Era una tarde común en el bar Rosseaus's, el ambiente del local era sumamente tranquilo y parecía que nada podría turbarle, excepto la llegada un joven que entró bruscamente en dirección a una mesa en específico.
- !Marcel! !Escúchame! !Traigo noticias muy importantes! - le gritó un joven vampiro llamado Jean Laserre. Este era un joven de 14 años, pelo negro y ojos miel, tenía descendencia francesa, perdió a sus padres por el tornado, y fue convertido en vampiro por Marcel hace 2 años y medio, cuando lo encontró siendo golpeado por dos vagabundos que querían robarle lo que había recolectado.
Lo interesante de el, era que al haber sido convertido por Marcel, este tenía un poder por mucho, superior al de un vampiro promedio, y su mordida, si bien no era mortal, tampoco se regeneraba rápido, si no que se demoraba lo mismo que en un humano una mordida de vampiro tardaría en sanar. Además, su fuerza y velocidad le daban una ventaja que un oponente común no podría hacer frente. Probablemente solo los vampiros mas viejos le vencerían, pero desde la caída de los strix, eran muy pocos los que quedaban.
A pesar de no ser muy alto y tener contextura delgada, había presentado muy buenas habilidades para el vampirismo, quizás ayudado por su antigua afición a la gimnasia. Sentía una gran admiración por Marcel.
Este se encontraba sentado disfrutando de un trago con algunos otros vampiros, entiéndase que su trago no era lo que un humano común tomaría.
Desde que los Mikaelson habían sido casi destruidos, una paz sin precedentes reinaba sobre Nueva Orleans. Marcel había pactado con los hombres lobo, y les había permitido crear una pequeña villa a las afueras de la ciudad. Las brujas, liberadas de los ancestros y lideradas por el amigo Vincent Griffin, eran ahora aliadas de Marcel. La población de vampiros, menor a la de los tiempos antes de la segunda llegada de los Mikaelson, seguía alimentándose de los turistas, siendo encubiertos por la policía local. La facción humana era dominada por el jefe de policía Will Kinney, que se encontraba en paz con Marcel mientras los locales no fuesen atacados.
- !Vaya, pero si es el pequeño Jean! ¿Por qué no tomas asiento con nosotros? - le pidió Marcel mientras le hacía un espacio a su costado.
- Marcel, esto es algo serio, es sobre... ese asunto - se negó Jean
- Cuál asu... oh... ya veo, ''ese'' asunto - comprendió el vampiro mas viejo mientras fruncía el ceño y se ponía de pie - Me tengo que ir muchachos, regreso luego - se despidió, pese a las quejas de sus amigos.
Tomó del hombro al joven Jean y lo condujo a una habitación detrás de la barra. Pasó a la bodega de licores, y retirando 4 barriles ubicados en la esquina de la habitación, abrió una puerta secreta que mediante una escalera, los llevaría a una amplia habitación subterranea, mandada a construir por Marcel.
- Aquí si podemos hablar tranquilos - dijo Marcel - Ahora si Jean, dime que pasó -
- Fui como me pediste, a verificar el mausoleo que tanto tienes vigilado, pero encontré la cripta rota, y al vampiro que la custodiaba sin sangre y sin corazón - reportó
En ese momento, el ambiente se puso muy pesado. Hubo un silencio muy incómodo que poco a poco se tornó tenebroso para el pequeño Jean. La mirada de su mentor estaba vacía, había fijado sus ojos en un punto neutro de el salón, pero esas urbes detonaban una infinidad de sentimientos encontrados, imposibles de identificar para alguien tan joven como él.
- Jean, creo que es momento de contarte por qué yo cuidaba con tanto fervor esa tumba - le dijo derrepente
El silencio del otro vampiro era una invitación a continuar.
- ¿Recuerdas que te hablé sobre como destruí a la familia Original? - preguntó Marcel
- Si, mataste a Elijah y a Kol Mikaelson, Freya Mikaelson murió envenenada y tu mismo succionaste la sangre del mas desgraciado de todos los Mikaelson, Niklaus. Finalmente Rebekah se clavo una daga que la mantendría dormida por la eternidad en un lugar desconocido para ti por la pena de haber perdido a su familia.
Marcel sonrió, su pupilo realmente prestaba atención a las cosas que él le decía. ''No cometeré el mismo error que Kalus cometió con migo'' pensó para sí.
- Pues, debo admitir que te mentí -
El vampiro mas joven se quedó estupefacto. No comprendía muy bien a qué parte de la historia, ese ''te mentí'' hacía referencia.
- No entiendo, ¿No todos los originales están muertos? - preguntó
- No - respondió Marcel - No todos -
- ¿Es decir que ellos siguen vivos en algún lugar de la tierra? ¿Entonces para qué era la tumba? ¿Por qué Rebekah no regresó con su familia? ¿No deberías temer que ellos tramasen algo contra ti? - le bombardeó de preguntas
Marcel río un poco, definitivamente la curiosidad era el mayor pecado de su pupilo. Cuando algo despertaba curiosidad en él, este no frenaba hasta que sabía todo respecto a cuanto le causó curiosidad. Es por eso que había aprendido a no mentirle, y por eso este le quería bien.
- Tranquilo muchacho, responderé a tus preguntas con calma, pero primero sentémonos - dicho esto sacó dos sillas de la mesa y tomo asiento, para que luego Jean hiciese lo mismo.
- No sé si alguien te lo haya dicho antes, pero ahora te lo digo yo, Niklaus Mikaelson fué mi creador y mi mentor. Él me enseñó muchas cosas buenas que yo sé, pero lamentablemente su egoísmo e inseguridad le hicieron mi enemigo cuando vió lo que yo había logrado en Nueva Orleans, algo que el nunca había podido obtener -
- ¿Él era para ti lo que tu para mi?... ¿Él era tu mentor? - preguntó Jean
- Así es. Sin embargo, todo cariño que pude tener hacia él, se acabó cuando me di cuenta, que él no me reconocía como parte de su familia. Ellos me veían como solo un peón en el tablero, y cuando yo obtuve el poder que poseo ahora, el mal llamado ''hermano honorable'', Elijah Mikaelson, me asesinó a sangre fría -
- Es por eso que los asesinaste... - susurró para si Jean
- No a todos. Rebekah, había sido mi amor desde que era un niño, pero ella decidió clavarse la daga, y yo no me opuse. En cuanto a Niklaus, tuvo un juicio en el que el castigo fué el sufrimiento eterno, jamás pensé que se liberaría - Terminó
El menor permaneció pensativo un segundo, antes de reaccionar.
- Y dime, ¿Cuándo planeabas quitarle la daga? ¿Antes de que lo perdonases, o cuando te arrepintieses de haber destruido a la familia Original? - preguntó
Definitivamente el mocoso era bueno leyéndolo. Marcel se quedó sin palabras, pues era evidente que su pupilo sabía sus pensamientos internos. Tenía la esperanza, vaga y lejana pero presente, de quitarle algún día la daga a Klaus, que este lo perdonase, y se amistase de nuevo, pues al fin y al cabo, Niklaus había sido su creador, su padre, y su amigo.
No le respondió.
- Debemos ir a buscar a una híbrido, su nombre es Haley Marshall - dijo mientras se ponía de pie
Jean no tuvo que pensar mucho para comprender que en el momento, su mentor no tenía muchas ganas de hablar sobre sus sentimientos, así que atinó a preguntar sobre la híbrido.
- ¿Se puede saber por qué debemos encontrar a esa tal Haley Marshall?-
- Es la madre de la hija de Klaus, Hope Mikaelson, y lo primero que Klaus hará es buscar a su hija - le respondió
Al otro lado de la ciudad, en los pantanos, ocultos por frondosos árboles, dos personas caminaban.
- Aún no me has dicho a donde vamos, ni qué podrías tener para que yo te ayude - soltó un impaciente híbrido original, cansado de haber caminado tanto sin tener respuestas
- Le pido, tenga pasciencia, Sr. Niklaus, ya falta poco - le dijo Mefistófeles
- !Maldición, ya me harté! - vociferó Klaus
El ángel caído ni siquiera se inmutó, solo se limitó a señalar el sendero, que finalmente llegaba a lo que parecía una antigua iglesia gótica del siglo XVII.
- ¿Qué es eso? - preguntó Niklaus
- Es una antigua iglesia satánica, si bien Satanás no tiene poder sobre mí, usaremos un poco del poder de esa iglesia para otorgarte un pequeño obsequio a cambio de tu ayuda - le respondió, mientras caminaba hacia la antigua edificación.
- No comprendo, si tu eres tan ''otoramente'' poderoso, ¿Por qué necesitan mi ayuda? - preguntó Klaus
- Es mas complicado que eso... sr. Niklaus, permítame contarle un pequeño relato, antes de continuar con el trato - le dijo mientras le ofrecía asiento en unas antiguas butacas...
Por otro lado, Haley se estaba comunicando con Freya, esta se le aparecía de manera espectral.
- Creo que finalmente conseguí la cura Freya, no tienes idea todo lo que tuve que pasar - le dijo Haley mientras le mostraba un pequeño tubo de ensayo con una sustancia naranja.
- Es una pena que el aquelarre de Salt Lake City haya tenido que ser erradicado - opinó con voz neutral Freya
- Sal de una vez del amuleto - pidió la híbrida mientras habría el ataúd en el que el cuerpo de la bruja se encontraba.
El espectro de Freya desapareció, y por un momento Haley pensó que estaría conversando con sus hermanos sobre lo que estaba a punto de suceder.
Derrepente, los ojos de Freya se abrieron y tomar una gran bocanada de aire fue la primera acción que esta realizó.
- Argh, no recordaba que me doliese tanto el cuerpo - comentó la rubia
- Tranquila, cuando bebasla cura, estarás mejor - le dijo Haley mientras le alcanzaba el tubo de ensayo.
Ella tomó el frasco, y destapándolo, tomó su contenido de un sorbo.
Pronto las fuerzas regresaron a su cuerpo, sus ojeras desaparecieron, y la constante sensación de frío se fue. Estaba curada.
- Ahora sí - dijo - Busquemos como sacar a mis hermanos de ese amuleto - sentenció mientras se ponía de pie.
