845, CUARTEL GENERAL DE LAS TROPAS DE RECONOCIMIENTO

Cuando su cuerpo recuperó la energía necesaria para dejar de sangrar, su atención volvió a las dos personas que le observaban desde lejos. ¿Qué les podía decir? Nada, no lo entenderían. ¿Qué había pasado? Hasta donde recordaba estaba huyendo de los Mortifagos en el cuarto de Misterios del Ministerio de Magia, ¿El hechizo de Dolohov había hecho todo esto? ¿O fue el impacto que tuvo contra las estanterías lo que provocó lo que sea que fuera esto? De ser así, todo estaba orquestado, pues Luis, su padrino, o lo que sea que fuere estaba muy convencido de que ella era su ahijada. Y si lo pensaba bien, eran cinco años desde aquello, y a pesar de haberlo recordado, entendía que años habían pasado, ¿Harry y Ron se habían preocupado por ella y buscado?

"Deja de pensar, ya estas sangrando nuevamente." Levi le proporcionó un pañuelo que ella gracilmente tomó. De nada servía intentar unir cabos después que, irresponsablemente decidió uso magia, solo lograría fatigarse más. Pero la personalidad que había adquirido en su pérdida de memoria predominaba, aunque ¿Eran una misma, no? "Mocosa."

"Vaya, desde hace años no me llamas mocosa." Hermione rió ante el recuerdo, cuando recién entraba a la Legión, y Levi a penas se estaba dando color en las tropas, ella había sido colocada junto con él en el escuadrón liderado por Erwin.

"Es por que te estás comportando como una, deja la mierda ya y dinos que rayos esta pasando..." Hange negó, no lograrían nada forzando a Jane, lo que sea que haya sucedido después de esa cabalgata no lo iba a soltar. Ni aunque la amenazaran con destruir sus anales de medicina. Había visto su mirada, esa mirada de entender todos los secretos del universo y saber la verdad. ¿Qué entendía Jane que antes no lo hacía? ¿Tan grave era para que su mente no reaccionará de igual forma?

"No me pasa nada, es solo el golpe..."Golpe que fue hace un mes, si la mente de Jane decidía insertarse en la conversación. "Como sea, no es necesario que cancelaran toda mi carga del día de hoy, todavía tengo que ver si las medicinas provisionales que estábamos experimentando son las adecuadas para la cicatrización rápida..."

"¡Muy tarde! Erwin te dio lo que resta de la semana libre. ¿No es maravilloso?" Hange aplaudió como si de un alegre anuncio se tratara, claro que lo era, mas no para ella. Eso significa a tiempo libre para pensar, sobrepensar... Y necesitaba descansar, para ello necesitaba poner su atención en algo que no fueran sus memorias." Bien, los dejo... Tu, descansa pequeña saltamontes y tú enanin no la molestes demasiado."

Cuando los pasos de Hange se alejaban en el pasillo, Levi se aventuro a hablar primero, como casi nunca lo hacía.

"Eres hipócrita..."

"¿Perdón?" Hermione miraba con incredulidad al receptor de sus palabras, no era ninguna tonta, sabía hacía dónde se dirigía esa conversación.

"Dijiste que teníamos que ser sinceros el uno con el otro, pues es una mierda. Tú no eres sincera, estás ocultando algo... Tu actitud ha cambiado de la noche a la mañana, y no sé decir con exactitud si fue esa misión a la capital o la caída del caballo. Pero algo está mal y si no eres lo suficientemente valiente para expresar lo que tú misma dijiste... Eres una hipócrita. " frío, impasible, miraba a Hermione el soldado más fuerte de la Legión, de la humanidad.

" ¿Cómo quieres que explique algo que ni yo entiendo?" ¿Cómo explicarte algo que no sabia que era, y ahora si sé. Como explicarte que esta es una conspiración más grande, aun más grande que la que envuelve al mundo tras las murallas. ¡Estamos hablando de mundos paralelos! O de tiempos, líneas temporales. La continuidad del espacio-tiempo está alterada por mi presencia acá. ¡Y ya llevo diez años! No lo entenderías..."No soy ningún idiota puedo entender..."

"No estoy suponiendo que lo seas. Pero yo no entiendo que sucede. ¡Yo! Una de las mentes más brillantes de mi generación"Una de las brujas más brillantes, un prodijio. Quien posiblemente en un futuro opacaria a Dumblore... ¡Pero eso no valía nada!"Tú más que nadie entiendes como me siento. ¡Ciega! Y no puedo hacer nada, estoy atada de manos y pies. ¡No lo entenderías Levi!"

El silencio fue su única respuesta.

"Dame un año..."

"¿Qué mierdas dices?"

"Dame un año para intentar explicarte, de verdad... Es algo complejo. Déjame entenderlo primero... Y después seré sincera. Solo... Dame tiempo. Y apoyo... Es lo único que te pido." Se levantó del suelo sintiéndose un poco mejor. Si Erwin le había dado ese tiempo libre no iba a desperdiciarlo, necesitaba respuestas... Y solo en ella misma las encontraría. Mirando a su ya mayor acompañante le sonrió, Levi solo mantenía su inexpresivo rostro, y en su mente pasaban las peores cosas.

...

Ella se retiró a su laboratorio, tenía muchas cosas que ordenar en poco tiempo. ... La magia, como Hermione la comprendía, era simplemente la posibilidad de cambiar la bajo los límites de lo humanamente posible. A diferencia de la Alquimia, una forma de transformar la materia antigua, los magos simplemente nacían con ella. Por lo que sus bases, su fundamento, era difícil de explicar.

En los pocos años que Hermione convivió en el mundo mágico, se topó con infinidad de artículos científicos que intentaban darle una respuesta a la misma desde un punto de vista Muggle, la ciencias, las matemáticas y aquellas ciencias exactas que los nomaj tanto pregonaba de dar las respuestas exactas, no podían explicar la magia.

Mientras que para ella, materias como transfiguración tenían mucha lógica por el movimiento de átomos presentes, el cambio de enlaces y cuestiones meramente químicas y físicas, otras como defensa contra las artes oscuras no lo eran tanto. Si de por sí, el mundo mágico era difícil de explicar, ahora, un mundo dominado por gigantes y que para colmo, estos tenían como único deseo matar a humanos, era aún peor.

Pero conocía la leyenda de Ymir, y ahora se arrepentía de haber despreciado la clase de adivinación. "Por supuesto que existen cierto tipo de mitos que no podemos entender... Manuscritos que han llegado a manos de magos sin razón aparente. ¡Las fuerzas cósmicas se han encargado de darles una iluminación diferente a la nuestra! Por ejemplo, hace años llegó a manos de dumbledore un libro que relataba la historia de un pueblo, en el que su reina había hecho un trato con una deidad, y este le había dado poderes inimaginables. Pero a su vez, su pueblo tenía la capacidad de convertirse en criaturas horrosas... Producto de este trato. Seres cuya única función eran producir terror... Jóvenes, ¡lo más impactante es que tenían fecha cronológica!... "

Poco importaba ya. Ahora la verdadera interrogante era... ¿Debía volver? ¿Debía regresar a donde pertenecía? Su vida y su corazón de encontraban dentro de las murallas y con la legión de reconocimiento. Llevaba igual de tiempo allí del que había pasado con Harry, Ron y la magia. ¿Era aún esa niña sabelotodo queriendo romper un prejuicio contra los de su sangre? No. Acá no había nada de eso... No tenía que probar nada, ni ser mejor. Sus padres... ¡Oh Dios! Debieron sufrir con su ausencia.

Empezó a escribir... Todo lo que recordaba, teoría, hechizos, pociones. Todo aquello que su mente le otorgará, teorías, historia, runas. Necesitaba encontrar su verdad, ¿Había sido Voldemort quien la envió acá? Era una posibilidad que no debía ignorar. Debía de visitar a sus padrinos, pero... ¿Se estaría arriesgando a cuestionarles? En muchas ocasiones, había escuchado que el destino estaba escrito, y que un cambio brusco cambiaría el final totalmente. Confiaba en Harry y en Ron, y en que la orden se habría encargado de que todo caminara según su curso. Y también confiaba, que su presencia fuera absolutamente irrelevante para que pudieran cumplir su propósito.

CUARTEL DE LA ORDEN DEL FÉNIX, AÑO 2006

Cada día a Harry le era más difícil, más difícil pensar, más difícil levantarse. Más difícil mirar las estadísticas y darse cuenta que el terreno que habían ganado se estaba reduciendo al mínimo. Él no era un estratega, era demasiado impulsivo para tomar decisiones analíticas y ello en el pasado, les había costado varias derrotas. Ahora más que nunca la necesitaba... Pero se habían dado por vencidos. No desde que Malfoy les había proporcionado información importante del otro bando, de como Hermione no estaba entre sus filas, ni en sus calabozos. Hermione se había esfumado, como las esperanzas de algún día ganar esa guerra.

Voldemort era más fuerte.

No sólo más fuerte, tenía adeptos en la mayoría de ciudades cuyas células estaban creciendo a pasos agigantados. En diez años, Voldemort había procurado que sus ideales se propagaran cambiando el discurso a uno de supremacía mágica. Los ataques a Muggles aumentaron a tal punto, que ni siquiera las fuerzas conjuntas con el gobierno de Inglaterra, habían logrado amedrentar la sed de poder. Cada día la orden perdía miembros, preferían rendirse, dejar de luchar, o entregarse al bando enemigo para tener una buena recompenza. Harry no les culpaba, cuando el bando contrario te ofrece un techo, un hogar, y alimento los tres tiempos que no se limite a avena y fécula de maíz, cualquiera huiria.

A pesar que eran una fuerza grande, sus miembros no bastaban para hacer frente a la cantidad de magia negra que los mortifagos manejaban, Harry había presenciado los peores horrores tanto a su cuerpo militar como a civiles. Y se sentía impotente.

"Deja de martirizarte... Hemos ganado territorio, y si bien la operación de Gales fracasó, estoy segura que la de Irlanda no lo hará..." Ronald Weasley había crecido bien, su cabello ajustado en una coleta se movía graciosamente mientras tomaba asiento junto a un Harry demacrado, le extendió una cerveza Muggle."Y logramos intercambiar información valiosa."

"A costa de eso perdimos a Malfoy como espía, y esta moribundo en la enfermería... Y perdimos a casi cien soldados ¿Cómo seguiremos sin un doble agente confiable?" Ronald no quería responder esa interrogante, no quería bajarle la moral a su compañero de batallas. Simplemente se encogió de hombros y tomó un gran sorbo de su propia cerveza.

" Tal vez no lo necesitamos..." No, si lo necesitaban, ansiaban ese doble agente, pues Malfoy la mayoría de las ocasiones proporcionaba información vital y relevante. Malfoy era quien se encargaba de la pista y paradero de Hermione Granger. Sentados uno junto al otro en la oficina central, la mano de Ronald sostenía algo de color amarillo mostaza.

" Oye... Estos son los Archivos que Malfoy tenia cuando lo encontramos."

"¿Qué son exactamente?" Harry abrió el sobre amarillo mientras sacaba toda la documentación. ¿Estos papeles no eran...? Oh no. Su piel comenzó a temblar, era como abrir viejas heridas... era toda la información de Hermione, mientras pasaba rápidamente los papeles, fechas de nacimiento, tipo de sangre, alergias, análisis de ADN, fotografías de vivienda... Como un archivo recopilatorio de más de cien páginas. "Mierda."

"Dejame ver..." La expresión de Ronald asemejaba a la del elejido, ¿qué era toda esa información? ¿Por qué la tenía Malfoy? Si relacionaba los documentos con las heridas que su cuerpo tenía, debía tener algo importante. ¿Por qué el bando enemigo le dedicaría tantas páginas a una adolescente que había desaparecido por un hechizo mal hecho? Muy en el fondo, todos los miembros de la Orden se habían resignado, Hermione no aparecería nunca, y sus objetivos estaban distantes de encontrarla. Ella había muerto junto a Sirius esa noche en el Departamento de Misterios. Sin mediar palabra, Harry le arrebató los documentos. Si el los revisaba, con su arrebato, no se fijaría en detalles importantes.

Necesitaba a alguien más que logrará ver fuera del panorama, que se fijará en lo más inverosímil. Y solo encontraría a la persona indicada en el sótano del cuartel.

El Cuartel General había movido su locación de la mansión de Sirius, a una casa perteneciente a Albus Dumbledire afuera de Londres. Era lo suficientemente grande para albergar a casi quinientas personas, y con las modificaciones necesarias se habían convertido en un fuerte militar bastante grande.

Habían tres más alrededor de toda Inglaterra, y varias pequeñas locaciones con menos personas. Neville Longbottom se encargaba del Cuartel Norte, Ginny Weasley del cuartel del Este, Fred y George Weasley del Cuartel del Sur y Lavander Brown del Cuartel del Oeste. El mantenimiento, comunicación y distintas formas más se daban a través de trasladores ilegales... Ahora, con el Ministerio Mágico en completas manos de Voldemort, no podían darse el lujo de hacer las cosas legítimas. Aunque quisieran, el Ministerio Muggle nunca se los perdonaría, tenían que utilizar todos los recursos posibles.

Luna era la encargada del desarrollo Tecnológico y Mágico de toda la armada, en especial, de la implementaron de armamento Muggle en la guerra. Pero Harry no permitía el uso de las armas, eran potencialmente peligrosas y si caían en manos equivocadas... No quería ni imaginarlo. Luna era una de las mentes más brillantes, ella le ayudaría. Ella debía... No tenía a nadie más. Desde la ausencia de Hermione, se sentía como alguien cojo, a pesar de tener a buenos estrategas como McGonagall, sentía que... No era suficiente. Nunca sería suficiente.