Hola! Nueva historia, loca, extraña…muy extraña, con rituales verdaderos, que los verán más adelante, demonios que en verdad existen y un infierno muy distinto al que venían describiendo hasta ahora, un infierno muy retorcido y sádico. El verdadero.
Por el momento tendrá el rating T…es probable que más adelante lo cambie a M, pero, eso lo veré, aún no termino de escribirla.
Sin más, disfrútenla n.n

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Chapter 1
Juegos Malabares

Amanecía nublado, como siempre. Me levante y fui al baño, mire la imagen que reflejaba el espejo, me encontraba ojerosa, como de costumbre, la piel pálida y la mata de cabello rubio enredado, hacia de mi, una vista maravillosa. Abrí el agua caliente de la ducha, me desvestí y entré, el agua estaba deliciosa, pero no quería perder mucho tiempo, por lo tanto terminé de lavarme el cabello, quitar los restos de jabón y cerré el agua. Enrosque la toalla en mi cuerpo y fui a buscar ropa cómoda, regrese al baño a peinarme, ni me moleste en secarme el pelo. Al terminar baje las escaleras de dos en dos, quedando frente a mi abuela.

-buenos días Selene-
-hola- saludé
-¿no tiene otra cosa para ponerte? ¿algo más alegre?- pregunto mirando el crucifijo que llevaba colgado, luego dirigió sus ojos a los tatuajes y negó con la cabeza –sigues su mismo camino-
-a este punto deberías acostumbrarte-
-es que no podría soportar perderte como la perdí a ella-
-eso no me sucederá-
-juegas con fuego-
-y me voy a quemar, lo sé, es un riesgo que tengo que correr-
-Selene-
-hasta ahí llega tu protección abuela, más no, esto es lo mío-
Se fue murmurando algo inaudible, sonreí para mis adentros, a veces llegaba a ser insoportable la convivencia con ella…me dirigí a la cocina, para sacar el arma que siempre llevaba conmigo por las dudas y el infaltable cuchillo, los demonios podían ser muy molestos, si no se los atacaba de forma correcta.

-¡me voy!- grité para que me escuchara, tomé el bolso, las llaves de la casa, las de la moto, y me fui al garaje.
Tenia solo un amigo, al resto no los necesitaba, y esa única persona, hacia que me preocupara durante horas, Tony, sabía que no podía involucrar a nadie, pero él era la única persona que me alejaba del mundo en el que vivía. Monté la Yamaha, esa moto era genial, perfecta, no existía otra igual a esa, me hacía sentir en el aire, el suave ronroneo que hacia al arrancar el motor y al acelerar, era estimulante. Nunca llevaba casco, me parecía absurdo y un obstáculo, no solo porque disminuía los ruidos, si no porque también, quitaba libertad.
Comencé a sentir varias presencias, una buena…y el resto malas.
-genial, lo que necesitaba- murmuré al ver demonios acercándose, desenfunde el arma y le dispare al centro de la cabeza, una moto se estaba acercando, y note que venía disparando.
-así que perteneces al club-murmuré, aceleré sacando ventaja y eliminando mas demonios, a aquel motociclista no le tomó mucho tiempo alcanzarme y esto se había convertido en una lucha a la par, yo disparaba por la izquierda, él por la derecha, lástima que aquello no duró mucho tiempo más, faltaba una cuadra para llegar al instituto, el motociclista seguía a mi ritmo, mire para su lado, pero llevaba casco, sonreí sarcásticamente, burlándome de ello, y me miró también.

-hasta nunca- le grité frenando, el juego había terminado…y vi como se alejaba.
Las autoridades del colegio no podían evitar sus miradas, era evidente que pensaban que era problemática, anti social, maleducada y por sobre todas las cosas, trastornada. Durante aquel mes, mi primer mes, en este lugar, me hacia problema mi estética, en el "nuevo lugar" muy pronto comenzó a importarme nada, pasó a ser un problema menor.
Dejé la moto asegurada y salude al grupo de góticas que apoyaban mi forma de ser, evite a las chicas ricas y a las plásticas, por ultimo me enfrente con la última persona que quería ver…Kraven.

-mira quien ha llegado- le dijo a la perra de turno
-veo que ya has conseguido una perra nueva…que rápido-
-cuida tu vocabulario gatita, porque en lo que dura un chasquido, todos pueden saber a qué te dedicas-
-y todos puede saber lo que tú eres, estamos a mano-
-¿lo que yo soy? Que graciosa-
-pues sí, un desagradable chupasangre anda suelto por Forks-
-creo que no pasas de hoy, la gente de Dartmouth estará decepcionada por no tenerte-
-será mejor que te vayas buscando otra universidad, porque los demonios no te dejaran en paz-
-vete al diablo
-vaya…asombroso sanguijuela-
Se alejo maldiciendo y sonreí, haría lo imposible por arruinarle el ultimo día de instituto. Claro, como olvidarlo, hoy era el ultimo día de clases, el día en que todos se encontraban radiantes, los nervios se hacían presentes y la noche del baile de fin de curso, era anhelado por muchos…menos por mí. Asistiría, pero no por querer ir, si no por los motivos sobrenaturales que hacían de mi vida, algo genial.

-vaya vaya, tan bonita y tan rara a la vez-
-Tony, ¿Cómo te va?- Tony…el gay del curso, se hacía fácil estar con él, no preguntaba mucho y era confiable, sabia a lo que me dedicaba y es por eso que temía perderlo; pero a él…a él parecía no importarle.
-soy feliz- respondió sonriendo -¿vendrás al baile, verdad?-
-esa es la idea, todo depende de los demonios-
-es un tema corriente ya-dijo sonriendo aún, no pude evitar carcajearme
-a veces es bueno verlo como un simple trabajo-
-claro-
-creo que me iré, no pinto nada aquí-
-de acuerdo, te veré en la noche-

Desanduve los pasos dados hasta llegar a la moto, había una presencia muy fuerte rondando por los alrededores, trate de ignorarla, si era él tendría que enfrentarse a mí, cara a cara.
Quite la cuerda de seguridad de la moto y subí, sabía que si algún policía pasaba, me pararía e incluso, llevaría mi moto, por no llevar casco, pero así como huyo de los demonios podría huir de la ley.
-¿Quién necesita un casco? Estúpida gente que lleva cascos, estúpidos policías, y estúpidas leyes- murmuré molesta
-¿con quién te peleas?- Tony me sorprendió como de costumbre hablando a la nada
-sola…-
-¿haces paradas sin cobrar?-
-supongo, pero no soy una moto taxi-
Rió por el sarcasmo que emplee al decir aquello –de acuerdo-
-parece que no soy yo sola la que se aburre-
-habría sido mejor venir directamente a la tarde-
-estoy de acuerdo-

Estuvimos todo el camino hablando, cuando llegamos a su casa me invitó a pasar.

-¿no tienes miedo de lo que pueda pasar?-
-¿debería?-
-si- conteste seria
-bueno, sé que no pasara nada-

Su optimismo a veces me sacaba de control, puse los ojos en blanco y lo empuje –seguro que no- volvió a reír y entramos a la casa

Claramente en buena compañía, las horas se pasaban rápido, por lo tanto a las cinco opté por irme, para arreglarme.
-nos vemos- dijo saludándome
-hasta luego-

Monté la moto y aceleré, la tarde no estaba muy linda a decir verdad, parecía que llovería…lloverían demonios esta noche.
Sentía culpa, el hecho de haber involucrado a Tony me hacía pensar que en cualquier momento, los demonios irían tras él y lo matarían en venganza a mí…
-no debo pensar mucho en eso…quizás el tenga razón…puede que nada pase…o mucho-
Por el espejo retrovisor, vi a la misma moto de hoy ¿acaso me perseguía?
-¿cazador huh?- le espeté cuando lo tuve a la par, giró la cabeza mirándome, y desenfundo el arma, yo hice lo mismo, y este disparo, sin tocarme…en realidad le había dado a un demonio que estaba por atacarme. –wow, no esperes que te agradezca-
-admite que estas agradecida-
-creí que los demonios te habían dejado sin lengua- se rió por el comentario aquel

Los demonios seguían apareciendo, y los íbamos eliminando a la par, fue en ese momento que al volver la vista al frente me encontré con Gabriel y frené de golpe, desapareció riendo y yo maldije –no me quitarás la vida también, te mataré antes, lo juro- el otro cazador paró a mi lado, quitándose el casco
-¿Quién era?- pregunto
-que te importará- dije sin mirarlo, arranqué de nuevo, estaba enojada y en ese momento quería acabar con lo que se me pusiera en frente, terminaría con la vida de aquel demonio, así fuera lo ultima que haga.
-deberías tener más modales-
-deberías buscarte una vida y dejar de perseguirme-
-estoy haciendo mi trabajo-
-y yo el mío, adiós- aceleré perdiéndolo de vista

Al llegar a mi casa, vi a mi abuela en la puerta de entrada. –lo que me faltaba…-murmuré

-¿Por qué no atendiste el celular?-
-baja batería- conteste de mal modo –no tengo tiempo para esto- subí las escaleras , me dirigí al armario, tome el vestido y me encerré en el baño. Tras unos minutos y luego de estar vestida, tocan la puerta.
-pasa- dije
-¿Qué ocurre?-
-no sé, de pronto me acobardé, no quiero que todos en mi mundo mueran-
- no creo que sea por eso-dijo tomando el peine y pasándolo por mi cabello –yo creo que Gabriel te atormenta-
-él mato a mis padres…y quiere matarme a mi-
-pero tú eres más fuerte, y lo sabe, créeme que si-
Por un momento pareció que quería decirme algo, pero que le era imposible hacerlo. Siguió peinándome en silencio…un incómodo silencio.
-¿Qué es lo que pasa?- pregunté de forma brusca
-nada- dijo dejando el peine en su sitio
-¿nada?- dije exaltada –hay algo que me ocultas ¿Por qué soy más fuerte que él?-
-pronto lo sabrás-
Abandonó el baño dejándome molesta e intrigada. Me quedé unos minutos más, pensando, su insistencia en que no siguiera el camino de mi madre, era sospechosa, pero esto dejaba entrever algo peligroso y que ella conocía ¿Por qué no me lo decía? Al menos se ahorraría todo aquel misterio; aunque oía sus palabras, aun cuando nunca me las hubiera dicho… "si te lo digo, harás todo lo contrario a lo que te pida" y aquella voz estaba en lo correcto.
Había empezado a llover, por lo tanto no podría ir en mi moto.
-ya he pedido un taxi- dijo cuando me vio salir
-de acuerdo-
-toma- extendió un paquete hacia mi
-¿Qué es?- pregunté
-ábrelo-
La miré un momento antes de abrirlo y luego quedé con los ojos fijos en esa belleza.
-está de más decir, que lleve mucho tiempo debatiéndome entre dártela o no, pero, se que tu madre preferiría que la llevaras contigo.
-¿eres consciente no? Esto es un arma, algo de lo que tu estas en contra-
-si, lo sé, pero es para tu seguridad-
-wow…de acuerdo-

En ese momento llego el taxi "por suerte" pensé
-te veré más tarde- dijo abrazándome –cuídate-
-siempre y…tu también-
- te cuesta demostrar lo que siente eh- dijo riendo
Me guarde el arma, agarre las llaves y me dirigí al taxi

-buenas tardes- saludo el tipo
-hola, me dirijo a la calle South Spartan Avenue-
-ok- me sentía incómoda estando allí, pero no tenía otra opción –que feo día-
- si, realmente-
-¿vas al baile, cierto?-
-si-
-recuerdo como fue mi baile de fin de curso…-
-siento interrumpir su relato, pero no me interesa- no le agradó aquello, se notó y sinceramente no me importaba.
El viaje era largo y molesto, puesto que el conductor era un imbécil.
-me bajo aquí-
-faltan dos cuadras-
No me mojaría por dos estúpidas cuadras. Tras unos minutos llegamos, me bajé del auto y le pagué
-quédese con el cambio- me refugié bajo el techo del colegio, las puertas estaban cerradas aún, por lo tanto tenía que esperar.
-hey Sel- saludo Tony
-como va…wow, que elegante-
-gracias, que sexy ese vestido-
-es solo un vestido- murmuré y él rió
-¿llevaremos mucho tiempo aquí fuera?-
-espero que no-

Tras decir aquello las puertas se abrieron.
-disculpen la tardanza, pueden pasar- dijo la directora
Entraron forajidamente, por lo que opte quedarme en un costado, hasta que estuvieran adentro. La sala del gimnasio estaba muy bien decorada y lo que más resaltaba dentro del lugar, era la gran pista de baile
-esto es demasiado para mi, supera la estupidez total-
-no seas tan cruel, los maestros han puesto su mejor esmero, para realizar esto-
-yo pondré mi mejor esmero en marcharme -
Tony siempre reía ante mi molestia o mi sarcasmo, y eso me desconcertaba.
-disfruta de la noche-
-tu hazlo por mí- le pedí
-de acuerdo- se alejó con una gran sonrisa en el rostro y luego lo perdí de vista. La música estaba fuerte y aunque era de mi agrado no me apetecía ponerme a bailar. La gente iba y venía, estaba cansada ya de verlos ¿Por qué no me iba? Por las dudas, y porque no quería volver a mi casa.
La sección rock había terminado y ahora vendrían los lentos…tuve nauseas al ver a todas aquellas parejas, abrazados, besándose, mirándose…
-¿Qué mie…?- me exalte cuando alguien me tomo por la cintura
-te observé durante todo este tiempo y llegue a la conclusión de que estás sola-
-¿Quién eres y que quieres?-
-soy lo mismo que tu y busco lo mismo tu- quise verle el rostro pero no me lo permitía
-¿Qué tal si te dejas de jueguitos?-
-perdería la gracia del misterio-
-no tiene nada de gracioso-
-no dejes que este trabajo te absorba la vida-
-¿Quién eres?- volví a preguntar, este rió suavemente
-la verdad, es que ni yo mismo lo sé-
Quise empujarlo pero fue imposible, tenía más fuerza
-¿no dirás nada?-
-todo depende de lo que tú quieras que diga-
-me estoy aburriendo-
-perdiste a tus padres por culpa de un demonio ¿verdad?-
-si-
-y vas tras el- era una afirmación, no una pregunta
-no-
-¿no?- se mostro sorprendido
-el viene tras mi-
La canción no había finalizado y aquel tipo solo se separó de mi volteándome
-¿Qué sentido tiene que no te vea el rostro?-
cuando voltee no había nadie.
-¿Qué mierda?- aquel sabía a lo que me dedicaba ¿pero quién era?
Me alejé del lugar y rápidamente caí en la cuenta…se trataba de Gabriel ¿Cuál era su plan ahora? Semi-demonio, hibrido…imbécil, aún siendo mestizo, carecía del poder que caracterizaba a Sparda… ¿era Gabriel realmente? La duda me atacó y en ese momento sentí una fuerte presencia demoniaca
-Gabriel debo admitir que eres muy astuto-
-lo sé- me di vuelta automáticamente, apuntándole a la nada
- ¿Qué ocurre? ¿Te han hecho una mala cirugía? ¿desde cuándo matas a los tuyos?-
-esos demonios no son de los míos...que victima tan idiota me tocó-
Volví a apuntar hacia donde creía que estaba y lo tuve frente a frente –vaya Gabriel, el infierno te ha cambiado-
-gracias, tú te has vuelto más fuerte- dijo pasando el dorso de su mano por mi mejilla, lo saqué bruscamente y rio –es valorable-
-no te acostumbres a tocarme- dije entre dientes –y me alegra que también notes eso, te derrotaré Gabriel-
-¿sola?-
-sola-
-eso está por verse- con un rápido movimiento, me golpeó contra la pared –vaya, me retracto, no eres muy fuerte a decir verdad- desenfunde el arma y comencé a disparar, en vano, ya que él evitaba las balas
-que deprimente…pensé que serías un rival mayor- se acercó nuevamente a mi –me decepcionas Selene- apoyó sus labios contra los míos, y aproveché ese momento para dispararle –encima que te beso, me haces esto- dijo riendo –si no fuera porque tienes algo que ansío y que para obtenerlo debo matarte, serias buena como acompañante-
-en tus sueños-
-cedes más ahí-
Tragué saliva, o mejor dicho el veneno de la rabia que tenía en ese momento y volví a dispararle, en un movimiento rápido arremetió contra mí y después de eso, no sé que más paso…

-Selene…hey despierta- alguien me estaba dando suaves golpes en la mejilla
-hmm- murmuré
-¿estás bien?-
-no…me duele tremendamente el vientre-
-fue donde te impactó ¿verdad?- pregunto la voz de mi abuela
-sí, creo que si-
El teléfono comenzó a sonar y mi abuela fue a atenderlo
-supongo que saliste victoriosa-
-no va a obtener nada de mi-
-ese empecinamiento te está llevando por mal camino-
-era Lisbeth, dice que cuando puedas la llames- dijo mi abuela
-de acuerdo-
-¿Quién es Lisbeth?- pregunto Tony
-quien me consigue trabajos-
-caza…-
-…demonios, si-

Aquel había sido un día extraño, normalmente, que aparecieran un par de demonios, era algo cotidiano, pero entre el cazador y Gabriel, esto se había vuelto una tortura.