TRÔGIUM
Cap.2
"The dark haired girl"
Jugué con la joven de cabello oscuro.
Cuando me desperté en la mañana,
Jugué con la joven de cabello oscuro,
Jugué con la chica de pelo largo,
Cuando todos dormían...
(Canción tradicional irlandesa)
"Jervis Shopping Centre" Mary Street, Dublín 2, Irlanda.
Aquella tarde estaba subiendo las escaleras eléctricas del centro comercial, directamente hacia las instalaciones del supermercado, donde brillaban las letras anaranjadas de TESCO. Me correspondía a mí hacer las compras ese viernes, Benilde iba a tener clases toda la tarde y curso de danza africana, así que no podría hacer compras, por ese motivo me ofrecí a hacerlas yo, porque tenía relativamente libre el día, al menos no iría a la Universidad, aunque trabajaría como demente en casa en la tesis.
Cuando llegué al lugar y saludé al guardia de seguridad, tras tomar el carrito de supermercado y empezar a caminar por los pasillos, escuché por los audífonos que se interrumpía mi música celta, para dar paso al sonido de transformación de Sailor Moon, lo cual indicaba llamada segura; al tomarlo de su funda noté enseguida la foto de una Usagi Tsukino con "funny face", que el identificador de mi teléfono relaciona con Serena Myles. Veo la hora y niego con la cabeza, recordando que hoy era el día del examen de revalidación de materias para mí mejor amiga.
-¿Qué no se supone que deberías estar en tu examen o camino a este? -contesto sin saludarla siquiera, usando el micrófono del móvil y sin quitarme los audífonos.
-¡REINDERT! ¿Por qué no me saludas como toda mejor amiga normal? -se queja Sere.
-Porque: "A", no soy una persona normal, eso ya lo sabes; y "B", porque por tu forma obtusa de responder y la falta de claridad en tu pronunciación, infiero que estas comiendo algo lo cual me indica que no estas aún en la Universidad, faltando 28 minutos para tu prueba. -respondo con claridad, comenzando por el pasillo de enseres de limpieza tomando jabón de cítricos, shampoo olor a fresas y pasta dental.
-¿Sabes qué? Odio cuando te pones en plan Poirot y adivinas lo que estoy haciendo. -responde por el móvil y escucho un muy fuerte sorbido de algo líquido… ¡Por los cuervos de Morrigan! ¿Se asusta por mis deducciones y no solo habla rara sino que además hace esos sonidos? ¡Hasta un niño adivinaría que está comiendo!
-Corrección, cabeza de panqueque, no adivino, deduzco. Y con semejantes sonidos sería muy boba si no lo infiero. ¿No te parece? -le respondo yo, enfilando el carrito hacia la zona de comestibles donde elijo pasta, mayonesa, mermelada y harina para panqueques.
-Bien, pero antes que me regañes te aviso que estoy en el jardín del Departamento de Inglés del "University College", degustando una frugal comida que me compré en el Starbucks para evitar quédame sin nada en el estómago y resistir la maratónica aplicación de la prueba. -me confiesa Serena y eso me tranquiliza. Por un momento pensé que llegaría tarde a tan importante examen.
-Entendido, entonces come tranquila porque es verdad que estarás allí hasta casi las seis. Espero que hayas estudiado los mapas conceptuales que te mandé sobre Gramática Generativa y Diagramas arbóreos. -le advierto por el móvil, esperando que de verdad haya valido la pena el esfuerzo extra que hice con todo lo de la tesis, resumiéndole los temas que más le cuestan.
-¡SHHH! Rei, me amargas mi panini hablando de lingüística… y sí… los estudié con Owen. ¿Me creerás que él entendió mejor los diagramas arbóreos de dependencias gramaticales que yo?... me sentí una mensa. -me comenta mi amiga y yo sonrío, ¡Claro que Owen les entenderá! No porque Serena sea mensa, sino por su formación musical.
-Sí te creo, la base de la gramática generativa son las matemáticas y la teoría de sistemas, la música tiene bastante de ambas, por conclusión, para un músico aprender dependencias gramaticales sería en teoría sencillo y…
-¡SHHHH! Que no hables de eso ahora o me comenzaré a estresar. No llamaba para eso. -detiene Serena mi explicación.
-Perfecto. ¿Entonces para qué? -le pregunto caminando hacia la zona de refrigeradores, tomando el litro de yogurt natural, queso y jamón de pavo.
-Para dos cosas, primero para que mi mejor amiga del mundo mundial me desee suerte y para decirte que acabo de hablar ayer en la tarde con Mr. Armstrong. Aprovechamos que Mrs. Armstrong nos invitó a los nenes y a mí a comer pay de manzana y él y yo hablamos con libertad.- ¡Maravilloso! ¡Bendita sea la madre Danna! Al fin noticias del contrato.
-Eso si me interesa. ¿Qué te dijo? -cuestiono por el móvil mientras camino hacia la zona de semillas y cereales del supermercado.
-No pudo nejajjj nadaja poque iio tenía el ejtado de cuenta y el conjjjtrato de Owen en que él fijjma y je compromete a depojitar la renta en el mijjjmo. -¡Fomores ebrios! ¿Qué cosa dice esta mujer? Debe tener la boca llena de comida…
-Oye, Serena… haz el favor de terminar primero de masticar lo que sea que estés devorando porque no te entiendo ni media palabra. -me quejo yo al tiempo que elijo mi cereal favorito con sabor a chocolate, una bolsa de nueces y otra de almendras. Alcanzo a escuchar perfectamente el sonido de algo grande que ha sido tragado… ¡Serena boba! A ver si no se atraganta.
-Ya… ahora sí… te decía que Mr. Armstrong no negó nada, y que incluso se asustó de que yo supiera. Me preguntó si estabas enterada y le dije que sí, pero que solo tú sabías. Solo pidió que por favor te convenza de no mandarlo a prisión. - me informa mi amiga ya con voz más normal.
-¿A mí? Pero yo por qué. A quien debe convencer es a Owen, quien en todo caso es el que sufrió la estafa y quien ha estado depositando ese dinero, sin contar con que tiene un hermano que presume de abogaducho y con ese sí corre peligro Mr. Armstrong, no conmigo. -verdad total esto último.
-Espera… aún no sabes la triste, dolorosa y desgarradora razón por la que lo hizo. -me responde Serena con su tono dramático… ¡NOOOO! Tono dramático igual a historia dramática. Mejor la ayudo a centrarse y no divagar.
-Deja de lado los dramas y ve al grano. ¿Qué motivó a un buen hombre como Mr. Armstrong a hacer algo como eso? -respondo yo con mi mejor voz de detective policiaco que exige hechos.
-Su esposa está enferma de Alzheimer. Así como escuchas, la buena señora que nos consentía cuando estábamos en la universidad, con panecillos y nos alimentaba muchas veces, está perdiendo aceleradamente la memoria y los pronósticos son que en poco tiempo no reconocerá ni a su esposo. -me dice mi amiga y yo al escuchar aquella verdad y recordar a la amable ancianita que tanto nos consentía en tiempos de la licenciatura, me conmuevo de verdad.
-Qué triste… no tenía idea… -balbuceo al tomar el paquete de pan tostado.
-Yo un poco… cuando llegué a tu departamento no me reconoció pero juré que bromeaba. También olvidó muchos detalles de cuando vivimos aquí. El punto es que Mr. Armstrong encontró hace meses a un médico checo que consulta aquí en Londres y tiene un tratamiento novedoso para detener el Alzheimer pero como no podía pagarlo se le ocurrió la brillante idea de rentar tu departamento. Al fin, él sabía que no volvías hasta acabar la maestría así que puso los avisos en los diarios y se lo rentó al primero que apareció, que resultó ser Owen. -narra mi amiga aquella extraña odisea que explica muchísimas cosas.
-Ahora comprendo todo. Falsificó mi firma y dijo esas mentiras sobre mí para que Owen no sospechara. -deduzco yo llegando al terrorífico pasillo de golosinas del supermercado… ¡Maldita sea!
Opción "a": paso por allí y caigo en la tentación de los M&M que estaban calmando mi ansiedad por la tesis a pesar de las muchas calorías que aportan…
Opción "b": sigo de largo y voy por saludables verduras y frutas, aunque me coma las uñas por la ansiedad de este horrible y decisivo fin de semana. Conclusión desesperada: ¡Al demonio mi salud física! Importa más la mental.
-Ya me confesó todo. Está muy asustado, dice que no tiene forma de regresarles el dinero a ti y a Owen y que el tratamiento de Mrs. Armstrong ha sido muy bueno porque ha detenido la degeneración de su memoria. ¡Pobre hombre! Hasta lloró y yo con él. -me explica Serena.
-Lo creo. Tú eres siempre muy sentimental. -le respondo a mi amiga.
-Rei… ¿Verdad que no vas a denunciar al pobre Mr. Armstrong? -me suplica Serena. Aunque ella no me mira, yo rolo los ojos ¡Pero qué le pasa! No soy una intransigente ni una villana de novela.
-Claro que no… ¿Qué me crees? ¿Una mujer con corazón de hielo o qué diablos? -me molesto un poco y finalmente entro en el pasillo de las golosinas.
-A veces tienes unas reacciones de falta de sensibilidad que sí, lo creo. No lloraste cuando matan a la mamá de Bambi ni cuando muere Mufasa ni en Titanic, así que se puede esperar cualquier cosa de tu insensible corazón de lingüista. -me responde Serena… ¡Por los cuernos de Cernnunos! ¡Esta mujer está loca! ¿Cómo califica mi nivel de sensibilidad con todas esas cursilerías?
-¡Deja de decir tanta tontería o te cuelgo ya! No voy a denunciar al hombre por falsificar mi firma, pero de verdad habla con Owen y que mantenga al idiota de su hermano a raya. Por lo que me has contado, Owen es el hermano ecuánime de los dos y el otro el temperamental… me consta… -le advierto yo y comienzo a meter en el carrito del súper una considerable cantidad de paquetes de los deliciosos chocolates confitados.
-Sí, claro, yo se lo diré; aún no hemos hablado, nos vemos poco por su trabajo y mis estudios, pero hablaremos. -me responde mi amiga… ¡Sí claro! Mentirosa Cabeza de Panqueque, dice que lo ve poco y él le ayudó a estudiar.
-¿Y Friederich? ¿Lo has seguido viendo? -pregunto yo tanteando terreno para recordarle que luego de ese día me había prometido decidirse. A estas alturas ya debía tener preferencia solo por uno.
-Sí, pero no a diario. Ya está en proceso de impresión de su libro y eso le resta tiempo. Lo ayudé a elegir las portadas que le presentó la editorial y sí hemos salido. Va a venir por mí al salir del examen y me llevará a cenar. ¡Es tan lindo! -muy bien, ¡ERROR! Sigue igual de perdida.
-Oye, cabeza de panqueque, ahora sí, pasando ese examen de revalidación no tendrás pretexto para no decidirte por alguno de los dos. Ve mentalizándote. Hoy en la noche te llamaré al móvil y me debes dar una respuesta. ¿Queda claro? -Le advierto a mi amiga llegando al pasillo de frutas y verduras, donde tomo manzanas, plátanos, zanahorias y lechuga.
-Queda claro, Rei, espero tu llamada. Bye. Entro ya a la universidad. -me responde Serena y yo me confieso que eso sonó mucho a una evasión del tema, pero supongo que puedo perdonárselo cuando está en puertas de uno de los exámenes más decisivos de su vida. Ya la acosaré después con su decisión.
-Nos vemos, amiga, concéntrate y no empieces a ponerte nerviosa porque desde niñas, ese ha sido tu problema en los exámenes. No te presiones, piensa que lo que sea que revalides será bueno y no es un examen final. -advierto yo, caminando por el pasillo de bebidas y tomando una botella de dos litros de jugo de arándano.
-Buen consejo, Rei, lo necesitaba. Bye amiga. -me cuelga el móvil y regresa la música de Fionnlagh Ag Innereach, con "buzuki" y flautas irlandesas. Finalmente no me dejó despedirme siquiera, pero de todas formas he encendido una velita para ella en mi altar de Brighid y espero que revalide más de tres materias.
Sin más me encamino a la caja donde comienzan a registrar el costo de todo lo que llevo, y en lo que aguardo a que me digan el monto y busco mi dinero, veo el mensaje de Beni: "No llego a comer, me está matando O´Rouke con la última asesoría. Te veo hasta la cena. Llevo Boxty, Xavi cena con nosotras". -sonrío al leer aquello, comería sola pero al menos en la noche tendría una cena divertida y relajante con Benilde y su amigo Xavier, que era también español y estudiaba literatura.
Le respondo de enterada y más motivada, pago el monto de mi supermercado, que me parece algo más alto que de costumbre, y tomo mis cuatro voluminosas bolsas de plástico, decidida a comer un sándwich de jamón de pavo muy de prisa y a encerrarme en mi habitación con la laptop, botella de agua natural y mis M&M para no salir de allí hasta concluir el endemoniado índice del mal de mi tesis y las correcciones finales. ¡Sería una tarde larga!
Mientras bajaba las escaleras hacia el piso de abajo, hice milagros de equilibrismo para buscar en una de las bolsas del supermercado, un paquete de chocolates confitados M&M y noté el ticket con la relación de lo que había comprado.
¡Maldita sea Nemon! ¡35 paquetes de M&M! con razón me cobraron todo eso. No importa, consecuencias de controlar la ansiedad, así que usando mis dientes, abrí el paquete y al llegar a la planta baja del centro comercial, caminé hacia la salida del mismo, tratando desesperadamente de comer mis M&M, lo cual, cargada de bolsas con comestibles, era casi imposible.
Cuando caminaba hacia una de las salidas del lugar, para tomar el metro que me cercara a casa, sentí que me jalaban una de las bolsas y sin pensarlo mucho, usando la misma bolsa, lancé un golpe al asaltante, que intentaba robar mis comestibles de la semana.
-¡OUCH! -escuché una voz conocida cuando giré la vista, acompañada de un ladrido que reconocería entre cien.
-¡East! -dije yo al reconocerlo, quitándome los audífonos, y me puse de cuclillas en el suelo, dejando las bolsas y abriendo los brazos al bulldog, que enseguida, a pesar de su correa, se lanzó en mis brazos a lamerme la cara.
-Sí, claro… East… Buenas tardes, Robert, mucho gusto en saludarte. -se queja de pie, frotando su estómago, el abogaducho Gobshite. Yo, todavía, hincada, besando y abrazando a East, lo miro divertida.
-Perdona el golpe, pensé que era un asaltante, también es un poco tu culpa por jalar la bolsa en vez de saludar como persona decente. -respondo yo. Robert sonríe de lado con esa sonrisa estúpida de superioridad que me desespera.
-Está visto que el destino quiere que siempre que nos encontramos, me des un golpe. Acabaré por quererte mucho, de tantos que me has dado. -comenta el individuo… ¡ALTOOOOO! ¡¿QUÉ DIJO?!… calma… broma… debe ser broma… ¡Tiene que ser broma!... Solo déjalo pasar.
-Ya te pedí disculpas, no seas llorón. -me pongo de pie. East se para de patitas sobre mis rodillas y hace soniditos para que lo siga acariciando.
-¿Puedo saber qué haces aquí, más cargada de bolsas que Santa Claus en diciembre? -me pregunta Robert.
-Hago el súper de este mes. Por lo general lo hacemos juntas Beni y yo pero hoy le fue materialmente imposible, por sus horarios, acompañarme, ni siquiera va venir a comer al departamento, así que me corresponde. -explico y me agacho a recoger mi bolsita de M&M que se había caído, aprovechando para lanzar en mi boca una considerable cantidad de chocolates.
-Ya veo. Te ayudo con las bolsas entonces. -se ofrece el abogado.
-No es necesario, ya iba a tomar el metro… por cierto… ¿Tú qué haces aquí? -pregunto, intentando tomar mis bolsas del supermercado, aunque él ha tomado dos y yo me apresuro a intentar quitárselas, jalándolas un poco de sus manos.
-Vine a traer a East a la Veterinaria. -me responde y entonces noto que lleva en su hombro una mochila negra. Hoy viste una camisa a cuadros azules y rojos y jeans, no ropa deportiva, así que debe estar en plan relax.
-¿Está enfermito? -pregunto yo interesada en la salud del pequeño, forcejeando por las bolsas con Robert, quien por cierto, en el maldito colmo de la necedad, no las suelta y me las jala de la mano.
-No, para nada, es un De Burgh y los De Burgh somos hombres sanos… oye… deja de jalar la bolsa o se… -pero antes de que el irritante hombre acabe la frase, veo como ruedan por el suelo del centro comercial mis latas de atún, el frasco de mayonesa, el maíz y verduras y el paquete de pasta.
-¡No! ¡Mi comida! ¡Fomores furiosos por qué a mí! -me quejo y me agacho a recoger las cosas. Robert me ayuda y se agacha a mi lado, riendo, yo lo miro indignada y le pego en el brazo. -¡Es culpa tuya!
-¿Mía? ¿Quién es la obstinada mujer que no deja que le ayuden con las bolsas? ¿Eres feminista extrema y no te gusta que un caballero te ayude? -me pregunta y detiene mis dos muñecas con sus manos para que no le siga pegando, mirándome con esos horribles ojos verdes que tienen un brillo que no me gusta nada… ¿Por qué demonios siento las mejillas calientes?
Opción "a": Por la maldita rabia de estarme entreteniendo en estupideces cuando ya debía ir de camino a casa a adelantar tesis…
Opción "b": por la irritante mirada del abogaducho tan cerca de mi cara… ¡NOOO! ¿A mí eso que me importa? ¡Definitivo es la "A"! No cabe aquí ninguna maldita conclusión. Molesta me levanto con las latas de atún y verdura en mis brazos y él hace lo mismo con el resto.
-No es por eso, solo que iba de prisa. -respondo yo acercándome a una banca de la plaza, donde dejo las cosas.
-¿Siempre eres así de obstinada? -me pregunta Robert dejando las que él recogió del suelo. -solo quería ayudarte.
-Bien, lo lamento, fue en parte mi culpa que se rompiera la bolsa, pero de verdad quería alcanzar el metro de las 2:15, tengo toneladas de tarea. -me quejo.
-Hagamos algo, te invito a comer y platicamos con calma ¿Qué dices? Aquí está el "Brambles" y venden deliciosos bocadillos, croissants y paninis con bebidas naturales y cafés. Hay sillas afuera para poder tener a East ¿Qué dices? -me pregunta con extraño tono amable el abogado y ese tono amable me pone en guardia.
Si acepto: Sería un extraño avance en esta relación… ¡Un momento! ¿Cuál maldita relación? ¡Por la lanza de Lugh! ¡Estoy desvariando!
Si no acepto: quizá se moleste… ¿Y qué me importa que se moleste? ¡Límites claros, Reindert!
-Lo siento, pero no puedo, tengo muchísimo trabajo con mi tesis y además voy a comer con Beni. -respondo guardando los comestibles que se cayeron en las otras bolsas, pero de repente, siento que una mano sujeta mi barbilla y me obliga a girar el rostro, para mirar a mi lado, demasiado cerca, esos horribles ojos verdes… ¡Demonios!
-Reindert… ¿Te caigo mal? -me pregunta el abogaducho y yo me quedo de piedra, no sé por qué.
-No dije eso… -respondo confundida y aparto mi cara. ¡SIIII! ¡Me caes muy mal! ¡Tienes el don de irritarme de formas insospechadas, abogado Gobshite! ¿Por qué no le grito eso y se acabó?
-Pues es lo que parece, porque no aceptas comer conmigo y además me dices mentiras. -Yo lo miro extrañada.
-¿Mentiras? ¿Yo? -dudo tomando mis bolsas otra vez.
-Sí, tú. Mentiras. Cuando te pregunté a qué viniste me dijiste que Beni no iría a comer y ahora la usas de pretexto para no aceptar mi invitación. -¡ME LLEVA UNA PANDILLA DE FOMORES EBRIOS! No me había dado cuenta. -¿Lo ves? Hasta te sonrojaste. -¿Lo hice? ¡Maldita sea! - Veamos, si no te caigo mal, ¿por qué no aceptas comer con nosotros? -me pregunta el abogado con una mirada extraña de esos ojos verdes desconcertantes… ¡Tramposo! Incluyó a East en la invitación.
-Discúlpame, Robert, creo que es por la presión de la tesis. Tengo este fin de semana para reparar las correcciones editoriales que me enviaron por mail de la Comisión Editorial del "Trinity" y a veces, siento que hasta el tiempo para respirar es menos tiempo para corregir todo. Eso es… solo quisiera estar rápido en casa.
-Si aceptas comer conmigo, te llevo a tu casa y así no pierdes tiempo en el metro. Además ya llegas comida y ahorras tiempo en preparar. -me explica el abogado. Yo lo miro un momento, asombrada de que haya dicho algo coherente, y suspiro.
-Está bien. -acepto al fin.
-Maravilloso. Vamos entonces, es aquí cerca, al lado de las escaleras eléctricas. -me comenta y yo asiento. Veo a Robert tomar dos bolsas y antes de que le reclame me responde. -yo llevo dos y tú una y a East. ¿Qué tal?-me pregunta y sonríe con su sonrisa extraña e indescifrable. ¡Lo dicho! Es un tramposo. Sabe que a eso no me negaré, porque el adorable perrito no se ha separado de mis piernas para nada.
-Está bien. -respondo y tomo la correa de East, que él me alarga y una sola bolsa en mi otra mano. Los dos caminamos hacia el restaurante en el que se lee con letras moradas "Brambles Café Bistro". Al llegar, entramos en el pequeño local y nos formamos en la fila para ordenar y pagar. Yo apago la música de mi móvil y leo las opciones de comida que lucen bastante bien.
-Todo aquí es delicioso, a veces que tengo trabajo por la zona, siempre llego a comer o le llevo a Lisa, a ella le encantan los rollos de tortilla con pollo. -me comenta el abogado.
-¿Lisa se llama tu novia? -le pregunto yo… ¡Un momento! ¿Yo dije eso? ¿Y a mí qué me importa como se llame la novia?
-No, Lisa es mi madre. Mi novia se llama Minka. -responde con normalidad él.
-Es muy bonita tu novia. Tienes muy buen gusto, aún en traje deportivo parece una de esas modelos de los anuncios de "Nike". -le comento yo mirándolo de reojo y alcanzo a notar un gesto extraño.
-Sí, bueno… eso parece pero en verdad tarda casi 45 minutos en maquillarse por la mañana, y eso que es solo para salir a correr. -me responde y yo río divertida.
-¿Maquillarse para correr? Eso es raro. Bueno, quizá es porque yo no me maquillo, me paso de práctica, pero por eso es que luce tan guapa. -respondo al abogado. Él no comenta más y se acerca a la caja cuando nos corresponde nuestro turno.
-¿Qué van a ordenar? -pregunta el joven de gafas tras la caja. Robert me mira y yo me encojo de hombros.
-Ordena por mí esta vez, yo no conozco las especialidades. -le respondo y él asiente.
-Dos "Lamb Pot au Feu", unos rollos de tortilla de pollo y un especial de sándwich de champiñones y queso. De beber para mí un capuccino y para la señorita… -me pregunta Robert.
-Jugo de naranja. -respondo yo. El muchacho de anteojos teclea todo.
-De postre dos "Brownie Bites Sundae", todo para comer aquí. -ordena el abogado. El empleado repite la orden y luego cobra, yo saco de mi billetera un billete de 10 euros, pero enseguida Robert se adelanta y paga todo con uno de 20. -corre por mi cuenta hoy…
-Bien, pero la siguiente me corresponde el pago. -acepto yo guardando mi billete de nuevo… ¿La siguiente? ¿Qué me pasa? ¿Por qué dije LA SIGUIENTE como si esperara que hubiera otra ocasión?
-Todo listo, caballero, su orden es la número 23 y cuando esté lista la llevan a su mesa. -le da el empleado un triángulo de cartón con el número 23 en letras blancas para poner en la mesa y Robert lo toma.
-Gracias, estaremos afuera. -responde y toma de nuevo las bolsas de mi supermercado, caminando hacia la salida. Yo lo sigo y nos sentamos en una de las mesas de afuera; Robert deja las bolsas en una de las sillas, sentándose frente a mí, y yo dejo la correa de East, sujeta en el respaldo de mi silla, buscando en mi bolso mi frasco de gel antibacterial, confundida por mis palabras de hace un momento y mirando al joven que rasca su frente con su meñique y sonríe de lado.
-Entonces, Reindert, ¿Ya son los últimos detalles de tu tesis? -pregunta y me alarga la mano derecha. Yo comprendo que quiere que le de gel y lo pongo en su mano sin más.
-Así es, los últimos y los más complicados. Si no corrijo todos esos detalles horribles a nivel editorial como márgenes, sangrías, espaciado y demás, el "Trinity" no me paga las impresiones de la tesis, y eso considerando mi situación, es de gran ayuda. Es caro titularse. -comento yo.
-Bastante caro. En sí todo posgrado lo es, he querido iniciar alguno pero justamente por el dinero es que me detengo. Gano bien pero son muchos gastos viviendo solo y con mi hijo. -me responde el abogado.
-Lo sé, yo vivo con Beni y compartimos gastos pero, aún así, la beca se va en un suspiro. -acepto sacando de mi bolsillo del pantalón la bolsita de M&M y comiendo algunos.
-¿Te gustan mucho?... los chocolates esos. En la bolsa que cargo vi muchísimos paquetes. -me pregunta ahora.
-Son mi adicción semanal. Soy demasiado ansiosa y para controlar mi ansiedad suelo comer cosas dulces. John me regaló una bolsa el lunes en clase de traductología y después me estuvo llevando una bolsa diaria porque vio que me controlaban bastante. -le explico yo. -se me ha quedado la adicción y seguro seguirá todo el fin de semana, porque estaré muy tensionada.
-¿Quién es John? -me pregunta el abogado con un tono extraño, que me hace bajar la bolsa de M&M de mi boca.
-Un amigo de la maestría. -le respondo.
-Menos mal. -sonríe el abogado, y yo extrañada levanto una ceja… ¿Qué fue ese MENOS MAL?-¿Has tenido noticias del contrato y del fraude del departamento? -me pregunta enseguida Robert.
-Justamente acabo de hablar con Sere cuando estaba en el supermercado. Parece que quien cometió el fraude fue Mr. Armstrong, el casero del edificio. -le explico yo y veo sus ojos mirar con ese destello de indignación de cuando nos conocimos, iba a abrir la boca para decir algo, así que lo corto enseguida, poniendo mi mano sobre su boca. -pero, antes que entres en modo violento y quieras abrirle un proceso penal, cosa que no tengo pensado permitirte, tienes que escuchar toda la historia ¿Estamos claros? -le digo yo con tono serio y amenazante, retirando mi mano de su boca y lo veo sonreír de esa forma extraña.
-Si me amenazan de esta manera, digo que sí a lo que sea. -responde con tono raro. Lo miro en silencio, tratando de no darle importancia a su tono.
-Bien, entonces primero escucha cómo fueron las cosas. -Robert asiente. En ese momento un mesero nos lleva a la mesa las órdenes y pone delante de mí un apetitoso plato hondo con un caldo de cordero con verduras que huele delicioso e instintivamente me abre el apetito. El mesero deja los sándwich de champiñón y las tortillas enrolladas de pollo, con las bebidas y veo a Robert poner dentro del caldillo unos cuadritos de mantequilla que están al lado del plato.
-Ponle la mantequilla ahora que está caliente para que se derrita, sabe delicioso. -me pide él y yo lo hago enseguida. -ahora sí, señorita lingüista, explíqueme el fraude de su departamento.
-Veamos. Mr. Armstrong es un ancianito de casi 70 años que vive con su esposa y son conserjes de los edificios donde está mi departamento. Ellos son personas buenas, amables y humildes. Mrs. Armstrong tiene Alzheimer. -explico de forma concisa, moviendo con la cuchara el caldo para que se enfríe y se incorpore la mantequilla.
-¿Eso es importante en el asunto? -me pregunta el terco abogado comiendo ya su caldo de cordero.
-Es la parte medular. El seguro de Mr. Armstrong no cubre ese tipo de gastos, y el tratamiento de su mujer es costoso, así que el desesperado esposo piensa en una forma de ganar dinero y al saber que yo estaba estudiando dos años fuera de Londres, decide poner anuncios de renta sin consultarme. Owen lee el anuncio, llama, él le responde, falsifica mi firma, le muestra el contrato y le renta el apartamento por un año. El número de cuenta al que tu hermano depositaba es el suyo. -resumo yo la historia y como el delicioso platillo.
-¿Y cómo se dieron cuenta? -inquiere el abogado.
-Sere abrió por error un estado de cuenta que llegó equivocado, y ayer habló directamente con Mr. Louis Armstrong. No le negó nada, le dijo la verdad y le suplicó que hablara conmigo para que no proceda penalmente. -respondiendo a su pregunta.
-¿Y lo harás? Porque la falsificación de firma y el fraude podrían costarle varios años de prisión o una alta fianza. -me instruye él.
-¡Claro que no lo haré! No sería capaz. El pobre hombre hizo eso por amor a su mujer, y a mí no me afecta para nada. Sé que no es un delincuente, además, jamás perjudicaría así a alguien de su edad. -respondo enseguida y veo al abogado que sonríe y asiente. -no sé si tu hermano desee proceder, pero por lo que me ha contado Sere de él, no lo creo, es un buen hombre y comprenderá. Basta con que deje de pagar la renta a Armstrong los meses siguientes. -sigo comiendo mi delicioso caldo de cordero con verduras y ahora tomo una rebanada del pan tostado, que lo acompaña.
-Tu amiga conoce muy bien a mi hermano, él tampoco haría eso. Tiene tan buen corazón como tú. -contesta Robert.
-Eso es todo el misterio del contrato y la renta. Supongo que Owen te contará cuando te llame, con más detalles. -comento, terminando el delicioso caldo hasta el último sorbo.
-¿Y ahora como queda el asunto de la renta? ¿Te depositará a ti? -duda Robert.
-No he pensado en eso, pero considerando que regreso en mes y medio o quizá antes, según la fecha de mi examen recepcional, supongo que no hará falta ningún tipo de pago al respecto. Owen puede quedarse allí ese tiempo mientras busca un lugar mejor. No tengo por qué cobrarle. -apartando mi plato hondo y alargando mi mano para tomar un triángulo de sándwich de champiñones con queso, pero al hacerlo, siento la mano del abogado que toma la mía y lo miro desconcertada. Robert me sostiene la mirada y sonríe de una forma dulce que me asombra mucho.
-Iba a dártelo yo… -dice y suelta mi mano, tomando el pedazo de sándwich, y alargándolo a mi plato, donde lo deja. Muy bien, tranquila, solo fue eso, nada de opciones ni conclusiones.
-Gracias. -respondo algo confundida.
-De nada. -responde Robert y toma otro pedazo para él, alargándome el aderezo de mostaza dulce, que tomo enseguida para ponerle.
-¿Y ahora sí me contarás para qué traías al pequeño a la veterinaria? -pregunto, dando un sorbo a mi jugo de naranja antes de comenzar a comer el rico sándwich caliente.
-Voy a dejarlo en la pensión de mascotas. -me responde el abogado. Al escucharlo, toso y me atraganto con el jugo… ¿Oí bien? ¿Dijo dejar a East en ese lugar? -¿Reindert? ¿Estás bien? -me pregunta, intentando levantarse de la silla, pero yo lo detengo con un ademán y asiento, controlando mi tos.
-Si… bien… solo… ¿Escuché bien? ¿Por qué vas a dejar al pequeño en un lugar así? -insisto yo, enseguida.
-Porque viajo este fin de semana a Galway. Se casa la prima de Minka y nos invitaron, así que aprovecharemos para tomarnos el fin de semana. -me responde el abogado y no sé por qué detecto en su tono algo de… ¿Fastidio?...seguro es preocupación por dejar a East.
-¿Y no puedes viajar con East? -le pregunto.
-¡Ni soñarlo! Nos vamos en mi auto y pensar en East y Minka, tres horas los dos juntos, es peor que el apocalipsis zombi. -me responde riendo y esbozo una sonrisa, comiendo un mordisco del sándwich, que por cierto, es delicioso. -Mamá tampoco puede cuidarlo porque tiene una excursión con su grupo de teatro infantil de la parroquia, así que le tocará pasar tres días en la pensión.
-¿Tres días?... pobrecito… -digo yo mirando al bulldog que se ha echado en el suelo y dormita recargando su cabecita en mis pies, y con la punta de la lengua afuera.
-Es la primera vez que se queda solo desde que lo tengo. La señora que hace el aseo en el bufete de abogados me recomendó esta veterinaria, "PET BLUE", que está aquí en el primer piso y venía a dejarlo, por eso traje la mochila con lo que queda de sus croquetas y su plato. Salimos a las cinco de la tarde. -me explica Robert comiendo su sándwich. Yo suspiro… entonces… ¡Una idea!... ¡gracias Brighd por iluminarme!
I) ¡Le digo a Robert que yo cuido a East! Sé que a Beni no le molestaría para nada porque de hecho se lo quería quedar cuando los conocimos y los demás días que los hemos encontrado en el parque le hace más fiesta que a su novio Adolfo cuando la llama. Porque sin duda la opción II) sería dejar a East solito tres días en una horrible pensión, así que aquí no cabe conclusión.
-¿Y por qué no lo dejas conmigo? -lanzo yo enseguida. El abogado me mira extrañado y limpia su boca con la servilleta de papel.
-¿Contigo? -duda.
-¡Sí! Conmigo. Estos tres días que te vas de fin de semana con tu novia yo cuido de East. Me dejas sus croquetas y yo me hago cargo. ¡Vamos di que sí! -suplico al ver su mirada dudosa y tomo su mano sobre la mesa, presionándola un poco. -Te prometo que lo cuidaré mejor que nadie, además, sé que no le caigo nada mal. -casi suplico yo. ¡Por Bridghid y su llama eterna! ¡Que diga que sí!
-Está enamorado de ti, de hecho… -sonríe de lado el abogado. Yo no suelto su mano y comparto su sonrisa.
-¿Entonces?... Sé que no estás del todo convencido de dejarlo en la pensión, lo noto en tu tono, East es un pequeño acostumbrado a la compañía y seguramente sufrirá solito, además es pequeño todavía… ¿Cuánto tiene?
-Once meses. -me responde Robert.
-Es un niño, lo sabía. ¿Qué decides? Yo sé que la forma como nos conocimos no fue la mejor y que quizá no me tienes confianza, debes estar pensando que alguien que reacciona tan violento y además tiene problemas de control de ansiedad, es incapaz de cuidar a un perrito pero… -antes que diga algo más, siento que ahora él toma mi mano y la presiona un poco.
-Nunca dije eso, ¿Siempre te haces tantas explicaciones adelantadas? ¿No puedes tener algo de calma?... no me has dejado siquiera decirte nada. -me responde Robert. Yo sonrío un poco. En eso tiene razón, lo estaba apabullando.
-Adelante… -respondo con tono suave. Robert me mira con unos ojos demasiado parecidos a los de East… ¡Pero qué estoy diciendo!
-Acepto que mi hijo se quede contigo el fin de semana. Tienes razón en decir que no estaba muy convencido de dejarlo en la pensión pero no tenía otra opción, ahora la tengo, no creo que seas incapaz de cuidarlo, para nada, solo no quiero aumentar a tus montañas de ansiedad una carga más, eso nunca. -me contesta el abogado con un tono dulce y suave que honestamente no creí que fuera capaz de darle a su voz.
-Eso no pasará, al contrario, East me ayudará a estar tranquila. De todas formas no tengo nada que hacer el fin de semana más que tesis y puedo cuidarlo mientras él me hace compañía. -resumo yo.
-Bien, entonces está decidido. East se queda el fin de semana contigo y cuando regrese, que será el domingo por la tarde, paso por él a tu casa. -acepta el abogado y al fin suelta mi mano. Yo sonrío feliz… ¡Gracias a todo el panteón celta! ¡Aceptó!
-¡Escuchaste eso, East! -le digo yo al bulldog, que al oír su nombre se levanta del suelo y se para de patas en mis rodillas, mirándome con su adorable carita. -te quedarás conmigo tres días, vamos a hacernos compañía, a salir a pasear, te daré de comer, te bañaré, te daré muchos besos y dormiré abrazándote. -le digo emocionada mientras acaricio sus orejas.
-Sí que tienes suerte, bribón. -escucho la voz de Robert que dice esas palabras. ¡PAUSA! ¿Suerte?... confundida, no me atrevo a levantar la vista y finjo estar muy atenta al perro, orando a Brighid para que ese comentario del abogado haya sido porque al fin East no se va a la pensión… sí, eso debe ser, no más, ¡Fuera de mi mente, ideas extrañas! Eso me pasa de tanto oír los desvaríos de Serena.
-Gracias por dejarlo conmigo. Verás que cuando lo recojas estará muy feliz. -comento yo mordiendo un gran trozo de sándwich.
-Quien no… -responde el abogado y aunque sigo masticando lo miro con una ceja levantada, él sonríe y me mira del mismo modo. -Salud, por la buena suerte de mi hijo. -levanta su capuccino, yo hago lo mismo con mi vaso de jugo.
-Salud. -respondo sin hacerme nudos mentales. ¿Para qué? Finalmente estábamos pasando un buen rato, con comida deliciosa, buena charla y la cereza del pastel no sería el postre de chocolate sino que me llevaría a East a mi departamento… ¡Maravilloso! Ya merecía algo bueno en medio de tantas presiones.
"Eire Apartments" Montpellier Hill No. 36, interior 4. Dos días después, 5 pm.
El muchacho de cabello castaño, vestido con pantaloncillo tres cuartos con estampado militar, playera negra y gorra, avanza por el pasillo de aquel edificio departamental de Chesterfield, recordando el número del departamento donde tres días antes había dejado a la muchacha con su perro y las bolsas del supermercado. Antes de entrar acomoda un poco su camisa y el cabello. Su móvil suena con un mensaje que él lee, hace un gesto de fastidio y guarda de nuevo el celular.
-Ya fue bastante por este fin de semana, ahora, lo que de verdad me importa. -sonríe toca el timbre. Al momento se escuchan los ladridos del perro.
-¡Ya van, ya van! -se oye la voz femenina, y enseguida se abre la puerta, mostrando a una muchacha pelinegra, con gafas tras sus bellos ojos amatista, coleta desordenada sujetando su pelo, una larga camiseta gris de "Hello Kitty", descalza y con un corto short blanco; que se sujeta de la puerta de madera, pero al abrir no ve a nadie, ya que Robert se ha puesto de cuclillas y no saluda, solo grita:
-¡EAST, MUCHACHO, LLEGÓ PAPÁ! -la pelinegra ríe divertida al ver al joven hacer eso, mientras el perro se acera corriendo a Robert, y al llegar a él lo lame y ladra emocionado. El abogado lo abraza. -También te extrañé, hijo mío.
-¿Ya es Domingo?... no sé en qué día vivo. Regresaste rápido. -comenta la joven de gafas, acomodando un mechón de cabello negro que se escapa de su coleta por su frente.
-Sí, ya es domingo y cumplí con lo pactado. -Robert se levanta. -toma, es por agradecimiento, te vi desesperada por esto ese día. -le dice él sacando de su bolsillo tres paquetes de M&M.
-Ah vaya… qué gesto, no lo esperaba de ti. -responde Reindert sonriente y toma las bolsas de chocolates. "Perfecto, Reindert, ya le quedó claro que eres obsesivo compulsiva". -pero por desgracia ya pasa del día 4 del mes así que los M&M ya no son parte de mi control de ansiedad. -asegura ella y abre la puerta. -pasa. -invita dejando entrar al abogado en el reducido apartamento. -ahora te entrego las cosas del pequeño. -él entra mirando todo a su alrededor y nota como su perro sigue a la muchacha, caminando a sus pies. Se fija de prisa en el cúmulo de papeles y libros que hay sobre la mesa de la sala y en la laptop encendida sobre la misma, al lado de la cual se encuentra una camita para perro color café forrada con peluche.
-¿Qué tal se portó East? -pregunta el abogado notando como su perro se sube con familiaridad a la camita y se tira allí, mordisqueando una pantufla de peluche amarillo con forma de garra. Los inteligentes ojos verdes de Robert no pueden dejar de notar el plato hondo con el escudo del "Capitán América", al lado de la portátil roja con muchos "jellybeans".
-Muy bien, es todo un caballerito. -responde la muchacha que camina hacia el armario. Robert sonríe.
-¿Cuánto te debo de la cama?
-¿De eso? nada. No te la pensaba dejar, de hecho es para cuando vuelvas a salir con tu novia y me dejes a mi inquilino favorito. Se la compré para que estuviera cómodo y Beni le obsequió su pantufla, parece que le gustó. -él ríe al escuchar eso. -no te rías, es en serio, lo que te dije de esas pensiones es la verdad, los animalitos se ponen deprimidos si los dejas allí. -asegura la pelinegra buscando la bolsa de croquetas de East para ponerla en una de plástico.
-¿Así que quieres que te lo deje más días? -pregunta Robert hincado al lado de la camita de East, acariciando a su perro. La muchacha asiente. -pero tengo entendido que te regresas a Londres. Me lo dijiste cuando comimos en el centro comercial.
-Bueno, los días que me queden, él puede quedarse cuando sea. Técnicamente ya acabé cursos, pero esta tesis me está quitando la vida. -guarda Reindert todo y saca de su bolsillo del pantalón, una bolsita de "jellybeans" comiendo algunos. -así que me mataré en la línea de fuego para titularme porque definitivo en octubre regreso a casa.
-Es muy admirable que tengas esa decisión por acabar tu Master. Estos días he estado viendo la posibilidad de animarme a hacer la mía, me han gustado dos que ofertan en Londres y mucho más baratas que aquí. -explica Robert de Burgh, levantándose del suelo, donde acariciaba a su perro.
-Pues mucha suerte. Mira que antes yo era muy crítica, o más bien criticona, de quienes no se titulaban y ejercían sin título, pero luego de este maldito martirio de tramites lo comprendo. -comenta la muchacha caminando de regreso a la sala, y agachándose a buscar debajo de un sillón la otra pantufla mordida, poniéndola en la bolsa negra de plástico como otra pertenencia más del perro.
-No siempre se puede hacer todo, yo estoy trabajando en este bufete ahora y a veces dedicarme a una maestría con los casos que debo solucionar sería terrible, no tendría vida y haría mal ambas cosas, pero si me decido, estoy viendo la manera de aceptar un trabajo en Londres, en un bufete allá. Me agradó que en Inglaterra tengan el programa de gente que trabaja, con la posibilidad de asistir solo tres veces por semana.
-Eso suena maravilloso, te abre una nueva oportunidad. En mi caso agradezco que mi gobierno me haya becado porque con esta presión, y además trabajando, ya habría muerto. -Rei se acerca a la mesa de la sala y come más "jellybeans" que toma del plato al lado de su laptop.
-De repente no parece tan mala idea emigrar a Londres. Además, mi madre también quiere que esté cerca de mi hermano.
-Y seguro tu igual, me consta que eres muy protector de él y de su familia. -comenta la joven pelinegra. Robert asiente.
-Tengo motivos. Supongo que ya debes saber, por tu amiga, lo que ha pasado Owen este tiempo. - Rei asiente. "Sí, no tiene caso decirle que no sé nada de la ex, finalmente él tocó el tema".
-No te negaré eso, Sere ya me contó sobre su divorcio, sobre los niños y por qué viven ahora en Londres. -y se sienta de nuevo en la alfombra con sus piernas dobladas. East, al momento, salta de su camita y se sube a las piernas de Reindert, que le rasca las orejas. El joven abogado la mira y sonríe, sentándose también en la alfombra, a su lado.
-Le agradas... a Minka no la quiere, ya van dos veces que le muerde el pie y se ha hecho en su bolso de piel. -Rei, al oír eso, ríe divertida.
-¡Vaya! Es increíble en un animalito tan adorable y lindo. Beni, su amigo Xavi y yo estamos enamoradísimos de East, estos días fue el más mimado de esta casa.
-Se nota, está feliz. Mi perro reacciona según lo traten, por eso le dije a Minka que si East sigue sin aceptarla y ella tampoco a mi hijo, tendremos que separarnos sin contrato de por medio. -opina con seriedad el abogado.
-¡Que exagerado!... no creo que sea para tanto. -el muchacho observa a su perro echado en las piernas de Rei, sonriendo al escuchar los sonidos de satisfacción de East cuando ella rasca detrás de sus orejas. -lo que pasa es que este niño es muy sensible ¿verdad guapo? presiente si alguien no lo acepta.
-Eso es cierto… -asegura Robert acariciando ahora, él también, el lomo de su perro y acercándose más a la muchacha.
-A lo que voy es que East es lindo, le gusta la gente, los mimos y los cariños, seguro cuando tu novia y tú vivan juntos o se casen, ella comprenderá y acabará por adorarlo. -opina la muchacha.
-Mmmm, no sé si mejore su relación, de hecho desde que lo tengo conmigo, Minka va mucho menos al departamento, y honestamente no me gustaría que él quede en segundo lugar en la vida de alguien a quien quiero y si a ella tampoco le agrada los animales, no será fácil vivir así, por eso no formalizo.
-Ya veo, igual, si algún día te casas y ella sigue sin aceptarlo, y quieres un buen lugar para East, me llamas y feliz lo adopto. -pide la muchacha y besa de nuevo al perro. "¡SIIII! Ojalá me lo obsequien para siempre, ya que la novia no lo quiere". -Robert la mira con una ceja levantada.
-No, gracias, mi perro se queda conmigo, sea donde sea el sitio al que yo vaya. No me voy a casar con alguien a quien no le gusta las mascotas, porque eso es sinónimo de que no le gustan los niños; puedo entender que las personas tengan predilección por tal o cual mascota, pero si no les gusta, entonces no tienen buen alma y menos para los niños, y yo siempre he querido una familia que incluye mujer, hijos y perro. -decidido el muchacho castaño. Reindert deja de acariciar a East y lo mira asombradísima. "¡Santo manto de Brighid! ¡El abogaducho Gobshite tiene ideas coherentes y sensatas!"
-Oye, eso es lo más sensato que ha salido de tu boca desde que te conozco. -exclama con honestidad Rei.
-Ya... bueno, al menos en algo estamos de acuerdo.
-Y en más cosas, a mí me encantan los perros. Tía Sylvia, la mamá de Sere, tiene tres adorables bulldogs hembras y yo las adoro, más a Anushka. De hecho estoy proyectándole un ciber romance a East con ella o Agatha, para que me regalen un cachorrito ¿verdad guapo? -pregunta la joven pelinegra al perro, tomando su cara entre sus manos y el perro la lame. Robert ríe.
-Quiero esperarme que tenga un año y medio o dos para eso, no lo quiero de perro para la creación. Es mi hijo, como tal esperaré a encontrarle a la hembra adecuada en su tiempo adecuado. -decidido Robert. -estoy seguro de que él como yo sabremos cuándo llega la correcta. - "¡Demonios! Adiós idea de tener un mini-East adorable para mí"
-¿Ya oíste?, cero novias hasta que decida tu Padre. -comenta Reindert al perrito moviendo sus orejas con ambas manos. -Haces bien en esperar a que tenga cachorritos, no me hagas caso con eso de la cruza, creo que solo me entró la nostalgia de que ya se va. Beni se fue esta mañana a España a llevar parte de sus cosas porque ya regresará a su casa y me pega algo la soledad. -asegura la lingüista y abraza con fuerza al bulldog. - te extrañaré mucho, pequeñito… -asegura ella con tono emotivo. Robert ve la escena y sonríe con una extraña sonrisa radiante.
-¿Quieres acompañarme a pasear? -lanza de repente el abogado. Rei lo mira extrañada. "¿Pasear? ¿Solos? ¡NOOOO! Para nada. Calma, calma, que no sienta tan fea la negativa o no te volverá a prestar al niño"
-¿A esta hora?... ¿No debes volver con tu novia? -pregunta ella algo seria. El joven castaño se encoge de hombros.
-Ya dejé a Minka en su casa antes de venir aquí. Además me gustaría pasear con East, supongo no han salido de la casa en todo el domingo y sé que hay una nevería cruzando el parque. Tengo antojo de helado, claro, si no te quito tiempo… -investiga Robert.
-No suena mal la idea. Helado y algo de caminata me harán bien, quizá regrese más despejada para terminar. -asegura la chica. "¡MOMENTOOOOO! ¿Por qué demonios le acabo de decir "NO SUENA MALA IDEA"? ¡Es pésima idea!"
-Claro, nada mejor para relajarte que una caminata, aire fresco, helado y la compañía de dos guapos irlandeses. -detalla Robert.
-¿Dos? -levanta una ceja Reindert, mirándolo dudosa. Robert sonríe.
-Es mejor que tomes helado a que te comas esas golosinas que solo te ponen más ansiosa de lo que naturalmente ya eres. -asegura divertido el muchacho. -Rei rola los ojos. "¿Ahora me critica mis hábitos? ¿Pero qué se cree?"
-Mira, abogado, cuando estés haciendo tu tesis de Maestría, hablamos de verdadera ansiedad, mientras tanto, no juzgues. -advierte ella e East ladra, como si apoyara lo que ella ha dicho.
-Ya me verás, seguramente, pero tengo otras formas de controlar la ansiedad. Nunca comería golosinas, pero bueno... ¿vamos?, te gustará el helado de yogur y le puedes poner el topping que quieras y lo mejor es que puedes llevar a tu perro. -se levanta de la alfombra el muchacho y le alarga la mano a Rei.
"Opción 1) Tomo su mano, lo cual es igual a aceptar ir por el helado y a aceptar sus críticas a mis golosinas… ¡NUNCA!
Opción 2)… ¿Qué más da? Ya estoy metida por idiota con el lodo hasta las rodillas. ¿Por qué no le dije que no? ¡Por Nemon! ¡Ya qué!…"
Ella duda en tomarla pero al fin acepta y se levanta también.
-Bien, sea por pasar algo más de tiempo con East. -decide ella, tomada de la mano del joven abogado. ¡Sí! Déjale claro que es por su perro. -¿tendrán "jellybeans" en los topping? o cargo con los míos. -pregunta y se suelta de la mano del muchacho, caminando hacia una de las dos habitaciones, la que tenía la puerta abierta y un póster de "Capitán América" en la puerta. El perro en seguida la sigue.
-Deja los tuyos, creo que le puedes poner ese topping a tu helado, aunque te recomiendo algo más sano. Se me ocurre helado de yogurt con tiras de mango, hojita de menta y cherries. Los cherries ayudan a controlar la ansiedad y son totalmente naturales. -comenta Robert caminando por la sala en círculos y alargando el cuello para intentar mirar dentro del cuarto, donde se escucha sonido de cajones que se abren y la muchacha va y viene seguida de East, que parece pegado con imán a ella.
-¡Luces muy interesado en mi salud mental! -grita desde dentro de la habitación la chica.
-Sí, claro, no quiero que alguien de tu edificio vaya al bufete con una denuncia para ti por haberlo intentado ahorcar. Si te pones en modo histérico extremo por tanta azúcar artificial, no podré hacer nada a favor de la chica que cuida a mi perro y ahora sí, a Arbour Hill. -responde él de buen talante, tomando la correa del perro en sus manos y se recarga en el desayunador de la pequeña cocina, desde donde tiene mejor vista del interior del cuarto de Reindert.
-¡Aja!... como si quisieras hacer algo a mi favor. Seguro te unías a la denuncia. -explica Rei saliendo de la habitación, ya sin anteojos, con su largo cabello negro suelto, jeans, botas y una sudadera blanca con la imagen de varios héroes de cómic y la leyenda: "Only date with super heros". Robert la mira algo apenado.
-Bueno, pensé que lo tuyo era estafa... ya te pedí varias veces una disculpa, necesito que comprendas algunas cosas complicadas que mi familia ya ha pasado con Owen. Seguramente sabes lo de la madre de los pequeños, todo lo que esa mujer dañó emocional y económicamente a mi familia. -comenta el abogado. Rei asiente acercándose a él.
-Sí, Sere me contó. Créeme que comprendo y me parece lindo que protejas así a tu hermano y a tus sobrinos, pero en ese momento sí que me asustaste. Como abogado intimidador eres muy bueno.
-Siempre me arrepentiré de haber actuado así. Ahora que sé lo de los Armstrong y el contrato por ti y también por Owen, porque me llamó y me lo contó, acordamos no proceder. Le dije tu propuesta de que no pague estos dos meses y está agradecido. También yo, de hecho. Lo que me preocupa es que cuando tú regreses él debe haber buscado un lugar para vivir. -explica Robert agachándose a poner la correa en el collar de East. "¿Otro que me cree Hitler? ¡Por la Madre Danna! ¿De verdad doy la imagen de la villana del cuento? Hace unos días Sere y ahora este tipo"
-Ya le dije a Sere que le vaya avisando, hablaré con él y que se tome su tiempo, tampoco es cosa de echarlos a la calle, supongo que ya sabes que no soy la casera bruja malvada que lo lanza fuera. -responde la chica bajando la pantalla de su lap, apagando las luces y tomando sus llaves, móvil y cartera.
-Sí claro, ahora lo sé. -responde Robert caminando hacia la puerta y abriéndola para esperar a que salgan del departamento, observando como la chica de ojos amatista pone un puño de "jellybeans" en una servilleta de papel y la toma en su puño. El muchacho niega con la cabeza y vuelve a entrar, llegando tras ella y quitándole la servilleta sin que Rei lo espere.
-¡OYE!... ¡dame eso! -se gira ella intentando quitarle los dulces que el alto castaño levanta en su puño. "¡Maldita sea! ¡Abogado entrometido!"
-Créeme, no lo necesitas. -asegura Robert sonriendo al ver a la joven saltar para quitarle los "jellybeans", sabiendo que al ser más alto ella no lo alcanza.
-¡Tú qué sabes!... ¡Dámelos! -lo mira ella molesta. -¿quién te dio permiso de entrometerte en mis obsesiones? -espeta algo desesperada de no alcanzar sus dulces la joven lingüista y lo empuja levemente del pecho. "Muy bien, abogado Gobshite, tú provocas mi lado más violento, así que no te quejes"
-Me meto porque quiero. No te hace bien comer tanto dulce, créeme, toma un helado saludable sin tanto químico. Alguien tiene que cuidarte, porque creo que aquí estás tan sola que nadie lo hace, nadie se preocupa por ti. Supongo que tu amiga Beni te cuidaba un poco por las cosas que me cuenta Owen de Serena, pero ahora que estás sola puede más tu ansiedad que tu cerebro y haces cosas bobas que te hacen daño. -responde el abogado. Ella se cruza de brazos y lo mira incrédula. "Sí como no. ¿Ahora muy interesando en mi bienestar? ¡Mis narices!"
-Aja... ¿Y desde cuanto te interesa mi salud? -duda Reindert.
-Desde ahora. -dice él y se acerca a ella, estirando su mano con la servilleta llena de dulces. Rei los toma. -¿qué dices? ¿Me haces caso y te tomas un helado saludable, sin químico y que te hará sentir renovada? -Robert se inclina un poco y la mira directamente, cerca de su cara. -¿por favor? -le suplica con una sonrisa. "Veamos… ¿Por qué hace esa cara y sonríe de ese modo? Me parece que está siendo honesto, se ve en sus ojos que lo es, no detecto nada de ironía ni nada de burla. Muy bien, abogado, arriesgándome te daré el beneficio de la duda". La muchacha de ojos amatista deja la servilleta con los dulces sobre la mesa de su sala.
-Pero advierto que esto te costará doble chocolate. Sí que se nota que eres abogado, sabes negociar y convencer. -acepta Reindert. El muchacho ríe divertido. -solo no te quejes si me pongo pesada y ansiosa por falta de dulce. -advierte ella y se encamina a la salida.
-Hacemos algo, te pido la opción que quiero que pruebes y si no te gusta o no es suficiente te compro uno de chocolate doble ¿qué dices? ¿Te gusta la propuesta? -pregunta el abogado al llegar afuera con su perro, esperando que ella ponga llave a la puerta, y le alarga de nuevo su mano. Ella la toma.
-Trato aceptado, abogado Go… Go… -se detiene Rei. El muchacho enarca una ceja sin soltarla de la mano. "¡POR LOS CUERNOS DE CERNNUNOS! ¡Maldito condicionamiento! ¿Ahora qué le digo si lo iba a volver a llamar Gobshite?
-¿Ibas a decirme Gobshite como el día que me golpeaste? ¿Crees que aún lo merezco? -pregunta el joven.
-Disculpa el LAPSUS, no, no lo mereces y no te lo diré más. Ahora pensaré en ti más bien como el abogado obstinado ¿Qué tal? -Rei suelta su mano y camina adelante hacia las escaleras del edificio. "Por todo el panteón celta… ¿qué me pasa? ¿En qué momento dejé la cordura para empezar a repetir episodios estilo Myles?". East intenta correr tras ella y Robert lo detiene un poco y camina un par de pasos detrás de ella, sonriendo todo el tiempo y observando su andar. Cuando llegan abajo y ella abre la puerta, pone sus manos sobre sus ojos, que se encandilan con el sol. -¡Lugh brillante! Es de día aún. Parece que salí cual Nosferatu de mi cueva. -comenta la pelinegra. Robert llega a su lado y de forma espontánea se saca su gorra y se la pone.
-Toma... para que el sol no te moleste tanto. -dice sin más. Rei lo mira un momento extrañada.
"¿Me da su gorra?... Ok… analicemos implicaciones:
Implicación No. 1: Es un gesto amable porque le ha dado lástima mi patético estado de zombi encandilado.
Implicación No. 2: … ¿Qué tiene de raro que me ponga su gorra?... finalmente él sigue como si nada, así que actuaré igual". Ella camina alcanzándolo, sin quitarse la gorra, al notar que él camina delante con el perro sujeto de la correa, y al verla a su lado, Robert se pone sus lentes oscuros que llevaba colgados del pecho.
-Gracias. -dice sin más la joven y los alcanza a ambos que ya cruzan la calle. -esto de vivir entre tesis y computadora no deja nada bueno. Es la última vez que hago una tesis en algo tan extraño como "Adquisición de lenguas gaélicas en escuelas bilingües, desplazamiento y mantenimiento".
-Suena complicado y desgasta mucho, más si no cuidas tus ojos. Vi que usas el brillo de tu laptop totalmente al máximo. Bájale a la mitad primero, y poco a poco hasta lo último, eso te ayuda mucho. También ve a hacerte ver con un oculista, si fijas muchas horas la vista puedes tener el ojo seco, mi madre conoce uno muy bueno por la zona de Dublin 2, no te queda lejos, puedo pasarte el número. - "¿Por qué maldito hechizo de druidesa Robert de Burgh notó todo eso si solo estuvo en mi departamento 15 minutos?... Conclusión: Es más observador de lo que supuse"
-Ok… eres observador. Gracias por la recomendación, la tendré en cuenta. -asegura la muchacha caminando al lado de Robert por "Montpellier Park".
-Por cierto ¿qué sucede con tu amiga y mi hermano? -dice él con normalidad y sin el tono irónico de siempre, mirando de reojo a la muchacha que hace un gesto extraño, como si algo le doliera.
"¡NOOOOOO! ¡Maldiciones, incendios, terremotos, huracanes, Serena en modo obsses, hasta regetón, pero no preguntas sobre Serena y Owen! ¿Por qué a mí, santo Padre Dagda? ¿Por qué me pregunta eso justo cuando acabo de saber que los dos galanes ya han descubierto a Serena? ¿Qué le digo al abogado?"
Opción "a": Me hago la occisa y digo que no tengo idea… no, espera, no me creerá nada, es inteligente y muy suspicaz.
Opción b: Le digo todo pero con cautela. Sí, esta es la buena. ¿Para qué mentir y meterme en líos? ¿No es lo que le critico siempre a Serena? La verdad, Reindert, MAGNA EST VERITAS ET PRAEVALEBIT".
-Siento a Owen bastante entusiasmado con ella; sé que han pasado cosas entre los dos y seguro tú lo sabes también, siendo mejores amigas ella debe contarte qué siente por él.
-Sí, algunas veces hemos tocado el tema… -evasiva la chica de ojos amatista.
-¿Puedo confiar en que tu amiga no va a destrozar a mi hermano? -pregunta el abogado esperando para cruzar la avenida "Infirmary road" que conduce al "Parque Fénix". -no me molestaría que él se enamorara, en serio, pero él tiene dos hijos y ya sabes, eso de ver a su padre ilusionado con alguien a quien ellos también parecen querer y aceptar y que la chica en cuestión parece ser parte de la familia… -Robert rasca su cabeza mientras esperan la luz roja que les permita cruzar y rasca con su meñique arriba de su ceja derecha, algo cauteloso. -para que luego... ya sabes también. -titubea él. -desaparezca de sus vidas como pasó con la mujer esa. -Reindert, aún callada y con sus manos dentro de los bolsillos de sus jeans nota que eso último lo dice con cólera por la ex esposa de Owen. -no me gustaría que ninguno de los tres pasara un mal trago de nuevo. ¿Qué me dices?-insiste el abogado. En ese momento la luz roja detiene el tráfico y los dos junto con el perro cruzan la avenida.
"Con justa razón estás preocupado, abogado, lo comprendo"
-Parece que de hecho tú y yo sabemos toda la historia pero somos sólo observadores externos, Robert, y no se bien que respuesta esperas de mi. -se anima la joven cuando llegan al otro lado y patea una piedra pequeña, caminando por esa acera hacia el parque.
-Una opinión. ¿Crees que Serena tenga intenciones de quedarse con ellos? Que quiera algo serio con Owen. -insiste el joven castaño. La muchacha sigue caminando en silencio. "Sí pudiera consultar un oráculo o si hubiera uno capaz de desentrañar la intrincada mente enredada e indecisa de Serena Myles, te lo diría, pero no creo que exista".
-Te diré algo que creo, ellos dos se conocen hace dos meses, en dos meses no puedes decir que amas a alguien o que lo quieres para toda la vida. -inicia Reindert con cautela.
-Algunas personas sí. Hay quienes somos decididos desde que vemos a alguien por primera vez. -responde Robert. "Pues yo no conozco a nadie así, pero no puedo generalizar".
-De acuerdo, pero en este caso no es así. Sere es una buena chica, pero algo indecisa, lo que sí sé es que nunca sería tan maldita como la ex esposa de tu hermano, y creo que mientras no te enteres que ella y Owen son novios en verdad no pasa nada serio.
-No me deja tan tranquilo la respuesta. Es que... yo comprendo una cosa. -inicia Robert. -Supongamos... te doy un ejemplo. -insiste y se acerca a ella, caminando ahora a su lado, hombro con hombro mientras charlan, como si fuera algo habitual alargándole la correa del perro. Rei asiente y la toma, caminando junto a él llevando ella a East. -tú y yo comenzáramos a salir... -"¡En la dimensión desconocida, abogado!"- y yo tengo hijos. Es diferente el salir y hacer de esto un proceso poco a poco, darnos cuenta que hay química, que nos gustamos, que puede resultar algo bonito, interesante y ya viendo bien que resulta, te pido ser mi novia. -narra Robert. "OK… solo está haciendo hipótesis, es válido que ponga ejemplos, así que, normal".
-Aja… -responde Reindert mirando siempre al frente del camino, donde ya se distinguen los árboles del parque.
-Entonces, lo más lógico es que cuando eso pase, tú ya hayas tenido tiempo de conocer a mis hijos, y bueno... te llevas bien, entonces para ellos no sería anormal que fueras mi novia pero cuando en este caso el proceso no es como se debiera, no acaban de formalizar nada, aunque la química es grandiosa y han pasado más cosas que un simple coqueteo, que tú y yo sabemos que en el caso de Serena y Owen ha pasado… es… es como que yo te bese todo el tiempo, y en todos lados. -la muchacha sonríe de lado mirándolo. "¡Ni en tus mejores sueños, abogado!". -y luego... esa química es más que química que mis hijos verían, notarían, aunque fueran muy pequeños que su papá siente algo por la bella inquilina, pero no resulta nada ¡nada! Ella se va y entonces ¿Cómo le explico a mis hijos que la chica que me gustaba, que me atraía, la que creía amar, a quien ellos adoran, no estará más? -pregunta el abogado con un tono realmente preocupado. Rei asiente.
-Comprendo qué te preocupa, Robert. -indica Rei cuando comienzan a caminar por el parque. "Y honestamente sí lo comprendo, me parece muy justo su miedo". -Te diré algo y espero que me creas. Sere es mi mejor amiga, y si... hablamos mucho y nos contamos cosas; No te negaré que a Serena le gusta Owen, que está empezando a sentir cosas especiales por él y que adora a los niños, también estoy al tanto del nivel en que va su relación. -comenta Reindert caminando por un sendero del parque junto con el muchacho.
-¿Y qué nivel es ese? -insiste Robert y se quita los lentes oscuros, aprovechando la sombra natural de los árboles.
-Nivel de conocimiento sería el 1, Nivel de aceptación sería el 2, Nivel de "Vamos a ver qué pasa" sería el 3, allí van ellos. -"Patético… ¿De qué absurda revista del corazón me saqué esos condenados niveles? ¡Por los cuervos de Morrigan! Me doy miedo a veces". -Verás, ella ya ha tenido relaciones antes y no muy sencillas, Owen igual, así que creo que llevan las cosas con calma. Supongo que Owen, que te cuenta todo, te dirá cuando sea algo más serio y entonces podrás empezar a preocuparte. -detalla la joven con la voz más calmada que puede. -yo sé que ella y Owen están de acuerdo en que los niños no vean nada más que amistad entre ellos dos, Sere se lo puso de condición cuando empezaron con el Nivel 3. Mi amiga es una buena persona, Robert, y quiere mucho a esos niños, así que jamás los perjudicaría.
-Ya veo, pero estarás de acuerdo conmigo que esas cosas sí se notan, porque fluye...
-Supongo que sí, pero ya son conscientes del riesgo y seguro se cuidan de ello. -acepta Rei.
-Ayer que hablé con Owen, me contó que ella... no lo aceptaba porque hay alguien más... -con cautela Robert, mirando atento la reacción de su acompañante. "¡Maravilloso! Yo aquí quebrándome la cabeza por no decir nada de Frich y este hombre ya lo sabe todo. ¡Y luego dicen que las mujeres somos las únicas chismosas! ¡Voto a la joroba de Afagduu! Muy bien, como las desvergüenzas de mi amiga son del dominio público ahora si a dejar de tener cautela". -no quise preguntarle más nada porque no quiero pelear con él y porque lo conozco. Lo siento decaído por eso, diferente a la alegría que había percibido en sus otras llamadas. ¿No te parece que tu amiga ha llevado esto muy lejos? ¿Para qué ilusionar a Owen si hay otro hombre?
-Honestamente no tengo respuesta para eso, Robert. Solo sé que Serena no ha aceptado como novio ni a tu hermano ni al otro chico. -asegura la muchacha con rostro confundido. "Serena "Cabeza de Panqueque" Myles, de verdad no me dejas más argumento de defensa".
-Lo sé. Supongo que me das la razón un poco, a pesar de ser tu amiga. Eres una mujer madura y sensata y casi puedo jurar que ya la habrás regañado por algo de esto. -opina el joven. Rei lo mira y asiente, encaminándose por el sendero en medio del césped.
-Si claro, la he regañado muchas veces. Conozco a Sere desde que tenemos 3 años y me consta que ella ahora actúa de formas no muy maduras. Yo se lo reclamo cada que hablamos, no te quede duda, pero hay un punto, Robert, en que por más que amemos a nuestros amigos o familia no podemos intervenir y las decisiones las toman ellos, para bien o para mal. Nuestro papel es sin duda decirles la verdad, ser honestos porque es parte de ser mejor amiga o hermano mayor, pero hasta allí... mas no podemos. Owen y Serena son adultos, y finalmente harán lo que consideren mejor. -indica la muchacha de cabello oscuro. Robert frunce el ceño y asiente.
-Lo comprendo… Owen es un buen chico, y yo no puedo reclamarle mucho porque temo, porque él también tiene carácter y su orgullo, que luego no quiera contar conmigo más nunca y por eso soy cauteloso con el tema de tu amiga. Prefiero que me siga teniendo confianza a que sienta que lo abrumo o me meto de más en su vida. -ella asiente. "¡Santos cantos de los bardos! ¿Por segunda vez este hombre dice algo con lo que estoy de acuerdo?"
-Aunque suene a señal de apocalipsis, coincido contigo. Tienes razón. -responde Reindert cuando llegan al centro del obelisco del "Monumento a Wellington", donde algunas personas están sentadas o pasan en bicicletas.
-¡Odio tener a mi hermano y a mis sobrinos tan lejos! Owen no me contó a detalle pero dice que tu amiga pasó un revés desagradable en Francia y que está recomenzando de nuevo, también por eso es que intento no ser duro con ella. Comprendo lo que es recomenzar, es lo que está haciendo mi hermano también.
-Es cierto todo, como te dije antes, Sere tuvo una pésima experiencia con un idiota de esos que abundan en el universo y por eso toma las cosas con cautela antes de tener algo formal con alguien más, así que creo que finalmente solo el tiempo dirá qué pasa con sus sentimientos. -asegura la muchacha y se sienta en las gradas del obelisco. El abogado se sienta a su lado e East, jadeando un poco, sube y se echa en medio de los dos, con su cabeza apoyada en la rodilla de la chica. -infiero que ahora que yo vuelva, si Owen y sus hijos viven en otro lugar, eso calmará las cosas y les dará distancia a ambos y tiempo para asentar lo que sienten, ¿no te parece?
-Espero que sí. -dice el joven sincero, pero preocupado. Reindert, al verlo así, sonríe comprensiva. "Hay que aceptar que el hecho de que este abogado irritante y engreído se preocupe así por su hermano y sus sobrinos, es un lindo gesto. Después de todo, dentro de sus muchos defectos, protege a los suyos y eso es dulce". se dice la chica en su mente y pone su mano en el hombro del joven.
-Oye, abogado, no te pongas así. Lo único que te puedo decir y de forma muy honesta, es que Sere es una buena chica, de buen corazón y buenos sentimientos, independiente de sus indecisiones ahora. Nunca haría nada malo contra él o los niños menos sabiendo su historia ¿Crees que si no lo fuera tu hermano hablaría así de ella? -Robert mira a la chica que no ha alejado su mano de su hombro y asiente.
-Te creo. Debe ser todo eso para que mis sobrinos la quieran mucho y Owen le esté rogando por darle el corazón. -la muchacha de cabello negro asiente.
-Sere es una gran persona, ya lo comprobarás cuando la conozcas. Yo se lo digo siempre: "corazón de oro y cabeza de panqueque", así es ella. -acepta Rei y quita su mano del hombro del muchacho, acariciando a East. Robert ríe divertido, sujetando su abdomen y haciéndose hacia atrás por la risa.
-¡Cabeza de panqueque! ¡Eso es genial!... -asegura el joven y luego calma su risa. -me hacía falta reír así, de verdad. Venía muy tensionado del viaje.
-Me alegra haber servido de algo. -acepta ella.
-Oye, quiero agradecerte por no haber actuado de un modo negativo con mi hermano cuando te enteraste de la situación. Yo no me porté como persona decente contigo y podías haber reclamado, haberlo echado del departamento, o algo más, pero no solo lo dejas vivir allí hasta que encuentre algo, además me perdonaste por lo de la Universidad y cuidaste a mi perro, por no decir que escuchas mis temores, me calmas y me haces reír. ¿Cómo pago eso? -pregunta el abogado, mirándola con sus ojos verdes, agradecidos. La chica desvía la mirada. "¿Por qué no lo quiero mirar? ¿Qué más me da ese brillo raro en sus ojos?"
-Ya no te preocupes, Sere igual me contó sobre Owen y como lo apoyaron tú y tu madre luego del divorcio. Entiendo que te preocupes por tu familia, y yo no tenía por qué hacer nada en su contra. Soy neurótica y cascarrabias como me has dicho antes, pero no mala persona. -acepta la muchacha sin mirar al abogado, atenta en acaricias a East. Robert sin embargo la mira con una sonrisa.
-Es verdad que eres todo eso, pero tienes buen corazón.
-Debajo de toneladas de ansiedad... supongo que sí. -ríe ella algo nerviosa y se quita la gorra de Robert para buscar una liga de tela en su bolsillo y sujetar su cabello en una coleta.
-Lo eres, Reindert, inteligente, confiable, divertida, te gusta los animales y a demás mi hijo te adora... y yo… a mi… tu…- el muchacho se enreda un poco. Rei termina de sujetar su pelo y se vuelve a poner la gorra, porque el sol del atardecer está dando de lleno sobre ellos en ese momento.
-¿Yo qué? -pregunta ella mirándolo de frente. "Abogado bobo… ¿Por qué te enredas así?... debe ser que te cuesta reconocer que no soy tan mala como suponías, bien, creí que solo yo estaba torpe esta tarde, pero parece que es contagioso".
-Nada. Me alegra habernos conocido, a pesar de las circunstancias. -concluye el joven castaño.
-Es mutuo. -le sonríe la chica y el muchacho comparte su sonrisa.
-Una cosa más, por favor, no comas tanta porquería, eso solo te exalta más, te vuelve el doble de ansiosa y no te sirve para calmar los nervios. Trata con cosas naturales, por ejemplo té verde para beber en vez de sodas, palitos de anís o de linaza que ayudas en la digestión pero también es buena golosina para las ansias. Mamá me los compra cuando tengo juicio difícil y me consta que sirven. Creo que te obsequiaré algunos. -"¿De nuevo consejos de salud?... ¿Por qué le interesa tanto?"
-Bien, intentaré, pero tengo la teoría de que el día de mi examen recepcional se acabará este periodo obsess. Antes no era así, de verdad. -asegura la muchacha.
-Seguramente… Reindert… cuando termines tu maestría y antes de que regreses a Londres ¿no te gustaría ir a la playa? podemos ir a "Rush North Beach" a pescar un poco y llevar a East. -propone el abogado. Ella ríe. "Muy bien, oficialmente este hombre tiene los cables cruzados… ¿Es el mismo tipo nefasto que me gritó cosas horribles en la Universidad? ¿Ahora se preocupa por mi salud, dice que tengo buen corazón y me invita a la playa?...
Opción "a": Hay alineación planetaria y le está afectando.
Opción "b": Sufre de trastorno de la personalidad disociativa y hoy me muestra su "YO" amable y lindo.
Conclusión lógica: No tengo. ¿Qué le pasa al abogaducho?"
- Ok... puede ser. Nunca he pescado en mi vida más que resfriados y pretendientes insistentes. -responde la joven. Robert sonríe.
-Lisa siempre viene, la llevo una vez al mes. Si es posible luego de tu examen podemos organizar un paseo para festejar, y pueden venir tus padres, tus hermanos y toda tu familia. -comenta el muchacho.
-Gracias, Robert, pero no te preocupes, igual nadie de mi familia vendrá a mi examen recepcional. -dice ella con un tono algo melancólico. "Y es la verdad, no lo digo solo por quitármelo de encima, de hecho tengo una maldición de leprechaun sobre mí para que todo me salga diferente de como lo quiero, y nadie de mi familia va a estar ese día a mi lado… ¡Mi suerte apesta!"
-¿Y eso? Siendo la graduación de una hija tan brillante como tú. -pregunta el abogado. Ella suspira.
-Pasa lo siguiente. Elegí como sinodal y lectora a una brillante lingüista escocesa, de la Universidad de Edimburgo, y el "Trinity" le pagará el viaje para que venga a mi examen, pero la Dra. McAdams es muy ocupada, solo puede viajar un día de ida y vuelta y ese día es el Miércoles 25 de Octubre. Como vez, imposible para mi familia viajar. Mis padres trabajan, mi hermana igual y mi hermano en clases, no podrán venir, de modo que mi examen recepcional será solo con mis tres sinodales, Benilde y su amigo Xavi como único apoyo moral… ¡En fin! Cosas que pasan. -explica la joven jugando en sus manos con la correa de East, esforzando una sonrisa que el abogado no se cree para nada. "Bueno, ¿pero qué demonios tengo hoy?… ¿Hipersensibilidad? Si ya dije que eso no debe molestarme, es solo un examen, soy adulta y no tengo por qué ponerme en modo depre porque mi familia no viene".
-¿Quieres que te acompañe? -se ofrece él. Los ojos amatista de la muchacha lo miran visiblemente impresionados. "¡Alto! ¡Alto! ¡Por los anales de los cuatro maestros! ¿Qué dijo? ¿El abogado quiere acompañarme en mi examen recepcional?". -puedo llevar a mi madre a tu ceremonia o a la presentación de tus tesis, porque ella ahora trabaja desde casa y así tendrás un poco de público fuera de tus compañeros de clase. ¿O no es posible? -inquiere Robert.
-Sí es posible, claro, es evento abierto y puede asistir cualquier que soporte dos horas de disertaciones lingüísticas sin dormirse. -responde Rei aun con voz confundida.
-¿Serena no viene?
-Aún no le cuento, pero no creo, ella empieza clases en tres semanas y el lunes inicia su propedéutico, esos cursos son pesados. -él asiente. La muchacha ríe un poco pero con un tono algo amargo. -Yo y mi obsesión por ser la primera... con tal de recibirme primero que nadie, ser la mejor de la generación y tener una sinodal como Aiblhin McAdams, ahora todo se me complica y estaré sola. -confiesa la chica algo triste. Robert la mira y quita de su cabello una hoja seca de un árbol. "¿Hace frío? ¿Por qué ese escalofrío?... tengo sudadera ¿Entonces?..."
-Bueno, no tan sola. Tus amigos, yo y mi mamá estaremos allí. Pediré permiso en el trabajo aunque sea miércoles, saliendo de tu examen vamos a mi casa, le pido a mamá que prepare algo rico, comemos, festejamos, y el sábado vamos a la playa… ¿Qué te parece? -ella lo mira entre incrédula y agradecida. "Si lo dice de corazón es buen detalle, pero algo me dice que solo es por agradecimiento".
-Robert… ¿seguro que quieres hacer todo esto? o solo estás agradecido porque fui nana de tu hijo; de repente no me parece muy lógico considerando como nos llevamos tú y yo. -comenta ella algo desconcertada de oírlo hacer esos planes, pero el muchacho castaño ríe divertido.
-Si fuera solo por eso, te pagaba la cama de East y ya. -sincero él. -cuando yo digo que deseo algo es porque verdaderamente lo deseo. No te estaría ofreciendo esto si no quisiera hacerlo ¿Entendido?
-Si claro, disculpa. -algo sonrojada la muchacha "¡Genial! Ahora lo hago sentir mal. Admito que esta vez me pasé de suspicaz". -es que bueno... ofrecerte para ir a un aburrido examen de lingüística, de una mujer que ni conoces bien y que además de todo te ha golpeado e insultado muchas veces… es lindo detalle. -acepta Reindert.
-Sino te gusta o no te apetece ninguna de las dos cosas ya no insisto. -con voz seria él se levanta de las gradas del obelisco. "¡Hey! ¡Reindert idiota! ahora déjale claro que no te molesta".
-¡No dije eso! -se levanta también Rei como resorte, tomando el brazo del abogado e East gruñe porque lo ha movido y despertado. -disculpa, Robert, a veces soy demasiado suspicaz. No dije que me molestara.
-No, pero mejor te lo digo yo para que no te abrumes. -sincero él. -pero ambos ofrecimientos son sinceros y siguen en pie. -decidido el abogado. Rei le sonríe.
-Hacemos algo... acepto únicamente si me permites invitar personalmente a tu madre, porque eso de ir a un examen recepcional de alguien que no conoces si es extraño. -"Mucho mejor así. Una cosa es que acepte y otra que deje de ser educada".
-Bien, eso le agradará. -sonríe radiante el abogado. -ella... mmmm, diremos que te conoce un poco por cosas que le he platicado.
-¿Malas o buenas? -investiga Rei. "Seguro malas, me debió haber pintado como energúmena, bruja y violenta, y con toda razón. La señora querrá exorcizarme cuando llame a su puerta".
-Siendo honestos, de las dos. Primero cosas malas cuando le conté como me pegaste, pero después cosas buenas, porque ella misma me regañó por impulsivo y me exigió, como Owen, que me disculpara contigo. Lisa de Burgh es una mujer honesta y muy directa. No me dejó en paz hasta que supo que te pedí perdón.
-Ya veo. Entonces infiero que me caerá bien tu madre. Si me das su dirección, el viernes entrante, que es mi día libre, voy a visitarla. Y si me prestas a East alguno de estos días, le comprare un moñito de fracc o una corbatita que vi en la tienda de mascotas para que use ese día, porque desde luego él estará invitado. -sugiere Rei, bajando los escalones con el bulldog. El abogado los alcanza, con sus manos dentro de los dos bolsillos de su pantalón militar.
-¿Moño de fracc? Se verá ridículo. -opina Robert con un gesto de rechazo.
-¡Se verá adorable! ¡Anda, di que sí! -se sujeta ella del brazo del muchacho castaño. -así sentiré que tengo una caballero galante que viene por mí en mi graduación. -pide ella.
-Veamos. Dejaré que pongas a East en plan ridículo, con una condición. -pide el joven.
-¿Qué condición? -pregunta la joven lingüista, caminando sin soltarlo del brazo.
-Que seamos amigos. No solo conocidos civilizados que se saludan cuando se ven en el parque. Amigos de verdad, con todo lo que implica serlo. -"¡Paréntesis! ¿Amigos el abogaducho y yo? ¡QUÉ CANTIDAD DE IMPLICACIONES LÓGICAS E ILÓGICAS SE ROMPEN CON ESO, BRIGHID BENDITA! -¿Qué dices? -pregunta Robert.
-Muy bien, abogado... entonces... -suspira la muchacha. "No me da tiempo de sacar una conclusión acertada, se han disparado mis ideas de posibilidades extrañas que esto desata en el microcosmos de mi vida… ¿Qué le digo?"
-¿Entonces? -se detiene en el sendero del parque Robert, mirándola de frente.
-En honor a tu madre, a tu hijo y a tus buenas intenciones de acompañarme a mi examen, sin importar lo aburrido que sea, lo cual es un gesto muy lindo, diremos que, podríamos ser amigos. -acepta la muchacha. "Muy bien, lo dije en imperfectivo, he dejado que mi mente elija la posibilidad que le ha parecido mejor, ley del orden aleatorio y quiera la Madre Danna que no haya alterado ninguna ley básica de la naturaleza con esto".
-Bien, eso me gusta, Reindert Griffiths, amiga mía. -dice el joven sonriéndole siempre a la muchacha.
-No suena tan mal. -acepta ella.
-¿Qué cosa no suena tan mal? ¿El que diga tu nombre o que seamos amigos?
-El que seamos amigos... lo otro ni lo noté. -asegura ella. Robert ríe y toma una parte de la correa de East que ella aun sujeta, por debajo de la mano de ella, rosando un poco su mano.
-Muy bien, amigos entonces. -la jala un poco, tomando su mano junto con la correa y comenzando a caminar así por el parque. Rei siente sus manos unidas y lo mira un momento. "¡AGHHH! ¿Está tomando mi mano mientras llevamos a East? ¿Por qué? ¡Por el caldero de Cerridwen! ¿Entonces el escalofrío de hace rato no era por el viento? ¿Qué demonios es esta sensación?"
-¿Quie... -ella aclara su garganta, porque en un momento se le va la voz. -¿quieres llevarlo tú? -intenta ella quitarse la correa que tiene enredada en la muñeca.
-No me molesta llevarlo así, es agradable, amiga. -comenta Robert y ambos ríen. "Ok… sí un poco, pero muy embarazoso también, mejor no. Cero situaciones embarazosas".
-Oye... quizá otro día no me encuentres en mis cinco minutos de sensibilidad así que mejor te digo ahora. Eres un buen hombre. -palmea ella su hombro. -y cuando no te pones engreído y en plan pesado, hasta agradable. -acepta ella y le alarga la correa. "Sí señor, nada de sensaciones raras, el abogado es un hombre decente, tiene buen corazón y ya es tu amigo, además tiene novia y… ¡Hey! ¿Eso qué importa? ¿Por qué pienso en la novia?"
-Gracias. Tú también eres agradable cuando no estás en modo violento, una buena chica que lucha por sus metas sola, y que vale mucho por lo que es en el interior. -dice él besando su mejilla de manera rápida al inclinarse a tomar la correa de East. Rei parpadea un poco confundida de ese gesto. "¡Beso en la mejilla!... ¡Por qué!... No, Reindert, no, calma, todos tus amigos te dan beso en la mejilla ¿No? Andrew, Özil, John, Spencer, y con ninguno te pones como idiota, es solo un gesto de amistad, así que deja el drama". -así que ambos sabemos eso del uno y otro, nueva amiga.
-Si eso parece, así no es tan raro ser amigos. -camina ella dos pasos adelante, como intentando poner algo de distancia, y el perro da un jalón a Robert, siguiendo a la muchacha.
-Entonces, amiga, ¿Helado de yogurt con frutitas de mango y menta? -pregunta Robert al llegar a su lado, cuando se acercan a la zona del parque por donde está la nevería.
-Aceptado, amigo abogado, pero ahora yo invito. Lo prometiste cuando comimos en el centro comercial. -asegura la muchacha.
-Aprobada la moción, señorita fiscal. -responde Robert de Burgh, sonriendo de buen humor, y los dos cruzan la calle riendo, junto con East, que camina en medio de ambos, mientras el lejano sol se oculta por completo en el horizonte, entre los árboles del parque que muchos días cruzaran ambos corriendo por las mañanas.
NOTAS FINALES: Capitulo dos de esta divertida historia que estoy disfrutando mucho escribir. Como podemos ver queda resuelto el misterio de la mitad de BIFURCACION donde Serena se entera que Rei tiene al perrito y ya no se lleva mal con el abogaducho.
Sé que mi amix del alma ya habrá notado que a pesar de ello la complicada y ansiosas lingüista no le ha contado todo a su amiga, por ejemplo, el beso en la mejilla y que ya aceptó ser su amiga, lo cual nos da mucho de que pensar. Sin duda el abogaducho sexy está alterando el ordenado mundo de la muchacha de ojos amatista de más formas de las que ella acepta, y claro que en sus periodos de querer controlar, deducir y poner opciones ya no le está funcionando, porque la muy terca no quiere aceptar lo que le pasa.
Muy bien, amix linda, espero tu review y tus comentarios y conclusiones del hecho, me gusta mucho escribir las llamadas telefónicas de Rei y Serena ahora desde la perspectiva de Reindert eso me da mucha risa, y también que a pesar de sus muchas diferencias las amiguitas del alma son parecidas en muchas cosas ¿Ya lo notaste? Seguramente sí. Aquí te dejo el chap 2 y mil gracias por ser quien me da tantas ideas para plasmar lo que sale de mi cabeza…¡Nos vemos en el tercero!
ATTE: Leonor de Eboli.
"Cuanto más complicado, mejor, cuanto más imposible, más bello"
