- Ngh… ¿Qué mierda está pasando aquí?

Charlie frunció el ceño mientras continuaba bajando por el páramo, con la estatuilla de Link en su mano. No tenía ni idea de que estaba pasando y su cabeza no paraba de darle vueltas.

Creía que estaba loco. Que eso sería un sueño (De esos demasiados realistas) del cual despertaría con el sonoro sonido de la alarma de su celular.

- ¡Celular!

Exclamo Charlie, recordándolo. Dejo la estatuilla de Link en el suelo y se propuso a revisar sus bolsillos. Si, allí estaba el preciado aparato.
Claramente, como si de una película se tratara, el celular se encontraba sin línea. Charlie considero que era mejor apagarlo para conservar la batería.

Y definitivamente ya estaba perdiendo la cabeza. Si tenía su celular, quería decir que quizás nada de eso fuera un sueño. ¿Pero cómo es posible que entrara en el jodido Smash Bros de la noche a la mañana?

Con todas esas preguntas sin respuestas, Charlie recogió la estatuilla del suelo y comenzó a inspeccionarla. Era literalmente como un jodido Amiibo, pero por alguna razón le recordaba más a las estatuillas que aparecían en Super Smash Bros Brawl. Sin embargo este Link poseía su camiseta azul y no tenía el típico gorrito verde que llevaba en todas las anteriores entregas.

Claramente, ese era el de Breath of the Wild. Charlie se rasco el cabello con su mano libre, en señal de confusión.
Sacudió la estatuilla un poco y rebusco en la misma, buscando un botón o algo. Charlie quizá estaba delirando demasiado, pero creía haber visto a aquella estatuilla encargándose del monstruo que anteriormente le perseguía.

- Uf… creo que estoy loco.

El chico alzo la mirada hacia el cielo. Las nubes cubrían aun la superficie sobre el páramo, sin embargo, más allá de la tierra árida, podía observarse un sol absoluto.
Reanudo su marcha. Ya podía sentir como su estómago rugía y su garganta pedía a gritos por unas gotas de agua.

Su caminata se vio interrumpida luego de unos minutos. Nuevamente escucho el rugido de una bestia, por lo que rápidamente comenzó a mover su cabeza hacia los lados para intentar localizar su origen.

Sin embargo, también se escuchaban algunos gritos y como si alguien estuviera lanzando agua. Charlie comenzó a correr hacia el lugar, ligeramente orientado por los gritos. Sea quien sea, tenía que ayudarlo a escapar de las bestias que merodeaban por el páramo.

Al subir por una de las colinas, el pelinegro pudo observar todo aquel desmadre. Una chica rubia de su edad (Alrededor de los 16 años) soltaba gritos a causa del miedo, mientras que frente a ella, se alzaba la bestia.

La misma estaba combatiendo contra nada más y nada menos que Inkling Girl. La misma corría con velocidad alrededor de la enorme criatura, disparando con su arma de tinta y esquivando los feroces ataques del contrario.

La bestia lanzaba zarpazos contra el cuerpo de la pequeña chica, que simplemente los esquivaba dando saltos o transformándose en calamar para escabullirse entre la tinta naranja que ella misma arrojaba.

Charlie se quedó con la boca ligeramente abierta ante aquello. Definitivamente eso no podía ser un sueño o algo creado por su cabeza. Aquello se veía todo lo real que podía ser.

Inkling no tardo en asestar el golpe final, ya que la criatura estaba completamente cubierta de tinta anaranjada. Por lo que, literalmente exploto y la pintura se esparció por todo el suelo a su alrededor.
La pelirroja luego se dio vuelta y encaro a la muchacha humana, quien aún no paraba de gritar, mientras que intentaba sonreír.

- ¡Oye tranquila! Ya para de gritar, ¡Estas a salvo!

La rubia se calló, pero aún estaba pegada contra una roca que se encontraba en medio del páramo.

- Solo déjame-

- ¡Ey!

Charlie bajo por la colina corriendo, directamente hacia el encuentro con aquella pareja.

- ¡Oh, es un humano!- Inkling pareció alegrarse ante la llegada de Charlie y bajo el arma.- Quizá tú puedas explicarle a ella lo que sucede, ¡Se está quedando sin energía! Apresúrense y salgan de aquí.

Ante la atónita mirada de Charlie y la otra chica, Inkling soltó un brillo, dejando caer en su lugar una estatuilla de ella. Claramente igual al Amiibo.
Charlie no había podido decirle absolutamente nada.

- Este bien, tranquila.

Charlie se dirigió a la muchacha, observándola bien. Debía medir un poco más del metro setenta, sus ojos eran azules y su cabello era rubio, al parecer natural.
La misma no dijo nada, solo se quedó allí, quieta. Con los ojos muy abiertos.

- Yo… tampoco sé que está pasando, simplemente desperté aquí.- Charlie alzo la estatuilla de Link, enseñándosela.- Me encontré esto cuando caminaba, ¿A ti te sucedió lo mismo?

- No. Simplemente estaba caminando, hasta que esa cosa apareció. Luego algo comenzó a brillar en mi bolsillo… estaba esa cosa.-La chica señalo a la estatuilla de Inkling en el suelo.- Cuando la saque, apareció Inkling. Dios, debo estar volviéndome loca.

- ¡No! Yo creo que… dios santo, yo creo que esto es real.

Charlie dudo un segundo, pero luego señalo hacia el horizonte, donde podía verse el sol entre la densa marea de nubes que cubrían el cielo.

- Mas allá hay algo, ciudades, montañas y… luz. Creo que… creo que estamos en Smash Bros.

- No me jodidamente jodas.

Ambos se sumieron en el silencio, evitando observarse directamente. La situación era nada más que extraña. Pero no podían quedarse quietos mucho más, y Charlie era consciente de aquello.

- Yo seguiré camino. Necesito algo de comida y un lugar donde poder hacer todas estas preguntas. Soy Charlie, ¿Vienes conmigo?- El pelinegro alzo su mano en el aire, para estrecharla con la contraria.

- Emily.

Emily estrecho la mano de Charlie y luego se agacho para tomar la estatuilla de Inkling.

- ¿Por qué desapareció? Dijo algo sobre que me quede sin energía, pero sinceramente… no entiendo nada.

- Yo menos.-Charlie se alzó de hombros.

-…

Emily no respondió, sin embargo se dedicó a observar la estatuilla de Inkling. Se mantuvo así unos segundos, luego la guardo dentro del bolsillo de su cazadora negra y comenzó a caminar hacia la dirección que Charlie antes había señalado.

- ¡Vamos!

Charlie comenzó a seguirla. Emily, por alguna razón, se veía mucho más tranquila. Parecía que el susto inicial había sido demasiado fuerte, pero ahora sus movimientos denotaban bastante más seguridad de la que tenía cuando la bestia estaba atacándole.

- Esto será muy jodido…

- ¿Qué dijiste?- Emily enarco una ceja, mientras que giraba para observar al chico.

- Nada, nada. Solo, sigamos adelante.