Cuando volvi a la realidad nada se había movido de donde recordaba todo estaba, lo cual era normal, las visiones siempre eran largas pero en la realidad eran unos cuantos segundos en los que nadie se daba cuenta que algo pasaba.
Sali del museo dirigiéndome a la propiedad donde me alojaba, una de las tantas casas que mis padres me dejaron junto con una gran cuenta bancaria, la cual iba en aumento debido a mis propias ganancias de las investigaciones que realizaba.
Cuando entro encontró a su asistente en el estudio organizando papeles que seguramente yo debía firmar, cuando me vio sonrio y realizo una inclinación.
-espero que el museo haya sido interesante- decía mientras reanudaba su trabajo.
Bueno le prometi a Eugene Davis que lo encontraría en Japón pero para mi era un poco difícil teniendo en cuenta quien era yo, me decidi a no contar toda la historia pero diría lo primordial, debía volar a Japón.
-Henrietta, tuve una visión en el museo, he decidido realizar una investigación en Japón, realiza las tareas pertinentes para realizar mi traslado- con la boca abierta y los ojos desorbitados asintió un poco impactada, después reacciono.
-pero señorita usted es el CEO de las compañías además tiene pendiente trabajos que realizar no puede hacer…. Eso- se detuvo al ver mi mirada irritada.
-eso ya lo se Henrietta, dejare uno de mis hito gata modificados para realizar las tareas que requieran mi presencia, el trabajo puedo realizarlo y mandarlo, tu te quedaras aquí a supervisar todo , quiero viajar en 3 dias lo dejo en tus manos- con eso me retire a mi habitación.
Pronto me encontré en un avión rumbo a Japón, Henrietta había insistido en tener una apariencia y una identidad diferente mientras estaba fuera en investigación por lo cual utilice mi energía y cree una forma totalmente diferente a mi apariencia ''común''. Ahora era mas baja con el cabello corto castaño, con el cuerpo pequeño y ojos castaños. Era un poco incomodo ya que no estaba acostumbrada a este tamaño incluso tuve que comprar ropa nueva de una talla menor.
Cuando al fin llegue a Japón, después de realizar las transacciones, tome un taxi y le di al chofer la dirección que Henrietta me había proporcionado, cuando llegue estaba un poco sorprendida de encontrar un complejo de departamentos un tanto viejo pero bien cuidado.
Me acerque con la maleta que llevaba, y me fije que una señora de entre 30 años me hacía señas para que me acercara.
-tu debes ser Taniyama Mai cierto es un gusto, soy chiharu shizuka soy la que esta a cargo de estos departamentos ven te mostrare el tuyo- sin darme tiempo a presentarme o decir algo me arrastro hasta las escaleras, los departamentos estaban compuestos de dos pisos y 6 puertas, cada una de un departamento diferente.
Chiharu-san me llevo hasta la ultima la cual ponía un numero 7 en la puerta, entramos para encontrar cajas con mis pertenencias apiladas cerca de la puerta, entre con cuidado y observe el pequeño departamento donde viviría por quien sabe cuánto tiempo.
-espero que sea de tu agrado, si tienes algún problema no dudes en avisarme. Te dejo para que descanses-
No le preste mucha atención mientras se marchaba, rápidamente registre el lugar. Una pequeña cocina junto a una sala-comedor, fui al pasillo con puerta japonesa encontrando dos habitaciones vacías junto a un pequeño baño sin tina y solo ducha.
De regreso a la sala, observe las cajas y de una en una fui dejándolas en los cuartos, una seria mi habitación y la otra el estudio, en poco tiempo el estudio estaba casi ordenado decidí dejarlo así y seguir con mi habitación.
Logre hacerla parecer decente para el final del día, revise la cocina la cual estaba prácticamente vacía, debía salir de compras mañana, un suspiro cansado salió de mi boca antes de darme cuenta. Sin ganas de cocinar decidí buscar un restaurante o alguna tienda para mitigar el hambre que empecé a sentir, agarre las llaves, cerré la puerta y me aventure a Shibuya.
Después de una semana me acostumbre al que sería mi residencia por un tiempo indefinido, al menos ya contaba con mobiliario.
Dentro de 3 días debía asistir a la escuela secundaria cercana, ya que me hacía pasar por una adolecente promedio si no asistía sería sospechoso, esta idea no me entusiasmaba demasiado pero no podía hacer mucho al respecto.
Después de hacer un poco de te me dirigí al estudio, el cual estaba lleno de papeles y dos computadoras encendidas además de los mapas y planos de Japón, posibles lugares fueron marcados y otros eliminados, en otra esquina los proyectos que debía enviar a la oficina, además de un proyecto que tenía en mente desde hace tiempo.
Me acerque a la sección se mapas mientras tomaba un sorbo de mi té, mire detenidamente los documentos de investigación que realice sobre Eugene Davis. Según encontré el al igual que su hermano gemelo Oliver Davis era reconocidos genios en el campo de la parapsicología, Eugene era el mayor el cual era un medio completo mientras que el menor Oliver poseía pk, (los datos no eran específicos) además de tener un doctorado en la universidad de Cambridge y tener su propia serie de libros sobre parapsicología. Al parecer sus padres eran investigadores del mismo campo y tenían su propia compañía en Inglaterra, llamada BSPR.
Según logre conseguir en internet no había noticias sobre la desaparición de Eugene, dentro de mis especulaciones habían 3 razones para ello y la más probable era que no querían llamar la atención de los medios de comunicación, incluso nadie sabía además de su familia que el viajaría a Japón.
Me senté sobre la cómoda silla en la sala y me fije en el vacío, desde esa visión de muerte de Eugene hable con él durante mis sueños, solo recordaba bajar del avión, ni siquiera sabía su hotel, por lo cual la búsqueda se complico hasta el punto de no tener mucho, casi nada de información.
Con un gesto brusco puse la taza vacía sobre el escritorio y me levante para ir a mi habitación, ya dentro me cambie la cómoda ropa que tenia para estar en ''casa'' por unos pantalones ajustados de color negro y una camiseta de cuello de tortuga azul oscuro con mangas largas, tome las llaves de la mesa y salí con rumbo a la casa que mis padres tenían en Japón.
Tomo 2 horas llegar debido a que esta en particular quedaba a una buena distancia de mi residencia actual, cuando llegue la casa parecía como nueva sin embargo estaba vacía. Por dentro estaba llena de polvo y muy fría, sin fijarme demasiado subí al segundo piso en dirección al gran salón, cuando llegue cerré la puerta y me dirigí al centro de la habitación.
Sacando de mis manos un pequeño pero filoso cuchillo lo envolví en mi mano contraria y fuertemente jale hasta que mi mano estuvo bañada en sangre, la herida no me importaba ya sanaría en unos minutos.
Con un movimiento brusco tire la sangre a mi alrededor, e invoque a mis familiares uno por uno aparecían hasta quedar 5 de los 7 en forma de nubes de polvo, solo sus ojos de diferentes colores observándome atentamente.
-los he llamado porque necesito que encuentren a kerberos y a la persona que está protegiendo- kerberos era el nombre del familiar que había ayudado a Eugene, anteriormente intente comunicarme con él para saber su paradero pero me fue imposible debido al plano astral, en el momento que le di su tarea yo estaba en Francia bastante lejos de Japón, podría decirse que dependiendo del lugar las vibraciones eran diferentes por lo cual no podía localizarlo.
-como ordene señorita, pero eso gastara mucho su energía si nos utiliza a todos al mismo tiempo- hablo una de las nubes de polvo con ojos azules, definitivamente byako. El cual tenía razón, ellos podían estar en el mundo físico gracias a mi energía espiritual sin ella, ellos podrían mostrarse pero no durarían demasiado.
-estoy consciente del riesgo pero esto hará más rápida la búsqueda, no importa que métodos utilicen encuentren a esos dos hasta que diga lo contrario- no tenían tiempo para preocuparme por mi energía, esta podría mantenerlos hasta un año sin descanso.
-de acuerdo déjelo en nuestras manos, no le fallaremos- la forma con ojos rojos, suzaku.
-confió en ustedes regresen para saber en qué lugares no lo encontraron- y con eso las cinco figuras desaparecieron.
Después de enviar a mis familiares a buscar, los días pasaron muy rápido, era el día de entrada a la escuela y eso me tenía muy irritada, todo ese tiempo que podía emplear en algo más útil tenía que gastarlo en esa estúpida escuela.
Desde el primer momento en que supe que estaría en una escuela normal me hice a la idea de que no debía llevar notas altas para así no llamar la atención además de lucir simpática y feliz.
Después de 2 semanas en la escuela conseguí un pequeño grupo de compañeras Michiru y Keiko, y así parecer normal, esa semana todos habían estado interesados en las historias del antiguo edificio detrás de la escuela, según decían este estaba embrujado. Y para el colmo había una estudiante en su clase que la sacaba de quicio, diciendo que era una fuerte psíquica y podía sentir los espíritus de los muertos vagar en el edificio ja vaya chiste.
Los chismes fueron tan lejos que hasta el director pesaba que eran realidad y por eso contrato a varios exorcistas que se encargarían del problema.
Esa mañana Michiru tuvo la idea de contar historias de fantasmas cuando finalizaran las clases, me parecía una idea tonta pero además de parecer normal necesitaba un pequeño descanso de los documentos que debía terminar, por lo cual acepte. Sin embargo algo inesperado sucedió en el almuerzo, mientras los demás compraban su comida en el primer piso una camioneta negra se estaciono frente al viejo edificio. Al costado las iníciales SPR lucían el nombre de la compañía, fruncí el ceño, ese nombre se me hacia conocido.
Mientras intentaba recordar me recosté en la ventana observando la camioneta, dos hombres salieron de esta, agudice mi vista y vi a un hombre alto con un ojo tapado por su cabello, salía de la puerta del conductor, mientras el otro salía de atrás. Al verlo quede paralizada, lo único que pensé fue Eugene.
Cuando logre salir de mi impresión inicial, lo observe más detenidamente, tenía el mismo cabello, la misma altura y definitivamente la misma cara pero algo en sus ojos me confirmaba que no era Eugene, luego recordé que tenía una hermano gemelo llamado Oliver. Esto complicaba las cosas.
Mientras estaba centrada en mi mente no me percate que se acercaban a este edificio, cuando me percate el Dr. Davis levanto la vista, no le di el tiempo de observarme voltee rápidamente y me encamine a mi asiento maldiciendo y sacando vocabulario que desconocía de donde obtuve.
Cuando la última campana sonó, sin darme tiempo de negarme Keiko y Michiru me arrastraron hasta el aula de audio visuales. Después de algunas historias muy tontas llego la hora de apagar la vela y cada una contar hasta 4, solo éramos 3 personas por lo cual si alguien decía 4 era un fantasma… vaya chiste. Hasta que sentí un aura potente cerca de la puerta.
Seguí la corriente y empezamos a contar hasta que alguien dijo 4 causando alboroto a mi alrededor, Michiru casi me ahorca y Keiko por poco me deja sorda hasta que la luz se encendió mostrando en la entrada al mismísimo Dr. Oliver Davis sonriendo falsamente hacia nosotras.
-lo siento no pude resistirme- dijo con una voz bastante calmada y vacía aunque no es como si las demás lo notaran, eso me enojo un poco pero no deje que se viera en mi expresión solo entrecerré los ojos sospechosamente.
-ah no no fue nuestra culpa- Michiru recién recuperada del susto se volteo para encarar a nuestro fantasma cuando abrió la boca sorprendida por lo atractivo de este. Keigo no estaba en mejor estado, pero cuando se recuperaron a una velocidad asombrosa estuvieron a su alrededor preguntando tonterías mientras yo me levantaba tranquilamente de mi asiento alisando mi falda. Logre captar algo de la conversación que mantenían pero esa estúpida sonrisa falsa ya estaba hartándome por lo cual decidí divertirme un poco a su costa.
- ¿así como te llamas?- había preguntado Michiru
-y ¿en qué año estas?- Keiko abono algo a la conversación, ambas preguntas me causaron algo de gracia teniendo en cuenta que esta persona ya tenía un doctorado.
-soy Kazuya Shibuya y tengo 17 años- vaya elección de palabras al menos no mintió en su edad, pero parece que no había sido la única en cambiar su identidad.
-entonces eres nuestro sempai, no es genial Mai- todos se volvieron en mi dirección así que decidí empezar a jugar.
- si tienes razón, pero Shibuya-sempai que podría estar haciendo tan tarde aquí hace bastante que salimos después de todo- le lance una cara de sospecha causando que se tensara un poco casi imperceptiblemente pero a mis ojos eso no pasaba desapercibido.
-ah es verdad- Michiru siguió la corriente en cambio Keiko…
-no importa, pero Shibuya-sempai ¿le gustan las historias de fantasmas? – parece que a Keigo no le interesan las razones mientras sea atractivo, evite poner los ojos en blanco.
-de hecho me interesan bastante ¿les importaría si me uno a ustedes?- suficiente de esta farsa.
-Mai ¿no te quedas? – pregunto Keiko cuando vio que estaba acomodando mi bolso para salir.
-ya es un poco tarde prefiero irme, además tengo cosas que hacer- lo cual era verdad.
-entonces creo que yo también- Michiru también estuvo de acuerdo, Keigo nos puso mala cara pero asintió.
-disculpa Shibuya-sempai será para otra ocasión- Keiko se disculpo, mientras los observaba alcance a ver una chispa de irritación en el muy caballero pero tan rápido como vino se fue, trayendo su estúpida sonrisa.
-entonces ¿Qué les parece mañana?- no se rendía el muy insistente, antes de que pudiera contestar tanto Michiru como Keiko estuvieron de acuerdo. Resignada suspire.
Estaba irritada, eran las 3 de la mañana y apenas había revisado 4 de los 6 lagos que debía revisar hoy, frote mis brazos para obtener algo de calor, desde hace 1 semana estaba buscando en los posibles lugares cercanos pero aun no había ningún progreso, la próxima semana se cumplía el primer mes desde que su búsqueda empezó. Aun había muchos por recorrer,
Respirando profundamente empecé a correr a mi próximo objetivo, debía apurarme después de todo cuando el sol empezara a salir ella tendría que ir más despacio y aparentar ser normal, y no es muy normal ver a una adolecente corriendo como una bala por la calles o saltando como acróbata.
Después de revisar los lugares faltantes y no encontrar nada como siempre regrese a casa en silencio para no alertar a chiharu-san de mis salidas nocturnas. Entre y lo primero que hice fue ducharme, eran las 6 de la mañana lo cual le daba tiempo de avanzar su trabajo escrito.
Saliendo de la ducha me vestí con un cómodo pijama y prepare un pequeño desayuno con te, al terminar fui a trabajar en mi estudio.
A las 7:30 salí de casa con un mal presentimiento, cuando llegue a la puerta de la escuela me fije que los cerezos estaban floreciendo haciendo una vista hermosa, cuando sentí que mi piel se tensaba y algo la jalaba hacia atrás.
Estaba parada detrás de su cuerpo, estaba en su forma espiritual, y alguien había tomado su cuerpo, y esa persona se dirigía al antiguo edificio con una sonrisa tonta en su cuerpo.
Esa sonrisa tonta…. EUGENE
Fui tras el cuándo me recupere del impacto
-¿Qué crees que haces con mi cuerpo?!- grite en mi forma transparente. Tranquilamente me disparo una mirada divertida y siguió su camino.
Ese idiota me las iba a pagar.
Ya dentro con su estúpida sonrisa y MI cuerpo se acerco fingiendo curiosidad por el lugar, luego se fijo en la cámara e intento sujetarla cuando el tipo de ayer el que tenía un ojo tapado se acerco apresuradamente.
-deja eso de ahí – eso pareció sorprender a Eugene porque se tambaleo hacia la estantería a su lado provocando que está casi cayera encima de (reitero) MI cuerpo, y digo casi porque el tipo que ahora veía de cerca era chino logro apartar a Eugene y la cámara pero el quedo en el suelo.
-Lin- cerca se escucho la voz de Oliver Davis o como sea que se llame, se acerco e intento ayudar al ahora denominado Lin.
- lo siento mucho ¿te encuentras bien?- Eugene estiro mi mano para intentar ayudar pero fue bruscamente apartada por Lin quien tenía una mirada de desprecio en su rostro.
- no me toque japonés- au eso debió doler por la expresión que mostraba MI cara
-creo que deberías ir a clases hace tiempo que el timbre sonó- hablo su gemelo, Eugene se sobresalto y miro mi muñeca donde estaba mi reloj viendo efectivamente era tarde, con prisa dijo un último lo siento se fue corriendo.
Cuando llegamos al edificio principal paro y miro atrás con preocupación.
-más tarde vas a explicarme porque demonios hiciste eso pero primero aguanta el regaño tu del profesor por llegar tarde- hizo una mueca pero no objeto nada, después del bendito regaño fue a sentarse y yo volví a mi cuerpo por fin.
En el toque de salida me distraje sobre como el ''medio inútil'' alias Eugene me había metido en problemas que debía resolver, además de forzarme a encontrar una manera para que no pueda poseer mi cuerpo cuando se le venga en gana. De repente sentí esa aura inquietante en la puerta, voltee y recostado en el marco de la puerta estaba el problema. Hice una mueca.
Michiru empezó a hablar sobre lo genial que será contar historias de fantasmas con ''Shibuya-sempai''. Mientras lo decía una muy enojada kuroda venia hacia nosotras.
-así que son ustedes son los que están invocando a los fantasmas- Michiru y Keiko se sobresaltaron notablemente con los ojos muy abiertos, yo solo levante una ceja.
-¿Por qué dices eso Kuroda-san?- pregunte totalmente aburrida.
-debido a que cuentan historias de fantasmas atraen más y los vuelve bastante molestos eso ha estado causándome dolores de cabeza- lo juro en todos mis cortos 16 años de existencia, nunca había tenido tantas ganas de estallar de risa pero me controle.
-pareces saber mucho sobre fantasmas- con esa frase sobresalto a las 3 personas discutiendo
-Shibuya-sempai- Michiru y Keiko dudaron, Kuroda en cambio solo atino a sonrojarse pero logro responder.
-pues si debido a que puedo verlos, son muchos y son bastante viejos como de la segunda guerra mundial, según me contaron ese edificio era utilizado como hospital por los soldados y muchos murieron en ese lugar- vaya que la chica quería llamar la atención a si misma, eso me hizo pensar algunas teorías y recordar casos parecidos en los que ya había trabajado, a diferencia de Oliver Davis yo podía percibir a los espectros por lo que podía saber si enserio había alguno rondando cerca lo cual no sentí en ese antiguo edificio.
Oliver Davis entrecerró los ojos, mirando sospechosamente a Kuroda. Era fácil entender que el ya había investigado el edificio por lo que no me sorprendió cuando dejo de importarle ese tema y se volvió hacia nosotras esperando nuestra reacción, fingí estar nerviosa.
-creo que ya no tengo ganas de contar historias lo siento sempai- Michiru dijo en dirección de Oliver e incluso Keiko parecía desanimada, un poco más serio se dirigió hacia mi aun con su sonrisa pegada al rostro pero con unos ojos que intentaban atravesarme lo cual no lograría. Ingenuo.
- es una lástima será para otra ocasión, pero Taniyama-san ¿podrías acompañarme un momento?- parecía una pregunta pero sus ojos decían lo contrario, me trague el enojo y lo seguí en silencio notando las miradas de asombro de mis ''amigas''.
Caminamos por el pasillo desierto, el sol ya estaba casi oculto solo se veían algunos últimos rayos de color naranja. Mire de reojo a mi acompañante, el cual tranquilamente caminaba con la vista fija adelante.
-¿Cómo se encuentra… tu amigo?- tu asistente quería decir pero eso lo alertaría de que tengo conocimiento sobre su identidad lo cual aun no deseaba hacer.
-se encuentra bien solo lastimo el tobillo por lo cual tendrá que descansar unos días- por alguna razón al decir eso no parecía enojado mas estaba ¿cómodo?
-ya veo lamento lo de esta mañana – realmente lo lamentaba no haber estrangulado a Eugene antes de que hiciera esa estupidez
- debido a que no podrá trabajar e decidido que tu me ayudaras con la investigación hasta que el vuelva-
