Ahora comienza lo bueno... muajajajaja... Este capítulo y los siguientes son escritos en colaboración con mi co-autor, mi bello novio, quien se a metido en personaje, más él le da un toque de locura y caos que no consigo controlar :D Espero que les guste, nuevamente esperamos por sus comentarios.
Antes de poder tan siquiera pensar en eludirlo, una fuerza golpeó contra su cuerpo arrodillándola contra su voluntad, implacable, insensible, el ruido de su armadura contra el suelo resonaba por todo el salón - aunque sepas quien soy, aunque veas que soy, aunque sientas y entiendas quien seré, tu cautiverio será eterno... - elevando su mano y en consecuencia elevando el cuerpo de esta, su poder era abrumador.
Su cuerpo paralizado por la presión ejercida en ella, no podía articular palabra, tan solo sus pensamientos eran libres de ataduras, y por mucho que si voluntad desease era poco lo que pudiese.
Dejo la lanza Gungnir clavada en el centro del salón.
- Me dicen entre tantos otros nombres, Loki el cambia formas... me pregunto si podré llegar a que lo entiendas en su completa extensión... - Quitándole el cinturón, seguidamente brillándole la mano, para horadar, y dejar expuesto la parte de atrás de su cintura y el monte de venus.
Agarrándola del cuello - tú al final de hoy me reconocerás como tu rey...
Incrédula lo observó a los ojos - príncipe Loki... - susurró con sorpresa y un deje de anhelo en su voz, dato que no pasó por alto para Loki - príncipe no, ¡rey! - dijo con la vida en sus ojos.
- No... ¿Qué has hecho con Odín? - preguntó angustiada, la impresión había sido tal que había ignorado el estado de sus ropas. Sonrió mirándola atentamente, ella lo observó a los ojos pero la mirada que obtuvo del dios fue tan penetrante que la obligó a desviar la mirada.
Viendo que no tenía escapatoria del dios, y que seguramente estaría molesto por la muerte y escapatoria de sus concubinas, Ei realizó una jugada arriesgada, porque sabía que su destino estaba marcado, que Loki la mataría. Deslizó suavemente su mano hasta su espalda donde en su corpiño guardaba una daga.
Atacó al dios.
La daga toco la piel rasgando la ropa y con un grácil movimiento se transformó repentinamente en cuervo, acto seguido volvió a su forma humano detrás de ella abrazándola.
- ¿Tú también me quieres matar? si es así, seguramente esto fue un aviso, porque de poder matarme lo harías ¡oh… diosa de dioses, reina de reyes! ¡Tan omnipotente en tu imagen y tan arrodillada en tu presente! - haciendo fuerza en su hombro, obligándola arrodillarse.
Caminando alrededor de ella - imagino yo que... si pudieses ¿qué harías en mi lugar? Negada, proscrito, insultado, ¡humillado! Por cada uno de estos hipócritas, yo soy el fin, soy el principio ¡yo soy Loki!
- Se perfectamente quien eres - susurró tan bajo que creyó que no la oyó así que tras un respiro habló con fuerza - no era mi plan venir hasta acá a desafiarte frente a frente, solo quería liberar a mi amiga y a esas niñas que tomaste para tu sucio harén, no es justo, muchas estarían dispuestas a ser concubinas del rey pero ¿por qué tomarlas a la fuerza? eso no lo permitiré, por lo menos no mientras viva - alzó su mirada desafiante hasta el rey - así que si no me matas te haré la vida imposible.
- Tan sagaz es tu lengua, tan poco realista - acercándose a ella - tan viva... me gusta tu vida, me gustas tú... - sus labios se aproximaron hasta ella con rapidez y su beso fue lento, tan despacio pero al mismo tiempo tan fluido que se pierde la noción de donde empieza uno y acaba el otro, sus labios se retiraron de ella y su aliento penetró en su nariz, la calidez en su boca, olía tan masculino que ella se mordió la mejillas internas - mmm... vive para mí... - susurró frente a sus labios, como si quisiera volver a besarla.
Ei giró su cabeza, escapando de sus manos y de ese espacio tan íntimo que la abrumaba - jamás seré tuya, suéltame Loki... suéltame o mátame de una maldita vez pero ¡yo no seré parte de tus caprichos! ¡Dije que me sueltes!
Suavemente recorrió su larga caballera, pasó sus dedos por cada una de sus facciones, en su mirada, empezó a existir la ternura, la vida que había en ella, que no se dejaba atrapar, le parecía tan frágil tan trágico, que cada segundo que seguía cerca se veía atrapado atraído sin poder evitarlo.
- ¿Por qué juzgas sin conocerme? ¿Por qué huyes sin saber? ¿Acaso no quieres descubrir los secretos que sé?
Ella se mordió los labios, tenía mucha curiosidad por esos secretos. Pero él era el sangriento dios del engaño, todo esto era un truco para encerrarla, para mantenerla a su lado.
Lo miró a los ojos y se dejó llevar por sus emociones - mi rey - gimió con necesidad - bésame - incluso se ruborizó al decirlo. Él aflojó por un instante su agarre mientras se inclinaba para besarla. Solo eso le bastó.
Utilizó una ilusión y se escabulló tras él, dejando cientos de ilusiones más tras ella, él solo tardó un segundo en darse cuenta. Pero lo había conseguido, había logrado engañar al dios del engaño, no podía ni alcanzar a comprender lo que eso significaba cuando se concentró en escapar.
Sin que se diese ella cuenta, Loki comenzó a distorsionarse y volvió aparecer delante suyo chocando esta contra él y cayendo hacia atrás, por su parte él no se movió ni un ápice. Con cierta inexpresividad en su rostro, y sin vacilación coloco unos grilletes en sus piernas y muñecas sin darle tiempo a recuperarse, nuevamente colocó otros en sus manos y por último pasó su lengua detrás de su oreja, muy lentamente.
-Eres mía...
Se estremeció ante el contacto y tuvo que morderse lo labios para comprimir un gemido, pero no era porque le gustase él, era porque esa zona era sensible.
Lo observó con furia ardiendo en sus ojos… si pudiera arrancarle esos cuernos, le metería uno en sus grandes joyas de familia y el segundo justo en su corazón. Sonrió ante tal pensamiento.
Él también le sonrió pícaramente y lo odió porque se veía hermoso, forcejeó contra él, este la acercó más hasta que fue consiente que su centro que estaba desnudo chocó contra su armadura, toda su cara se tiñó de rojo.
- Te mataré, te juro que lo haré - pero su voz temblaba de impotencia y de lágrimas contenidas.
- De placer... – susurró recorriendo con su mano izquierda, suavemente los labios inferiores - espero que no llores aquí abajo, porque el resultado de eso puede que en un principio no te guste o puede que si amada mía...
Todo su cuerpo se congeló más lo único que sentía era su centro, que los dedos del dios movía con delicadeza y suavidad. Alzó la mirada hasta la suya, impresionada por su altura, intimidada, tenía la vista borrosa de las lágrimas contenidas, le estaba suplicando que se detuviera - por favor... - pero su voz no sonó suave, su orgullo estaba allí con ella, aún tenía fuerza, no se iba a romper.
- Sí, te lo concederé - bajó suavemente agarrándose a su torso, apretando cada centímetro de su piel recorriendo un camino de seda, hasta llegar a sus muslos, donde se deleitó pasando primeramente la yema de sus dedos, casi sin tocar, provocando una sensación de extrañeza seguido de la brocha de su lengua, hasta que sin dejar paso a la imaginación, hundió su cabeza en su clítoris, pero sin hacer nada era solo para que la impresión y el nerviosismo de sentir, la recorriese y justo cuando se calmó su lengua recorrió toda su vagina profanándola, de arriba abajo, en círculos y buscando con sutileza aquel puntito tan deseado.
Ei temblaba ante su toque, todo su cuerpo lo hacía pero su mente y su corazón se resistían, su mandíbula temblaba conteniendo la impotencia. Nunca antes un hombre la había tocado así, le había hecho esas cosas.
- Ya para - habló con voz dura pero temblorosa.
- ¿Parar de darte placer? - masculló por un segundo antes de continuar con su tarea.
- ¡De violarme! - gritó - jamás seré tuya... podrás violarme, podrás tomarme pero siempre intentaré escapar, siempre me resistiré, no voy a olvidar este rencor y este odio que te tengo... - su voz se quebró - nunca seré tuya - las lágrimas corrían por su rostro - ¿por qué me haces esto?
- Le estoy enseñando a tu cuerpo lo que significa querer – habló el dios, separó con suavidad su piernas, repasando su extensión y su ancho con sus manos, apretando con fuerza a momentos, sintiendo sus músculos en sus manos, repasando con calidez cada zona, para volver a empezar a lamer su esencia viperinamente, mueve con destreza su lengua, al tiempo que postra sus manos en su vientre, dibujando círculos con sus dedos, comienza a centrarse en su clítoris, dedicándole única y exclusivamente su lengua, con su mano derecha empieza a juguetear con la entrada de su paraíso, primero tímidamente mete el principio del dedo índice, luego cuando este está un poco mojado lo hunde enteramente en el, moviéndose descontroladamente, para que más lento comenzar a explorar su nuevo hogar.
Sus ojos no dejan de mirar los de ella, incluso cuando para de saborearla, para tras un ligero beso comenzar a succionar su vagina, dejando su clítoris a merced entre sus dientes, acorralando este con su lengua, donde con más comodidad puede lamer, aprovechando el momento para que su dedo índice deje de estar en su exploración en solitario y comienza hacer acompañado por su hermano, juntándolos los dos, y desatando un pequeño torbellino, al girar en círculos semi-cerrados en ráfagas con breves descansos. Al sabor del néctar de ambrosia que ni el mismísimo árbol Yggdrasil pudiese dar, era como si Loki se alimentará de ella.
Con su mano restante acariciaba su cuerpo con lenta suavidad, con algún punto sadista, al exprimir su pezón izquierdo con fuerza.
- Eres mía… - finalmente dijo entre susurros.
Estaba aterrorizada presa del pánico, no sabía qué hacer ni cómo comportarse, por primera vez en su vida se sintió desestabilizada, insegura, débil. El propósito que le había hecho irrumpir el palacio ya estaba perdido, lejos de su pensamiento, si tan solo parara de hacerle esas cosas podría pensar.
"Él me va a violar y va a hacer que me guste" el pensamiento le hizo encogerse de miedo y entendió que no había nada que pudiera hacer, ninguna forma que pudiera resistirse, ella había perdido. Loki había puesto en contra su propio cuerpo. Dejó de llorar aunque sus mejillas estaban empapadas.
"Y hubo una vez en que lo aprecié, una vez en que secretamente lo admiraba, lo quería... pero no así" y ahora la estaba obligando de una manera tan sutil.
Tan enloquecedora.
Entonces la cordura de Ei se rompió.
Sus muñecas aún encadenadas acariciaron el cabello del dios, alentándolo mientras que él seguía devorándola, sin piedad. Sabía que ya no sería la misma después de esto. Pero se dejó perder en el mar de sensaciones, en su experta lengua que no le daba tregua a su cuerpo. "Solo mi cuerpo" pensó vagamente mientras que sentía que se corría con su boca aún atormentándola, gimió incontrolablemente bajo el experto toque de su lengua.
Una carcajada resonó en toda la habitación, la Ilusión se desintegró y la realidad o no, fue desvelada, se encontraba arrodillada, delante de Woden en la sala del trono, donde este le volvía a preguntar...
- ¿Te encuentras bien? hace un rato que te arrodillaste y te has quedado inmóvil desde entonces...
- Pero yo... Loki estaba... - habló incrédula mientras veía al padre de todos frente a ella - Loki está muerto, al igual que tus concubinas - las lágrimas corrían por sus mejillas mientras hablaba, había sido real, demasiado real. Aún recordaba su aliento contra su centro.
Se quedó aún arrodillada mirando el suelo. Su mente resquebrajada sin poder comprender lo sucedido. Escuchaba que Odín le hablaba pero no le respondió ni le volvería a hablar.
- ¿Concubinas? te refieres a las asistentes de los preparativos del entierro de Freya?-Alzando la mano a la vez que las puertas se abrían desvelando a las mujeres... - ¿Te encuentras bien pequeña? ¿Acaso vienes a atormentar a este viejo padre? – estaba horrorizada al comprender que se pudo haber equivocado que ella nunca le enfrentaría de frente.
- ¿Puedo retirarme padre de todos?
- Puedes... no sin antes reportarte ante la guardia - acto seguido Odín desaparece lentamente.
Así Ei lo hizo, se reportó con el guardia y se marchó lentamente del castillo, demasiado anonadada, confundida.
Sus amigos enseguida la encontraron fuera, escuchaba que preguntaban por las concubinas pero ya nada importaba, no quería saber de nadie, solo quería descansar.
Esa noche en su cama Ei soñó con Loki, con su ligero toque íntimo y ella tocaba su rostro sin comprender. Él reía pícaramente y se desvanecía, alejándose.
- Loki - susurró aun recordando su cara.
Se encogió entre las mantas y lloró en silencio.
