Autor Original: kokoyuki27

ID: 3036240

Notas de la traductora:

¡Aloha~!

Disculpad la tardanza, he estado con muchas cosas en la cabeza y se me fue totalmente actualizar. Por si hay gente nueva leyendo este fanfic, solo decir que si alguien quiere que traduzca algún fanfic en concreto, solo tenéis que decírmelo por mensaje privado y yo vería si es posible traducirlo o no. Y también deciros que os paséis por la cuenta y veáis los fanfics que ya tengo traducidos (que son bastantes ya~), por si alguno os interesa.

Y ya no me entretengo más~

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Capitulo 2

"Ita-chan, ¿quieres ir a la huerta conmigo después de desayunar? El tiempo ha sido realmente bueno y los tomates están creciendo bien. Estaba pensando en hacer kétchup con ellos" preguntó España mientras se atiborraba de la pasta de Italia, sin olvidar alabar a Italia por cocinar esa pasta tan deliciosa.

"Ve~ ¡Hum! Iré contigo. Entonces podemos usar los tomates también para hacer pizza. Hagamos pizza para cenar. Tendremos pizza para cenar, ¿verdad? Pizza estará bien~ Pizza~" empezó a babear Italia al pensar en ello.

Romano negó con la cabeza cuando escuchó a España hacerle a Veneziano esa pregunta. España solía preguntárselo todos los días, no a Veneziano. Entonces, ¿por qué España le preguntaba esta vez? ¿Era porque Veneziano estaba aquí? Mierda, esa extraña sensación en su corazón estaba de vuelta otra vez, incluso más fuerte en esta ocasión.

Cerrando el puño, se levantó y corrió hacia su habitación, cerrando la puerta tras él, dejando a dos muy sorprendidos, España e Italia. España solamente necesitaba a su hermano pequeño.

"¡Roma! ¡No te has acabado la pasta!" gritó España, pero no obtuvo ninguna respuesta. Definitivamente, algo estaba preocupando a Romano, ¿pero el qué?

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

Romano se tumbó en su cama, mirando el blanco techo.

Los cálidos rayos del sol brillaban sobre él, haciendo aún más difícil el seguir durmiendo. Cubriendo su rostro con la almohada, finalmente se fue quedando dormido…

"Fratello, ¿no estás emocionado? Me pregunto quién me llevará a casa" preguntó el joven Veneziano con su voz adorable e inocente, mirando alrededor con curiosidad.

"¿De qué estás tan emocionado? ¡No es para tanto!" Romano cruzó los brazos sobre su pecho y alejó la mirada. Aun así, sería genial si fuese elegido por alguien bueno.

"Te ves capaz. ¿Por qué no vienes conmigo a vivir en mi casa?" Austria vino y después de observarlos a los dos, se lo preguntó a Veneziano.

Romano vio como Veneziano felizmente aceptaba la oferta y se reía. Su hermano simplemente tenía tanta suerte y Austria tan poca. ¿Por qué elegiría alguien a su hermano gruñón cuando él estaba aquí?

"¡Hey, Austria! ¡Yo lo vi primero!" cargó Francia y argumentó.

"¡No! ¡Italia es mío!" unos pocos países se unieron a ellos y empezaron discutir sobre quién debería llevarse a Veneziano a casa.

Aun así, ninguna de ellos se acercó a Romano, como si no existiese. Para el joven país, era muy doloroso.

"¡Hey! ¡Estoy aquí también! ¿Por qué no estáis mirándome? ¡Soy mucho mejor que él! ¡Hey!" gritaba Romano mientras sacudía los brazos, intentando conseguir algo de atención. Pero los otros países simplemente seguían discutiendo y alejándose de él, como si fuera aire.

"N-No me importa. N-N-No estoy triste en absoluto" se convención Romano a sí mismo mientras intentaba detener las lágrimas que estaban cayendo.

"Hey, ¿estás llorando?" de repente, una voz le preguntó desde detrás.

"¡N-No estoy llorando, idiota! ¡Solo es agua!" Romano se apartó y rápidamente se secó las lágrimas, girándose entonces para encontrar a España mirándole con ojos muy amables.

"Ah~ ¡Eres tan mono! ¿Puedo llamarte Romano? ¿Puedo? ¿Qué tal Roma? Sip. Creo que te llamaré Roma desde ahora" decidió España inmediatamente.

"¡O-Oii! ¿No quieres a mi hermano pequeño? Está por allí" Romano señaló a Veneziano, rodeado por una multitud de personas.

"¿Mmm? ¿Debería? Pero eres mucho más adorable. Aquí, puedes quedarte esto" España le pasó a Romano un tomate.

Romano miró el tomate durante un momento y después de algunas dudas y de un España persistente persuadiéndole para que se lo comiese, le dio un pequeño mordisco. Era difícil describir lo sabroso que estaba. Pero después de esa prueba, el tomate era la comida favorita de Romano.

"Bueno, ¿verdad? Entonces, ¿vendrás a casa conmigo?" España le tendió la mano.

Romano estaba a punto de tomar la mano de España cuando la atmósfera cambió. La sonrisa de España se transformó en un ceño fruncido mientras golpeaba la mano de Romano para alejarla, con disgusto.

"¡Sigue soñando! ¿Por qué te querría alguien? ¡Tu arte, tu cultura, tu localización, no son nada comparadas a las de tu hermano! Nadie te necesita, cuando tu hermano es suficiente" le echó en cara España mientras quitaba el tomate de manos de Romano y lo tiraba lejos. Entonces se giró y se unió a la multitud para adoptar a Veneziano.

De repente, el suelo a su alrededor empezó a agrietarse, formándose un agujero enorme, envolviéndole la oscuridad.

"¡Ayuda!" Romano se sentó, jadeando.

Mirando a su alrededor, se dio cuenta de que estaba todavía en su habitación, su almohada empapada en sudor. Se sintió tan real, casi podía saborear el tomate que España le dio la primera vez. Puede que solo fuese un sueño. No, una pesadilla. Pero estaba basado en su memoria, y el recuerdo estaba alterado por el presente.

Romano miró por la ventana, viendo a España y Veneziano en la huerta, divirtiéndose juntos. No importaba cuanto intentase negarlo, apreciaba a España. España era el único que le había elegido por encima de su hermano. España fue el primero en mostrarle amor. Pero parecía que todo estaba acabado, igual que despertar de un sueño. El recuerdo alterado se volvería realidad, y España le abandonaría pronto.

"Cheh, como si fuese a dejar que eso ocurra. Seré yo el que le abandone" Romano salió de la casa sin que España o Veneziano se diesen cuenta. Recordaba que Francia dijo que podía ir a su casa en cualquier momento, y a pesar de lo molesto que estaba, era su única opción ahora.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

"Roma~ ¡Venga abajo! ¡Hemos traído muchos tomates deliciosos!" España corrió a la habitación de Romano, para simplemente encontrarla vacía.

"¿Eh? Ita-chan, ¿viste a Romano?" le preguntó España a Italia.

"Ve… no lo creo" Italia hizo memoria y negó con la cabeza.

"¿De verdad? ¿Dónde puede estar?" primero, Romano estaba comportándose raro, y ahora estaba desaparecido. España tenía un mal presentimiento sobre esto.

"Ita-chan, lo siento. Pero la cena tendrá que esperar. Tenemos que encontrar a Romano" España dejó caer la cesta de tomates y salió de la casa.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.

"Oh~ ¿Romano? ¿Tanto me extrañaste? Es por eso que viniste a visitarme, ¿verdad?" Francia miró a su invitado, bastante sorprendido de que Romano, el cual acostumbraba a odiarle tanto, viniese a visitarle.

"Cállate, bastardo. Me quedaré aquí durante unos pocos días, te guste o no" replicó Romano de mala gana y entró a casa de Francia y se dirigió hacia la cocina, complaciéndose así mismo con un tomate.

Tenía un sabor de algún modo diferente.

"Déjame adivinar. Estás preocupado por algo, ¿verdad?" Francia se sentó en el sofá, al lado de Romano, y le preguntó.

"No lo estoy. Solo estoy molesto" Romano se dio la vuelta.

"¿Molesto por? ¿Es España?"

"¿Por qué debería preocuparme por él?" gritó Romano y, al mismo tiempo, aplastó el tomate con su mano.

"Lo único que le importa ahora es Veneziano. Va a abandonarme, después de todo" Romano fue bajando la voz a medida que hablaba, su rizo descendiendo debido a su estado de ánimo.

"¿Romano?"

"¿Por qué no importa cuanto lo intente, que los otros prefieren a mi hermano antes que a mí? ¿Por qué España me eligió cuando obviamente quería a Veneziano? ¿Solo para herirme después?" Romano había empezado a llorar y esta vez, no se molestó en contener las lágrimas.

"Así que la incapacidad de España para leer la atmósfera finalmente te ha hecho daño. Ese idiota, ¿qué le dije?" Francia negó con la cabeza con consternación.

"Pero, ¿sabes? España de verdad te ama. Simplemente es estúpido, indeciso, cabezota y así sucesivamente. Si, quizás quiera a Italia, pero siempre serás el número uno para él. No me importa si eliges vivir conmigo, pero al menos deberías aclarar cualquier malentendido" Francia intentó calmar al lloroso Romano.

En ese momento, la puerta de Francia se abrió de golpe por segunda vez y apareció un España ansioso.

"¡Romano! ¡Estás aquí! ¿Por qué viniste aquí sin decírmelo? ¡Estaba tan preocupado!" España entró al comedor de Francia después de encontrar a Romano.

"¿Estás llorando? ¡FRANCIA! ¿QUÉ LE HICISTE?" España alcanzó sus propias conclusiones y levantó a Francia por el cuello, listo para golpearle.

"¡He-Hey! ¡Espera! ¡No hice esto!" tartamudeó Francia, intentando explicarse con desesperación.

"Como si crey-"

"¡Él no hizo nada, bastardo! ¡Eres tú la razón por la que estoy llorando! ¡Estúpido idiota!" gritó Romano.

"¿Yo?" el agarre de España en la camiseta de Francia se aflojó.

"¡Sí, tú! ¿Por qué estás siquiera aquí? ¡Todo lo que necesitas es a Italia! ¡Así que puedes volver y comer pizza con él ahora!" Romano salió corriendo de casa de Francia, pero, ¿a dónde más podía ir?

"¡Roma! Espera-"

"Dale un descanso, si no quiere que le alcances, no tendrás ninguna posibilidad en absoluto" aconsejó Francia.

"No lo sabré a menos que lo intente" respondió España y salió corriendo por la puerta.

"¿No deberías al menos entender por qué Romano estaba enfadado contigo?" Francia negó con la cabeza una vez más.

Por otra parte, Romano era bastante lento también. ¿Cuándo iba a darse cuenta de que quería tanto a España que estaba celoso?

"Eso será divertido de ver" decidió finalmente y cerró la puerta.