Y solo quiero dar unos datos mas: Ya que Emmy tiene 16, Jack es de 22 y Julian es de 20, solo para que sepan, jeje


CAPITULO 2: EL NUEVO CAPITÁN

Mientras la joven dormía, en un lugar no muy lejano, unos piratas conversaban en "La Cierva Dorada":

-Pues no nos fue tan mal, trajimos cosas de gran valor –dijo uno mientras sacaba de un saco joyas y piedras preciosas.

-Si, pero el tonto de Sparrow no trajo a la chica –dijo mientras miraba al ya mencionado.

-No tenia forma de escapar, hubiera sido peor si me hubieran atrapado –se defendió.

-En verdad nos hubieras facilitado la vida quedándote allá –dijo otro.

Y Jack se le acercó amenazadoramente.

-¿Qué diría el Capitán? –dijo uno, y en ese momento Jack le lanzo un golpe -¡Oye¿Qué pasa contigo? –dijo mientras otros dos lo detenían de los brazos pues no querían que empezara una pelea.

-¿Qué pasa aquí? –dijo el capitán que acababa de llegar y que muy apenas había visto lo sucedido.

-Nada señor, es solo que Jack no cumplió con lo que le tocaba, no trajo a la chica…

-Si, el muy cobarde salió corriendo –dijo otro.

-¡Cierra la boca, Maurice! –dijo Jack ya algo irritado dirigiéndose a un hombre un poco mas grande que él en edad y mucho mas fornido. Que era de piel muy oscura y no tenía pelo, solo una pequeña barba y llevaba un arete.

-¡Silencio! –dijo el capitán- Todos hicieron lo que pudieron. Tendremos más oportunidades de regresar por la chica cuando nos abastezcamos y… –pero fue interrumpido pues una bala de cañón había sido lanzada y había destrozado parte del barco.

-Piratas… ¿son conocidos? –le pregunto el capitán a uno que estaba cerca.

-No, capitán. Nunca había visto ese barco en toda mi vida –le contesto- y le aseguro que no vienen a charlar.

-En ese caso, pelearemos -ordeno el capitán- ¡Todos a sus puestos! –Y en ese momento todos empezaron a cargar los cañones –esperen a mi señal…

Y no tardo mucho para que el barco desconocido se asimilara a "La Cierva Dorada" cuando:

-¡Fuego! -se logró escuchar por parte de los dos al mando.

Solo era necesaria esa palabra para que se desatara la guerra; y ya que había sido mencionada, detener ese combate sería algo difícil de realizar. Parecía que el mar estuviera a favor de "La cierva dorada" hasta que aquellos hombres se incorporaran al navío.

Todo era un caos total. No se podría decir quien llevaba la delantera pues la batalla estaba muy reñida.

El capitán y Jack estaban de espaldas y rodeados por unos seis piratas enemigos; Maurice y John estaban por el timón, peleando con unos cuatro; Jean, James y Sam peleaban en la popa contra unos tres y Alex y George peleaban en la proa contra unos dos cada uno.

Uno estuvo a punto de herir al capitán pero hábilmente esquivo el ataque y se dirigió a Jack:

-¡Jack! –le dijo por lo que este giro la vista hacia este –Ve por el camafeo. Ellos no deben tenerlo –dijo mientras atajaba el ataque de otro.

-Entendido, capitán –dijo mientras corría dirigiéndose a su camarote y preguntándose de porque había dejado el camafeo en su cuarto en vez de dejarlo consigo.

Jack corría y detenía los ataques de los enemigos pues sabía que no podía defraudar al capitán… no otra vez. Y ya en su habitación se preguntaba a si mismo donde lo podía haber puesto y escudriñaba entre sus cosas.

– ¡Lo tengo! –dijo mientras tomaba entre sus manos aquel valioso objeto y lo guardaba en un bolsillo de su chaleco. Y ya después de asegurarse de que el objeto estuviera protegido se dirigió a cubierta para ayudar a los demás a terminar con aquellos piratas.

Era un venir y chocar de espadas. Ese ambiente estaba lleno de pánico y angustia y muchos en la lucha caían muy mal heridos.

-¡Cuidado, capitán! –grito Jack frenando un ataque que iba dirigido al ya mencionado.

-Gracias, muchacho –dijo, mientras peleaba como apropiado de un pirata –la lucha esta por terminar, créeme.

-Seguro, Capitán, segur… -pero se enmudeció al ver a su capitán en esa situación: uno de tantos adversarios le había atravesado la espada y lo había dejado muy mal herido -¡NO! –grito Jack, matando a todo aquel contrincante que se le acercara a su capitán.

-¡Vayámonos de aquí! –dijeron los enemigos regresando a su barco al ver la conducta de Jack.

Él no lo podía creer, la persona que había sido como un padre para él estaba en el suelo y empezaba a perder sangre.

-Jack… –le dijo mientras le entregaba su sombrero –toma.

-Pero… -dijo el mientras sus ojos se humedecían.

-No te entristezcas por mi, Jack. Mi momento de partir llegó. Ahora el deber de capitán recae en ti –dijo volviéndole a ofrecer su sombrero –Ahora es tuyo.

-No se si pueda hacerlo, toda la tripulación me detesta.

-No es verdad. Y yo creo en ti, Jack… -dijo mientras su voz empezaba a sonar más débil.

-Prometo que te vengaré, Henry –le dijo pues ese era su verdadero nombre.

-No –lo interrumpió- Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él –le dijo, sorprendiéndolo un poco pues esas no eran palabras de un pirata, pero él era un pirata respetable y honorable.

-Pero…ellos son los responsables de todo esto –empezó a elevar la voz.

-No culpes a nadie por mi estado…

-Te pondrás bien –dijo mientras gruesas gotas corrían por sus mejillas –Estoy seguro.

-Hasta luego, capitán Sparrow... –dijo el hombre y expiró.

El joven no pudo contenerse y soltó un gemido de dolor y amargura mientras todos se acercaban a él para tranquilizarlo. Jean y George tomaron el cuerpo del querido capitán y lo acomodaron en la plancha con su espada en mano.

-¿Cuáles son sus ordenes, capitán? –le dijo Maurice a Jack mientras este veía como el capitán se perdía en las profundidades del mar.

-Iremos a Tortuga para tomar reposo y abastecernos –dijo, tomando su sombrero y colocándoselo –y después haremos lo que sabemos hacer mejor.

-Ah. Entendido, Capitán. –y se dirigió a la tripulación –Todos a sus puestos.

Más tarde ese mismo día Maurice fue con Jack a conversar un poco:

-Capitán –Maurice se dirigió a Jack que miraba el horizonte –yo creo que deberíamos de empezar de cero, creo que he sido muy duro contigo y la verdad me gustaría estar bajo su mando, capitán

-Me alegra… -dijo un tanto deprimido.

-Jack

-… -no hubo respuesta por parte de este.

-Se que estas triste por Morgan, pero así tenía que ser.

-Él era como un padre para mí… -le respondió

-Lo se –le dijo, poniendo su mano en el hombro de este como señal de apoyo- para todos.

-Bueno, debemos seguir la vida. Él no querría que estuviéramos así –dijo mostrando una sonrisa.

- Tiene razón, capitán…

-Bueno… -dijo Jack quedándose en silencio y pensativo- ¿Y que es lo que estas haciendo aquí, perder el tiempo¡A tu puesto!

-Pero…

-Nada. Fuera… -dijo Jack en broma, pues Maurice dijo que querría estar bajo su mando.

-Por supuesto -dijo

Después Jack notó que el viento había cambiado drásticamente -de tranquilo a un viento fuerte- y que había comenzado a llover. En ese mismo instante un hombre que estaba en el mástil vigilando el horizonte grito:

-¡Rocas! –dijo, señalando un poco más al frente de donde se encontraban ellos.

-Jean –dijo Jack- Cambia el curso. Deprisa –le dio la orden, pues tenían que hacerlo rápido o podrían encallar en ese lugar y no habría forma de reparar el barco.

-En seguida, capitán.

Jack giraba con fuerza el timón pero su esfuerzo no era suficiente como para mover rápido al barco.

Mientras tanto, los hombres remaban con fuerza en el piso inferior pero sin conseguir éxito

-¿Qué es todo esto? –Dijo Sam- Estas no son rocas…Son barcos

Todos se quedaron callados y en ese momento el barco chocó con una roca que hizo que todo se estremeciera

-Suban todos –se escucho por parte del capitán

Ya en cubierta George escucho murmullos -¿Qué es ese sonido? –le dijo a la tripulación y en ese momento todos comenzaron a agudizar el oído. Era un hermoso canto que parecía provenir del mar que decía:

"Eres una isla, no cabes en los mapas
te escapas como el agua…"

-Sirenas… –Jack dijo por lo bajo y en ese mismo instante le ordenó a su tripulación que se amarrara al barco con lo que fuera, pues el sabía que las sirenas atraían a los marineros, y ellos embobados por su belleza y dirigiéndose hacia ellas, chocaban con las rocas en las que ella se sentaban –No importa lo que pase, no se suelten.

Y una vez más, se volvió a escuchar la melodiosa canción:

"Eres una isla, ceñida por el agua
peinada por el viento…"

Y ya terminado el verso aparecieron las sirenas que se sentaron en las rocas más cercanas: eran maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna que desde el ombligo no tenían piernas y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía de derecha y a izquierda. Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora.

Y Jack, al ver a sus hombres tratando de quitarse las amarras, exclamó:

-¡No¡Resistan! –les dijo, pero todo fue en vano, pues unos se quitaron las cuerdas y enloquecidos por el canto se tiraron al mar y él por no perder a mas de los suyos se les empezó a acercar a los demás para así poder taparles los oídos pues solo a él, Maurice y Jean no les afectaban los cantos pues con la experiencia habían encontrado la forma de no caer en los encantos de esas criaturas que solo se contentaban con responder con una sonrisa en sus ojos.

"Eres una isla, con todos los tesoros
que uno no se imaginaba…"

Y en ese mismo instante el canto se perdió con un terrible gemido que parecía no provenir de ningún lado; eran las sirenas que al darse cuenta de lo que intentaba Jack, enfurecieron y subieron a cubierta arrastrando a todos los hombres al mar.

-¡Mi tripulación! –dijo Jack muy molesto. Pues el sabía que las sirenas aparte de tener una melodiosa voz, eran tramposas y no les gustaba perder.

Y una pequeña risilla se escuchó por parte de estas al ver la desesperación de Jack y que no podía hacer nada para ayudar a los hombres que estaban atrapados en el hechizo de las criaturas de tan divina voz.

-No puedes hacer nada por tus amigos, Jack… Ahora son nuestros –dijo una que parecía ser la líder y que reía maliciosamente.

-Claro que si –les dijo- aparte olvidan un pequeño detalle…

-¿Cuál? –preguntaron todas desconcertadas

-Soy Jack Sparrow –dijo el muy orgulloso.

-… -se miraron entre si

-¡No! Soy el Capitán Jack Sparrow –corrigió

-Ah pues Capitán Sparrow, creo que también olvidas un insignificante detalle sobre nosotras…

-¿Cuál? –dijo en el momento en que ellas alzaban sus manos haciendo que las aguas se estremecieran y una gran ola se formara a las espaldas de estas.

–Nosotras podemos controlar las aguas.

-Oh, creo que lo había olvidado –dijo mostrando una pequeña sonrisilla así que se dirigió a su tripulación y les dijo que se sujetaran pero no alcanzó a dar mas instrucciones pues el barco se empezó a agitar fuertemente arrojando a los sobrevivientes al mar. Un grito se logro escuchar por parte de los hombres y en ese instante las sirenas desaparecieron entre las aguas.

-Jack –le dijo Maurice que había logrado subirse a un bote –toma mi mano –le dijo al momento en que lo subía al barco.

-¿No hay mas sobrevivientes? –dijo

-No, capitán –dijo Jean, que también estaba en el bote –solo quedamos nosotros tres.

-Entiendo –dijo Jack- bueno sigamos nuestro camino y salgamos pronto de aquí antes de que volvamos a tener compañía.

-Si, capitán –dijeron Maurice y Jean al unísono. Y los tres tomaron un remo y empezaron a ciar

- ¿Qué rumbo, capitán? –dijo Jean

-Tortuga

Y los dos cambiaron la dirección del bote.

-Necesitaremos abastecernos, un barco y una tripulación –dijo Jean.

-¿Y el ron? –dijo Jack –¡No podemos irnos sin ron!

-Es esencial –dijo Maurice dirigiéndole una sonrisa a Jack.

Y dicho esto los tres empezaron a remar con más fuerza pues las aguas dejaron de ser tranquilas y les hizo saber que las sirenas se acercaban.

-Deprisa. Remen con más fuerza –se escucho por parte de Jack y en ese mismo instante se logro oír la risa de las sirenas.

Jack giró la vista para ver la distancia que había entre ellos y las bellas criaturas pero no logro localizarlas, solo escuchaba sus risas.

-Jack Sparrow, no lograras salir de aquí –se escucho por parte de las sirenas y en ese mismo instante una gran ola se abalanzó sobre el bote tirando así a los tres al mar.

-¡Jean, Maurice! –dijo Jack algo preocupado de perder a lo único que le quedaba- saldremos de esta.

-Por supuesto, capitán… -pero no dijeron mas porque en ese santiamén la ola creció mas, los revolcó y los golpeo contra las rocas dejándolos totalmente inconscientes.

-¡Ah! –Jack grito pues el agua lo estaba arrastrando hasta donde estaban las rocas y ya cerca de estas la ola lo azoto dejándolo casi inconsciente, pero Jack seguía bien.

Y en ese instante un extraño gemido se escucho.

-¿Qué… es eso? –dijo Jack al ver a un enorme monstruo que según los marinos, había desaparecido desde hace mas de cien años, que con su cola levantaba olas –no… puede… ser… –dijo y este fue lanzado contra las rocas dejándolo, al igual que sus compañeros, inconsciente y lo último que alcanzo a escuchar fue a las sirenas riéndose y el terrible gemido de aquella bestia de tan oscuro color.


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