Disclaimer: Los personajes de Bleach no me pertenecen (a excepción de mi OC), todos los derechos van dirigidos a Tite Kubo.
―Esto es inaudito― grito un hombre de avanzada edad―No podemos permitir que ella entre al noble clan Kuchiki― dijo con firmeza.
―Tiene razón― grito otro.
En aquella asamblea de disputaba un gran problema.
―Ginrei-sama, no puede permitir que eso pase, traería mucha deshonra a la familia― señalo uno de los presentes.
Todos gritaban en desacuerdo. Pero el ruido fue silenciado cuando la cabeza de noble clan Kuchiki, Ginrei Kuchiki*, se puso de pie.
―Estoy de acuerdo con todos ustedes― dijo aquel hombre con signos de avanzada edad, con una mirada fría y seria. ―No nos podemos hacer cargo de esta niña, sobre todo por su situación. Y como nadie está dispuesto a cuidarla, no queda más que expulsarla de aquí lo más antes posible― dijo con firmeza.
Mucho asintieron en seña de satisfacción.
Pero en ese momento un hombre joven se puso de pie.
―Sé que esta propuesta ha causado indignidad en muchos de ustedes― dijo un hombre con voz clara. ―Pero tomemos en cuenta que es la última voluntad de una persona que ha sido muy fiel al clan. ― Muchos gruñeron en señal de desacuerdo. El hombre lo ignoro y dijo en voz segura. ―Y si ninguno de ustedes está dispuesto a ayudar a esa pobre niña que no tiene culpa de nada, yo me hare cargo.
Muchos comenzaron a negar aquella propuesta.
Nuevamente la cabeza del clan silenció a todos.
―Soujun, ¿estas tratando de decir que tú cuidaras a la niña? ― pregunto sin emoción alguna.
―Sí, así es― respondió con decisión.
Ginrei suspiro.―Bien, desde ahora Kanade es aceptada a la noble familia Kuchiki. Pero será tu responsabilidad cualquier problema que nos cause. Y no quiero que la acerques a Byakuya.― dijo y dio fin a la junta.
Lo que nadie sabía era que afuera de esa gran sala estaba una pequeña de ojos verdes, que tenía la apariencia de una niña de 5 años de edad, escuchando todo. Estaba realmente sorprendida. Pero lo que no entendía era porque no querían que entrara al el clan. Tampoco entendía cuál era la persona que había pedido que la dejaran unirse.
Ella tenía entendido que después de su nacimiento un grave accidente sucedió con sus padres y quedo huérfana. En su corta vida siempre fue criada por diferentes personas, nunca tuvo a alguien a quien llamar familia o amigo.
Pero ahora, por lo que había entendido, estaba siendo adoptada por ese hombre.
Sintió una presencia detrás de ella y se giró rápidamente.
Era un hombre alto, delgado, con piel blanca y cabello negro largo y lacio. Él la miro y le sonrió con amabilidad.
En cambio la niña estaba aterrada y muy nerviosa, no se le daba bien platicar con las demás personas porque era muy tímida.
―Hola pequeña, ¿Cómo te llamas? ― pregunto, la persona parada frente a ella, con una voz dulce y tierna.
―K-Kanade― tartamudeo.
El hombre sonrió aún más, por alguna razón esa sonrisa la tranquilizaba.
―Muy bonito nombre. Yo soy Soujun Kuchiki* y desde ahora yo cuidare de ti― sonrió.
Dio media vuelta y comenzó a caminar. Se giró a verla y pregunto.
― ¿Vienes?
Kanade rápidamente se acercó a él y lo siguió. Aquel hombre la hacía sentir segura y protegida. Rápidamente comprendió que él había sido el que la había defendido.
―Gracias, Kuchiki-sama― susurro la niña.
Soujun sonrió
―No me digas 'Kuchiki-sama' me sentir superior a ti, además tú también ya eres una Kuchiki― dijo.
―Lo siento, Soujun-sama― dijo con inocencia la niña.
Ambos sonrieron y se dirigieron al nuevo hogar de Kanade Kuchiki.
En el transcurso de su camino ese recuerdo pasó por su cabeza. Lo desecho rápidamente. No era tiempo de pensar en eso.
Una pequeña lágrima cayó por su meguilla. Ella la limpio y se maldijo internamente a su ama por ser tan sentimental, siguió corriendo. Pero una voz la hizo detenerse.
'Sabes que no es lo correcto' dijo una voz en su cabeza, sonaba preocupada.
Reconoció de inmediato aquella voz perteneciente a esa pequeña niña con la que habían luchado montones de veces.
Ella la ignoro y comenzó a correr de nuevo.
'¡Tienes que detenerte!' le grito la niña.
― ¡Cállate! ― se gritó a sí misma.
'Te estás haciendo daño y lo sabes' hizo una pausa '¡Vas a lastimar a mucha gente! Sobre todo a Kanade-sama, ¿Tanto es tu odio? Tienes que parar esto, todavía tienes tiempo, podemos solucionar todo, solo relájate'.
La chica se detuvo, pensó lo que había escuchado. Pero no podía detenerse, era ahora o nunca. No podía soportar un momento más tenía que actuar.
'Solo mírate, mira lo que has hecho con Kanade'
Ella se acercó a un pequeño arroyo que estaba cerca. Se miró y frunció el ceño.
Era un monstruo.
Sus ojos ya no tenían ese tono verde, ahora eran rojos y se notaban grandes ojeras por debajo de ellos.
Su rostro estaba más pálido de lo normal.
Sus labios estaban secos y partidos.
Su cabello estaba enmarañado y sucio.
Ella se avergonzó de su apariencia, pero eso era lo que menos importaba.
Su muñeca izquierda tenía una venda en señal de que tenía una gran herida, alrededor de la venda se podía notar sus venas sobresalientes.
'No puedo creer que hayas llegado hasta este punto, por favor Arashi, reacciona no te destruyas más. ¡No destruyas a Nade-sama!'
― ¡Cierra tu maldita boca de una vez, Hikari! ― estaba harta de escuchar tantas tonterías. ― ¡Tu no entiendes por lo que he pasado! No soportare un segundo más. Y lo que soy ahora es culpa de la misma Kanade. Gracias a ella esto pasara y tú no te interpondrás. ¡No me detendré hasta que ese maldito de Kurosaki esté muerto!
Y así dio fin a la discusión.
Por otro lado, en la gran mansión Kuchiki se encontraba cierta pelinegra, de tez blanca y ojos de un hermoso color violeta, buscando a su hermana.
―Kanade― la llamó. Desde hace horas que no la encontraba, todo por esa estúpida discusión. Se maldijo internamente y siguió buscando. 'Tranquilízate un poco Rukia' se dijo a sí misma. 'La encontraremos' trato de convencerse.
Por el camino se encontró con cierto peli naranja buscando, igualmente que la chica, a la niña con la que había discutido hace unas horas.
― ¿Has encontrado algo, Ichigo? ― preguntó con cierta preocupación en su voz.
Ichigo negó con la cabeza.
―No, nada. Le pregunte a Renji y tampoco sabe dónde está, pero dijo que también buscaría― dijo con cierto enojo, cerro los puños con fuerza―Demonios, si no hubiera dicho eso no estaríamos en esta situación. Lo siento, Rukia.
―No te disculpes, Ichigo. Ambos estaban muy enojados, era inevitable que pelearan, será mejor que sigamos buscando.
En eso apareció un pelinegro, alto, delgado, con su mirada fría y sería.
―Nii-sama― dijo Rukia. ― ¿Alguna pista? ― Byakuya negó con la cabeza.
Rukia bajo la mirada. Esto era muy extraño. Era normal que Kanade e Ichigo pelearan constantemente, pero porque desaparecer de esta manera. Era ilógico.
Byakuya noto la preocupación de su hermana, la miró y habló.
―No te preocupes, Rukia. Encontraremos a Kanade. ― dijo con seguridad.
Antes de que la chica contestara los presentes sintieron dos grandes fuerzas espirituales. La primera era inconfundible, esa fuerza era del Capitán del onceavo escuadrón, Kenpachi Zaraki.
Pero la segunda no la podían identificar. Era muy fuerte.
En ese instante un mensajero del Seireitei apareció frente a Byakuya Kuchiki.
―Kuchiki-sama, se le ha dado a conocer que enfrentamos a una nueva amenaza. Es por eso que se tiene que mantener en alerta máxima. Organice a su escuadrón y estén en su máxima precaución. Este enemigo es muy poderoso. El Capitán Zaraki está tratando de distraerlo pero se necesitara todo el apoyo posible tanto de Capitanes como Tenientes.
Y terminado su mensaje desapareció.
Byakuya se dio la vuelta y dirigió su mirada hacia Rukia.
―Ya escuchaste, Rukia. Ve a tu escuadrón y espera ordenes de tu Capitán― Rukia asintió. Luego pensó y pregunto.
―Pero Nii-sama, ¿Qué hay de Kanade?
―La seguiremos buscando y no te preocupes, ella se sabe defender.
Rukia asintió de nuevo, no muy convencida, y salió de allí.
Ichigo estaba dispuesto a seguirla, pero Byakuya lo detuvo.
―Kurosaki, no intentes nada a menos de que el Capitán Comandante te lo ordene. Y si encuentras a Kanade ponla en un lugar seguro. Lo mismo para Rukia, ayúdala en todo lo que puedas.
―No me digas que hacer― dijo Ichigo con arrogancia y salió de allí.
Aunque no lo quería admitir él estaba preocupado por las dos chicas. Y las iba a proteger no importaba que le pasara a él.
El pelinegro se quedó por un momento parado. 'Kanade, ¿porque te escondes?' Suspiro con tristeza. Ya hace tiempo que no tenían la misma confianza de antes. 'Te encontrare, Kanade' pensó y se dirigió a su escuadrón.
Al otro lado del Seireitei estaba ese característico Capitán, amante de la lucha a muerte, en plena batalla. Estaba muy entretenido porque su oponente era muy fuerte. Nunca le había importaba quien fuera su oponente, solo quería que fuera fuerte, pero esta vez su tono de voz revelo un poco de asombro por la persona que estaba frente a él.
―Parece que esta batalla será interesante, ¿no es así, Kanade Kuchiki?
La mencionada solo sonrió y se abalanzo contra Kenpachi.
Ginrei Kuchiki: abuelo de Byakuya Kuchiki.
Soujun Kuchiki: padre de Byakuya Kuchiki.
Bueno, esto es lo que pude hacer hoy. Sugerencias son bienvenidas.
Tardare un poco en actualizar porque tengo asuntos pendientes en la escuela. Pero una vez que salga de vacaciones tendré todo el tiempo del mundo para escribir *salta de felicidad*
Quiero agradecer a Don Cocono por su opinión, enserio me motivaste mucho : D espero que la historia sea de tu agrado, cualquier sugerencia no dudes en decírmela.
Esto es todo, cálculo que actualizare el martes sin falta.
Gracias por tomarse el tiempo de leer.
Hasta la próxima.
~KanadeKuchiki~ (/._.)/
