Un Nuevo trabajo/Un Nuevo Enemigo
Estaba almorzando sola en una de las mesas del centro del comedor. Estaba todavía preocupada acerca de esa visión pero tendría que ir a buscar ese trabajo. Mi Madre adoptiva somos iguales en algunas cosas, saber cuando hay peligro, ser siempre positivas y los ojos, raro que suene pero, mi madre biológica tenia los ojos azules claros, una nariz perfilada, como si fuera la de un italiano o un árabe, cabello marrón con reflejos naturales casi llegando al pelirrojo y la cara como la de un duendecillo, facciones muy finas con excepción de su nariz, que desgraciadamente, yo tuve que sacar. Andrea y yo tampoco somos muy distintas físicamente además de los ojos, tiene facciones como las mías, un poco gruesas pero delicadas, es mas baja que yo por 3 centímetros. Siempre me considere como un espécimen raro entre los niños de la casa Haylen Williams, para niños sin hogar, por que tenia algunos rasgos de mi madre biológica al igual que de mi madre adoptiva, mido 1,65 centímetros, mi cabello es como el de mi madre biológica, pero un poco mas pelirrojo, casi como naranja, mi piel es esta entre moreno hispano y blanco caucasico, ojos azules claros, y una figura de alguien que es bailarina, no tengo mucha cintura y tampoco mucho pecho, pero igual me podría considerar algo bonita. Mientras le daba vueltas a una manzana en mi bandeja, me preguntaba como me las iba ha hacer en el trabajo, sabia que tenia que cambiarme al salir de clases por una vestimenta mas adecuada, solo era asistente, pero no sabia de que, también mi visión, aquel chico de peinado rockero hacia abajo con flequillo, ojos negros como el carbón, y blanco como la nieve. Sabia que era algo no común, nadie ataca a una persona tratando de morder su cuello, al menos que seas Drácula o Hannibal Lector. Si, algo estilo película de terror, como todo en mi vida, no es que me den miedo, pero es que es asombrosa la igualdad entre esas películas y mi vida. A los 16 me desarrolle por primera vez, en las duchas, pero a diferencia de Carrie no descubrí que tenia telequinesis, ya me sabia mi poder desde los 5 años. Sonó el timbre fui a clase de Castellano, saque un excelente 10, salimos y cuando pude me puse mis mejores jeans, unos converse negros con rojos que tengo guardados para ocasiones especiales, una gabardina negra, y una clusa blanca, me acomode dos mechones de mi cabello hacia atrás para que se me viera la cara, el perfume que me habia comprado mi madre de cumpleaños, no era algo costoso pero a mi me olía bien, fresa, mi fruta favorita además de la manzana. Cuando salí asegurándome de que tenia todo en orden, fui corriendo hacia la salida, las personas y cierto grupo que detestaba me estaban mirando con caras de asombrados cuando vieron mi vestimenta muy arreglada. Las que me miraban mas que era obvio que la curiosidad las comia por dentro, era un grupo de amigas, Joan Clusky, Alexa Rodriguez, Joyce Jackson y Melinda Wilburg, esta ultima le tenia algo de rencor, pero ahora veo que es mas miserable que yo, Melinda y yo eramos buenas amigas, llegamos a tal punto de amistad que éramos casi novias, en un buen decir de la palabra, pero ella conoció a Joan, y esta la convirtió en el monstruo que es ahora, una chica que lo que quiere es humillar a los demás.
Cruce la calle en diagonal para ir al edificio, no lo habia notado antes, aunque tenia unos colores algo, que a simple vista no se podía ignorar, naranja con azul era por fuera, cuando entre había una Señora de mediana edad escribiendo en un computador, Cabello negro con algunas canas.
- La puedo Ayudar?.- me pregunto cuando estaba distraída viendo unos cuadros de una ciudad italiana, decía Volterra.
- Ah? Oh si! Mmm…, busco a la oficina 3
- El Señor Clark esta ocupado ahora pero arriba esta su sobrino si quiere puede pasar, suba tercera puerta a la izquierda.- lo dijo como si fuera que su trabajo fuera un infierno, decir eso mismo todos los días.
- Ok Gracias.- lo dije y subí enseguida
Cuando vi la puerta, esta decía "John Clark, Detective", tenia panico al entrar las piernas me temblaban furiosamente, mi pobre corazon estaba latiendo mas deprisa y no sabia que hacer, asi que hice lo primero que se me vino a la mente – Toc, Toc- toque la puerta y nadie atendio y trate de tocar otra vez y antes de tocar la puerta alguien abrio la puerta y dijo – Pasa- con una voz muy profunda y grave.
Pase con paso lento hacia la oficina, al entrar no vi a nadie, pero me quede boquiabierta al ver lo hermosa que estaba la oficina, en colores arena y blanco pintada, un escritorio de madera con la ultima cena gradaba en el centro. Un ambiente muy pacifico, la puerta se cerro detrás de mi con un golpe seco, un chico un poco mas alto que yo, cabellos arreglados hacia abajo con flequillo, ojos de un vivo escarlata y piel muy blanca, una mirada con odio, tenia los ojos entrecerrados y una expresión en su boca de disgusto, parecía joven, no era mucho mas mayor que yo, con cara redondeada, nariz recta y bajo ese suéter cuello de tortuga negro se le marcaban perfectamente sus abdominales, parecía el ser mas perfecto, un ángel sacado de tus pesadillas.
- Y Bien buscas trabajo?.- dijo con tono agresivo con su voz de soprano, algo grave pero parecía el canto del ángel de la muerte.
- S-s-si.- comencé a tartamudear, era difícil concentrarse con el tan cerca, aunque la distancia era la de un metro, me dejaba sin habla.
- Bueno si quieres ser mi asistente, vas a tendré que responderme algunas cosas. Que es lo mas extraño que as visto?.- dijo la pregunta como si fuera enserio aunque no lo creyera.
- Bueno una vez vi una cobra de dos cabezas
- Ok ok, eso es raro ahora una cosa mas. Tienes M-I-E-D-O.- mientras decia letra por letra la ultima palabra se acercaba mas a mi, llego al punto que sentí su respiración, muy fría, pero era agradable, sus ojos escarlata eran hipnotizantes, sentí que no me podía mover como si algo me sujetara al piso, una corriente eléctrica sentía por todo el cuerpo.
- N-n-n-n-no.- volvi a tartamudear esta ves por nerviosismo.
- Y Ahora?.- mostró sus brillantes dientes tan blancos como su piel y en un segundo sus ojos cambiaron de un vivo escarlata al negro carbón, me di cuenta de inmediato que mi ángel se convirtió en el demonio de mis visiones. Me agarro por el cuello apretándome con un poco de fuerza, me empujo contra la pared, no me podía mover, comenzó a pasear su cara sobre la mía, no hubo cambio en su expresión desde que lo conocí. Sentí que iba a ser mi fin, mi corazón latía con fuerza, acerco sus labios contra mi cuello, nunca sentí un tacto tan frió en mi vida, en una situación normal, me hubiera contraído por el frió, pero extrañamente no me podía mover, metió su mano bajo mi camisa, empezó a tocarme por mi abdomen, sentí un gran deseo de patearlo en su entrepierna. Al fina puso su boca cerca de mi cuello, sentí sus dientes fríos, por la superficie de mi garganta, me sentí cohibida, prácticamente violada, y ahora si, asustada.
No sabia cuando esto iba a terminar, sus manos se paseaban mas arriba, sus dientes tan bien, su mano libre me tenía por el cuello y sentí varias veces que me faltaba el aire. Cuando escuche abrirse la puerta iba a gritar, pero un nudo en la garganta no me dejaba hacerlo, me di cuenta al poco tiempo que estaba llorando.
- Denger déjala ya, se nota que nos va a serví de mucho.-la voz que escuche fue como la de esos actores que se creen muy sexys, grave y ronca, pero esta era mucho como casi la de un cantante de opera. No pude alcanzar a ver quien era hasta que Denger me soltó
- Ok John.- este contesto como si fuera un regaño, al parecer le gusto tenerme de esa forma
Me soltó y caí sentada al piso, me recosté de la pared para recuperar el aliento, me seque las lagrimas que ahora salían con mas fuerza, me puse una mano en el cuello y lo note extremadamente frió, me quede mirando desde el piso al que supuse era John Clark, el hombre tenia el mismo aspecto que su sobrino, pero este parecía en sus 30 o 40. Tenía la piel muy pálida, y a diferencia de su sobrino tiene los ojos como oro liquido, cabello rubio claro casi llegando al plateado, tenía un buen porte, y al parecer también buen cuerpo.
- Lo siento señorita, pero mi sobrino no sabe cuando parar, espero que lo perdone, me presento soy John Clark y usted es?.- me lo decía como que esperara que no lo iba a perdonar, tenia razón.
- Pero si no hice nada, mira que todavía sigue comple…..- no termino la frase por que su tio lo mando a callar.
- Mary Elizabeth Fuller, solo quisiera saber algo.-lo dije mientras me trataba de incorporar- ustedes quienes son y por que pusieron ese anuncio en el periodico!.- dije algo alterada que cuando termine de decir se me salio un grito ahogado. Me aclare la garganta varias veces
- Oh perdone lo mal educados que somos dejeme traerle agua.- dijo John con tono gentil.
- Yo ire por ella.- dijo Denger todavía con esa expresión de odio y mirándome como si hubiera matado a alguien.
- Ok.- dije John y Denger se fue en un segundo
- Mis respuestas?.- dije a John mientras distraído miraba la puerta por donde acababa de salir su sobrino.
- Oh mil disculpas, bueno no se por donde podría empezar…..
- Lo mas importante, que son ustedes?
- Somos un mito en las leyendas, somos vampiros.- dijo con tono precavido, puso cara del que espera de que alguien se asuste con lo que acabo de decir.
- Aja, muy bien vampiros, ahora por que necesitan a humanos como asistentes?.- John al ver que no tenía miedo le brillo el semblante y con gran sonrisa me dijo.
- Necesitamos a una persona que este tan desesperada como tu por el dinero, y ademas alguien que nos investigue sobre los casos todavía no ocurridos
- Todavía no Ocurridos?
- Mira te diré como comenzó esto.-comenzó a pasear por la oficina como si fuera un narrador de una obra de teatro- Denger y yo somos uno de los vampiros mas viejos que hay, venimos del clan de los Vulturi, un Aquelarre que vive en Volterra Italia, no aguante mas la forma de castigar de los Vulturi y me vine a America, conocia a Denger de hace tiempo, era guardia de los Vulturi, pero muy irresponsable y anárquico, se unio a mi para forma este pequeño aquelarre, nuestro trabajo es matar a los vampiros que se pasen por esta zona de Washington, no podemos darnos el lujo de que haya cacería por aquí, ya los humanos se asesina entre ellos mismo para que los vampiros también maten, tu trabajo será ver cuando venga un vampiro hacia Forks para que acompañes a Denger y le digas por donde esta, este lo podrá detener por palabras o lo mas seguro, por masacre.
- Ok… una pregunta mas….
- Esta bien
- Como supo acerca de mi poder?
- Tengo una especia de "don" que me deja saber que poderes tienen los demás, mi viejo amigo Eleazar también tiene este mismo poder
- Oiga se que sonare de lo mas tranquila pero a mi ya no me sorprende las cosas… hace mucho tiempo que la emocion por algo nuevo me haga efecto, pero seguro que comenzare mañan después de clases, no es asi o me equivoco?
- Tienes razón te lo iba a decir en lo que te fueras
- Aquí esta el agua.- Denger entro por la puerta con esa misma expresión suya, es que nunca iba a estar feliz?
- Gracias.- mire a Denger mientras me tomaba el agua, me parecio la persona vampiro, o ser mas odioso en el mundo
- No Logro entenderlo.- dijo Denger con ademan de estar confundido y molesto
- Que no entiendes?.- le conteste
- No sientes miedo? Acaso no te asustes ni un poquito?
- La verdad es que ya lo veía venir, pero no reaccione rápido, puedo ver el futuro y cosas asi… y por cierto tu que me hiciste que dejaste inmóvil!.- le exclame
- Al igual que mi padre tengo un don.- lo dijo como si fuera el mejor don del mundo.- puedo inmovilizar a las personas con mi mente, si John no entra posiblemente habías sido victima de acoso sexual por un vampiro, lastima que no lo puedas denunciar, te creerían loca!.- las palabras de Denger me hicieron que sintiera furia por dentro, habia estudiado hace varios años sobre vampiros y la verdad, me di cuenta que solo Drácula y John Clark eran caballerosos.
- Mmm… oK, no sabia que habían vampiros imbeciles.- al decir esto escuche a John en otra parte haciendo un sonido como de una risita ahogada
- Eres solo una niña, si ya vistes todo con tus "visiones" puedes irte no?.- al pronunciar visiones hizo una mueca de desagrado como si fuera a vomitar, de verdad no lo entendía pero me hizo sentir mas furioso, asenti con la cabeza le di las gracias a John por aceptarme y me fui.
Pasando por el vestíbulo me vi en el espejo, tenia el pelo todo alborotado, la camisa fuera de su lugar. Parecía haber salido de un boulevard, me acomode el cabello con las manos y Sali corriendo hacia mi auto, La LEVINSKY: Cadillac 77 Coupé algo obsoleto, pero por lo menos andaba, eso para mi cuenta mucho, de color rojo con negro, el cuero es color arena, algo desgastado.
