- Aah... Que aburrido...
Cuando llegaron a la casa, casi todos salieron corriendo hacia la piscina para competir. Makoto y Sousuke se quedaron atrás, y decidieron ayudar a Gou con la comida mientras los "niños" jugaban en el agua. Pero lo que empezó como una renacida rivalidad entre Iwatobi y Samezuka acabó en Rin y Haru ocupando la piscina con sus revanchas. Y lo peor es que cuando uno ganaba, el otro a la siguiente es el que lo pasaba y así sucesivamente.
- Oid chicos, ¿Qué tal si os duchais en el baño deportivo, y venis a almorzar? -Avisó Gou.
Todos empezaron a ir de dos en dos a las duchas. El baño deportivo de Nagisa se trataba de un vestuario, típico de instituto, con dos duchas cubiertas. Asi que mientras que dos se duchaban, otros dos esperaban fuera cambiandose. Al ser muchos, en realidad no tenían más que cinco minutos, pero eso no les molestaba demasiado.
En el final, quedaron Rin y Momo esperando a que Nitori y Haruka acabasen su ducha y se fuesen con los demás al comedor. Empezaron a hablar, y mientras el antiguo Capitán felicitaba al pelirrojo, el cual sonreía avergonzado, salieron por fin los dos de la ducha. Rin chocó la mano con Haruka, mientras entraba al cubículo. Pero Momo apenas podía moverse.
- ¡Aaah! ¡Siempre sienta bien una ducha caliente después de nadar! ¿No crees, Nanase-kun? -Sonrió Nitori, con el pelo mojado pegandose al rostro y...
"Oh mierda, no. Pensamientos impuros, alejaos."
Antes de que nadie dijese nada más, Momotarou salió corriendo hacia el cubiculo libre sin molestarse si quiera en quitarse el bañador. Haruka le dedicó una de esas miradas de "¿Eres tonto o te lo haces?", la típica que le dedicaba cada vez que Momo hacía alguna chorrada delante suyo. Pero ya estaba acostumbrado, asi que le daba igual.
Es que tenía un problema bastante grande entre manos... O mejor dicho, entre piernas. Hahaha... Ha... ha...
En fin, que el problema por mucha agua fría que utilizase no desaparecía. ¿Por qué le tenía que pasar esto a él? ¡Era un buen tipo! ¡No robaba, no asesinaba, no hacía cosas malas! ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?
- Oye, Momo. ¿Estás bien? -Preguntó desde fuera Rin. -Llevas más de cinco minutos ahí, y Gou se enfadará si no nos vamos ya.
- Rin-Senpai... -Lloriqueó el pelirrojo desde dentro del baño.
- ¡O-oye! ¿Te has hecho daño o algo por el estilo?
- No.. No es eso... E-Es que...


- Oh dios mio. -Rin se dio con la frente contra la pared del baño tras oir todo el "problema" de Momotarou. -Vale, vale. Demasiada información. Dime, Momo... Tienes como unos 15 años, ¿verdad?
- D-Dieciseis...
- Dieciseis. Vale. A ver... ¿Nunca te han dado...? Ya sabes... "La charla".
- ¡Claro que me han dado "La charla"! -Contestó ofendido, desde dentro del baño. -P-pero es que...
- Sh. No. No lo digas. Ya me he enterado. -Rin suspiró, murmurando algo como "No estoy listo para estas cosas". -A ver escucha... ¿Tu nunca te has...? Em...
- ... -Momo tardó unos 30 segundos en comprender a lo que se refería. -¿QUÉ? ¡NO!
- Pues ahí lo tienes. Problema resuelto.
- ¿Cómo que problema resuelto...? ... ¡Rin-Senpai!
Rin agarró su bañador mojado, y el resto de ropa sucia.
- Tranquilo, yo te cubro ante Gou. Tu simplemente haz lo que tengas que hacer.
- ¡Pero! ¡Pero eso no ayuda! -Siguió lloriqueando Momo. -¡Rin-Senpaaiiiii!
Pero Rin ya había salido del baño. Oh dios. Esperaba no tener que hablar de esto con sus futuros hijos. Definitivamente de eso se iba a encargar Nagisa.

Las palabras de su hermano empezaron a rebotar en su cabeza. "Si tienes problemas, sólo cierra los ojos y piensa en una chica guapa". Cerrar los ojos, y pensar en una chica guapa... Bueno, no perdía nada por intentarlo. Intentó visualizar a Gou, sonriendo, y haciendo todas esas cosas adorables. Mmmm... Vale y ahora...
¡No! ¡Ni en broma! ¡No podía!
¿Y si pensaba en otra persona...? Tal vez así...
- Ni...tori... -Murmuró.
Vale... Esto parecía estar funcionando...

Rin llegó al comedor con cara de pocos amigos. Se sentó al lado de Nagisa, y suspiró colocando los brazos estirados y la cara encima de la mesa. El rubio soltó una risita, y le dio un beso suave en la nuca.
- ¿Ha pasado algo con Momo-chan? No me digas que se te ha declarado o algo así. -Bromeó, mientras le quitaba algunos pelos del rostro a su novio.
- No es eso... -Murmuró perezosamente. -Es que... Tenía un "problema" y era la primera vez que no le... Ya sabes... En fin, que no quiero hablar de ello.
Nagisa no pudo evitar soltar una risita, mientras que el resto le miraba sorprendido.
- ¿Qué es tan gracioso, Nagisa? -Preguntó Makoto con una sonrisa. Rin miró al rubio con los ojos entrecerrados.
- ¡Hahaha! ¡Mako-Chan...! ¡Lo siento, no puedo...! ¡No puedo contarlo!
- Bueno, vale ya. -Se quejó Matsuoka con un gruñido, y decidió cambiar de tema. -Por cierto... ¿Dónde está Nitori?
- Ah, como me has dicho que Momotarou iba a tardar un poco, le he dicho que le lleve una toallas limpias.
- ¡BUAHAHAHAHA! -Nagisa ahora empezó a soltar carcajadas, mientras Rin ponía una expresión de horror absoluta. -¡NO PUEDE SER! ¡HAHAHAHA!
- ¡NAGISA DEJA DE REIRTE ESTO ES HORRIBLE!
- ¡BUENO, VALE YA! ¡DEJAD LOS SECRETOS Y CONTADNOS LO QUE PASA! -Les regañó Gou, ahora enfadada.
- ¡No! ¡No podemos! -Respondieron los dos a la vez.
- Que sea lo que Dios quiera... -Murmuró Rin. -Pobre chaval.

Ahora que le había pillado el truco, a ojos de Momo esto no se veía TAN horrible. Puede que incluso se aficionase a ello. Por muy mal que sonase. Y es que tal vez había empezado a emocionarse un poco y lo que habían empezado como susurros, habían acabado en un tono normal, al menos lo suficiente pra que alguien en el vestuario lo pudiese oír entre gemidos y jadeos. Visualizar a Nitori era bastante fácil, mucho más que a Gou. Por ejemplo hace unos momentos con el pelo mojado.. O siempre que salía de la piscina, o cuando se ponía ese estúpido pijamas adorable. En fin, que no era tan complicado como le había parecido en un principio.
- Ugh... A-Aai... Mph... -Ya no quedaba nada. En cuanto acabase iría al comedor tan feliz, y listo. Como le había dicho Rin-Senpai, problema resuelto.
- ¡Hola, Momo! ¡Te he traido unas toallas! -La voz de Nitori sonó por toda la habitación, dandole a Momotarou el susto de su vida. Oh dios. Oh mierda. Maldijo con toda su fuerza a Rin. ¿PERO NO LE TENÍA CUBIERTO?
- ¡N-Nitori Senpa...! Aaah... Mierda.
- ¿Momo? ... ¿Es...Estás bien?
- ¡No! ¡Digo si! ¡Digo! Aaah. ¡Vete!
- Oh... Uh... Vale...

Nitori salió del baño con expresión confusa. No entendía qué le había hecho a Momo para que le tratase de esa manera... Sólo le estaba llevando unas toallas. Nada más...
- ¡Ai-Chan!
- Ah... Nagisa y Rin-Senpai.
- ¡Ai! ¡Lo podemos explicar! -Empezó Rin. -Vale, sí, Momo se estaba tocando pero es porque yo se lo dije lo siento mucho. Es que me dijo que le no se le bajaba y...
- ... ¿Qué...?
- Y si estaba diciendo tu nombre es porque le gustas, no pienses nada sucio de Momo-Chan, pobrecito. Apuesto a que a ti te ha pasado alguna vez.
- Mi nom... ¡Espera! ¿Le gusto? ¿De qué estais hablando?
Rin y Nagisa se miraron unos momentos antes de volverse a Nitori de nuevo. Oh... La habían cagado.
- ¡No! ¡Eh...!
- ...
- ...
- Voy a... Ayudar con...
- Uh si... Nosotros vamos a...
Y dicho esto, Nitori se marchó de ahí a paso acelerado con una expresión aún más confusa que antes.
- Ya te vale, Rin... -Soltó Nagisa mirando de reojo a su novio.
- ¡Pero si has dicho tu que se lo expliquemos! -Los dos suspiraron derrotados. -Oye... ¿Cómo sabias que a Momotarou le gusta Nitori?
- Ah, lo leí en su Diario hace un rato.
- ¿Su Dia...?
- Lo importante es que ahora tenemos que hacer las cosas menos raras entre ellos. -Soltó Nagisa con determinación. -¡Vamos a arreglar su relación, Rin!
- Y yo que quería pasar tiempo contigo... -Suspiró Matsuoka.
- ¡Pasaremos tiempo juntos! -Asintió el rubio sonriendo ampliamente. -¿Pero no es más divertido así? ¡No nos aburriremos!
- Tu nunca te aburres... -Sonrió Rin, divertido. -Está bien. Arreglemos a Momo y Ai.
- Momotori.
- ¿Eh?
- El Plan se llamará "Arreglar el Momotori".
- ... Bien. Vale, como digas. -Se encogió de hombros. En este punto, había aprendido a en vez de ignorar las rarezas del pequeño Hazuki lo más inteligente era seguirle el rollo. De alguna forma el rubio siempre conseguía lo que quería después de todo.