como cuando la vio en el salón, ahora transmitía un fuego que le instaba a no rendirse.
—¿Quién eres?– Preguntó molesto Seigutsu.
Ella no contestó a su pregunta y caminó hasta ponerse entre el peliceste y Naruto, como queriendolo proteger; el rubio no podía reaccionar al estar tan anonadado por las acciones de la chica.
—¡Eso no te importa!¡Eres un abusivo!
—¿Disculpa?– Seigutsu estaba tan o más estupefacto que Naruto.
—¡Te dije que lo dejarás en paz!– Volvió a reclamar la chica al cruzarse de brazos.
Seigutsu rió divertido y es que hasta Naruto lo hubiera hecho al no estar tan sorprendido. La chica era casi por una cabeza mas baja que ellos dos, además de que era delgada y daba la impresión de que si la hagarraban bruscamente podrían quebrarla. Daba un aspecto que te instaba a protegerla y no todo lo contrario.
—¿De qué te ríes, idiota?– Preguntó ella.
El peliceleste empezó a estallar en risas y Naruto sintió su cara arder al ver cómo Seigutsu lo apuntaba con el dedo índice.
— Te pregunté ¿Qué te parece tan gracioso, cabeza hueca?– Volvió a preguntar la oji perla.
—N-no sa-bia que... te-ni-as un nue-vo guardaspaldas Uzumaki..– Le dijo entre risas.
Naruto apretó los puños, una vez que la sorpresa empezaba a irse, la vergüenza empezaba a instalarse en él.
—¡Te dije que...!
—¡¡Basta!!– El rubio interrumpio cualquier cosa que iba a decir la chica con su grito.
Hinata lo miró por encima del hombro, entre sorprendida y dolida y algo se removió en su pecho al cruzar miradas con ella. Naruto no sabía cómo sentirse, por fin alguien había saltado a defenderlo, pero por qué una chica como la oji perla, se preguntaba. Eso lo hacía mucho más patético de lo que ya era.
—Diablos.– Susurró al darse medía vuelta e irse del comedor, con las carcajadas de Seigutsu en su cabeza.
Salió al patio, dando grandes zancadas, alejadose lo más que podía de la escandalosa risa de uno de los perros de Sasuke. Llego al borde que estaba rodeado de árboles y golpeó con un puño la cortesa de uno. Estaba furioso, y el dolor en sus nudillo lo hizo quejarse, pero volvió a golpear al árbol. Hizo una mueca al mirar su mano, se había cortado el nudillo del dedo medio y le ardía, se mordió el labio al abrir y cerrar la mano. Escuchó a su espalda como alguien llegaba corriendo a él, pero Naruto no quería ver a nadie en ese momento. Le dolía la cabeza por la falta de comida y se sentía tan patético por ser defendido por una niña.
—Di-disculpa..– Escuchó el susurro atrás de él de esa voz suave y tímida que hace sólo unos momentos había sonado tan segura de ella misma.
Naruto apretó los puños, pero no la miró.—¿Qué quieres?– Preguntó bruscamente.
—Eeeh... Yo...
Naruto la miró por encima del hombro con el entrecejo fruncido y es que la presencia de la chica, justo en ese momento, le molestaba de más. Vio como ella bajaba la mirada, con un sonrojo muy notorio en su rostro y el rubio bajo la mirada a sus manos que extendía hacia él, donde había un bento color blanco con flores lilas. Levantó sus cejas, relajando su rostro enfadado para mostrar la sorpresa. La chica nueva además de haberlo defendido ¿Le ofrecía su almuerzo?¿Podía haber alguien más patético en ese momento? Pensó el rubio. Bufó molesto y volvió su mirada al árbol, masajeandose la frente con la mano sana.
—No debiste haberte metido...– Susurró.
—¿Q-qué?
Naruto se volteó para ponerse frente a la chica que había bajado las manos y lo miraba incrédula.
—Que no debiste haberte metido.— Repitió fuerte y claro mirando a los ojos perlas que se abrieron levemente por la sorpresa que le produjo sus palabras.
—P-pero...— Dijo la chica desviando la mirada a un costado y apretando el bento en su pecho. —Y-yo...
Naruto suspiró con fuerza, ¿Acaso esa chica tenía doble personalidad? A Seigutsu lo había insultado y gritado sin problemas, pero cuando hablaba con él tartamudeaba con timidez.
—Mira, — El rubio cortó las cavilaciones de la chica produciendo que lo mirara atentamente.— si no quieres que te molesten te sugiero que no vuelvas a meterte con Seigutsu. Ni...que vuelvas... a defenderme.– Le última oración fue apenas un leve murmuro y Naruto sintió sus mejillas arder al desviar la mirada a un lado.
—Eso no me importa.— El rubio la miró asombrado, porque volvía a mostar la seguridad en sus palabras.— Me parece una injusticia lo que te hacen y y-yo...— Las mejillas de la chica se sonrojaron con fuerza y al mirar al costado sonrió con dulzura, provocando algo extraño en el pecho del chico.—Yo... prometí a una persona importante para mí, que... que no permitiría e-eso...
—Escucha, no sabes en lo que te metes. Toda la escuela estara contra ti y...
—Ya te lo he dicho, no me importa.— Le interrumpió ella y Naruto sintió que perdía todo el aire al ella sonreirle.
Un silenvio se coló entre ellos, que por unos segundos se quedaron mirando, como si el tiempo se detuviera y sólo el viento mecía suavemente los cabellos de ambos.
— Tómalo, p-por favor.— Dijo ella roja como un tomate al extenderle nuevamente el bento.
Naruto dudo unos segundos, turnando su mirada entre el bento y la chica, pero finalmente lo tomó con una de sus manos y se lo quedó mirando cuando lo tuvo entre ambas. Desde que había llegado a esa escuela, nunca nadie le había convidado su almuerzo y mucho menos después de la pelea que había tenido con el Uchiha. Levantó la vista para ver como la chica le sonreía y de repente se sintió muy nervioso. Se rascó la nuca, algo incómodo, sin saber muy bien que decir.
—G-gracias dattebayo...
—No hay de qué.– Le contestó rápido, apretando ambas manos a la altura de la falda del uniforma.
—Pero..¿Qué comerás tu?
—No te hagas problema por ello...
—¿Q-quie-res...– El nerviosismo era palpable en la voz del rubio y carraspeó, más incómodo al saber lo que diría.— Podemos comerlo juntos.
La ojiperla abrió los ojos, pero después de unos segundos volvió a sonreír y asintió con la cabeza. La sonrisa de Naruto hace mucho no había sido tan sincera como la de ese momento. Ambos se sentaron abajo del árbol que los protegía de los fuertes rayos de sol y se dispusieron a comer la delidelisiosa comida que había llevado la chica.
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Hinata escuchaba atentamente todo parloteo del rubio, que no le importaba tener la boca llena de arroz. Ella sonreía al verlo tan animado y es que era al primer chico que ayudaba y se sentía tan bien con ella misma que le era imposible no reír con las incoherencias del rubio. Después de terminar la comida Naruto le agradeció y le contó que no había podido comer ni desayunar esa mañana, entonces ella prometió, que si no le molestaba a él, ella traería el amuerzo para ambos al siguiente día. Hinata sintió como su corazón se inflaba al ver la enorme sonrisa que le mostró el chico.
Ambos se dirigían al salón nuevamente y la oji perla sentía las miradas sobre ellos, pero a ella no le importaba. Era como si su timidez se hubiera ido lejos y una seguridad se instalara en su lugar. Vió el asombro en el rostro de su compañera de pelo rosado al entrar junto al rubio, sonriendo por alguna broma que decía él y algo le molestó en el pecho al ver cuando Naruto miró a la chica con dolor en sus zafiros.
Se sentó en su asiento y guardo el bento que había compartido con el rubio, que después de mirar a la pelirrosa había cambiado su expresión despreocupada por una dolida. ¿Será que ellos eran algo? No le creía ya que ella lo había tratado mal antes del almuerzo. Antes de pensar otra cosa el maestro entro nuevamente al aula y la clase comenzó.
