Todo lo que reconozcan es de la hermosa y grandiosa stephenie meyer yo solo juego con ellos con mi gran imaginación. esto esta beteado por JimeBellaSalvatore.


Capitulo 1.

Era una noche de verano en las cálidas noches de California, una mujer de cabellos caoba caminaba distraída y furiosa consigo misma, había terminado su relación con un hombre que solo la utilizaba y tomaba su dinero. Desde hacia mucho tiempo ella ya no creía en el amor solo esperaba a alguien que la soportara y soportara sus hijos.

Sin fijarse ni siquiera en donde caminaba la mujer se tropieza con un joven; este también venia distraído así que cuando alzo la mirada lo que vio le sorprendió, ya que la mujer ahí parada se le hacía conocida; pero con solo mirar sus ojos azules se dio cuenta que se equivocaba. Solo volvía a confundir una morena con "ella".

—Discúlpeme, yo no estaba viendo por dónde iba— se disculpo ella, fue cuando quedo paralizada al ver la sonrisa torcida del joven, sí que era guapo, de cabellos cobrizos y con una mirada esmeralda, era el hombre perfecto, cualquier mujer haría lo que fuera para meterse en sus pantalones.

—tranquila, yo también estaba distraído. ¿Qué tal si te invito una copa?—dijo el cobrizo con una voz sedosa y musical, mientras señalaba al bar que estaba al frente.

"que estoy haciendo, por dios soy muy mayor para el chico y por lo mínimo tendría la edad de mi hija mayor" pensó la mujer mientras consideraba la oferta del cobrizo, pero eso no duro mucho ya que quería volver a sentirse como una ventanera otra vez.

—de acuerdo, vamos.

El joven agrando más su sonrisa y extendió uno de sus brazos guiándola al bar.

—a por cierto, mi nombre es Edward Cullen ¿Cuál es el tuyo?

—bueno Edward, mi nombre es Renee Dywer y es un placer conocerte…

***************1 mes después**************

"Tu puedes Belly Bell´s, solo tienes que relajarte pronto pasara. Solo respira, ok tu puedes solo tienes que llegar a la cocina sin caerte."

Todos los días eran lo mismo, tenia que estar atenta a no caerme, soy algo pastosa y para mi mala suerte no puedo caminar en línea recta sin caerme. Y como todas las mañanas después de recitar mi mantra para relajarme y salir de mi habitación, fui corriendo al baño sin caerme esta vez.

Después de devolver toda la cena de ayer y lavarme los dientes, volví a mi línea de partida… las escaleras. No digo que sean monstruosamente aterradoras pero creo que construyeron esta casa para que una chica como yo se cayera en todo momento . Imagínese tres escaleras con quince escalones cada una y para rematar estaba en el último tramo de la casa.

Respire hondo, y baje. Con cuidado baje al segundo piso sin caerme, un gran milagro… pero cante victoria demasiado rápido, en el tercer escalón de la escalera me resbalé y termine bajando la escalera con mi trasero. Menos mal que los escalones eran encolchado, idea de mis padres para cuando me cayera no me doliera tanto.

Me pare, mi traserito me dolía pero me aguante y camine directamente a la cocina.

—eso no es cierto, idiota.
—si claro, y me vas a negar que no te gusta Frederick.

Esos eran los gritos de los mellizos, Elizabeth y Nathan, mis hermanos menores. Elizabeth tenía el cabello castaño claro a igual que nuestro padre y los ojos azules de nuestra madre, era la única que los había heredado ya que Nathan y yo los teníamos castaño. Ellos tenían 15 años y bueno ellos fueron los que sufrieron más con la separación de nuestros padres.

—Lizzie, Nat ¿Qué pasa aquí?
—nada Bella, solo que el idiota de mi mellizo me esta molestando— contesto Elizabeth sacándole la lengua a Nathan, este solo se cruzo de brazos.
—bueno, chicos ¿saben dónde está Renee? —pregunte mientras sacaba un poco de jugo de naranja de la nevera, al voltearme me miraban como si me creciera una segunda cabeza. — ¿Qué? — pregunte.

—teniendo en cuenta que estas preguntando sobre la otra personalidad de nuestra madre, solo te digo que aun no a regresado de su gran cita— respondió Nathan.

— ¿con quién saldrá esta noche?, ¿con el primo Zack Efron o con el gemelo de Robert Pattinson?—hablo Elizabeth mientras se terminaba de comer su tostada, — ¿Qué? — Al ver que nos la quedábamos viendo — es la verdad, ella es una momia lo mas seguro es que conoció a los Picapiedra cuando aun ellos estaban en pañales, para que ahora salga con chicos veinte años mas jóvenes que ella.

—Lizzie, Renee no es tan vieja así, solo tiene 41 años; no es una momia— dije, ellos aun no entendía por que Renee salía con hombres mas jóvenes que ella, bueno yo tampoco entendía pero en fin se supone que yo soy la mayor y además es su vida.

—bueno cambiando el tema, Belly ¿cuándo nos vas a decir quien es el padre del bebe que estás esperando?— me pregunto Nathan, bueno si tengo tres meses de embarazo y solo mis hermanos lo saben, ya que si se entera Renee es capaz que me obligue a darlo en adopción y a mi me meta en un convento.
—Bueno no puede ser de Jacob, ya que todo era una mentira sobre su noviazgo— continuo Elizabeth, Jacob era un vecino nuestro y un gran amigo. Hace unos meses fingimos que éramos novios, pero la verdad es que el se enamoro de Vanessa Wolf, una chica muy hermosa; hasta estuvieron a punto de casarse y yo era la madrina pero todo se vino a bajo cuando las padres de ella se enteraron.

—No se los voy a decir— dije mientras tocaba aun mi plano vientre, ellos eran mis confidentes y yo la de ellos. Cuando llegue de nuevo a la casa lo primero que hice fue decirles que iban a hacer tíos, obviamente ellos se emocionaron pero me han preguntado desde entonces quien es el padre. Yo no he querido hablar mucho de él, pero ellos han logrado que les contara como era físicamente. Elizabeth decía que a lo mejor él o ella iba a tener el cabello cobrizo como él o al menos iban a heredar su color de ojos.

—RINNNNG! — sonó el teléfono local, tanto los mellizos y yo nos miramos y gritamos al mismo tiempo— ¡yo voy! — y salimos corriendo, Elizabeth iba a la delantera pero tanto Nathan y yo la pasamos rápidamente. — ¡embarazada abajo! —grite mientras me lanzaba encima de él para así agarrar el teléfono.

—buenas tardes, casa de la señorita Renee Dywer—si lo se suena ridículo, pero es un de las normativas para poder vivir aquí. — ¡Bella! —grito Renee desde el otro lado de la línea—hola Renee ¿Qué pasa? —tanto Nathan y Elizabeth se pegaron más a mi para poder escuchar lo que Renee decía—oh, cariño voy en camino para la casa, espero que este limpia ya que tendremos visitas; es una ¡sorpresa! — y colgó, nos miramos confundidos y nos encogimos de hombros. No era la primera vez que Renee nos hacia esto.

Limpiamos la sala y la cocina, y ordenamos todo el piso de arriba, solo faltaba que ella llegara con su gran "visita". Nathan se asomaba por la ventana cada cinco minutos.

—Ya llegaron, en un Volvo plateado— grito Nathan mientras se asomaba por la ventana una última vez.

"Un Volvo Plateado" pensé, mientras me alteraba un poco. "OK Isabella relájate, él no es el único que tiene un Volvo plateado"

Se abrió la puerta y entro Renee con una gran sonrisa, aquí olía a gato encerrado. Ya que ella nos abrazo y nos dio un beso en la mejilla a cada uno.

—bueno, Renee ¿Por qué tantos abrazo? — dijo Nathan mientas se asqueaba, pero Renee no lo noto y si lo hizo lo dejo pasar— solo estoy feliz — contesto ella mientras bailaba por toda la sala, si lo notaron le faltaban unas cuantas tuercas.

— ¿a qué se debe tanta felicidad? — pregunte ya que me estaba mareando con solamente verla girar.
—hay Belly ¡me voy a casar!
— ¡qué! —gritamos, ahora si creo que voy a vomitar— ¿y qué edad tiene? —pregunto Elizabeth, mientras se apoyaba en Nathan, la noticia nos noqueo completamente.

—Bueno, le llevo veinte años solamente— dijo restándole importancia— ¡qué! — volvimos a gritar, veinte años le lleva, entonces eso quiere decir que tiene 21. ¡Tiene mi edad! Creo que no estoy bien estoy viendo estrellitas. Me voltee mientras trataba de respirar, quería vomitar y llorar. Ella no nos podía hacer esto, no podía.

—amor, ya puedes entrar— dijo Renee, mientras volvía a saltar de felicidad.
—te llamo mas tarde, estoy en la casa de mi prometida— dijo una voz aterciopelada, UN MONMENTO yo conozco esa voz, no puede ser. Esto no debería pasarme, a mi no.

—chicos, les presento a mi prometido Edward Cullen— dijo, mientras que yo perdía fuerzas, ya no podía aguantar las ganas de vomitar.

Lo único que escuche antes de desvanecerme en la oscuridad, fue la voz de Elizabeth cuando dijo:
—mierda. ¡El primo de Zack y el gemelo de Robert!