Capitulo: 2 "Amanecer desolador
῀῀A la mañana siguiente῀῀
Al día siguiente Nana se removió inquieta en la cama casi no había podido pegar ojo estaba preocupada y tenía demasiadas cosas en la cabeza, se giró a un lado y se fijó en que ya eran las nueve pensó que sería buena idea levantarse ya y preparar el desayuno se preguntaba que comida le gustaría al pequeño, dejo de pensar y se puso en pie se estiro un poco y se encamino hacia la cocina pero antes pasaría por la habitación del pequeño para avisarle de que bajara a desayunar pero grande fue su sorpresa cuando asomo la cabeza por la puerta y comprobó que el niño no estaba ahí, Nana sintió el miedo recorrerle las venas y se preguntó y si ¿Se había escapado? Con ese pensamiento bajo corriendo las escaleras una vez abajo respiro profundamente estaba dispuesta a irse pero se detuvo en seco cuando su vista se posó en la sala y lo descubrió ahí estaba el pequeño en medio de la sala sentado con las piernas cruzadas y los ojos cerrados a espaldas de la puerta, Nana respiro aliviada y se quedó por unos momentos embelesada ese pequeño niño de siete años tenía una apariencia tan pacifica que parecía un ángel, Nana se preguntaba si estaría dormido asique se acercó con sumo sigilo y con mucha suavidad puso su delicada mano sobre el hombro del pequeño pero no se esperaba la reacción del niño puesto que este al notar la mano retrocedió y la miro de nuevo con esos ojos que a Nana tanto le dolían, recordó las palabras del doctor y las suyas propias asique solo suspiro y de nuevo se acercó al pequeño para susurrarle con suavidad.
Nana – "Pequeño ¿Te encuentras bien? ¿Te duele algo? ¿Cuál es tu nombre? Su tono de voz fue muy suave y cariñoso como quien le habla a un gatito y teme que este salga huyendo, el niño solo la observo y Nana se arrepintió de haber preguntado ya que recordó que el niño no podia hablar, Nana se sintió sumamente culpable y le miro temerosa de haber dañado más sus emociones, pero se sorprendió al ver que el niño no la dejaba de ver, este articulaba palabras pero su voz no salía, ante esta imagen, Nana no pudo hacer más que enternecerse, pues el niño se esforzaba de sobre manera para intentar articular algo, ella más que enternecida decidió hablar.
Nana – "No te preocupes cariño ya lograras hablar con el tiempo, pero por ahora no te sobre esfuerces ¿sí? Por ahora, solo asiente o niega" Dijo sonriendo "Por cierto soy un poco mal educada lo siento, mi nombre es Nana Sagawa, estoy casada pero mi marido vive en Italia y nunca esta, yo me encargare de cuidarte y darte lo que necesites, esta será tu nueva casa asique no dudes en pedir lo que sea, ¿vale?" Acto seguido Nana le acaricio con cuidado el pelo, y abandono la sala para ir a la cocina y hacer el desayuno. Mientras tanto el pequeño de mirada vacía se fijó en el camino por el cual la mujer abandono la estancia, y se puso a pensar quien era esa extraña mujer, porque lo acogió en su casa, como llego ahí, no recordaba demasiado, no más bien no deseaba recordar, era demasiado doloroso, inspecciono la casa y a la mujer a simple vista parecía buena mujer, pero no podía confiar en ella, no sabía si le iba a hacer daño o no pero por el momento opto por dejar de pensar en eso y relajarse de nuevo.
῀῀Media hora después῀῀
El pequeño abrió los ojos al sentir un delicioso olor que provenía de la cocina, se preguntaba que seria esa comida, nunca olio algo tan dulce, en ese momento sintió que la curiosidad le ganaba, asique se levantó y sin hacer ruido alguno se acercó a la cocina, asomo su cabeza por la puerta y se fijó en la comida y la buena pinta que tenía. Mientras, Nana que estaba de espaldas se dio cuenta del pequeño intruso y no pudo hacer más que sonreír, ya que se dio cuenta de que a pesar de todo era curioso, hizo como que nada pasaba esperando que el pequeño tomara asiento, no tuvo que esperar mucho, puesto que un minuto después sintió las pequeñas y tambaleantes pisadas del pequeño, pensó en ayudarle, pero recordó lo que paso en la sala y pensó que lo mejor era ganarse su confianza primero, con ese pensamiento siguió haciendo el desayuno, que consistía en unas tostadas con sirope de miel, dos huevos fritos y un zumo de naranja, cuando termino de prepararlo, lo puso sobre los platos y después sobre la mesa, se fijó en el pequeño que miraba la comida pero no la comía, solo la miraba y después la miraba a ella, Nana se preocupó porque no le gustara y le pregunto.
Nana – "Cariño ¿No te gusta la comida?" El pequeño solo negó, Nana preocupada seguía preguntando "¿Esta fría?" El pequeño negó de nuevo y Nana solo suspiro, quería saber que pasaba pero así sería difícil, aunque no desistiría pensó y pensó antes de preguntar hasta que una idea cruzo por su mente. "¿No te fías de la comida?" Esta vez el pequeño la miro intensamente, para después subir y bajar la cabeza en señal afirmativa, Nana se sorprendió en un principio pero después, puso una mirada comprensiva comprendiendo la situación del pequeño, asique con una pequeña sonrisa cogió un tenedor y empezó a comer un pedazo de huevo del plato del niño. "Ves esta rico pero si no lo quieres… ya me lo como yo" Dijo Nana con una enorme sonrisa, en pequeño la miro por unos pocos segundos, después miro su plato suspiro, alzo la mirada hacia Nana y abrió la boca esperando la comida, Nana no pudo más que sonreír y con sumo cuidado le dio el desayuno al pequeño hasta que este término, una vez que ambos terminaron de desayunar, Nana se levantó recogió todo y fregó los platos y cubiertos, cuando se giro, se dio cuenta de que el pequeño no estaba en la cocina, asique asomo la cabeza por la puerta y lo vio en la sala, este se encontraba en la misma posición de la mañana, Nana sonrió y siguió a lo suyo.
Mientras tanto en la sala, el pequeño se encontraba inquieto, es decir había dejado que una mujer que conoció ese mismo día lo alimentara, se sentía frustrado, siempre fue auto suficiente nunca necesito de Nadie, se sabía cuidar solito, entonces porque dejo que eso pasara, porque no se negó, porque no se fue por la puerta mientras Nana dormía, la respuesta estaba más que clara, no tenia donde ir ni con quien ir, aunque eso nunca le importo, porque ahora de repente se sentía así, acaso iba a dejar que esa mujer lo cuidase, su cabeza era un caos total, miedo, desesperación, angustia, opresión, tristeza, odio, todos los sentimientos se estaban remezclado en su cabeza y corazón, teniéndolo así en un estado de confusión total, ya no sabía que hacer o pensar suspiro agotado y asomo la cabeza por la ventana para observar el paisaje, cuando lo vio no le disgusto del todo, las calles estaban limpias, los edificios en un estado bastante bueno ni una casa estaba rota, la gente iba bien vestida y lo que más le gusto fue el árbol que estaba en el jardín de su ahora casa, aunque no lo diría jamás en voz alta, amaba las flores de cerezo y a los animales, hubiera seguido admirando el paisaje si no fuera porque una voz lo saco de su ensoñación.
Nana – "Cielo voy a comprar algo para comer después ¿Me quieres acompañar?" Nana esperaba que el pequeño no se negara, ya que la aria muy feliz que le acompañase, aunque ella lo tendría que llevar a caballo y dejar que andará poco devido a su estado, no le importaba ya que pesaba poco, pero su felicidad se fue al recordar que el niño no quería tener contacto, suspiro y le miro para sorprenderse al ver que el aceptaba acompañarla, Nana al ver esa respuesta sonrió de nuevo, se acercó a él y le acompaño al cuarto para que se cambiara, como veía que no podía le ayudo a cambiarse. una vez cambiado se fijó en él, se veía realmente bonito con esa ropa, la camisa era de manga larga y blanca hasta la cintura con un bonito estampado de un lobo, los pantalones eran negros sueltos por la cadera con un cinturón de cuadros blanco y negro puesto de medio lado, en su pelo tenía unos lazos blancos sueltos que le hacían ver adorable, ella por su parte llevaba un sencillo vestido de color rosa pálido por debajo de las rodilla y dos horquillas en el pelo, Nana satisfecha cargo al niño hasta la salida de la casa, le puso las zapatillas y ella se puso sus chanclas, después se agacho y espero, hasta que el niño paso sus brazos por su cuello, Nana lo cogió con suavidad lo aupó cogió sus cosas y cerró la puerta feliz de salir con el niño. Lo que no sabía era que se iba a arrepentir de haber salido ese día.
